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Amanda Austen es una joven universitaria que por azares del destino se verá involucrada entre dos amores, Bruno su primer novio, con el que descubrió el mundo del amor y León un joven recientemente casado con el que conocerá el mundo de la pasión y la infidelidad. Una historia llena de amor, deseo y traición que describe la historia desde el comienzo de su aventura, hasta lo más difícil, la separación y superación.
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Seitenzahl: 236
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Alejandra Endara
La puta esa…
con la que estás
La puta esa... Con la que estás
Primera edición: Febrero 2024
©De esta edición, Luna Nueva Ediciones. S.L
© Del texto 2023, Alejandra Endara
©Edición: Antonio Jara
©Diseño interior. Gabriel Solorzano
©Maquetación: Gabriel Solorzano
©Diseño de portada: Sandy Sanchez
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Luna Nueva Ediciones.
Guayas, Durán MZ G2 SL.13
ISBN: 978-9958-3254-2-7
ISBN Digital: 978-6658-2582-6-0
Para todas esas personas que llegaron
tarde a la vida del amor de su vida.
A ti B.A, porque cada acción tuya sirvió de inspiración
para terminar de escribir esta novela.
Prologo
Estoy sentada junto a mis amigas, solo escucho voces a lo lejos, asintiendo sin saber qué es lo que en realidad dicen, hasta que algo llama mi atención. En la mesa de alado están dos mujeres, una de ellas tiene una taza de café en la mano derecha, mientras que con la otra acaricia la cabellera de su compañera, la cual llora desconsoladamente. Al parecer por lo poco que logro escuchar está hablando de su esposo y de la aventura amorosa que mantiene con su secretaria diez años menor que ella, llora con tanto fervor que llama la atención de las personas que estamos junto a su mesa y es imposible dejar de escuchar como habla de la secretaria con todos los insultos más ofensivos que podría existir, hasta que salta el insulto más común cuando ocurre un acto de este tipo “la puta esa”, “la puta esa con la que me engaña, no tiene idea de con quien se ha metido” termina esa frase da un sorbo de café y ha dicho con tanta fuerza esta última frase que mis amigas también escuchan y comienzan a juzgar e insultar a la secretaria de la misma forma que las dos mujeres de la mesa conjunta, argumentando que así son todas las mujeres de su clase, no puedo evitar enojarme con ellas por las conjeturas que en un segundo han hecho, entonces furiosa y con voz grave que ha llamado la atención de todo el restaurante les grito que guarden silencio, que solo estando en los zapatos de la puta esa como todos las llaman, podrían empezar a juzgar, me miran atónitas, puede ser porque es lo primero y único que he dicho durante toda la tarde, así que recojo todas mis cosas y decido salir del lugar, haciendo caso omiso a sus llamados.
Carta para León
¿Te amé…?
Hasta el día de hoy no tengo una respuesta para esa pregunta, y sí que me la he repetido una y otra vez durante todos estos años.
Quizá no fue amor, tal vez fue mi deseo absurdo de tener lo que no se puede, sin embargo, no encuentro otra palabra para definir lo que sentí y aún siento por ti, pensarte al despertar y antes del anochecer, imaginarme junto a ti, desear con todas mis fuerzas haberte conocido antes, tener la vida que tiene ella junto a ti. Esperar con calma el día que tú puedas, en realidad el día que tú quieras verme.
No fuiste mi héroe, pero me salvaste en muchas maneras que no te puedes imaginar, ¿que si te amé?, hubiera dado todo porque tu sintieras tan solo una milésima parte de lo que yo sentí por ti, pese a todo, te agradezco por cada uno de los minutos a mi lado, porque fui inmensamente feliz.
Sabes, te amé tanto que el único sentimiento más grande que en mi vida puede existir, son mis ganas de olvidarme de ti…
Carta para Sara
Te envidio…
Si Sara, sería una hipócrita y tremenda imbécil al decir que no.
Tú tienes algo que yo jamás pude sentir, el amor de León, sus palabras bonitas, su sonrisa, sus planes a futuro, sí, yo tenía su pasión, su deseo, sus labios ardiendo por mí, sus me encantas, sus me prendes, me pones a mil, pero te lo hubiera cambiado todo, todo, por lo que tú tienes, tu mi amor buenos días, mi amor estas bien, mi amor te amo, y eso, eso Sara, te aseguro, solo era de ti…
Lo sé, lo sé, soy la peor puta del mundo, me lo dijiste una vez, y estoy segura que tienes toda la razón, estoy segura porque un día dije lo mismo que tú, sabes un día también estuve del otro lado de la moneda, también estuve en tu lugar y que ironía de la vida, también usé tus mismas palabras.
Lo sentí en carne, y por eso te pido perdón, diez mil veces perdón, fui yo quien se metió y en mi defensa solo puedo decir que en todo este tiempo intenté que tu jamás llegaras a enterarte, sobre todo, siempre procuré evitarte esa decepción.
Carta para Bruno
Gracias...
Bruno Arsoti, eres el cabrón más grande que ha entrado en mi vida, gracias porque eres la razón por la cual tendré que pasar mis próximos cinco años en terapia.
Pero sobre todo gracias por amarme y hacerme feliz, cometimos muchos errores juntos, éramos muy jóvenes, quizá si era nuestro destino estar juntos, pero lo arruinamos, lo sé, yo tengo una gran responsabilidad en este asunto, aunque ya es tarde para buscar culpables, se acabó, y a pesar de todo el dolor, creo que has sido el único hombre que de verdad me amo.
Perdón por no haberlo visto, perdón por no haber tenido el coraje de terminarlo a tiempo, por no acabar esto antes de hacernos tanto daño.
Carta para mí
Llegará el día que te perdonarás…
Sé que en estos momentos solo puedo sentir decepción por como fui capaz de hacer lo que siempre repudié, como no pude ver a tiempo en el lio en que me estaba metiendo.
Si soy culpable, muy culpable de haberme enamorado de un hombre que ya pertenecía a alguien más. Soy culpable por pretender robar y sentir tan solo un poco de lo que Sara sentía, pero por más intentos que hubiera hecho, el amor que León tenia para Sara, era solo suyo, y yo jamás lo llegue a sentir.
Algún día, seré capaz de perdonarme por abandonarme a mí misma, por no darme el suficiente amor propio para irme de un lugar en el cual solo recibía migajas, y no valorar el tremendo mujeron que era y no estoy hablando de lo físico, si no de mi alma, esa alma que estoy tratando de rescatar con todas las fuerzas de mi ser.
Capitulo 1
Salgo de prisa del café y me dirijo rápidamente a mi trabajo, tengo que dejar todo a tope antes de que mi remplazo llegue, me gusta mucho lo que hago, pero prefiero priorizar mi carrera, terminar el último año de estudios y graduarme, ya luego el destino dirá, en el camino hablo con algunas personas que conozco y que siempre me saludan, Mike del periódico me dice que la suerte esta vez subió a un millón y me entrega mi boleto como todas las semanas para el juego de lotería de esta noche, nunca pierdo las esperanzas de que en un golpe de suerte un día de estos estará de mi lado, también veo a María. Una vecina de cincuenta años que siempre saca a pasear a su perro, solo para ver al tendero, quien es su novio clandestino por más de treinta años y el motivo por el cual nunca se casó, me pregunto si Dolores, su mujer, no los ha descubierto en todos estos años o se hace la de la vista gorda.
Al llegar al trabajo charlo con mi mejor amiga, hago todos los pendientes rutinarios y así transcurre todo el día sin más inconvenientes.
Cuando llego a casa me despojo de todo lo que llevo puesto, me retiro el incómodo sujetador y me coloco un pantalón deportivo y una sudadera blanca con un estampado de letras inversas que dice vive diferente, solo se logra ver la frase cuando te colocas frente a un espejo o una cámara y eso me encanta.
Mientras coloco la pasta a la estufa, pongo andar el estéreo y me pierdo en la melodía de una de mis canciones preferidas de Yuri con Carlos Rivera, “Ya no vives en mi” y justo cuando suena mi frase favorita “después de tantas lagrimas lloradas, quedarme sin ti es haber perdido nada” pienso en todos los recuerdos que provocan en mi esa canción, pero de pronto suena mi móvil y me vuelve a la realidad, es una de mis mejores amigas de la universidad, Melodi.
Me cuenta que Charly, ella y Maite han salido el viernes pasado a una fiesta y que como siempre a ella y a Maite casi les han descubierto y han matado en sus casas, nos pasamos alrededor de una hora poniéndonos al corriente de todos los acontecimientos de la universidad, los amigos, los profesores y los chismes más relevantes acerca de quien está a punto de graduarse y quien ha repetido nuevamente una materia, creo que eso es lo más excitante cuando estás en los últimos años de universidad.
—Deberías venir este fin de semana, he quedado con Charly y Maite para salir nuevamente y te serviría de distracción.
—Mmm si me lo pensare y te aviso.
—Ok, pero recuerda que quedarte encerrada en casa no servirá de mucho eh.
—Si, si no te preocupes yo ya les avisare si decido salir. Cuídate mucho y saluda a los chicos de mi parte, diles que los extraño mucho y que ya pronto nos veremos.
—Nosotros también te extrañamos, bye.
Me termino la pasta, me pongo a revisar mis mensajes en el móvil, reviso mis redes sociales y sin darme cuenta en un instante ya estoy otra vez revisando su perfil, mirando si subió algún nuevo vídeo, fotografía o si simplemente compartió alguna publicación y claro esta ver quien reacciono a su contenido, y me lamento una vez más de haber entrado a su perfil; cuando de pronto suena mi timbre y es mi amiga Melodi del trabajo. Siempre he pensado que es muy divertido que dos de mis mejores amigas se llamen igual, pero bueno es un nombre común. Quizá 10% de la población lo tenga, ella es una de las pocas razones por las cuales me pesa dejar mi trabajo, ha sido muy buena conmigo.
Entra de un salto al departamento, lleva puesto unos vaqueros a la cadera súper estrechos que hacen juego con su mini blusa rosada, tiene el cabello recogido en un moño, no tiene el cuerpo de una sirena, pero sabe lucir muy bien sus curvas, y jamás se deja amedrentar por ninguna otra mujer, quisiera tener un poco de su seguridad. Ni siquiera me ha dejado saludarla, solo ha llegado como pedro por su casa y se ha instalado en mi sofá.
—No puedo creer que te has perdido la reunión de hoy. El jefe ha pedido un resumen del mes y claro Jaime no se lo ha entregado y se armado la grande, debías verlo temblar y correr en busca de lo que le ha pedido y de repente caerse al suelo de lo asustando que estaba, de verdad estaba de locos.
—Cuanto lo siento Melodi, pero ya sabes que estoy a tope con lo de la universidad y con el trabajo que me pidió mi jefe. Pero, en fin, he cocinado un poco de pasta si te apetece.
—Me parece delicioso, pero antes debo enviar un mensaje a mi novio, me he enojado nuevamente y esta vez no pienso perdonarlo he.
—Te he escuchado decir lo mismo como un millón de veces, pero ve, ahí está mi ordenador, ponte cómoda mientras voy a prepararte la pasta —aunque cómoda se ha puesto hace rato, pienso.
—Amanda Austen, no puedo creer que estés espiando su perfil nuevamente ya deberías superarlo.
Cierro de un portazo la pantalla de mi computador y me excuso diciendo que solo ha sido esta vez. Me pone mala cara, pero le digo que no quiero topar el tema y al final charlamos de los acontecimientos del día, de su nueva pelea con Tomas y de mis planes para cuando termine el semestre en la universidad.
Suena el despertador y casi no me da tiempo de alistar mis cosas y salir corriendo al trabajo, hoy ha sido un día casi conspirado en mi contra, he escuchado por lo menos cuatro historias acerca de engaños amorosos y de mujeres que si pudieran matarían a las mujeres con las que sus parejas las engañan, unas cuantas en cambio agradecen a las mujeres por mantener ocupado a su marido y otras argumentan que es normal entre los hombres y que sus parejas tienen que resignarse a lidiar con las putas de sus maridos y nuevamente esa palabra, que retumba en mi cabeza, me pregunto cuántas de esas mujeres sabrán en realidad como conocieron sus parejas a sus amantes, cuántas de esas mujeres las denominadas amantes estarán con ellos por amor y cuantas por dinero como dicen sus esposas y mientras más insultos escucho, recuerdo cómo empezó mi historia y como llegue a ser yo una más del montón de las calificadas como “La Puta Esa”.
Capítulo 2
Mi novio Bruno me ha llamado a contar que estará ocupado toda la semana ensayando con la banda para la próxima gira, y me ha invitado a verlos tocar este sábado en “La corta vida”, un café—bar en el centro de la ciudad.
—Nena, el sábado la banda toca en el café y Richard se acaba de mudar a otra ciudad, ése cabrón nos ha dejado colgados y ahora tendremos que buscar un nuevo baterista.
—Um lo lamento cielo, Richard me caía muy bien ¿ya has pensado en alguien?
—Los chicos han buscado en sus contactos y Lucas me ha dicho que tiene un amigo que podría ayudarnos. Tendremos que ensayar y ver cómo va.
—Buena suerte amor, me encantaría ir a verte al café, pero tengo que terminar el proyecto de ciencias.
—Que desastre nena, quería tenerte ahí.
—Tal vez me pase más tarde por el ensayo, un beso. Te amo.
—Yo también te amo cielo.
Estoy triste por no poder verlo, la verdad es que no hemos pasado mucho tiempo juntos últimamente. Él ha tenido muchas cosas de la universidad y ocupaciones con lo de la banda, y yo con los estudios. Pero el sábado que cumplimos dos años juntos, debo pillármelas como sea para poder verlo tocar.
A fin de cuentas, es mi primer novio. El único que se ha fijado en mí. Cuando cumplí los diecisiete y ya todas mis amigas de la secundaria tenían novio y hablaban de sus citas amorosas, de sus besos, de su primera vez, pensé que mi destino era estar sola para siempre.
Nunca fui una chica muy agraciada, recuerdo que aún llevaba coletas a la escuela cuando lo conocí, aunque ahora ya he cambiado un poco, tengo mi cabello color castaño claro, siempre suelto. Bruno era uno de los chicos de mi círculo de amigos, pero antes de mí tuvo un enredo con una conocida del grupo, que dejo de hablarme cuando se enteró que él y yo estábamos saliendo.
Solíamos reunirnos para organizar eventos para el vecindario y matinés para los jóvenes, éramos un grupo algo grande. Todo el tiempo estábamos juntos hasta muy tarde; charlando, comiendo, jugueteando y riendo a más no poder.
Así que, un día nos dimos cuenta que pasábamos más tiempo juntos que con el resto del grupo y una noche cuando organizábamos las piñatas para el quermes del vecindario nos besamos y después de ese momento no nos hemos separado ni un solo día en dos años.
Aunque últimamente lo he notado un poco raro y ha cambiado conmigo, para mi Bruno sigue siendo el hombre perfecto.
Son casi las cero horas y no logro terminar mi ensayo, es mi primer año de universidad y creo que va acabar conmigo y mi vida social, los chicos que van más adelantados comentan que los años más duros son los tres primeros, que todo después es pan comido. Espero que así sea porque de verdad estoy agotada.
—Hola Maite a qué hora has terminado el ensayo.
—He dormido casi a las once de la noche.
—Has tenido suerte, yo casi no lo he terminado.
—Buen día muchachos, silencio. Empezaré con revisar sus ensayos...
Por suerte no me ha ido tan mal en el ensayo y al final he conseguido meter dos puntos a mi promedio general.
—¿Vienes a comer hoy con nosotras?
—Gracias Maite, pero le he prometido a Bruno que esta noche iré a verlo tocar en el nuevo café.
—Lástima tú te lo pierdes.
—Ya lo creo.
Cuando llego al café ya están todos los chicos listos, me doy la vuelta y veo caminar a Bruno hacia mí, lleva unas botas con cordones color negras, un pantalón de mezclilla y una camiseta negra con magas cortas que dejan ver su piel bronceada, tiene su cabello negro alborotado como si no se lo hubiera peinado, odio siempre cuando se deja el cabello largo, pero me quedo perdida en sus ojos negros y se me olvida reprenderlo por ese asunto.
—¡Ey! nena has venido.
—¡Claro! no me lo perdería por nada del mundo.
—¿Ni por el final de temporada de pequeñas mentirosas?
—Tampoco exageres amor. Sonreímos al mismo tiempo.
—Espera a que conozcas al nuevo baterista, es un amigo de Lucas, y de verdad que sabe cómo mover esas baquetas.
—¿Tan bueno es?
—Digamos que… no tan bueno como yo, toca en varios grupos y de todos los ritmos que te puedas imaginar, a él no podíamos exigirle exclusividad para la banda como a los demás integrantes, ya que en verdad lo necesitábamos.
—Bueno voy alistar los equipos, espera aquí.
Me deja sola en una mesa del bar, pero pronto veo llegar a Tamara y Viviana, dos amigas que siempre van a donde la banda vaya, somos sus mejores fans o tal vez las únicas, sonrió al pensar en eso.
—Hola chicas... por aquí. Levanto la mano en su dirección para que logren verme entre la gente.
—Hola, ¿ya han empezado?
—Nos lo hemos perdido.
—No chicas tranquilas, están a tiempo como siempre.
Así que dos minutos después estamos ahí sus tres groupies como ellos nos suelen etiquetar por molestar. Apenas se sientan, la banda se dispone a preparar todo mientras las chicas me cuentan que han ido al ensayo y que han visto al nuevo baterista tocar, es algo raro comentan, “no hemos hablado casi nada con él, apenas y sabemos que le dicen León por que se llama Leonardo y que definitivamente toca muy pero muy bien”.
Cuando empiezan a tocar, me doy cuenta que el nuevo baterista ya está sentado en su lugar. Es un chico bastante común, un poco más alto que yo, de tez blanca, el cabello, no tan largo, con unos rayos pintados de color cenizo, lleva un pantalón azul de mezclilla y una camisa a cuadros color celeste, a diferencia de todos o bueno casi todos, quienes llevan puestas camisas negras y pantalones del mismo color, no debe tener más de diecinueve años o menos, quizás alrededor de diecisiete, se lo ve muy joven, no se parece en nada a lo que me había dicho Bruno.
Ahora que lo pienso en una de sus llamadas me comento que el nuevo baterista tenía uno o dos hijos, no lo recuerdo bien, ya que en ese momento no le puse mucha atención e imaginé que ya debía ser un hombre mayor o por lo menos uno de más de treinta, pero en realidad es demasiado joven.
Por las luces del local no he podido diferenciar el color de sus ojos, pero mientras se termina la canción “Love of my love” me doy cuenta que no he retirado la mirada de él en toda la melodía, no sé si sea porque me impresionó el hecho de que sea padre a tan temprana edad, o simplemente porque algo de él me ha llamado infinitamente la atención.
Transcurre como cinco canciones antes de que la banda baje del escenario y sin darme cuenta, termino siempre enfocando mi mirada en el nuevo baterista, hasta que, él se da cuenta de mi mirada y levanta sus ojos en dirección a los míos, yo inmediantemte agacho la cabeza y me vuelvo hacia las chicas, quienes están hablando de que es verdad que el nuevo integrante es algo apuesto, pero que su manera de tocar es la que les ha llamado tanto la atención y que ellas tampoco pueden creer que ya tenga hijos.
Cuando la banda termina de tocar, los chicos se sientan en nuestras mesas, incluido León, el nuevo baterista, pedimos unas cuantas cervezas y una pizza gigante, todo el grupo habla de cómo ha estado la presentación y de alguno que otro plan para el próximo fin de semana, León no interactúa mucho de hecho nada diría yo, solo asiente de vez en cuando para responder lo que le han preguntado, yo también lo miro de vez en cuando y él también lo hace, ahora sí puedo ver su ojos, son color café claro. Después de varias cervezas se despide de todos argumentando que tiene que tocar con otro grupo.
—Y bien chicas que les ha parecido, “que tal lo ha hecho” —dice Fredy, el tecladista del grupo.
Tamara y Viviana comentan al unísono que toca increíble.
—Lástima que tal vez no lo tengamos tocando siempre —comenta Lucas—, el guitarrista del grupo.
Según tengo entendido fue él, quien lo invito y quien ha sido su mejor amigo desde la secundaria.
—¿Por qué? —grita Viviana— ¡si es estupendo!
—Sí, pero él toca en varias bandas, le ayuda a solventar los gastos de la casa, su hijo y su esposa.
—¿Es casado? —pregunta Tamara—, pero si no debe tener más de diecisiete años.
—En realidad, tiene veintiuno y ya saben, embarazó a su novia y se casó, además ella fue su chica desde la secundaria, y la quiere como a nadie.
Capitulo 3
Casado es casado y tiene un hijo de cuatro años, —pero que haces pensando en ese chico Amanda, me digo a mí misma, y me levanto de la cama. A revisar mis redes sociales.
—Hola amor estas ahí.
«Amor estas ahí».
«Ya es las nueve de la noche y no he sabido nada de ti».
«Te he llamado como veinte veces en el día y tu celular me manda al buzón».
«Bruno. Realmente me estoy preocupando me puedes decir ¿dónde estás?»
Ok es todo, no voy a llamarlo más, lo he llamado todo el día, casi ni he comido, no sé si estoy realmente enojada o preocupada, además siempre me contesta el celular o me manda algún mensaje al Facebook o WhatsApp, pero hoy nada de nada.
Casi no he puesto atención a las clases y no he hecho mis tareas del día siguiente, espero que algo suceda y mañana viernes se suspendan las clases, de otra manera pensaré seriamente en pasármela y no ir. Cuando las iras y la preocupación me están matando suena mi teléfono.
—¿Hola amor estas ahí?, perdón por no contestar, pero hoy el maestro nos dejó un taller y he ido a casa de mis compañeros de universidad para hacerlo.
—Pero podrías haber mandado un texto, realmente estaba preocupada Bruno.
—Discúlpame no volverá a suceder. Te lo prometo.
—No lo sé, realmente me has preocupado.
—Te prometo que nunca más sucederá, venga ya, a que no vas a creer lo que te voy a decir.
—Está bien, está bien cuéntame.
—Me han llamado de San Vicente, y me han confirmado nuestra presentación en el concierto del fin de mes, así que la banda viajara eh, que te parece.
—Genial, aunque te voy a extrañar.
—Podrías venir con nosotros, le he preguntado si podemos llevar algunas chicas y me ha dicho que no hay ningún problema, venga vamos.
Suelto una carcajada.
—No creo que a mamá le suene muy bien la idea de que vaya contigo a una ciudad que está a diez horas de aquí, sabes creo que no le caes muy bien.
Su sonrisa se escucha hasta el otro mundo
—Que no le caes muy bien, prácticamente me pregunto si habrá alguien en esta vida a quien tu madre odie más.
—No seas exagerado.
—Podrías venir mañana a verme, ya sé que estas a tres horas de aquí, pero podríamos pasarlo bien.
—Mmm lo pensaré, pero no te hagas muchas ilusiones.
—Un beso, te amo chau.
—Yo a ti, que descanses.
Aún estoy algo enojada por lo que me hizo ayer, pero de todos modos quiero verlo, no lo veo entre semana por que él está estudiando en otra ciudad.
—Hola amor.
—Hola, ¿cómo te ha venido el viaje?
—Algo cansado, pero estoy feliz de poder verte.
—¿Qué te apetece hacer?, ir algún centro comercial, ir por algo de comer o quedarte en casa.
—Quedarme en casa, no te he visto toda la semana y un tiempo juntos no me caería nada mal.
—Me parece perfecto.
Llegamos al departamento donde vive ahora, está cerca de la universidad, es pequeño y muy acogedor, tiene una pequeña sala junto a la cocina y dos habitaciones, nos dirigimos a su habitación y nos acurrucamos para ver una película, después de pelear durante casi una hora por que él quiere ver una película de terror y yo una de animación, al final he ganado yo y estamos ahí viendo Tierra de Osos, una de mis películas favoritas y sé que aunque no lo admita, también a él le ha gustado y casi hasta ha llorado cuando Kenay le dice a Koda que su madre murió por su culpa.
—Y bueno que te parece, lo has pensado.
—¿Qué, la película?
—No, si has pensado en ir a la presentación de San Vicente.
—No lo sé, no estoy segura de conseguir el permiso.
—Vamos, sabes que Jeison abogara por ti, es tu primo, no puede dejar de ir.
—Sí, pero es él, el vocalista de la banda, no yo.
—Ok —suelta una estruendosa carcajada— pero de seguro tu madre dejará que vayas si es con él.
—Y quien más va a la gira.
—Pues todos, los de siempre, Lucas el guitarrista, Freddy el tecladista, Jeison el vocalista y yo el bajista.
—¿Y León?
—Mmm ¿y esa sonrisa al preguntar por León?
—¿Cuál sonrisa?, has nombrado a todos menos al baterista, y por eso te lo he preguntado, nada más.
—¡Ey, pero no te enojes¡, pensé que estabas interesada en él, igual que las otras chicas, ya que cuando las he invitado, me han preguntado lo mismo y se nota que están fascinadas.
—¿Por qué?
—Pues ya sabes por la manera de tocar, el chico lo hace muy bien.
—Claro…
—Anda Jeison ¿qué te cuesta?, solo dile a mamá que iré contigo, que tú cuidaras de mí y harás que me porte bien, por favor.
—No, no y no. Yo me quiero divertir y tenerte ahí… no es una buena idea.
—Haré como que no estuviera, te lo juro, pero llévame, si no me llevas no te ayudaré con Tamara.
—Está bien, está bien, tú ganas, pero solo se lo diré una vez, si tu madre no acepta, no insistiré.
Le doy un beso ligero en la mejilla y me voy sonriendo de felicidad.
Capitulo 4
Bueno, creo que tengo todo listo, he puesto lo necesario y también he metido un par de vestidos de baño, dicen que en San Vicente hay una playa preciosa y todavía Bruno no me ha dicho si tendremos tiempo de visitarla, pero de todos modos los he metido en la maleta.
—Pórtate bien, nos llamas cuando llegues, papá y yo estaremos muy preocupados.
—Si mamá no te preocupes y no estés tan enojada.
