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El autor asume que tiene una soledad salvaje que necesita ser domesticada y que debe ser sometida a ciertas reglas para no convertirse en dolor: "No puede saltar a mi cama y clavar sus garras / despedazar la almohada / como si destrozara un alma". La ausencia es resistida, pero se impone y es así como la soledad se corporiza y ocupa los espacios cotidianos. El escritor comparte vivencias de su propia soledad y las clasifica a medida que es consciente de su situación solitaria, estado que finalmente elogia por todo lo bueno que trae a su vida. Cuando la soledad es asumida, adquiere otras dimensiones y se torna en un deseo personal. Particularmente en esta obra se acomoda como una pasajera más en los viajes del autor por el continente americano. Se hace presente la antología y el repaso de viejos poemas ya publicados que coinciden en el tema. La soledad amada pudo haber tenido otro nombre, pudo haber sido un poemario más que compilaba poemas de desamor. Pero el autor decidió enviar esos versos al archivo y los guardó en un anexo de este libro, como un recuerdo desde donde se parte. Archivar el amor que no prosperó, encontrarle un lugar, es la base para una soledad sana. Sobre esas penas pasadas construyó un tratado poético sobre su relación con una soledad a la que aprendió a querer. Y vos, ¿cómo te llevás con tu soledad?
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Seitenzahl: 28
Veröffentlichungsjahr: 2023
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Corrección: Ayelén Salas Moyano.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Leyes Ferratto, Juan Darío
La soledad amada / Juan Darío Leyes Ferratto. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.
84 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-824-531-7
1. Antología. 2. Antología de Poesía. 3. Poesía. I. Título.
CDD A861
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2023. Leyes Ferratto, Juan Darío
© 2023. Tinta Libre Ediciones
La peor soledad es no estar cómodo con uno mismo.
Marc Twain
Quien no ama la soledad, tampoco ama la libertad.
Arthur Schopenhauer
Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego.Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Alejandra Pizarnik
La soledad amada
Prólogo
El autor escribe, como un modo de mirarse al espejo, sobre su propio reflejo, en donde la soledad no hace más que devolverle su imagen. En parte, su descubrimiento sucede a medida que escribe los versos de estos poemas. Y aún persiste, porque descubrir es un verbo que nunca acaba, que se mantiene en infinitivo hasta el fin de nuestros días.
¿No es la poesía sino una forma de sobrevivir al paso del tiempo? ¿No es sino la maleabilidad de encontrar una respuesta momentánea a todas las preguntas que nos invaden? La soledad podría ser tranquilamente una persona con la cual él convive: claras son las marcas de su paso que va encontrando por el lugar. Podría ser también como un resfrío que dura un par de días, al que hay que aceptar y esperar que pase. Todo a su debido tiempo. A su terrible e interminable tiempo. Después, le pedirá a ella que por momentos lo abrace, que lo deje tranquilo, que lo escuche, que se vaya pero que regrese más tarde. Y la soledad le cubrirá por momentos con una venda los ojos y la vida le irá sucediendo: sentirá las formas diversas de la luz del día y los sonidos de la calle ingresando por la ventana, los recuerdos que se irán proyectando, la noche que lo invadirá y, de repente, la fiebre de los pensamientos subiendo y hablando en su cabeza. El escritor necesitará cubrirse de poemas para poder curarse. Entonces, nos tenderá la mano para que lo acompañemos a verlo en la intimidad junto a su soledad: llorando, en el cine, viajando, dormido, caminando por su departamento, en fotografías, observando desde la ventana, desde la montaña, recorriendo las calles de la ciudad.
