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Las Bucólicas, también conocidas como Églogas, son la primera obra del poeta romano Publio Virgilio Marón (Virgilio), escritas entre los años 42 y 39 a.C. Este conjunto de diez poemas pastoriles combina la idealización de la vida rural con profundas reflexiones políticas, filosóficas y personales, ofreciendo una visión lírica de la relación entre el ser humano, la naturaleza y el poder. Inspiradas en la tradición griega de Teócrito, las Bucólicas presentan un mundo de pastores que dialogan sobre el amor, la amistad, la pérdida y la poesía, situados en un paisaje sereno y armonioso. Sin embargo, bajo esta apariencia de simplicidad, Virgilio introduce temas contemporáneos, como las guerras civiles romanas, el despojo de tierras y la búsqueda de paz en tiempos de inestabilidad. Cada égloga ofrece una mirada distinta sobre la condición humana, combinando belleza literaria con un trasfondo de melancolía y esperanza. Entre las más destacadas se encuentra la Égloga I, donde el pastor Títiro celebra su libertad gracias a un "joven dios" (una alusión a Octavio Augusto), mientras Melibeo lamenta su exilio; y la Égloga IV, conocida como la "Égloga mesiánica", que anuncia el nacimiento de una nueva era de prosperidad y pureza, interpretada a lo largo de los siglos como una profecía simbólica. Las demás églogas exploran amores frustrados, rivalidades poéticas y el ideal de una vida sencilla y natural, libre de las corrupciones urbanas.
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Seitenzahl: 46
Veröffentlichungsjahr: 2025
Virgilio
LAS BUCÓLICAS
Título original:
“Bucolica”
PRESENTACIÓN
BUCOLICAS
EGLOGA PRIMERA
ÉGLOGA SEGUNDA
ÉGLOGA CUARTA
ÉGLOGA QUINTA
ÉGLOGA SEXTA
ÉGLOGA SÉPTIMA
ÉGLOGA OCTAVA
ÉGLOGA NONA
Virgilio
(70 a.C - 19 a.C)
Virgilio (Publius Vergilius Maro, 70 a. C.–19 a. C.) fue un poeta romano, ampliamente considerado uno de los más grandes escritores de la Antigüedad y una figura fundamental de la literatura latina. Nacido cerca de Mantua, en la región de la Galia Cisalpina, Virgilio es conocido sobre todo por su epopeya La Eneida, que se convirtió en el texto literario más influyente del Imperio Romano y en una de las obras maestras de la literatura universal.
Infancia y Educación
Virgilio nació en el seno de una familia modesta de agricultores, pero recibió una educación esmerada en Cremona, Milán y finalmente en Roma, donde estudió filosofía, retórica y literatura griega. Desde joven mostró un profundo interés por la poesía y la filosofía epicúrea, influencias que más tarde impregnarían su obra. Su formación humanista y su cercanía con los círculos intelectuales del período augusteo moldearon su visión del mundo y su estilo literario.
Carrera y Contribuciones
La carrera literaria de Virgilio comenzó con las Bucólicas (o Églogas), una colección de poemas pastoriles escritos entre 42 y 39 a. C., que idealizan la vida en el campo y reflejan las tensiones políticas del final de la República romana. Posteriormente escribió las Geórgicas (37–29 a. C.), un poema didáctico en cuatro libros dedicado a la agricultura, la vida rural y la relación entre el hombre y la naturaleza. Sin embargo, su obra maestra es La Eneida, escrita entre el 29 y el 19 a. C., una epopeya nacional que narra el viaje de Eneas desde la caída de Troya hasta la fundación mítica de Roma. A través de esta obra, Virgilio unió el destino de Roma con la tradición heroica griega, exaltando los valores del imperio y del liderazgo de Augusto.
Impacto y Legado
La influencia de Virgilio fue inmensa tanto en su tiempo como en los siglos posteriores. La Eneida se convirtió en un texto esencial en la educación romana y, más tarde, en la formación cultural de Europa occidental. Su estilo elegante, su profundidad moral y su capacidad para unir mitología, historia y filosofía hicieron de él un modelo literario para poetas y escritores desde la Antigüedad hasta el Renacimiento y más allá. Autores como Dante Alighieri lo consideraron una guía espiritual y literaria; de hecho, Virgilio aparece como personaje en La Divina Comedia.
Virgilio murió en el año 19 a. C., en Brindisi, durante un viaje de regreso de Grecia. Según la tradición, pidió que La Eneida fuera destruida por no haberla terminado por completo, pero el emperador Augusto ordenó preservarla. Desde entonces, su obra ha perdurado como uno de los pilares de la literatura universal. Virgilio no solo encarnó el ideal del poeta clásico, sino también el del artista que, a través de la palabra, busca dar sentido al destino humano y a la historia de su pueblo.
Sobre la obra
LasBucólicas, también conocidas como Églogas, son la primera obra del poeta romano Publio Virgilio Marón (Virgilio), escritas entre los años 42 y 39 a.C. Este conjunto de diez poemas pastoriles combina la idealización de la vida rural con profundas reflexiones políticas, filosóficas y personales, ofreciendo una visión lírica de la relación entre el ser humano, la naturaleza y el poder.
Inspiradas en la tradición griega de Teócrito, las Bucólicas presentan un mundo de pastores que dialogan sobre el amor, la amistad, la pérdida y la poesía, situados en un paisaje sereno y armonioso. Sin embargo, bajo esta apariencia de simplicidad, Virgilio introduce temas contemporáneos, como las guerras civiles romanas, el despojo de tierras y la búsqueda de paz en tiempos de inestabilidad. Cada égloga ofrece una mirada distinta sobre la condición humana, combinando belleza literaria con un trasfondo de melancolía y esperanza.
Entre las más destacadas se encuentra la Égloga I, donde el pastor Títiro celebra su libertad gracias a un “joven dios” (una alusión a Octavio Augusto), mientras Melibeo lamenta su exilio; y la Égloga IV, conocida como la “Égloga mesiánica”, que anuncia el nacimiento de una nueva era de prosperidad y pureza, interpretada a lo largo de los siglos como una profecía simbólica. Las demás églogas exploran amores frustrados, rivalidades poéticas y el ideal de una vida sencilla y natural, libre de las corrupciones urbanas.
MEL. Tú, Títiro, a la sombra descansando
desta tendida haya, con la avena
el verso pastoril vas acordando.
Nosotros, desterrados; tú, sin pena,
cantas de tu pastora, alegre, ocioso,
y tu pastora el valle y monte suena.
TÍT. Pastor, este descanso tan dichoso
dios me le concedió, que reputado
será de mí por dios aquel piadoso,
y bañará con sangre su sagrado
altar muy muchas veces el cordero
tierno, de mis ganados degollado.
Que por su beneficio soy vaquero,
y canto, como ves, pastorilmente
lo que me da contento y lo que quiero.
MEL. No te envidio tu bien; mas grandemente
me maravillo haberte sucedido
en tanta turbación tan felizmente.
Todos de nuestro patrio y dulce nido
andamos alanzados; vesme agora
aquí cuál voy enfermo y dolorido,
y guío mis cabrillas. Y esta que hora
en medio aquellos árboles parida,
¡ay!, con lo que el rebaño se mejora,
dejó dos cabritillos, dolorida,
encima de una losa, fatigado,
de mí sobre los hombros es traída.
