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¿Alguna vez has estado tan enamorado de alguien que serías capaz de cometer cualquier tipo de locura? Las dos caras de mí muestra la confrontación de las complejas vidas que engloban este trío amoroso, con Martina como estandarte principal, una mujer con una presencia propia de una diosa; su marido Leonard, hombre con éxito inmaculado en su trayectoria profesional; y por último, Lucas, su perverso amante de noches de satén e improvisado desenfreno. ¿Quién será capaz de conquistar el corazón de esta mujer tan prohibida?
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Veröffentlichungsjahr: 2019
© Jaime Iradier
© Las dos caras de mí
Revisión y corrección de estilo: Carol Libenson ([email protected])
Ilustración de la cubierta: Adriana Gatagán
ISBN papel: 978-84-685-3705-4
ISBN ePub: 978-84-685-3707-8
Impreso en España
Editado por Bubok Publishing S.L.
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A mis padres, por haberme dado la oportunidad de vivir esta vida, la mejor de las aventuras.
A mis hermanas, por guiarme por ella. Sois sin duda las mejores sherpas que podría desear.
A mis amigos y mi tío Javier, por ser los víveres necesarios para proseguir el camino.
A ti, por haber confiado siempre en mí. Tu sonrisa ha sido la mejor gasolina para materializar este sueño.
The greatest mistake you can make in life is
Índice
BLOQUE I: Lucas y el amor
CAPÍTULO I
CAPÍTULO II
CAPÍTULO III
BLOQUE II: Martina y el odio
CAPÍTULO IV
CAPÍTULO V
CAPÍTULO VI
BLOQUE III: Leonard y la venganza
CAPÍTULO VII
CAPÍTULO VIII
CAPÍTULO IX
BLOQUE IV: Todos, la verdad
CAPÍTULO X
CAPÍTULO XI
CAPÍTULO XII
BLOQUE I: Lucas y el amor
CAPÍTULO I
Era una tarde fría y gris del mes de septiembre. El avión acababa de aterrizar en el London City Airport, con Madrid como origen. ¡Vaya contraste de escenarios! Madrid, con tiempo primaveral y un sol todavía ferviente de calor que arrojaba a la gente a la calle, a apoltronarse en las terrazas, como si hubiesen estado en cautiverio varios años. Y Londres, fría y gris. Básicamente, hojarasca marrón, roja y amarilla que lleva consigo melancolía. En definitiva, un telegrama de emociones.
Lucas acababa de apurar un cigarro para dirigirse al Docklands Light Railway que le transportase a la parada de Canning Town, y de ahí a su casa, en el famoso barrio de Soho.
Sentado en una butaca del último vagón, empezó a analizar a sus compañeros de viaje. No mostraban particularidades algunas, por lo que después de un vago reconocimiento terminó por naufragar en su propio subconsciente. Le encantaba esa ruta de transporte entre el aeropuerto y el centro de la ciudad. Lo tomaba como un ejercicio de retórico repaso. Al parecer, como a muchos de sus poco expresivos compañeros, para él significaba llegar a tener incluso sentimientos encontrados. Estaba recordando cómo algunas navidades atrás compartía ese mismo trayecto con su primer, y posiblemente único, gran amor. Un amor que le hacía recordar aquella frase de El conde de Montecristo que dice: «Las heridas morales tienen la particularidad de que se ocultan, pero no se cierran. Siempre dolorosas, siempre prontas a sangrar cuando se las toca, quedan vivas y abiertas en el corazón». Se preguntaba si lograría estar tan enamorado de alguien como lo estuvo de esa mujer, peligrosa como una escopeta. Lo dudaba. Había tenido el placer de conocer a muchas mujeres, pero nunca nada había tornado en un enamoramiento similar. No acechaba siquiera una pasión semejante. Tal era el calibre de este amor que se podía asemejar al de las abejas por la miel; al de los enloquecidos vampiros por la sangre; o incluso al mismísimo James Dean conquistando la picante serotonina de algunas abuelas de hoy en día.
Llegó de nuevo a la conclusión de que quizá ella no sintiese atracción alguna por él. Quizá no estaban hechos el uno para el otro y las cosas entre dos no pasan si uno no quiere. Pero más allá de la posible incertidumbre, lamentablemente quizá no siempre se obtiene lo que uno persigue y desea. Por ello, terminó por respaldarse en lo que un sabio irlandés dijo en su día: «Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras no la ame».
—¡No se hable más! —se dijo para sí mismo, imaginándose como protagonista de una fiesta constante de trasnochados hippies de etiqueta, artistas de vivir del cuento y poetas de barra de bar.
