Lecciones de la pandemia - J. A. Méndez - E-Book

Lecciones de la pandemia E-Book

J. A. Méndez

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Beschreibung

El reportero norteamericano William Stewart recibe una invitación sorpresiva al evento lanzamiento del nuevo libro de Robert Stock. De camino al evento, realizado en el museo de Louvre en París, se cuestiona, ya que no entiende bien, porque fue escogido para tal cubrimiento. La conferencia de Stock lo agarra de sorpresa, ya que se trata de propuestas para ser implementadas posteriormente a la crisis de la pandemia, para dar un giro al sistema y destronar al estatus quo actual. Durante el evento se da cuenta que su presencia no es coincidencia y al final recibe una extraña invitación que lo lleva a descubrir las verdaderas razones del encuentro.

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Seitenzahl: 261

Veröffentlichungsjahr: 2024

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© J.A. Méndez

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz Céspedes

Diseño de cubierta: Rubén García

Supervisión de corrección: Celia Jiménez

ISBN: 978-84-1068-217-7

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

I

Una ventana abierta en París, todo el mundo que necesito.

Atticus.

Mientras esperaba en el metro para llegar a la estación del Louvre en París, comencé a pensar en el viaje de Robert Stock. Había soportado mucho para llegar a este punto. Sigo su trabajo desde que inició su blog donde criticaba nuestro sistema. Ahora esta pandemia ha revelado todas las fallas que él había señalado. Especialmente en su primer libro: El Plan. Ahora se ha convertido en un autor de renombre mundial. Su mecenas, Bruce Powers, está respaldando todas sus necesidades en esta pelea. El movimiento ha recibido una nueva oportunidad y este nuevo libro está destinado a servir como una guía para llegar a nuestro futuro más progresista.

Sentado en este vagón de tren de metro verde con blanco, me di cuenta de lo programada que era esta ciudad. De las cosas tan interesantes que podría ver y de lo conectaba que estaba. Miraba la gente a mi alrededor y podía ver personas de todas partes del mundo. París era definitivamente una gran ciudad que acogía a todos sus visitantes por igual. Ya no era un turista en París. Ya podía reconocer a los que si eran turistas desde el punto de vista de un ciudadano parisino. Me encantaba ese hecho. Era algo que solo se ganaba con el tiempo en que habías permanecido en esta ciudad tan hermosa, llena de historias y acertijos.

Era una nueva historia para Robert. Así lo creía yo. Podía haber escogido cualquier ciudad del mundo para presentar su libro, pero aun así escogió venir a esta. Al principio no entendía bien la razón, pero habiendo seguido sus pasos por tanto tiempo y como periodista que soy, sabía que daría la respuesta o por lo menos una pista del porqué de París.

Me di cuenta de que llegaría un poco tarde. Por eso estaba nervioso. Después de un año y medio de pandemia, París ha vuelto a su ritmo frenético. A una nueva normalidad a la que algunos no nos podíamos acostumbrar bien. Una normalidad que queríamos que cambiara y era una de las principales razones por las cuales me entusiasmaba participar de la charla de Robert Stock.

Aun así, amo esta ciudad. Es la ciudad más internacional en la que he vivido y se siente genial. París tiene un ambiente que no se puede comparar con ninguna otra ciudad. Su perfecto contraste entre lo antiguo y lo nuevo la hace demasiado emocionante. Nuevamente entre mis pensamientos me pregunto por qué Robert Stock decidió hacer su charla de presentación de su nuevo libro aquí. Aun no me imagino por qué, pero estoy muy contento por su elección.

Vivo en París desde hace casi un año, en el Distrito 18 de la ciudad; no tan cerca la Basílica de Sacre Coeur, pero en la misma zona. Vine con una oferta de trabajo de periodista que recibí después de que se reabrieron los viajes internacionales y aproveché la oportunidad. Me inspiré en el periodismo después de comenzar a leer el blog de Robert Stock. No tenía experiencia previa como periodista, aun así, creo que no importa tu inicio porqué es la razón más importante para que cambies en la vida. Robert descubrió un plan y decidió mostrarlo. También me había alineado con su movimiento y quería ayudar. Estudié Periodismo y Filosofía y tenía una especialización universitaria en Historia, pero no sabía qué hacer con mi vida. Entonces, seguí su ejemplo y comencé a bloguear. Luego de eso conseguí mi primer trabajo y ahora estoy en París, ciudad de las luces.

En una de las salidas del subterráneo, pude ver la Torre Eiffel. Aún era bien temprano, pero se me estaba haciendo tarde. Empujaba el vagón con mi mente. Pero tenía que esperar. Me había levantado temprano para ir a este evento. Ya lo había planificado. No obstante, estaba retrasado, cosas que pasan en esta hermosa y caótica ciudad.

El vagón en el que estaba se encontraba lleno. Pude sentarme, pero aún tenía un grupo de turistas frente a mí. A la gente le encanta el Museo del Louvre. Estos turistas no eran como cualquier turista. Los museos como el Louvre toman tiempo para recorrerlos. No se hace en un día, pero se puede disfrutar mucho. Este museo en particular te atrae a volver a visitar y conocer sus diferentes salas. Tienes que tomarte tu tiempo, pero cuando regresas es una experiencia completamente nueva.

Cuando me convertí en residente de París, me dediqué a visitar el Museo de Louvre con más calma. Pude conocer mejor no solo el museo, sino también sus alrededores. Pero cada sala icónica tenía obras impresionantes. No solo de artistas, también de nuestra historia antigua. La historia de la humanidad. En el arte podías experimentar la lucha y el trabajo que le había tomado a la humanidad llegar al punto en que nos encontrábamos ahora. Éramos muy parecidos a nuestros antepasados, pero con un poco más de conocimiento. A pesar de ese mayor conocimiento no habíamos podido resolver los problemas más básicos de nuestra humanidad para una gran cantidad de personas. La pandemia nos estregó ese hecho en la cara.

Escuché el aviso que indicaba que había llegado a la estación de metro de Louvre. Los avisos en París se escuchaban en francés, inglés y español. Era un detalle más de lo cosmopolita e inclusiva que era esta ciudad. Los franceses entendían que los demás podían hablar idiomas diferentes al de ellos. Esto no fue un entendimiento instantáneo. Pero fue parte de las enseñanzas que les dejó su larga data imperialista en el mundo. Ser muy poderoso en un momento de la historia, y no serlo después, es una experiencia que te vuelve más humilde. Eso, siempre y cuando aprendas las lecciones que debes de aprender.

La estación de metro de Louvre es particularmente agradable. Cuando el metro se detuvo, vi una escultura de una esfinge egipcia a través de la ventana del vagón. Parecía imponente. Es la bienvenida que necesitas para darle vida a tus expectativas. Había otras esculturas de Grecia y Roma. Nuevamente mezcladas entre la modernidad de una estación de metro que cumplía su cometido para los residentes de esta urbe.

Esta vez no estaba visitando el museo de Louvre como turista. Tenía un trabajo. Le había pedido a mi editor la oportunidad de cubrir esta charla y él estuvo de acuerdo debido a mi experiencia con Robert Stock. Stock se había convertido en una celebridad muy controvertida. Se hizo muy conocido en Europa y Francia como un intelectual rebelde. A los europeos les encantó el hecho de que él era una voz prominente para restablecer los principios del estado de bienestar que habían adoptado como parte del acuerdo aliado después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Mucha gente no sabe esto, pero parte de los acuerdos llevados a cabo entre Europa aliada con Estados Unidos eran incluir conceptos progresistas dentro de sus sociedades, dentro de sus constituciones particularmente, debido a lo devastada que se encontraba Europa luego de la guerra, estuvieron de acuerdo bastante rápido. Todo para recibir las ayudas económicas para su reconstrucción provistas por el Plan Marshall. Un plan que se ha convertido en uno de los mejores negocios de Estados Unidos, y que les ha brindado un retorno excelente de su inversión, teniendo un aliado casi incondicional.

Me levanté de mi asiento y grité «pardon» en mi mejor francés, mientras me abría paso entre la multitud de turistas, sabía que estaba llegando tarde. Empecé a sacar mi pase de prensa de mi blazer, mientras pasaba rápidamente entre la gente. Para esta actividad, la prensa tenía una entrada especial, pero sabía que el evento iba a estar lleno de periodistas y celebridades intelectuales de Francia y de todo el mundo. El presidente francés, Emmanuel Macron, iba a asistir. Estaba en campaña para su reelección y no quería perder la oportunidad que le brindaba este evento de mejorar su popularidad. Macron había leído El Plan y dijo que lo había disfrutado. Él no era un progresista, pero había aceptado la presión del movimiento progresista en Francia y retrasó algunos de sus planes neoliberales.

Mientras me acercaba a la entrada para la prensa, vi la icónica pirámide de vidrio invertida que casi tocaba otra pirámide más pequeña cerca del piso. El Louvre era majestuoso y nunca terminaba de asombrarme. Habían preparado una sala especial para el evento de Robert. La sala era parecida a un patio interior techado suficientemente grande para todas las personas que visitarían el evento. Esta área del Louvre se podía observar desde el segundo y tercer piso del castillo. Para esta actividad habían tapado esas vistas para lograr un efecto de oscuridad que facilitara los efectos de luces al escenario y los alrededores. Adaptar un castillo medieval a las tecnologías del siglo XXI no era tarea fácil, pero los franceses de París tenían experiencia de sobras en este tipo de conversiones.

Observé lo que parecían sillas finas y cómodas que rodeaban un pequeño escenario central donde Robert Stock tendría la oportunidad de dar su charla y explicar su nuevo libro. Al fondo se veía una pantalla gigante donde se proyectarían informaciones que le ayudarían a explicarse mejor durante su presentación. Todo listo y preparado para crear un efecto WOW que nos ayudaría a disfrutar y no olvidar la experiencia que estaba a punto de empezar.

La pandemia había golpeado terriblemente en los Estados Unidos y la falta de un buen liderazgo era visible en esos resultados. Era algo que aún asombraba a muchos. Las relaciones públicas de la nación más poderosa del mundo eran muy buenas. Para una persona normal, la percepción de perfección y grandeza de la sociedad estadounidense estaba intacta. Tenías que hacer un esfuerzo personal en conocer los detalles negativos o de fallas en esa sociedad. Que a esta altura eran muchos, pero que los tapaban con mucha eficiencia. Era eso lo que producía el shock tan grande de las fallas cometidas por su liderazgo durante la pandemia. Ese deterioro me era familiar, debido a las informaciones que había leído en el libro de Robert Stock, también hice mis propias investigaciones.

Pasé junto a los demás periodistas por la sala principal y nos guiaron a otra sala más pequeña con un escenario donde tendríamos una breve conferencia de prensa antes del evento principal. Robert Stock había aprendido a disfrutar de la prensa y se ponía frente a una cámara o un micrófono cada vez que tenía la oportunidad. Sabía la influencia que tenía la prensa en el mundo, a pesar de que se había desacreditado mucho en los últimos años. Entendía que a pesar de su desgaste la prensa seguía siendo el cuarto poder. En su momento también criticó a la prensa y a ciertos periodistas, por acciones que promovían las noticias falsas. Pero nunca los condenó. Reconocía que teníamos que convivir y que las ideas se confrontan con hechos y otras ideas que contribuyan a llegar a la verdad. No creía en silenciar a la prensa, porque acogió con agrado el debate que él mismo había generado.

Esta conferencia de prensa fue una gran oportunidad para finalmente formularle a Robert Stock algunas preguntas que quería hacerle sobre su trabajo. También estaba ansioso de escuchar las preguntas de otros colegas, y principalmente las de los que no estaban de acuerdo con sus teorías.

Cuando me senté en la sala, comenzó a llenarse de reporteros de todo el mundo. Había llegado justo a tiempo. Esto me agradó bastante y me dio un alivio, ya que pensaba que no entraría a tiempo para poder participar y disfrutar del evento completo.

Debido al éxito de su primer libro, la prensa quiso tener la oportunidad de indagar sobre este nuevo trabajo y sobre la razón que lo llevó a escribir este nuevo libro. Estaba muy emocionado, porque me tomé muy en serio la información que escribió en El Plan. Sus palabras me habían movido a la acción para comenzar a ayudar a arreglar las cosas desde el lugar donde estaba en ese momento. Las cosas debían mejorar drásticamente para todos nosotros. Y la única forma de lograr un cambio permanente era uniendo nuestros esfuerzos en este nuevo gran ideal que beneficiaría a la humanidad en general.

«Progreso para todos» fue el lema y nuestra guía. Robert Stock era nuestro nuevo líder, mi mentor, aunque no lo había conocido antes en persona. Robert Stock era latino y ciudadano estadounidense. Necesitábamos ese tipo de liderazgo y el mundo estaba muy preparado para ello, ya que actualmente había una falta de liderazgo en todas las áreas. Las cosas tenían que cambiar; no podemos seguir trabajando como de costumbre. Esta pandemia nos ha mostrado lo peor del sistema en el que vivimos. Estamos rodeados de abundancia y la mayoría de la gente tiene poco o ningún acceso a ella.

Habían pasado unos minutos desde que me senté. En el escenario había varias sillas con una mesa rectangular de frente donde había agua para las personas que se sentasen allí. También había un podio donde estaría el moderador de esta rueda de prensa. El panel principal empezó a entrar al escenario y el público del auditorio empezó a aplaudir. Robert Stock era la atracción principal, pero su editor también estaba allí, y también tenían un moderador para las preguntas que se iban a plantear.

Una vez que el panel se sentó, el moderador nos dio la bienvenida a la conferencia de prensa y nos agradeció nuestro interés en este tipo de charla de lectura de libros. Nos dijo que querían darnos la oportunidad de hacer algunas preguntas antes del evento, para que tuviéramos una mejor idea del proceso y también de la información del libro. Al final del evento, nos entregarían ejemplares del libro firmado por el propio Robert Stock.

La sala estaba llena de presentadores de noticias y otras celebridades de los medios. Les llamo celebridades porque los medios noticiosos también se habían convertido en parte del espectáculo mediático que existía en el mundo para entretener y distraer a la gran masa de la población. Pero el objetivo de mi asistencia al evento como del periódico donde estaba trabajando era atrapar a esa intelectualidad activa que existía. Esa intelectualidad activista que deseaba y propulsaba cambios sociales; Los llamados «Originales» por el autor del libro del mismo título Adam Grant.

Todos estaban allí para el nuevo y controvertido libro de Robert Stock. Para echar un vistazo a sus pensamientos sobre esta nueva amenaza que nos estaba afectando a todos. Los asistentes deseaban obtener la perspectiva de Robert, ya que la pandemia había causado y develado otros problemas que eran sistémicos en nuestra sociedad occidental. Estaba en riesgo nuestro modo de vivir y muchos entendían que este era el mejor momento para ideas nuevas y audaces. Robert Stock había creado un nombre revelando este tipo de situaciones y a todos se nos hacía interesante su perspectiva. A parte de que siempre reconocíamos la influencia del poder detrás del autor al cual íbamos a escuchar con atención.

Estaba bien preparado para esto. Llevaba todos los elementos necesarios para obtener la mejor información para mi futuro artículo sobre esta charla. Tenía mi teléfono, una cámara pequeña, una grabadora, un bolígrafo y mi cuaderno de apuntes. Tenía escritas alrededor de diez preguntas que quería hacerle, pero las reduje a dos, debido al tiempo. No sabía si me iban a dejar hacer estas dos preguntas, pero estaba preparado para ser el primero.

El moderador era francés, pero hablaba un inglés casi perfecto. Estaba dando un preámbulo de la editorial, una reseña de Robert Stock y del libro a grandes rasgos. El moderador era muy conocido en el medio parisino en este tipo de eventos intelectuales. Había estudiado en París y también en Londres. Estaba bien versado y nos conocía a todos en la sala. Yo era uno de los periodistas menos reconocidos del lugar. Mi periódico era nuevo, pero mi editor tenía mucha experiencia. Y también era reconocido en los medios de intelectualidad de la ciudad de París. El periódico entró en escena 100 % digital, pero ahora imprimíamos quincenalmente una edición con los mejores artículos. Era el primer periodista extranjero que habían contratado. Mi francés era bastante bueno, pero me contrataron porque necesitaban una perspectiva estadounidense para sus artículos internacionales dirigidos al público de los Estados Unidos. No fui la primera elección, pero a mi editor le gustó el hecho de que nunca había trabajado en un periódico tradicional y también el hecho de que no era un periodista profesional. Quería a alguien a quien pudiera moldear, pero también que tuviera su propio punto de vista sobre las cosas. Éramos un periódico de ideas progresistas. Entonces escribimos en defensa del pueblo francés y los derechos que había adquirido. El hecho de que en Estados Unidos estos derechos se habían deteriorado me inspiraba, porque quería ser un agente de cambio. Quería influenciar a la intelectualidad estadounidense a que se moviera a retomar las ideas que nos otorgaron mayor estabilidad y equidad entre nuestros pares.

Podría haber pensado que mudarme a París y vivir en la escena europea fue una idea equivocada, pero yo quería experimentar la mentalidad progresista de primera mano. También quería entender cómo todos estos movimientos se organizaban y protestaban en un país con uno de los estándares de vida más progresistas disponibles. No pudimos obtener atención médica gratuita en los Estados Unidos. Ya aquí en Francia la han tenido durante años y aún reclamaban más de su Gobierno. Esto es algo que quería mostrarles a mis lectores. Quería hacerles saber que la lucha nunca termina y, aunque obtenemos todos los beneficios, aún teníamos que estar atentos al statu quo. Teníamos que atender los poderes fácticos que existían y que influenciaban y muchas veces distraían y controlaban el discurso de la opinión pública con bobadas que nos hacían perder el tiempo y mantener las cosas como ya estaban.

La sala estaba casi llena. Todos los noticieros estaban listos para comenzar. Escuchamos un anuncio en las bocinas que nos decía que el evento comenzaría en breve. Todo el mundo bastante atento cuando empezaron a atenuar las luces. Los asientos estaban equipados con luces que eran exactamente adecuadas para que pudiéramos leer y escribir mientras estábamos sentados. Los asientos también estaban equipados con pequeños micrófonos que se encendían y apagaban en la sala de control según fuera necesario, para que pudiéramos hacer preguntas y responder.

El moderador nos dio la bienvenida al evento. Con un leve acento francés, se dirigió a nosotros en su mejor inglés profesional. Comenzó presentando a Robert Stock.

—Bienvenidos a todos a este maravilloso evento. Hoy presentaremos el nuevo libro de Robert Stock: Lecciones de la pandemia, un camino hacia el progreso. Esta parte del evento está especialmente preparada para ustedes, los periodistas. Robert quería juntarles para que pudieran hacerle algunas preguntas. Son libres de preguntar lo que quieran y Robert intentará responder lo mejor que pueda. Ahora, permítanme darle una breve introducción a el hombre del momento, Robert Stock.

Todos se pusieron de pie y aplaudieron mientras Robert Stock saludaba al auditorio.

El moderador hizo una pausa hasta que los aplausos se desvanecieron y luego continuó con su presentación.

—Robert Stock era prácticamente un desconocido para el público, hasta que publicó su primer libro El Plan, donde descubrió información sobre el statu quo, su modo de operar y por qué el mundo tiene tales desigualdades, principalmente en Estados Unidos, donde reside. Todas estas informaciones fueron publicadas en su libro y, como ya ustedes saben, causó revuelo en la opinión pública y en la sociedad completa. Esto no detuvo a Robert y lo motivó a lograr que la mayor cantidad de personas supieran sobre estas informaciones. A la fecha nadie ha podido rebatir sus declaraciones, aunque lo han intentado con mucho ímpetu. Robert Stock es un ingeniero, que se convirtió en periodista y ahora escritor de renombre. Utiliza de sus conocimientos presentes y pasados para contarnos una historia basada en hechos y con ella alimentar el debate que nos pueda elevar y ser mejores personas. Su pasión se expresa en su trabajo. Ha unido fuerzas con el Sr. Bruce Powers, quien se ha convertido en su patrocinador y ha ayudado a popularizar su trabajo. Juntos han creado numerosos think-tanks que han ayudado en la propagación de la agenda progresista que tienen. Su trabajo ha sido criticado desde derecha e izquierda, porque culpa a ambos actores de la vida social por el estado en que se encuentra el mundo. Ha dicho que la derecha y la izquierda trabajaron juntos en una agenda similar que mantiene el estado actual de desigualdad para todos los que estamos viviendo en él. Las acciones realizadas por él lo han elevado a una especie de tercera opción política y social. Esta influencia está en franco crecimiento, no solo en Estados Unidos, sino en el resto del mundo. Precisamente una de las razones que lo llevo a escoger la escena parisina para presentar su nuevo libro fue el interés de internacionalizar su trabajo y agregar voces a su causa.

»Él ha dicho que es un simple e influyente orador para la gente. Aún no ha formado un partido político, pero ha sido abordado por varios de los grupos que están de acuerdo con sus ideas. La pandemia actual ha ayudado a acelerar el estado deficiente de nuestros asuntos actuales y exige un cambio rápido de rumbo. Esa es la razón principal por la que estamos aquí reunidos en el día hoy.

»Hoy daremos respuestas a nuestra situación actual. Respuestas que nos llevarán hacia adelante y al progreso que necesitamos para el mundo.

Nuevamente, la gente se puso de pie y aplaudió. El evento se estaba grabando para su futura distribución en línea. También se realizaría una presentación en los medios tradicionales. Cada país tendría una oportunidad de ver este evento en su idioma con todos los detalles que estábamos presenciando nosotros en este momento. El video sería editado para cumplir con los estándares de tiempo exigidos, pero en esencia seria el mismo contenido. Luego de que los aplausos disminuyeron continuó:

—Y ahora, sin más preámbulos, damos la bienvenida a sus preguntas.

Llegó el momento que esperaba. Estaba preparado para empezar, así que levanté la mano con la esperanza de ser el primero de los periodistas en ser elegido. Tenía una posición privilegiada y el moderador al igual que Robert Stock me podían ver con facilidad. Los asientos fueron escogidos con anterioridad, ya que cuando llegue el mío tenía mi nombre al igual que el de los demás periodistas de renombre internacional que estaban participando en este evento. Para mi sorpresa, el moderador me miró directamente y me eligió de primero.

—Señor Stewart de la Nouvelle Gazette de París, su pregunta, por favor.

Cuando me levanté de mi asiento, sentí los ojos de todo el auditorio mientras me veían ponerme de pie. También miré a Robert Stock y él me miraba directamente y sonrió como si ya me conocía. Nunca lo había visto en persona, pero tal vez él había leído alguno de mis artículos. Fue una sensación de ansiedad y expectativa a la vez. Robert Stock había influenciado mi carrera hasta este momento. Estaba allí de alguna u otra manera por él. Era el escenario perfecto para mí y estaba en una posición de poder honrar mi profesión con este breve acercamiento.

Cuando estaba de pie, mi micrófono se encendió y noté que una pequeña luz LED se volvía azul. Entonces dije:

—Gracias. Sr. Stock, quería hacerle dos preguntas, si es posible; la primera es, ¿por qué cree que esta pandemia es una oportunidad para la agenda progresista? Y la segunda, ¿la información del libro aplica para países en vías de desarrollo como la República Dominicana o es solo para países desarrollados como Estados Unidos?

El auditorio se silenció en expectativa de las respuestas que iba a dar Robert Stock a mis preguntas. Quise ser osado, ya que no tendría otra oportunidad en el día de hoy para abordar a Robert Stock con cuestionamientos de este tipo. Podías escuchar la caída de un alfiler debido al silencio sepulcral.

En un sentido sabía que la conferencia contestaría muchas de las preguntas que tendría, pero en este caso quería ir al grano y pienso que evaluar estas respuestas me daría un buen preámbulo de lo que vendría después. Robert Stock sonrió y decidió ponerse de pie para responder a las preguntas que le acababa de hacer.

—Señor Stewart, gracias por las preguntas, sigo su trabajo en la Gazette y realmente me gusta su punto de vista sobre los problemas actuales. Espero que con la presentación de mi libro pase la prueba y pueda escribir otro gran artículo.

El auditorio se rio disimuladamente al igual que yo lo hice. Luego continuó:

—Ahora para responder a sus preguntas. Yo les diría que miren a su alrededor. Las grandes crisis demandan grandes respuestas y se convierten en grandes oportunidades para progresar. La ausencia de liderazgo que tenemos actualmente debe ser enfrentada con soluciones sobre las que se pueda actuar rápidamente. Mi libro hace precisamente eso. Expone soluciones para nuestros problemas sociales, económicos, políticos y de salud. Todos los problemas que actualmente le han fallado a la humanidad. He publicado la información con la esperanza de que el liderazgo actual la vea y la utilice. Y nosotros, con la ayuda de la presión de la gente, podemos declarar el cambio. No podemos volver a la normalidad anterior. El sistema debe cambiar inherentemente a un sistema que sea más justo para todos, un sistema que se centre en la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. Esto no existe en todos los países del mundo. Los países ricos y pobres tienen diferentes grados de desigualdad y esto debe cambiar. Estamos en un momento histórico en el que esta pandemia ha abierto los ojos de la gente y necesitamos levantarnos y darles respuestas que funcionen para ellos. La importancia del sector público está ahora más que nunca en el centro de las soluciones que proponemos y si podemos aprovechar este momento, podremos hacer cumplir un cambio permanente y positivo en el mundo.

Hizo una pausa por un momento y bebió un poco de agua. Luego continuó:

—Milton Friedman dijo una vez y cito: «Sólo la crisis, real o percibida, produce un cambio real». Todos saben que no estoy de acuerdo con él en muchas cosas, pero debo decir que tenía razón en esto. Hace más de 40 años se levantó e implementó soluciones que cambiaron nuestro mundo, desde mi punto de vista, para peor. Es hora de que usemos su misma lógica y propongamos soluciones que cambiarán nuestro mundo para mejor.

De nuevo hizo una pausa y bebió un poco más de agua. Luego continuó:

—Ahora para tu segunda pregunta. La respuesta corta sería sí. La información del libro se puede aplicar a los países en vías de desarrollo. Pero el libro está dirigido a países en desarrollo, ya que estos son los países que pueden influir más rápidamente en el cambio. Como todos saben, República Dominicana está cerca de mi corazón ya que soy mitad dominicano y viví allí la mayor parte de mi vida. Entiendo las luchas que tiene una nación en vías de desarrollo y también las presiones que recibe del mundo exterior. Convertirse en una nación desarrollada no es una tarea fácil, tienes problemas muy fuertes que vienen del exterior y también tienes que lidiar con todos los problemas internos que tiene una nación en vías de desarrollo. Lo que siempre he dicho es que reducir el subdesarrollo a un problema cultural es simplificar demasiado el tema. Las naciones en vías de desarrollo también pueden estar a la altura de las circunstancias, hacer alianzas, y fomentar el progreso de sus ciudadanos. Esta es la tarea de los líderes y es lo que los hará avanzar.

»República Dominicana como país en vías de desarrollo tiene muchas ventajas que otros países de la misma región no tienen. Por alguna razón que no entiendo, siempre ha estado en el lado importante de los Estados Unidos. Esto ha sido así desde sus inicios. Y el liderazgo, y la política exterior de Estados Unidos, puede ser terca en algunos momentos, pero ha demostrado que siempre tiene el interés de negociar y de escuchar a la otra parte. El liderazgo de República Dominicana ha sido perverso y muy egoísta. Esto ha condenado al pueblo, que es el que siempre sufre las consecuencias de un mal liderazgo. En el público de esta conferencia tendremos representantes de todos los países donde tenemos influencia como grupo. Lo que más deseo es que el liderazgo actual escuche el mensaje y pueda utilizarlo en beneficio del pueblo dominicano, así como otras naciones del mismo tipo podrán hacerlo.

Cuando Robert dejó de hablar, el moderador se acercó al micrófono y pidió a la audiencia otras preguntas. Me senté y comencé a tomar notas sobre las respuestas que me dio Robert Stock. Entendí el mensaje que me quiso dejar Robert. La importancia de que las naciones desarrolladas tomen acciones es esencial, pero aun así las naciones en vías de desarrollo pueden tomar estas enseñanzas y utilizar la poca o mucha influencia que tienen para realizar cambios substanciales que los lleven al progreso de sus pueblos.

Según lo que he estudiado de las naciones en vías de desarrollo y particularmente de República Dominicana es que sus ciudadanos viven con muchos complejos. Complejos de inferioridad que son difíciles de combatir. Estos complejos no escapan a sus líderes y en muchos casos son alimentados por ellos. Si las naciones en vías de desarrollo no escapan de esos complejos y asumen su presente con responsabilidad y coraje, se les hace mucho más difícil progresar. Este es otro de los mensajes que he aprendido estudiando a Robert Stock y su discurso.

Luego de escuchar al moderador observé cómo la multitud de periodistas se emocionaron y empezaron a levantar las manos agitadamente. El moderador los miró a todos desde el podio y decidió darle la oportunidad de responder a las preguntas del presentador de CNN, Anderson Cooper.

—Señor. Anderson Cooper de CNN.

El Sr. Cooper se puso de pie y su micrófono se activó.

—Ya que empezamos con dos preguntas, no me importaría continuar con esa misma línea. —Se escucharon algunas risas y el Sr. Cooper prosiguió—: Sr. Stock, por haber leído su primer libro, El Plan, entiendo que su crítica se centra en el statu quo de Estados Unidos. Entonces, ¿por qué elegir París para presentar su nuevo libro? ¿Y si quiere que el presidente Macron lea su libro?

Anderson Cooper se sentó para escuchar su respuesta y tomar notas.

Robert Stock se levantó de nuevo con otra sonrisa en el rostro.

—Gracias por las preguntas Sr. Cooper. Me enamoré de París la primera vez que vine en 2017. Es un lugar maravilloso y lo disfruto mucho. También creo que la ciudad de París y Francia como país son el ejemplo casi perfecto de una sociedad progresista. Aunque recientemente han aparecido con ataques a su estilo de vida y más aún por los efectos de esta desastrosa pandemia que hemos pasado. Pero siento que su gente está empoderada para proteger sus derechos y todavía tiene un buen sentido de lo que significa el comercio, la apertura y, digamos, el capitalismo para su país. Creen que necesitan de su gente como recurso humano y confían en ellos, pero también saben que necesitan del mundo exterior y negocian en consecuencia. Lo que estoy tratando de exponer es la oportunidad que tenemos como especie de capacitar a nuestra gente para que comprenda que necesitan ser más progresistas para desarrollar una sociedad más justa e igualitaria. Sin olvidar nunca que en democracia todos los éxitos serán atacados por las personas que más se benefician del sufrimiento de los demás. Es una confusión del statu quo neoliberal y creo que lo he dicho antes. La mayoría de las personas no buscan ser multimillonarios ni siquiera millonarios. Lo que quieren es igualdad de oportunidades que, si en algún momento quieren perseguir todo su potencial, sean capaces de hacerlo y ver los frutos de ese esfuerzo en su vida. Esto en términos beneficia a toda la sociedad, pero no presiona a todos a hacer los sacrificios que eso conlleva para no ver los beneficios en su vida.