Lejos del mar - Felipe Nieto - E-Book

Lejos del mar E-Book

Felipe Nieto

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Beschreibung

A los veinte años del comienzo de la Guerra Civil que enfrentó sangrientamente a los españoles, en la familia Hiruela algunos de sus miembros próximos al final de sus vidas se plantean la posibilidad de enterrar los odios del pasado y hacer definitivamente las paces. La historia nos cuenta las dificultades que afrontan los diferentes personajes para una reconciliación efectiva.

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Veröffentlichungsjahr: 2016

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© Lejos del mar

© Felipe Nieto

ISBN digital: 978-84-686-8593-9

Impreso en España

Editado por Bubok Publishing S.L.

A la memoria de mis padres Felipe y Esther.

 

CLARA-1

 

 

 

 

 

La fiesta del pueblo un año más… válgame Dios.

Y hoy, el día grande, lo que es yo, menudo día me espera a mí… la casa, la cocina, la mesa… y para remate la misa mayor, lo estoy viendo, voy a andar de cabeza, ni sé cómo me va a dar tiempo para todo, y eso que adelanté algunas cosas estos últimos días… bueno, ya ha llegado la tía Catalina que siempre es una buena ayuda, y mis amigas que vendrán a servir la comida, me lo han prometido, si tanta falta te hacemos en un día así, nunca me fallan.

Pues claro que la fiesta me gusta mucho, quién ha dicho que no, faltaría más, se lo he dicho a padre hace un rato, decía que si estoy de mal humor, que si me quejo…, de eso nada, una vez al año la fiesta viene muy bien, y más este que va a ser especial con lo que ha preparado padre.

Él sí que está contento, se le nota a la legua, me alegro mucho, lo del banquete ha sido cosa suya, y los invitados, todo, él solo lo ha decidido, a mí no se me habría ocurrido nunca, las cosas como son, claro que no sé cómo va a salir, se ha arriesgado mucho, ya lo veremos, pero el trabajo la que tiene que hacerlo soy yo, a los hombres tenemos que dárselo todo hecho, y a padre no digamos.

A ver cómo resulta, esta mañana, para darme ánimos, me he dado cuenta enseguida, padre me lo ha vuelto a recordar, hoy va a venir tu primo Félix de México, muy bien, ya lo creo que está bien, todavía no me hago a la idea, después de tantos años sin verle, ya casi he perdido la cuenta.

Dice que quiere venir, bien claro lo pone en la última carta, que está deseando vernos a todos, es la primera vez que lo dice así, con todas las letras, y volver al pueblo, a su tierra, también se le ha escapado, tenía miedo al principio, pero padre le ha contestado que no tendrá problemas de ningún tipo, no sé, no me lo ha explicado, por qué iba a tener problemas, si él era casi un niño, para convencerle del todo va y le dice que si tarda mucho en volver todos sus familiares estarán muertos, vaya una salida, clara y castellana, dice padre, escalofríos me entran solo de oírle.

Cómo será ahora Félix, estaba guapetón en esa foto que nos mandó, hará dos años ya, cuando murió su madre, pobre tía Gloria, las penalidades que ha tenido que pasar, sola con su hijo, y encima siempre con mala salud, Félix estaba muy interesante, con unas gafas de pasta negra, como las que llevan los políticos extranjeros que salen retratados en el periódico, y el pelo negro muy bien peinado, los ojos marrones me recordaban un poco a como era cuando estaba aquí, la mirada fija, no sé, la veo un poco dura, y me ha parecido que es más moreno ahora, mira por dónde, se habrá casado… no nos dice nada en las cartas, yo estoy segura de que se ha casado con una mexicana, seguro, con las mujeres tan guapas que hay allí, él solo habla de las cosas de la familia y un poco de su trabajo y de los viajes que hace, pues sí, será muy importante para él, a mí me da un poco igual, yo ya sé que es muy listo, siempre lo decía su madre, lo que vale Félix… mandó una tarjeta de un sitio de México, ni me acuerdo del nombre, aunque algo me sonaba, no se veían más que montones de ruinas en medio de la selva, sí, era bonita, más que este monte nuestro desde luego, contaba que estaba en unas excavaciones… como digo yo, para ruinas ya tenemos aquí bastantes, el monasterio que está hundiéndose y nadie es capaz de hacer nada, y encima nos echan la culpa a nosotros, habrase visto, bueno, pues si Félix se dedica a estudiar la historia de allí, la antigüedad, y le gusta… estará bien, qué voy a decir yo.

Nos reconoceremos… yo también estaré distinta para él, por lo menos será tan buen mozo como el tío Eduardo, cómo se lo llevaron por delante, y acabaron con todo, rompieron la familia, nos hundieron, qué recuerdos, no se me van, ni aunque quiera, yo era una niña, ni sé si tenía diez años, pero me acuerdo muy bien de todo, estos últimos días mucho más, padre no dice nada, pero él sí que se acuerda de todo, yo creo que no pasa ni uno solo día sin recordarlo, le afectó mucho, bueno, Félix estará ahora aquí, por fin, cuánto se quedará, ojalá esté una temporada larga, tenemos que hablar de muchas cosas.

Y basta de preocupaciones, ya está bien, no me voy a hacer mala sangre antes de empezar, hoy es la fiesta, hay que estar todos alegres, voy a ver a muchos que vendrán estos días al pueblo, a El Casar ya no viene casi nadie de visita, semanas se pasan sin ver a nadie, cada uno dice una cosa, que si les da miedo la perra, que si está lejos y hay que andar mucho… todo disculpas, ni que viviéramos en Madrid, nos pasamos el tiempo padre y yo solos, menos mal que tía Catalina ha venido unos días aquí, qué buena costumbre ha cogido, todos los años por la fiesta, yo se lo agradezco mucho, y creo que padre también, aunque no se lo dice a las claras, no, cómo le cuesta reconocer las cosas buenas, es cierto que ya no le vienen tantas al hombre, ella es muy atenta y quiere mucho a su hermano, lo malo es que enseguida se cansa de estar aquí, yo supongo que echará de menos a las amigas, el café de las tardes, el rosario, las novenas, su rutina, claro, se ha hecho a la vida de la capital y esto le gusta cada vez menos, no me extraña.