Leyendas de Valencia - Ismael Martí - E-Book

Leyendas de Valencia E-Book

Ismael Martí

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Beschreibung

Sumérgete en el corazón de Valencia a través de sus leyendas más fascinantes. Este libro reúne una colección de historias que han pasado de generación en generación, pintando un retrato vibrante y mágico de una comunidad rica en cultura y misterio. Desde los relatos de amores imposibles hasta las aventuras de héroes olvidados y criaturas míticas, cada página te transportará a una época donde lo fantástico y lo real se entrelazan. Descubre los secretos ocultos en las calles adoquinadas, los montes, las cuevas y los parajes mágicos de la comunidad valenciana, y déjate envolver por el encanto de nuestras tradiciones.

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Seitenzahl: 74

Veröffentlichungsjahr: 2024

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La Colección Llibres Acadèmics está destinada a la difusión de estudios, monografías, libros divulgativos, ensayos y textos de perfil académico.

Entre sus publicaciones más recientes destacan: Curiosidades sobre Valencia, de Ismael Martí; Historia esencial de Valencia, de Enrique Gallud; Valencianos inmortales, de Alejandro Alcalá, entre otros.

ENRIQUE GALLUD JARDIEL

LEYENDAS

DE VALENCIA

FÁBULA, HISTORIA Y FANTASÍA

© Ed. Perelló, SL, 2024

Calle de la Milagrosa Nº 26, Bajo

46009 - Valencia

Tlf. (+34) 644 79 79 83

[email protected]

http://edperello.es

I.S.B.N.: 978-84-10227-76-7

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ÍNDICE

La albufera mágica

El nacimiento del Turia

El origen de Valencia

El dragón y San Jordi

El Cid Campeador

El Rat Penat

La Tarasca

El Caimán del Patriarca

La gran muralla

San Vicente Mártir ySan Vicente Ferrer

San Vicente Mártir

San Vicente Ferrer

Un Encuentro Místico

EL Tribunal de las Aguas

Los Santos Juanes

La Sierra de Mariola

El Árbol Embrujado

El Papa Luna y Peñíscola

La Cara del Moro

El Santo Grial

La torre de Miguelete

Las Cinco Campanadas

La Cueva de las Calaveras

Oropesa y su princesa

El Perelló y sus tomates

Los niños abandonados

Los Pepes y las fallas

La Fuente de Almanzor

La albufera mágica

En tiempos remotos, cuando el mundo era aún joven y las fuerzas de la naturaleza se manifestaban con una majestuosidad inigualable, el mar cubría mucho más allá de la costa de Valencia. Después de un gran diluvio y de miles de años de sequía, el anchuroso océano se retiró de la costa y quedó una fértil llanura coronada por un gran lago.

La tierra era gobernada por la diosa Almu, una entidad generosa y fértil, mientras que el mar estaba bajo el dominio del dios Ferun, fuerte y temperamental. Almu y Ferun, aunque poderosos, mantenían una distancia prudente, cada uno reinando en su dominio sin interferir con el otro.

En un día de mala mar y tormenta, en uno de esos encuentros fortuitos que el destino parece orquestar con precisión divina, Almu y Ferun se chocaron en la frontera de sus dominios. Almu, con su belleza serena y su aura de fertilidad, atrajo inmediatamente la atención de Ferun. A medida que sus miradas se cruzaban, una chispa innegable surgió entre ellos. Era un amor tan profundo y puro que desafiaba las leyes naturales que mantenían sus reinos separados.

A pesar de su amor, Almu y Ferun sabían que su unión era imposible. Los otros dioses se oponían a su amor, temiendo que la unión de la tierra y el mar desestabilizara el equilibrio del mundo. Desesperados por encontrar una solución, Almu y Ferun consultaron al Oráculo de las Estrellas, una entidad sabia, que vivía en el firmamento. El Oráculo les dio una respuesta enigmática: “Para unirse, deben sacrificar lo que más aman. Solo así podrán crear un nuevo mundo donde ambos puedan existir en armonía.”

Desgarrados por la profecía, Almu y Ferun decidieron seguir su destino. En una noche mágica, cuando la luna brillaba con una intensidad sobrenatural y las estrellas parecían formar un coro celestial, los amantes se encontraron en la llanura, junto a la costa valenciana. Con lágrimas de amor y esperanza, Almu dejó caer una flor dorada al suelo, mientras Ferun vertía una gota de agua salada del océano. En ese momento, la tierra comenzó a temblar y el mar rugió en respuesta. La flor dorada se transformó en un lago cristalino, y la gota de agua salada se mezcló con sus aguas, creando la Albufera. Este lago era un lugar sagrado donde la tierra y el mar podían coexistir en paz, un símbolo eterno del amor entre Almu y Ferun.

La Albufera se convirtió en un paraíso natural, un santuario de belleza incomparable. Los habitantes de la región pronto descubrieron la fertilidad de sus tierras y la abundancia de peces en sus aguas, y comenzaron a venerar la Albufera como un regalo de los dioses.

La leyenda de Almu y Ferun se transmitió de generación en generación, un relato de amor imposible y sacrificio que dio vida a la Albufera. Se dice que, en las noches de luna llena, si uno se encuentra en las orillas de la Albufera, puede escuchar el susurro del amor eterno de los dioses en el murmullo de las aguas y el suspiro del viento. Hoy, la Albufera sigue siendo un lugar de misterio y belleza, un recordatorio de que el amor verdadero, aunque desafiante y a menudo trágico, tiene el poder de crear maravillas que perduran más allá del tiempo.

El nacimiento del Turia

En un tiempo remoto, cuando los confines del mundo aún no estaban claramente delineados y las fuerzas de la naturaleza jugaban caprichosamente con el destino de los hombres, existía un vasto valle vacío y seco, conocido como el Valle del Silencio. Este valle, situado en lo que hoy es la región de Valencia, aguardaba pacientemente su destino bajo el ardiente sol mediterráneo.

En aquel entonces, los dioses observaban el mundo desde sus alturas celestiales. Un dios menor, conocido como Turio, el de los ríos y las corrientes subterráneas, se sentía particularmente entristecido por la aridez del Valle del Silencio. Turio era un dios solitario, menospreciado por sus hermanos mayores, quienes gobernaban mares y océanos. Su poder, aunque oculto y discreto, tenía la capacidad de transformar desiertos en paraísos, si solo se le diera una oportunidad.

Una noche, bajo la luz de una luna llena esplendorosa, Turio tuvo una visión. La luna, que brillaba con una intensidad sobrenatural, le habló en susurros que solo él podía escuchar. Le reveló que el valle estaba destinado a ser un lugar de abundancia y belleza, pero que para liberar sus aguas y convertirlo en un paraíso, debía hacer un sacrificio. En una aldea cercana al Valle del Silencio, vivía una joven llamada Alba, conocida por su belleza etérea y su corazón generoso. Alba era amada por todos, y su risa era como una melodía que podía hacer florecer hasta las flores más marchitas. Turio, disfrazado como un hombre mortal, visitó la aldea y se enamoró perdidamente de Alba. Pasaron días juntos, compartiendo historias y risas, y Turio pronto supo que su amor por ella era tan vasto como los océanos que nunca gobernaría.

Pero el destino era cruel. La luna le recordó a Turio que el sacrificio que debía hacer para liberar las aguas del valle no era otro que su propia existencia como dios. Solo al renunciar a su divinidad y convertirse en un río perpetuo podría dar vida al Valle del Silencio. Desgarrado entre su amor por Alba y su deber hacia el valle, Turio tomó la decisión más difícil de su vida. En la última noche que pasaron juntos, Turio llevó a Alba al corazón del Valle del Silencio. Bajo la misma luna que le había revelado la profecía, confesó su verdadera identidad y su misión. Alba, con lágrimas en los ojos, comprendió el sacrificio que su amado estaba dispuesto a hacer por un bien mayor.

Con un último beso que selló su amor eterno, Turio invocó sus poderes divinos por última vez. El cielo se llenó de nubes y un trueno resonó a lo lejos. La tierra tembló y, de repente, donde antes había solo sequedad, surgió un manantial cristalino. Turio se desvaneció en una corriente de agua, y el valle comenzó a llenarse con la naciente fuerza del río que llevaría su nombre.

El río Turia nació esa noche, serpenteando por el valle y trayendo vida donde antes solo había desolación. La aldea floreció, y el valle se transformó en un paraíso fértil, cumpliendo la profecía de la luna. Alba, aunque entristecida por la pérdida de su amor, se convirtió en la guardiana del río, su risa y sus cantos resonando por las riberas, como un eco del amor inmortal que compartió con Turio.

El origen de Valencia

En un rincón olvidado de la memoria del tiempo, en la ribera donde el río Turia se encuentra con el Mediterráneo, surgió la mágica ciudad de Valencia, una urbe que palpita entre el misterio y la leyenda, entre el amor y la historia.

Cuenta la leyenda que hace muchos siglos, cuando el mundo aún era joven y los dioses caminaban entre los hombres, un anciano sabio llegó a las tierras donde hoy se alza Valencia. Este sabio, de largos cabellos plateados y ojos que parecían contener el conocimiento de todas las estrellas, había recorrido el mundo buscando un lugar donde la paz y la prosperidad pudieran florecer.

Una noche, mientras descansaba a la orilla del río Turia, tuvo una visión. En sus sueños, los dioses le revelaron un paraje esplendoroso, lleno de naranjos y flores de azahar, donde el amor y la abundancia serían eternos. Al despertar, el anciano supo que había encontrado el lugar destinado a cumplir su misión.