Lo que no se puede ver - Selena Domínguez - E-Book

Lo que no se puede ver E-Book

Selena Domínguez

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Beschreibung

Ramiro relata su historia a partir de sus catorce años. Vive en una cabaña ubicada en el medio del bosque. Tiene una gran curiosidad por querer saber todo y se cuestiona sobre diversos temas en la historia. Comparte sus ideales y sus más profundas dudas con un niño que conoció al otro lado de la valla, que tenía prohibido cruzar pero lo hacía de igual manera. Cuando todo parecía ser armonioso, su madre consigue trabajo para ayudar a su padre a sustentar a toda la familia, incluyendo a un bebé en camino. Esto implicaba mudarse a la ciudad. La noticia saca lo peor de Rami y, en el intento de encontrar refugio en su amigo, ocurre un accidente que cambia su vida totalmente. Asimilando la realidad con ayuda de su familia, logra hallarse en todo lo que ocurría a su alrededor, aceptando lo que no se puede ver.

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EPUB
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Seitenzahl: 53

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Dominguez, Selena Sinecia

Lo que no se puede ver / Selena Sinecia Dominguez. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.

68 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-817-874-5

1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. 3. Novelas de la Vida. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

Tinta Libre no se responsabiliza por la corrección textual de la obra ni por los errores ortotipográficos y gramaticales que pudieran leerse. El presente libro se publica fiel al manuscrito original entregado por el autor, bajo su pedido explícito de respetar la obra textualmente como fue escrita. El autor se responsabiliza por la corrección del texto de manera independiente y ajena a la editorial.

© 2022. Dominguez, Selena Sinecia

© 2022. Tinta Libre Ediciones

Dedicatoria:

A mis papás, Dora y Víctor.

A mi hermano, Nicolás.

A mi hermanita, Candela.

A un buen amigo, Marcos.

A mis primos y, en especial mención, a Agus y Damián, quienes me han ayudado a corregir e imaginar el espacio gráfico de esta obra.

A mis abuelos, Sinecia y Florentín.

A mis tíos, en especial mención a tía Beni, quien ha esperado con ansias leerme, pero ha tenido que partir.

A un buen amor, Marcelo.

Amigos y conocidos.

A todas esas personas que ya no forman parte de mi vida, pero lo han sido y han influido mucho más de lo que se imaginan en la fuente de inspiración de esta obra. Quienes, sin la necesidad de mencionarlas, se verán en alguna que otra línea de mis letras.

Público en general.

Poca experiencia, mucha letra.

Con cariño, Sele Dominguez@bohessele

Lo que no se puede ver

Sele Dominguez

Capítulo 1

—¡Luis!, creo que he encontrado mi filosofía de vida —lo veo acercarse. Se sienta a mi lado como todas las tardes después de que asienta la comida.

Observamos juntos el crecimiento de lo que seguramente será un enorme hormiguero.

—Hola Ramiro, estoy bien, y no te preguntaré a ti porque ya vienes como, algunas veces, bien alterado. Procederé a acomodarme y escuchar qué tienes para decirme.

—Creo que vivo para mucha gente y poca gente vive para mí, es más, a veces tengo que decirles cómo hacerlo.

— ¿Cómo es eso de que les dices cómo hacerlo? —me interrumpe.

—¿Conoces la frase de “por experiencia propia”? Bueno, en mi caso sería “por experiencia ajena” —eso hacer reír a mi amigo.

—Perdón, perdón —me dice entre carcajadas —Más claro por favor.

—Verás… a lo que me refería con “filosofía de vida” es, básicamente, asumir los errores ajenos y aprender de ellos, sin la necesidad de experimentarlos… En mi corta vida he pasado por muy poco, basándose en mi conocimiento, si es que lo puedo llamar así, pasé por mucho. Aprendí y aprendo mucho sobre los errores de la gente. Profundicé tanto esto que realmente suelo equivocarme muy poco, al punto de que a veces me gustaría tener a alguien como yo, qué me diga que hacer y que quizá me esté equivocando en ese momento. Como yo lo hago frecuentemente con la poca gente que me rodea.

— ¿Y qué hay de malo en todo eso? por que, según vos, actuando de manera correcta te va mal. Y las posibilidades de que lo esté, puede ser por tu filosofía de vida misma o del resto de las personas que tienen otra diferente.

“Que tienen otra diferente” eso me dejó perplejo, ridículamente perplejo. Porque yo he querido tener una manera diferente. Como una especie de escudo tolerante a todo, como una armadura para salir al mundo y evitar el daño, pero de igual manera logran hacerlo.

—Ramiro, vivimos en sociedad. Si bien los profesionales dicen que el cambio tiene que nacer de uno mismo; pero ese uno eres tú, no el resto del mundo. Quizá muy poca gente piensa eso, o quizá si haya mucha, ahora que lo implementen en sus vidas es un caso aparte.

—Tienes razón, Luis, ¡qué frustrante! Estoy igual de mal que el resto.

—¿Yo también conformo una parte de ese resto, Ramiro? —Se gira hacia mí —No, mejor no respondas. El punto es que, cuando todos tenemos algo, lo naturalizamos socialmente convenciéndonos de que es normal.

—No, Luis, tú me comprendes. Nosotros nos comprendemos. Imagínate que en todo el mundo ha de haber gente como nosotros dos, o algún grupo reducido o no de personas, cuestionándose las mismas cosas, pero nunca llegando a nada, nunca llegamos a nada.

—Supongo que de eso se trata la filosofía, es una reflexión que no conlleva acción.

—Filosofar es como entrar a un círculo supongo, un círculo en el que te lleva a ver desde todas las perspectivas de algo, sus posibilidades; y en lugar de una conclusión, te encuentras nuevamente con la entrada de este círculo, pero ya más extenso y...

—Terminas en la entrada, con la oportunidad de volver a recorrer el círculo —Luis me interrumpe.

Nos quedamos en silencio...

—En fin. Deberías dejar de presionar a tu mente, Ramiro. Yo preferiría evitar la fatiga.

—Está bien —abrazo mis rodillas y apoyo el mentón sobre ellas.

—De igual manera, yo podría decirte qué hacer cuando lo necesites.

Luis es mi mejor amigo desde que tengo diez años, él tenía doce. Ahora tenemos catorce y dieciséis.

Lo conocí la misma tarde que me mudé aquí, en este mismo lugar, a la misma hora, después de almorzar. Recorría el campo en busca de una roca para poder picar cocos de una palmera que estaba justo al lado de la ventana de mi habitación. Hasta que, sin darme cuenta, me alejé un poco, ya que una piedra inmensa llamó por completo mi atención ¡Era enorme! E intenté escalarlo como pude, y así un buen rato. Hasta que me di cuenta de que entre saltos, interrumpía un gran tránsito de hormigas que rodeaba la gran roca. Las seguí hasta que se metieron en una montaña de tierra con hojas picadas encima.

Me recosté en la gran piedra y continué observándolos otro rato. Hasta que escuché crujir hojas secas.