3,99 €
Porque existimos, tenemos realidad y nos pasan cosas; por eso vamos siendo en el camino. Y un día desperté y mi vida había dado un vuelco al cien por ciento. Dejé de asistir a mi lugar de trabajo y hui de la provincia donde estaba viviendo para resguardarme en la mía. Sí, la palabra es hui, porque eso hice: escapé como una delincuente, como si la del problema hubiese sido yo. Dejé de vivir a miles de kilómetros de distancia de mis padres y pasé a vivir bajo el mismo techo por seguridad. Dejé de lado compromisos, rutinas, ambientes, cosas que me gustaban, por seguridad. Dejé mis pertenencias en un lugar que no era mi casa. Dejé mis años de trabajo en el primer secundario neuquino donde habia elegido estar. Dejé mis sueños en pausa porque no era una opción abandonarlos. Dejé la casa donde vivía para estar en una prestada. Y el sacudón de mi vida ahí empezaba...
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Seitenzahl: 36
Veröffentlichungsjahr: 2023
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Acosta, Macarena Estefanía
Lo que vamos siendo / Macarena Estefanía Acosta. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.
64 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-824-355-9
1. Prosa Literaria. 2. Poesía. 3. Antología. I. Título.
CDD A861
Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.
Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.
La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.
Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2023. Acosta, Macarena Estefanía
© 2023. Tinta Libre Ediciones
Índice
Nuevos aires 9
Ese día 13
Ella 15
Giros y más giros 17
Mi colección 19
Andando 21
Tres 23
La colmena 25
Redescubrimiento 27
Naturalismo 29
Entrelazadas 31
Sociedades 33
Juguemos 35
Aceptación 37
Eras 39
En Júpiter 41
Algún día 43
Misterios de la madrugada 47
Animate 49
People 51
Transición 55
Nuevos aires
Recuerdo esos días en los que corría un año lleno de expectativas.
A decir verdad, el estudio no era mi fuerte, pero tenía que terminar la escuela por el simple hecho de darles un orgullo a mis viejos.
Ellos hicieron un esfuerzo terrible por brindarme una buena educación: desde chica recorrí varios jardines y las mejores escuelas.
Siempre me sentí en deuda con ellos, por eso tenía que demostrar que podía brindarles satisfacción en forma de devolución.
El tiempo pasó y pude terminar la secundaria, pero quería seguir estudiando; quería trabajar de manera independiente, tener mi propio título, algo que mis viejos no habían logrado.
Pude anotarme en la carrera que me gustaba. Siempre me vi frente a una clase, hablando con adolescentes, escuchando, enseñando, debatiendo. Me gustaba la parte en que escuchaba la opinión de varias campanas sobre un mismo tema.
Logré comenzar la carrera y trabajar para mantenerla. Cuatro años con aprendizajes adquiridos en todos los sentidos: desde el estudio hasta cambiar un pañal; organizar una casa de la cual terminé sintiéndome parte.
Organicé mis días de estudio, juntadas, resúmenes, mates, hojas y más hojas, hasta, a fin de año, agarrar con mis manos un diploma con mi nombre.
Era uno de los tantos logros que me había propuesto para enorgullecer a mis viejos. Sabía que tenía que romper con esquemas, con etiquetas, con expectativas que se volcaban sobre mi espalda.
Sabía que tenía que cumplir con algo, pero no sabía con qué.
Al final de cuentas, era mi vida, mi carrera, mi trabajo, pero no me sentía parte de ella, por el simple hecho de tener que cumplir expectativas y cerrar bocas grandes que opinaban al respecto, o quizás no opinaban, pero sus actitudes sí que lo hacían.
Cuando al fin pude lograr mi objetivo, debería haberme sentido completa (toda persona se hubiese sentido así), pero no: pensaba que mi vida necesitaba algo más, que tenía que hacer algo que verdaderamente me hiciera sentir plena satisfacción conmigo misma.
Un año después de recibirme, yo necesitaba ese vuelo; algo me faltaba.
Hasta que un día me planteé cambiar de ciudad, de casa, de vecinos, de cotidianeidad, a cambio de trabajar en lo que me había quemado las pestañas cuatro años.
La persona que tenía al lado no me hacía sentir parte de sus planes, no sumaba, sino que restaba.
Yo no podía mantenerme en equilibrio, estás o no estás, blanco o negro, jamás un gris.
Siempre me gustaron las cosas claras, pero en ese sentido me costaba, porque había sido parte de mi vida durante muchos años, con buenos y malos momentos, y no se trataba de una remera vieja y gastada que, si ya no me servía, podía tirar como si nada.
Varios meses recorriendo cada momento de risas, comidas, festejos, entre tantas cosas, pero eso no me terminaba de convencer. Sabía que ahí seguía perdiendo, que básicamente lo sentía cerca y lejos a la vez, pero mucho más lejos —lejísimo— que cerca.
