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Claridad y sencillez marcan los versos que aparecen en estas páginas. José Ramón Herrera Goya pretende que a través de los versos de este poemario, Luz, todo lector pueda ser capaz de comprender la poesía que nace de la pluma de este autor. La capacidad del autor para exponer lo inefable logra, de esta manera transmitir la luz, paz y serenidad que nuestra sociedad tanto precisa.
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Seitenzahl: 53
Veröffentlichungsjahr: 2019
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LUZ
JOSÉ RAMÓN HERRERA GOYA
LUZ
EXLIBRIC
LUZ
© José Ramón Herrera Goya
Diseño de portada: Dpto. de Diseño Gráfico Exlibric
Iª edición
© ExLibric, 2019.
Editado por: ExLibric
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ISBN: 978-84-17334-80-2
Nota de la editorial: ExLibric pertenece a Innovación y Cualificación S. L.
JOSÉ RAMÓN HERRERA GOYA
El libro que tienes en tus manos es una obra de poesía diferente, tan llena de magia que solo leyendo sus páginas podrás comprender la veracidad de estas palabras.
La obra se divide en distintas categorías, con una recopilación de poemas variados. La fuente de inspiración del autor es diversa: versos que manifiestan pensamientos, reflexiones o vivencias personales y también aquellos que, generosamente, están dedicados a terceras personas.
A lo largo del texto, el autor se desnuda abiertamente, demostrando una enorme sensibilidad que llega a tocar el corazón del lector. Con un estilo muy personal y un léxico sencillo, destaca por un lenguaje directo y brillante que marca el carácter musical de sus poemas, los cuales están llenos de color, ternura, amor, pasión y luz –haciendo honor así a su propio título–.
De cada una de sus páginas, emana esa luz, que permite descubrir un mundo de sensaciones. El autor logra que el lector se evada por unos instantes de todo aquello que lo rodea y se adentre de lleno en el mundo interior del artista.
En definitiva, es un regalo para sentir y disfrutar en el alma.
CARMEN GÓMEZ
Cuando quince años tenía, quise hacer poesía, pero nada me salía.
Y ahora que soy viejo tengo más melodía, como el vino añejo.
Así que la experiencia a veces mejora la ciencia.
Pues lo que uno ha vivido puede ser transmitido.
Y el que está por vivir debe pronto desistir para, más adelante, volver a insistir.
Mi poesía no llega a describir tanta belleza que, de mañana, despereza.
Solamente intenta que a la vida parezca y por ti ser leída merezca.
Así te penetra, la letra en ti entra y ya se hace eterna.
Mujer tan serena, que en ti permanezca y jamás te desmerezca.
La inspiración es como la lluvia, que se necesita para que fluya y en un gran río se convierta atravesando una isla desierta.
Cuando no llueve suficiente, el agua se detiene de repente y el paraje queda desolado, muy seco y apesadumbrado.
Cuando llueve a raudales, surgen los manantiales y nacen los manjares.
Todo se convierte en poesía, que fluye con gran alegría.
Desde las flores de colores, con sus fragancias y olores, hasta el vello de tu piel, tan dulce como la miel.
En esta sociedad de prisas, que a la sencilla poesía dediques tu día es melodía.
Solo un minuto te quita esta tierna delicia y, con caricias, te maravilla.
Ella arranca las espinas que en la carne tenías y así suaviza tu herida.
Gracias, querida amiga, por tu gran simpatía, pues tu compañía es mi alegría.
Me he dado cuenta de que la poesía es para mí parecida a la fotografía.
Vuelvo a ver la imagen de lo que sentía cada vez igual que cuando la escribía.
Es una forma de plasmarla en mi retina y así esa experiencia nunca se me olvida.
Se quedará en mi mente siempre retenida como el mismo instante en que la describía.
La poesía es mi religión y le presto dedicación con mucha devoción.
En vez de una oración, escribo una canción para tu lindo corazón.
Sin ninguna pretensión de sabiduría ni erudición y evitando la complicación.
Deseo con ardiente ilusión obtener tu comprensión o incluso avivar tu pasión.
La poesía es mi religión, que no hace distinción de raza ni nación.
Tengo la enfermedad de la rima, que todo el tiempo se me arrima a la vuelta de cualquier esquina.
Da igual que sea de noche o día, ella quiere ser mi eterna amiga y, a escondidas, se me avecina.
Quizá sea mala o tal vez divina, pero ahora es esencia de mi vida y no puedo vivir sin su medicina.
Acogí a esta gran entrometida como a una amante perdida que era para mí desconocida.
Y ahora mi mente desvaría llegando siempre a la cima de un éxtasis de alegría.
Sé que mi poesía es infantil, incluso algo aniñada, pero eso no me importa nada.
Porque como un niño quiero ser para disfrutar a tope cada mañana.
Si fuera rebuscada, no sería limpia y clara.
Así que me dejo de complicaciones, de buscar palabras con erudiciones y de hacerme muchas elucubraciones.
