Mamut - Omar Argentino Galván - E-Book

Mamut E-Book

Omar Argentino Galván

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Beschreibung

¿Qué es esto que se despliega ante nuestros ojos: poema, cuento, diario hiperrealista? La delimitación genérica se pone a discusión; digamos que es historia surgida de la pluma de un poeta repentista, trazo de una voz acostumbrada a propagarse en el espacio. En lo personal, desde la primera lectura lo escuché y lo imaginé. Por esa razón polemizo sosteniendo que se trata de un spoken word, poesía performática que invita a desdoblarse sobre el escenario.

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Veröffentlichungsjahr: 2017

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Diseño de portada: Fernanda Enriquez

Primera edición, 1999

Primera edición electrónica, Noviembre 2011

© Omar Argentino Galván

© Publicaciones Malaletra Internacional

La adquisición de esta obra no incluye los derechos para llevarla a escena. Para adquirir los derechos escribir a: [email protected]

http://trompademamut.blogspot.com

http://libros.malaletra.com

Twitter: @librosMalaletra

Facebook: Libros Malaletra

Ignacio Mariscal 148-3 Col. Tabacalera, México, D.F.

Hecho en México

Omar Argentino Galván

Maestro, director y actor, se dedica a la improvisación teatral, arte efímero por excelencia, y con la "Impro" vive viajando impartiendo talleres y montando espectáculos. Escribe con asiduidad, sea artículos sobre su especialidad escénica, o misceláneas en sus blogs y en las redes sociales. Trabaja en escena con las más destacadas compañías de teatro de improvisación y también individualmente, con su Solo de Impro, espectáculo en el que improvisa siguiendo estilos de diferentes autores literarios, de Kafka a Bukowski, de Borges y Cortázar a la Biblia o García Márquez.

Su experiencia laboral toca países como Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Panamá, Rep. Dominicana, Cuba, México, Estados Unidos, Canadá, Portugal, España, Francia, Holanda, Italia.

trompademamut.blogspot.com

MAMUT

Omar Argentino

Para vos, amigo Alejandro Acobino,

que gustabas de este irregular bestiario.

En tu memoria.

… La Prehistoria

Vamos a hablar de mamuts: como ustedes saben un mamut es hombre o mujer / macho o hembra / pero sobre todo es un objeto / el clásico objeto de deseo / poco más que carne... Para que los vayamos ubicando los mamuts venden jabones aromáticos / cursan carreras relacionadas con la botánica / fatigan danza contemporánea o practican teatro experimental / nada que interese a nadie medianamente sensato... Un mamut para ser mamut / debe ir a la cama en la primera cita / eso es un mamut. Lo que uno se pregunta en estos casos es: ¿vale la pena escuchar tanta nada para descargar el resentimiento en polvos? / Cada quien lo sabrá. Lo cierto es que estar con un mamut es pura masturbación / masturbación asistida… o poco más que eso... ¿Queda claro lo que es un mamut?

Con este lenguaje salvaje y tierno Omar Argentino Galván traza la silueta de un cazador experto, de un predador nómada que, alejado de las costumbres de la tribu sedentaria en la que se educó, sale por las noches a buscar carne fresca. Se escuchan lejanos los ecos de una civilización que tampoco está contenta con su bienestar social. Hay confusión, ganas de arrancarse la piel y salir volando como un vampiro. Pero sólo algunos sacan el instinto a recorrer la media noche.

¿Qué es esto que se despliega ante nuestros ojos: poema, cuento, diario hiperrealista? La delimitación genérica se pone a discusión; digamos que es historia surgida de la pluma de un poeta repentista, trazo de una voz acostumbrada a propagarse en el espacio. En lo personal, desde la primera lectura lo escuché y lo imaginé. Por esa razón polemizo sosteniendo que se trata de un spoken word, poesía performática que invita a desdoblarse sobre el escenario.

Cada quien lo leerá como quiera. Después de todo, quién es su autor sino un rapsoda que vive a tope su propia tour, un observador del mundo bien atento para procesar esos instantes de realidad de los que –no sabemos qué creer–, pudiera ser eventual protagonista. Por eso, habitantes del orbe, sugerimos repelente de mosquitos y que vengan sin cenar; la temporada de cacería se abre para todos.

Luis Mario Moncada

QUIETO, CASI QUIETO

También por esos días cogía con una estúpida

que se creía vampiro.

Realmente vampiro:

Drácula y esas cosas.

No lo hacía mal,

deliciosas mamada con mordidas.

Me gustaba

asustaba un poco, sí,

se tomaba realmente en serio el asunto de los murciélagos

del ajo, de los espejos delatores, las cruces y el agua bendita.

Una imbécil que me llegó a sacar sangre

de los labios una vez,

de los hombros otra.

Toda una imbécil que se creía vampiro,

pero ponía saliva

clavaba dientes y mirada,

mojaba, lamía mirando a los ojos.

No salíamos de día.

Yo porque no tenía necesidad

aún conservaba parte del dinero,

ella, por aquello de los vampiros y el sol.

Estúpida.

En ocasiones no lograba endurecerme,

entonces

solo,

aseguraba a la puerta del baño

para masturbarme, tibio

interrumpiendo el trabajo manual

para enfriarme unos segundos

apoyándola contra los azulejos helados.

Así volvía al dormitorio

como si nada

la insultaba al oído,

retomábamos el clima

y entonces sí

embestía

Embestía.

Por lo demás, ella no montaba mal,

nada mal

pero comenzaba a detestarla

y era verano

un pegajoso verano de mil novecientos nosecuántos.

Quizá ella lo sabía,

lo del baño digo.

Ocho meses duró aquello.

O diez.

Se fue.

La eché.

Ya se iba cuando la estaba echando.

Discutimos sobre quién dejaba a quién.

Eso tenía su importancia.

Llegamos a un acuerdo esa noche,

bebimos,

hubo golpes y vidrios.

También vecinos llamando a la puerta.

Cogimos con rabia

ya no quedaba nada

luego se duchó,

oí el agua

supuse el vapor

la imaginé lavándose allí.

Los moretones.

Cincuenta minutos de ducha.

Se quedó con algunos discos míos

a la mierda

que se los lleve

pero que se vaya

que se vaya de inmediato por favor.

Yo aún no tenía la pistola,

una suerte.

No tenía la pistola pero sí un resto del dinero aquél

como para sobrevivir otros meses

tirado,

pensando

tocándome

colchón

techo

dedos en la nariz

manos en el cuerpo

olores en las sábanas tiesas

tal vez resúmenes deportivos

o películas apestadas de comerciales

la televisión, que de nada sirve,

ayuda a veces.

Eran tiempos de incompletud

y no es que ahora haya cambiado,

no.

Pero por entonces no había orden,

un mínimo orden.

Un poco patético

o triste.

Lo sé.

Hasta vergonzoso quizá,

pero no podría asegurar que jamás

volveré a caer al techo, al colchón,

a llamar a esa o a otra imbécil.

Sobran.

Por otro lado

mi esposa.

A ella le va bien, era de esperar.

Mi mujer.

Mi ex mujer, quiero decir.

Tomás nunca le va a decir papá a ese tipo.

Ella no lo permitiría tampoco.

No.

Eso espero.

He conseguido un empleo

media jornada

y un jefe muy contento consigo

además de compañeros tan apáticos con sus vidas

como yo con lo que ha quedado de la mía.

La paga es óptima,

cumplo mis deberes con pulcritud,

ya no quiero problemas,

sé que no reparan en mí

alguien callado

eso soy, sí.

Me agradan el olor a tinta y el ruido del ventilador,

un trabajo cómodo

papeles y direcciones,

no mucho más.

Un contacto que le debo a la Vampiro,

intuyo con cuál se acostó.

Él me mira como si a mí me interesara

a mí no me molesta eso, no,

sí la forma esa que tiene de escrutarme,

entiendes lo que digo.

Se lo nota buen tipo

y la murciélago pudo resultar una aventura temeraria

para esta ciudad pequeña.

Si yo hablara con su mujer.

Pero yo no hablo

yo pregunto,

me pregunto cómo alguien puede hacerlo con un tipo con esa piel

tan pálida,

esa tez que se sonroja en partes absurdas,

transparentando venitas violáceas

manchitas moradas que aparecen y desaparecen

Blanco,

lampiño