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Partiendo de la presentación de las funciones que desempeña un tutor en un centro educativo, este libro ofrece orientaciones básicas y sugiere líneas de trabajo para perfeccionar esta tarea, tanto de forma individual como en colaboración con otros tutores. Incluye cuestionarios que ayudan a identificar las necesidades de cualificación, tanto en el plano personal como colectivo, se formulan preguntas sobre actitudes, aptitudes e incluso condiciones materiales en las que se desempeña la tutoría. Plantea también puntos de reflexión y pistas que pueden ser utilizados para enmarcar la acción del tutor tanto con el alumnado como con los padres y madres.
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Seitenzahl: 139
Veröffentlichungsjahr: 2023
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José Manuel Mañú Noain
NARCEA, S. A. DE EDICIONESMADRID
“¿Habéis pensado educadores, cuánto es vuestro poder en medio de nuestra pobreza y cuánta la fuerza que tiene una legión de maestros fieles cumplidores de sus deberes?”
Pedro Poveda
INTRODUCCIÓN
AUTODIAGNÓSTICO INICIAL PARA EL TUTOR
Actitud hacia el Ideario
Actitud personal hacia la Tutoría
Preparación y medios con los que se cuenta
1.LA TAREA DE LOS COLEGIOS EN EL HORIZONTE EDUCATIVO
La tarea del profesor:
Formar personalidades fuertes y equilibradas
Permanecer alerta a los nuevos retos educativos
Perfil de un profesor con futuro
2.PERFIL DEL TUTOR
Cualidades del tutor:
Inspirar confianza
Saber ayudar delicada y desinteresadamente
Estar disponible
Tener prestigio
No manifestar preferencias
Saber exigir
Confiar en los demás
3.MISIÓN DEL TUTOR
Crear un clima de exigencia amable
Ayudar a actuar con libertad responsable
Ayudar a desarrollar al máximo las capacidades intelectuales
Forjar personalidades firmes y estables
Detectar y corregir carencias de personalidad
Desarrollar ideales
Desarrollar habilidades sociales
Formar la voluntad
Educación de los sentimientos
Detectar y corregir problemas de aprendizaje
Decidir cuándo hay que acudir al experto
4.TAREAS DEL TUTOR
La Junta de Evaluación como herramienta educativa
Formación de líderes solidarios: el Equipo de Mejora
La entrevista con los alumnos
Coordinar el trabajo de todos los profesores
Las entrevistas con los padres y madres
Orientación académica
Resolución de conflictos
5.PLAN DE FORMACIÓN PARA LOS ALUMNOS
6.PLAN DE FORMACIÓN FAMILIAR, INTEGRADO EN EL CENTRO
EPÍLOGO
La labor del tutor es considerada, por casi todos los profesores, como una función básica en la formación de los alumnos. Sin embargo, son muchos los aspectos relacionados con la tutoría, por lo que es frecuente que el profesorado en general no se sienta adecuadamente capacitado para afrontar eficazmente esta responsabilidad.
Esta líneas pretenden dar algunas orientaciones que permitan aumentar nuestra idoneidad para llevar a cabo la función de tutores. Se ha intentado -para facilitar la transmisión de contenidos- elaborar un material que resulte asequible, de fácil lectura; redactado en género masculino por simple economía del lenguaje, aunque todo en él sea valido tanto para tutores como para tutoras.
El contenido de este breve manual recoge básicamente todas las funciones que desempeña un tutor en un centro educativo; sugiere, además, líneas de trabajo para perfeccionar esta importante tarea tanto de forma individual como en colaboración con otros tutores. Al tratarse de cuestiones generales sobre la tutoría, sus ideas son aplicables a cualquier nivel de la vida escolar, aunque en los ejemplos nos hemos centrado en Educación Primaria, es decir, la etapa educativa que abarca alumnos de 7 a 12 años.
En la introducción de cada capítulo se han incluido cuestionarios que pueden ayudar al lector a identificar necesidades de cualificación tanto en el plano personal, como colectivo en el caso de que se tenga la responsabilidad de coordinar el trabajo de otros tutores. En estos cuestionarios se formulan preguntas sobre actitudes, aptitudes e, incluso, sobre condiciones materiales en las que se desempeña la tutoría. Cada uno de ellos aparece precedido de un breve comentario que pretende ayudar a entender el sentido de las cuestiones que se plantean.
Algunos capítulos siguen esta misma estructura al combinar explicaciones sobre cada uno de los aspectos de la labor de tutoría, con breves cuestionarios en los que se plantean puntos de reflexión que pueden ser utilizados para enmarcar nuestra acción tutorial tanto con alumnos como con padres y madres. Aun así, se puede decir que cada capítulo sigue una estructura distinta, ya que se ha evitado, de forma consciente, un estilo previo que pudiera resultar rígido y dificultara la transmisión de las ideas. Por el contrario, se ha optado por el estilo que mejor se adaptaba a cada tema.
Como se podrá comprobar una vez leído el libro, su contenido es básico y práctico. Hay otros muchos manuales que tratan la tutoría desde perspectivas más concretas que pueden servir para profundizar en algún aspecto determinado hacia el que se quiera orientar el desarrollo profesional. Este libro va dirigido no al estudioso de la acción tutorial, sino al profesor, al docente o al educador que debe desempeñar esa tarea en el día a día.
Antes de comenzar el desarrollo de los capítulos del libro, presentamos un sencillo autodiagnóstico. Está diseñado para que el tutor o la tutora se lo aplique a sí mismo, como punto de partida.
La finalidad de este primer cuestionario de autodiagnóstico es que le permita, de un modo breve y sencillo, conocer sus puntos fuertes y débiles a la hora de realizar la labor de tutoría, en sintonía con el ideario del centro. El autodiagnóstico consta de la valoración de los siguientes rasgos:
Actitud hacia el ideario
Actitud personal hacia la tutoría
Preparación y medios con los que se cuenta
La tarea del tutor desarrolla una buena parte de función educadora más allá de los aspectos académicos. En un centro público o escuela de iniciativa estatal, pueden no existir unas directrices precisas sobre el estilo de educación que se pretende conseguir. En un centro privado, es decir, en una institución educativa de iniciativa no pública o estatal, por el contrario, lo habitual es que haya un estilo educativo que responda al carácter fundacional y que es el que los directivos encomiendan en buena parte a los tutores.
Lo ideal es que el centro educativo disponga de un material básico que explique en qué consiste el Ideario del Centro y sus formulaciones prácticas. De tal modo que un profesor recién incorporado pueda, de un modo rápido y sencillo, hacerse cargo de las directrices fundamentales del centro.
Es evidente que no basta con conocer el ideario; es preciso un nivel mínimo de identificación con él para que la labor del tutor no resulte postiza.
El estilo educativo se transmite con la vida más que con las palabras y resultaría muy poco idónea para esta labor una persona que no compartiera los aspectos fundamentales que componen la filosofía del Centro en el que trabaja.
A esa labor de conocimiento teórico y de identificación se une la capacidad práctica de saberlo llevar a cabo. Cuáles son las actividades propias de la labor del tutor en ese centro, cuál es el estilo con el que se realizan y múltiples detalles prácticos que el tutor necesita conocer: cuándo se acostumbra a hablar con los alumnos, cómo se conciertan las entrevistas con los padres, material del que dispone el tutor para llevar a cabo la labor de tutoría en el tiempo encomendado, etc. Siendo todo esto importante, hasta tal punto que su desconocimiento genera situaciones incómodas, más importante es la identificación personal con todo o con parte del ideario que corresponde transmitir al tutor. Si no se diera esa identificación parece razonable que, o bien la dirección del Centro no encomendara esa tarea a un profesor, o que éste pidiera no desempeñar esa labor al no encontrarse en la situación idónea para realizar con autenticidad su tarea.
Para que cada tutor o tutora realice su propio autodiagnóstico, incluimos en la página siguiente un breve cuestionario de aplicación personal.
A la vista del resultado de este primer cuestionario convendría que el profesor tuviera una conversación con una persona del Equipo Directivo que le ayude a resolver las dificultades reflejadas o bien para estudiar la anulación de esta tarea de tutoría en su dedicación al Centro.
ACTITUD HACIA EL IDEARIO
RASGOS
PUNTUACIÓN
Conozco bien el Ideario o estilo propio del Centro educativo en el que trabajo.Soy capaz de poner por escrito en unas pocas líneas los aspectos fundamentales de la Misión del Centro educativo.Me siento identificado con los objetivos del Centro.Sé cómo alcanzar los objetivos propuestos.Mi trabajo, en la práctica, tiene en cuenta esos objetivos.Tengo fácil acceso a una persona del equipo directivo que pueda resolver mis dudas como tutor.Dispongo de los cauces necesarios para transmitir a los padres el ideario del Centro.Total
Responda valorando: 1 (Nada), 2 (Poco), 3 (Regular), 4 (Bien) y 5 (Muy Bien) la frecuencia con la que manifiesta cada uno de los rasgos.
Son muchas las circunstancias que inciden en la visión que cada profesor manifiesta acerca de sus condiciones para realizar las tareas propias del tutor. No es extraño percibir en muchos profesionales de la educación incomodidad en las entrevistas con los padres, o la sensación de no encontrarse capacitado para resolver los problemas que alumnos y padres plantean en la labor de tutoría.
Hay profesionales valiosos que en su área específica-la correspondiente a la carrera realizada- se encuentran muy identificados con su tarea: explicar una materia, ayudar a asimilarla a un alumno, motivar hacia su estudio, aclarar las dudas... En definitiva, todas aquellas funciones que se corresponden con la parte didáctica de las asignaturas que imparten. Sin embargo, esas mismas personas pueden tener serias dificultades para desarrollar una clase de tutoría por no encontrarse suficientemente preparados para transmitir los temas previstos. No tiene por qué ser una cuestión de identificación con los objetivos, ni siquiera de falta de cualidades o capacidad de liderazgo; suele guardar más relación con el modo de ser de las personas.
De todas formas, ordinariamente, si un profesor-quizá no en los primeros años de su vida profesional-no se encuentra preparado para realizar una labor de tutoría, pudiera ser muy bien que su vocación docente sea más propia del ámbito universitario que del correspondiente a edades inferiores.
Encontrarse cómodo en una entrevista con padres guarda relación tanto con el carácter como con el dominio que se tenga del contenido de la conversación. Hay profesores que mientras la conversación discurre sobre temas académicos, no encuentran dificultades en el asesoramiento; pero que al llegar a otro tipo de temas (relación con otros miembros de la familia, desarrollo de hábitos sociales o adicciones, por ejemplo) pierden la seguridad y se encuentran con serias dificultades para aportar alguna idea valiosa a esa familia que acude en búsqueda de solución a alguno de los problemas de su hijo.
En cuanto al tiempo disponible, la experiencia indica que es uno de los aspectos más subjetivos de este cuestionario. Casi todas las personas consideran insuficiente el tiempo disponible, tendiendo a acentuarse esa reacción en las personas que asumen con más responsabilidad o actitud perfeccionista esta tarea. Es frecuente que el tutor disponga en su horario de una o dos horas semanales para esa misión. Con menos tiempo resulta muy difícil alcanzar unos mínimos suficientemente válidos y dotar de más tiempo para esa labor encarece notablemente los costos económicos en un centro escolar.
ACTITUD PERSONAL HACIA LA TUTORÍA
RASGOS
PUNTUACIÓN
Me gusta la tarea de tutor.Si no me hubieran encargado ser tutor me habría quedado decepcionado.Pienso que la función de tutor es esencial para la tarea educativa.Pienso que estoy bien preparado para desempeñar esta tarea.Dispongo del tiempo necesario para desempeñar razonablemente esta tarea.Habitualmente me siento a gusto en una entrevista con padres.Pienso que tengo ideas valiosas para ofrecer a los padres en su tarea educativa.Total
Responda valorando: 1 (Nada), 2 (Poco), 3 (Regular), 4 (Bastante) y 5 (Mucho) la frecuencia con la que manifiesta cada una de las actitudes.
Así como la actividad estrictamente académica está bastante reglamentada -programas oficiales, libros de texto, la propia estructura interna de la materia, etc.-, la labor de tutoría queda en algunos casos desdibujada. Esto tiene la ventaja de permitir un gran margen de autonomía para adaptarse a las necesidades concretas del grupo o de las personas a las que es preciso atender. Sin embargo, tiene también el inconveniente de que, con frecuencia, no existe un material elaborado que se ajuste bien a las necesidades del tutor.
Si bien las editoriales han publicado abundantes materiales sobre tutoría, no existe un cuerpo conjunto que responda a todas las necesidades apreciadas. Será el tutor, o aún mejor, el conjunto de tutores de un Centro o de una institución, quien vaya recogiendo, elaborando, agrupando y adaptando diversos materiales adecuados para cada edad y circunstancias.
Si un centro educativo no logra organizar de forma apropiada esta labor tutorial, el tutor se encontrará en muchas ocasiones perdido ante la tarea que debe abordar por la falta de una sistemática precisa o unas tareas secuenciadas. Es ésta una situación que tiene una especial incidencia en los primeros niveles educativos; los Orientadores de Secundaria, sin embargo, tienen una misión que suele estar en muchos ámbitos definida por ley y la preparación que han recibido suele ajustarse a las expectativas que la comunidad educativa tiene sobre ellos. Lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que la labor a la que deben hacer frente deje de tener una gran complejidad.
Un tutor con años de experiencia -o que tenga la suerte de desempeñar su labor en un Centro muy organizado- tendrá planificado el material secuenciadamente, conforme a un calendario preciso de actuaciones por niveles, épocas y necesidades específicas, además de con-templar un plan de actividades conjuntas.
Aun así, hay muchas necesidades que no siempre son contempladas por los planes de acción tutorial de los Centros, pero que, sin embargo, resultan fundamentales en el trabajo ordinario en el aula. Un profesor de Educación Primaria, por ejemplo, debe estar capacitado para poder hacer un pre-diagnóstico de una dislexia o de un déficit de atención. Si el Centro no lo ha previsto y el tutor -en su formación profesional- no ha recibido esa preparación, será preciso establecer los sistemas para alcanzarla de tal modo que sea muy poco probable que un alumno con dificultades llegue a un curso superior sin un diagnóstico previo que permita a la familia o al Centro tomar las medidas adecuadas para corregir las posibles deficiencias.
Debido a la diversidad de niveles y situaciones, resulta complicado establecer unos rasgos comunes que puedan indicar la preparación necesaria conforme a nuestras obligaciones como tutores en el Centro. Aun así, podríamos considerar claves los parámetros que se plantean el siguiente cuestionario:
PREPARACIÓN Y MEDIOS
RASGOS
PUNTUACIÓN
Tengo experiencia como tutor en las edades en que desempeño mi labor.Dispongo de material adecuado para realizar la labor de tutoría.Sé diagnosticar, ordinariamente, las causas de un mal ren-dimiento académico.Sé diagnosticar, ordinariamente, las carencias emocionales de un alumno.Conozco el comportamiento de mis alumnos y alumnas en la zona de descanso escolar.Sé al cabo de poco tiempo, detectar los líderes naturales del grupo de alumnos que tengo encomendados.Total
Responda valorando: 1 (Nada), 2 (Poco), 3 (Regular), 4 (Bastante) y 5 (Mucho) cada una de las cuestiones.
Es muy importante observar las áreas de mejores y peores resultados obtenidos en el Autodiagnóstico, pues cada cuestionario refleja cuestiones diversas.
Puntos obtenidos en los tres apartados
Actitud hacia el Ideario ................................Actitud hacia la Tutoría ..................................Preparación y Medios ......................................Total ...........
La valoración que sigue puede servirle de orientación en la realización de su tarea de tutoría:
Si ha obtenido entre 90 y 110 puntos, su preparación para el puesto es excelente. Procure leer este manual críticamente. Siempre podrá descubrir alguna faceta en la que mejorar.
Si ha obtenido entre 70 y 90 puntos, tiene una buena preparación, aunque necesita mejorar en algunas cuestiones.
Si ha obtenido entre 50 y 70 puntos, observe con atención los apartados en los que ha obtenido una puntuación inferior a 3.
Si ha obtenido menos de 50 puntos, después de asegurarse de que su valoración no ha sido excesivamente rigurosa, debe establecer, por medio de los cauces previstos en su Centro, un plan para cua-lificarse en aquellas áreas donde se aprecien las deficiencias más serias.
