Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Mariposas de Oriente es una obra literaria que explora de manera profunda y conmovedora los temas del amor, la comunidad y la comprensión humana. A través de una exquisita colección de poesías y cuentos, el libro revela las experiencias de vida. La poesía se entrelaza con la narrativa para pintar un cuadro vívido de la condición humana, explorando temas universales como el amor, la pérdida, la esperanza y la redención. Las mariposas, como símbolo recurrente, representan la belleza efímera de la vida y la constante transformación que experimentamos a lo largo de nuestras vidas. Este libro no solo es una celebración de la riqueza de las experiencias humanas, sino también un homenaje a la sabiduría acumulada con el paso del tiempo. A través de sus páginas, los lectores son transportados a un viaje emocional y espiritual, donde cada palabra y verso resuena con profundidad y significado.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 77
Veröffentlichungsjahr: 2024
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Rubén Hugo Carballo
Carballo, Ruben Hugo Mariposas de Oriente /
Ruben Hugo Carballo. - 1a ed -
Ciudad Autónoma de Buenos Aires :
Abrapalabra Editorial, 2024.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-631-6594-13-6
1. Poesía. 2. Cuentos. I. Título.
CDD A860
Coordinación y producción:
Helena Maso Baldi
Primera edición: abril 2024
Abrapalabra editorial
Suipacha 745, CP 1008
Ciudad de Buenos Aires
E-mail: [email protected]
www.abrapalabraeditorial.com
ISBN 978-631-6594-13-6
Hecho el depósito que indica la ley 11.723
Hecho en Argentina
A mis silencios, que me han hincado sus almas
Amor, comunidad, comprensión de sí y de otros, análisis sutiles de las relaciones con dioses, el cosmos e interpelaciones a las acciones de los hombres y sus consecuencias por omisiones.
Todo desde la visión de un hombre adulto mayor, que acaricia a la muerte, y que ha amado y vivenciado de niño, adolescente y adulto.
Poesías de existencias y Cuentos de circunstancias, exponen el carácter de Mariposas de Oriente.
Rubén Hugo Carballo
Poesías
Qué puedo describir de mi vida que no intuyas.
Transitar este sendero con lágrimas que acarician, es de pocos…
Sonrisas emergen cuales tallos que al amanecer florecen,
más savias delicadas serenan tales renacimientos.
Ojos de atardecer tenuemente gris,
velo sosegado que disimula estrellas perennes en tus sueños…
Aquí está, donde mí, tu abrigo.
Angustias mías descansan en tu regazo
Silencios contienen…
Dedos trémulos acarician mis ojos
Tu mirada cobija mis ansias…
Sólo soy aquel que te ama
Caricia de caricia
Pétalo de pétalo
Rocío de rocío
¡Ansias de ansiarte ansío!
Sueña penas
Llora ausencias
Rocía silencios
Escribe poemas
No amanece hoy tu alma
ungida de pena y rabia.
Sólo un vestigio yace en perdurable espera
Infinitos dolores saben a uno.
Desapacibles palabras claman llantos
Una es la vida, incompleta de todo.
Lucharás vanamente sin redimir el pasado...
Silentes lágrimas, sin embargo, un espíritu acoge
Conoce de sus dolores y del tuyo propio.
Te ampara en dulces abrazos tibios, que sabe que tu alma anhela.
Ya no juzga. Ni se juzga.
Estéril es evocar lo irrepetible.
Descansa... Contempla... Proyecta el devenir.
Sólo esto nos resta.
Humedece con rocíos del alma tu memoria...
Más, entorna ya tus ojos.
Que los dorsos de tus manos, impregnadas de dolor, giren sobre sí.
Tomarás mansamente las de tus hijos y nietos amados.
Emprenderás entonces el sendero hacia el tibio sol de un nuevo amanecer.
Ya no sola...
Un espíritu piadoso sembrará a tus pasos pétalos de sueños...
Ve... Camina...
No es poco.
Invierto la mirada…
Atrás dejo mis anhelos no logrados
El dolor de las ausencias
La desidia de los tiempos ignorados.
La sinrazón de soberbias certezas
El temor al fracaso inmanente
El vacío de amores no correspondidos
La angustia por aquellos desechados…
Los miedos de asunción de mí
Las afirmaciones de los deseos
El reconocimiento…
El desconocer y el relativo saber
La ignorancia esclarecedora.
Más, vuelvo mi mirada…
Veo y siento en mi ocaso
anhelos inéditos y posibles.
Presencias soñadas y amadas
Tiempos nuevos por fundar
Certezas sencillas, sin soberbias
Amigables fracasos creativos
La completud de amores renacidos
El recuerdo amoroso de los transitados
Soy, deseo, reconozco, ignoro más…
Atardecer de otoño temprano,
aquí estoy,
vamos…
Dolor… Amanece otoño.
Yermas hojas mecen ilusiones, que
caóticas descienden… No sin pausas.
Cobrizos reflejos de soles ignorados
sus perfiles irradian, oscilantes…
Yacen ahora en tibio suelo,
reposan ya, descansan…
Dolor… Amanece mi alma.
Tristeza honda oda mis sueños.
Angustia… No cedes.
Ignorados soles, reflejos cobrizos necesito…
Tenue luz, en suave lecho.
Reposa amor… Descansa.
Desando senderos del alma…
Arribo con tibias manos.
Acarician éstas tu rostro, dulcemente…
Mi piel a tu piel confirma.
Rozan apenas mis labios tus savias infinitas…
Distancia que duele menos…
Atardecer sosegado, sueña…
Noche pequeña, avanza…
No percibe… Siente.
Los silencios no son míos
Horizonte… ¡Detente!
No percibo acercarme
Estremecen mis manos tu desdén
Sólo un poco de piedad, ansío
Más no retornas, aceleras tu destino
Deseos no míos, evocas
Ansías otras manos, soñares nuevos…
Inútil es, no te redimes,
insistes con mi esperanza.
Vanidad vana
Mañana… ¡Sí!
¡Lograré acariciarte!
No… ¡No!
Luego de mis lágrimas silentes
Secas ahora, sin rocíos
Reiniciaré ya por siempre, sosegado, mi camino…
Albergo rocío en mis manos.
Mejilla tersa acaricio…
Ya no es mío el rubor.
Sólo aquel que yace en tus ojos.
Llora mi alma
Cuando te añora.
Más no pena acaece
Sí por ilusorio encuentro
El rocío de tus ojos empaña los míos, espero…
Regocija mi alma, pensarte.
La casa indaga tu aroma
Naturalezas en verdes asoman con nostalgias
Luces y sombras de hogar vacío de tus risas
Recuerdan tus manos ausentes…
Vuelve a nos… Vuelve…
Aunque no te hayas ido.
Duermes amor
Acaso ensueñes rosas…
Más tarde, quizá, les despunten espinas…
Pero, incomparables son
No laceran, no estremecen, no angustian
Éstas sólo acarician
Como tus ojos…
Rosas rosa carmesí
En mi lecho, yacen.
Atardeceres fragantes nos cobijan.
Más temprano que tarde
Nuestras noches amanecen...
Sueños inmanentes
Nuestros sentidos claman
Beso tus besos
Más tus ojos espejos son de mi alma.
Vuelvo a mí en infinitos universos
Singulares, estremecedores
En todos ellos, tus rosas rosa carmesí
se inquietan, inhiestas
Acaricio sus pétalos, beso sus pliegues
Y tu alma...
Humedezco su savia.
Encuentro tu mirada…
Sentir
Ver, a través de lágrimas sosegadas
El candor de nuestras almas
Reflejadas en infinitos ojos
Tal eco interminable…
Esos instantes, calmos, sublimes, piadosos
Se multiplicarán mil de mil veces.
Sonreiremos entonces, y se abrirán a nuestros pasos senderos tapizados de pétalos de rosas silvestres.
Y se elevarán infinitas mariposas multicolores que anunciarán las buenas nuevas al promisorio cosmos...
Seremos paz.
Tenue rocío inmanente
Pétalos desean, en silencio
Que el sol naciente acaricie su arrobo
Anhelan ellos, miradas complacientes
Quizás, incipientes lágrimas añoren
Horas de trémulos pimpollos
Somos savias, energías en el tiempo…
Vientos nos han mecido.
Tormentas inevitables, heridas provocaron
Como toda vida, renacemos en dolor
Devenimos en atardeceres gozosos.
Soñamos en silencios…
Nuestras almas claman sosiego
Reposar en tallos ágiles
con espinas incipientes…
Amor sin dolor, no debe ser nuestro designio
Sangre, lágrimas, rubor, caricia de labios
Deseo…
Si pudiera amarte más…
No soñaría
Desearía menos
Imaginaría estrellas
Constelaciones diseñaría
Pintaría amaneceres verdeazulados
Poemas en el mar escribiría
Mis manos modelarían rosas sin espinas…
Luego evocaría, a horcajadas de un hermoso roble
Lo singular de mi destino…
Bramen tormentas sobre agitadas aguas Más nunca alterarán marinas profundidades
Que rayos penetren yermos y devastados suelos Y surquen con decisión inopinada
Inseminen mieses de futuros extraños
El sol no se reconoce. Es ya... Otro será al instante, renovado... Presiente, inconsciente, su muerte... Insiste en renacimientos que asume perpetuos... Serán finitos...Persiste...
Muden mares y tierras... Son y están, ahora... Quizá mañana, recuerden ayeres ...
El hombre ansía, desespera y espera... La mujer, además, sangra en vidas...
Útiles fracasos corroen sueños de antaño... Más parimos espejismos nuevos... Renovados, tal cual sol reflejados...
Somos si renacemos, con llantos varios... Sólo con tales lágrimas dejaremos la conmiseración de lado... En cuanto a los otros...
Tales somos...
Uno en todos...
Esta rosa peculiar florece de noche. Tenues aromas liberan, rosazulada, tus pétalos. Anhelan vientos de suspiros.
Rocíos de amaneceres de invierno.
Universales estrellas florecen también de noche. Con irradiación de años...
Perseverantes, encuentran a su paso múltiples espejos. No se reflejan ellas, sólo su irradación...
Florecen sombras de noche. Multiformes, no con angustias. Ignoran ser sujetos, objetos, sueños... Acompañan, definen contornos.
Mudan de sitio, desaparecen...
Más no del pensamiento... No del inconsciente. No penan por ser sólo con luz...
Amores florecen también de noche. Trémulas manos acarician espinas... Llantos consagrados, a veces, confirman vidas. Angustias, sólo con lágrimas de esencias yermas... Sonrisas cómplices avalan existencias. Amor... Pétalos... Espinas... Más amor y vida.
Un alma, en particular, florece también de noche. Ingentes utopías se mecen en sus desandados caminos... Reveladas verdades le son propias. Senderos con tenue luz de estrellas, abrazan sus deseos... Entrañables sangres definen sus sueños.
Rosazulada… Tus pétalos derivan en susurros. Los suyos, se enarbolan al viento...
Exclamen sus nombres dioses...
No teman de sus faltas...
Desanden sus caminos de congojas...
Transiten universos no asumidos...
Sueñen soles nuevos que sonrojen vuestros rostros...
Lloren aquello que omitieron...
Amanecen universos... Dioses...
Amen como no supieron...
Abracen con almas plenas…
Acaricien como mareas suaves...
Besen como tenues brisas...
Dioses... Reflejen sus rostros en sus ojos…
E imploren por sus angustias...
Y sonrían por sus anhelos...
Que pétalos de rosas silvestres entibien andares nuevos...
Y justos…
Que tus silencios permitan expresar mis íntimas sensaciones
Los desgarradores dolores atenazados en mi alma.
Llorar desde mi inconsciencia
Gritar las faltas precipitadas…
Exponer mis imprudencias aciagas
Verme exánime, con ojos ciegos de otros
Implorar por voces rotas, sin espejos ni ecos
Me duele mi duelo, sin rocío de atardecer
Amigo... Necesito tus silencios
Sé de tus senderos postergados
No sin fecundos pensamientos
Sé que floreces en transcursos
No en arribos complacientes
Sé que amas tus sangres
No sin antes prodigar las propias
Sé que aún sin vida, vivirás…
No evoco sombras sin sol
Sé del abismo tierno de tus ojos
No reconozco imágenes sin tiempo
Sé qué en ellos, el reflejo de mi alma anidas
No los cierres, sólo entórnalos…
Sé que mis sentidos anhelantes
