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Una heroína, madre y novia recorre la historia de su familia a lo largo de tres generaciones, acogiendo su herencia, mientras se encuentra en una épica lucha por sobrevivir entre el ocaso de la época campesina y un Milán de clase obrera en plena guerra, inmerso en apocalípticos bombardeos aéreos y siniestras sirenas de alarma. La protagonista relata la angustia y el horror de la guerra, afrontando con dolor y coraje las pérdidas y la muerte, pero teniendo la determinación de construir un futuro para ella y su pequeña hija, así como la certeza de que regresará su inolvidable héroe, el comandante Guido, quien se encuentra con su compañía militar en una épica travesía por el desierto del Sahara, entre Libia, Túnez y Argelia, para poner a salvo la vida de sus soldados.
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Veröffentlichungsjahr: 2018
Más allá del amor
Historia inspirada en hechos reales
Índice
Prefacio
Capítulo primero
Capítulo segundo
Capítulo tercero
Capítulo cuarto
Capítulo quinto
Capítulo sexto
Árbol genealógico
Árbol genealógico
Biografía del autor
PrefAcio ..................................................
Capítulo primero ...................................
Capítulo segundo .................................
Capitulo tercero ...................................
Capitulo cuarto ....................................
Capitulo cuinto ...................................
Capitulo sexto ......................................
Árbol genealógico Ferrari ....................
Árbol genealógico Moretti ....................
Biografía del autor ...............................
Una heroína, madre y novia recorre la historia de su familia a lo largo de tres generaciones, acogiendo su herencia, mientras se encuentra en una épica lucha por sobrevivir entre el ocaso de la época campesina y un Milán de clase obrera en plena guerra, inmerso en apocalípticos bombardeos aéreos y siniestras sirenas de alarma. La protagonista relata la angustia y el horror de la guerra, afrontando con dolor y coraje las pérdidas y la muerte, pero teniendo la determinación de construir un futuro para ella y su pequeña hija, así como la certeza de que regresará su inolvidable héroe, el comandante Guido, quien se encuentra con su compañía militar en una épica travesía por el desierto del Sahara, entre Libia, Túnez y Argelia, para poner a salvo la vida de sus soldados.
Para esta misión, el Bomber Command británico movilizó a todo el equipo disponible, por lo que fueron enviados al cielo de Milán 504 aviones: 321 Lancaster y 183 Halifax. El propósito de tal despliegue de fuerzas era crear sobre la ciudad el llamado vórtice de fuego (por comandos británicos, teorizado y realizado en las ciudades alemanas), para destruirla en su totalidad. Con ese propósito, entre las dos mil toneladas de bombas transportadas esa noche, había 380,000 bombas incendiarias La alarma sonó a las 12:35 de aquella noche, con un cielo despejado. Tan sólo diez minutos después comenzó el bombardeo, el cual se prolongó durante una hora. La defensa antiaérea no pudo hacer nada. El centro de la ciudad fue la zona más afectada, así como los barrios de Ticinese, Garibaldi y Sempione. El fuego se propagó por todas partes, ocasionando daños en el Palacio Marino, la estación de policía, la comisaría de la catedral, el castillo, la iglesia de San Fedele, el convento Santa María de las Gracias (a excepción de La última cena, que se encontraba cubierta con sacos de arena); la catedral también sufrió graves daños, así como la Galería Victor Manuel II (alguna vez destruida y la fachada del edificio “raspada”). El fuego se avivó por el viento que se había levantado debido al incendio, el cual atrajo el aire del campo para autoalimentarse (como el efecto que se produce cuando se abre la puerta de una estufa: las llamas de inmediato reanuden la fuerza, ya que atraen nuevo oxígeno desde el exterior). La escena debió haber parecido un amanecer apocalíptico, pues casi la mitad de la ciudad estaba en llamas y el aire era completamente irrespirable; barrios enteros se encontraban en peligro. Algunas rutas de autobuses fueron reorganizadas para facilitar la evacuación de los últimos ciudadanos restantes, aproximadamente unas 250,000 personas.
A lo largo de varias semanas, de día y noche, se podían oír los sonidos de sirenas, advirtiendo a los ciudadanos de Milán acerca de la inminente llegada de los bombarderos británicos y estadounidenses. Cada vez que sonaban las sirenas, tenía que llegar lo más rápidamente posible con mi hija Giuliana al refugio subterráneo que se encontraba en la esquina con la calle Confalonieri, bajar unas empinadas escaleras y sentarme en la enorme sala con doscientos asientos iluminados por unas pocas lámparas. Sin embargo, esa noche, después de unos minutos de advertencia, se escucharon a la distancia las prime explosiones de bombas, cada vez más fuertes y constantes con cada segundo que pasaba. Las lámparas comenzaron a balancearse, el techo se mecía con crujidos sordos, los escombros caían, mientras las explosiones de las bombas eran cada vez más intensas y cercanas. El llanto de los niños y los lamentos de terror impregnaban nuestros cuerpos. Las ráfagas de los disparos y el terror de que una bomba cayese en el refugio congelaban la sangre de nuestras venas, mientras nuestros corazones latían con fuerza en nuestras gargantas y el polvo de los escombros se colaba en nuestros suspiros. Minutos sin fin, eternos. Con cada rugido el corazón parecía detenerse y el aire con un silbido lento e imperceptible salía de los pulmones.
Mis pensamientos se dirigieron al recuerdo de mi pequeña Vilma. En mi mente volví a verla agarrada a mi mano, sentada en el banco del tranvía, con su pequeño bracito levantado señalando el letrero del Cinema Smeraldo y murmurando con voz dudosa “inema”. Luego la vi girar la cabeza y mirarme con sus ojos profundos y mostrarme una sonrisa encantadora.
