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“Dejemos que los movimientos sean ellos mismos: formas como cicatrices de otras transformaciones.” Es este un libro nómada, compuesto de escritura e imágenes decantadas en tiempos de espera y de tránsito; entre teatros, antes o después de bailar. materia resonante discurre a través de una topología vibrante de las rugosidades y tensiones de la carne, ofreciendo la parte reversible de su memoria. Una poética hecha de tejidos, pulsiones, sombra, carbón, humo, tinta, agua, hueso… y todas esas materias que los cuerpos conocen: presencias y ausencias simultáneas que recuerdan un otro cotidiano posible. Bailar es asumir ese equilibrio cambiante. Una idea radical contada con gestos, el animal que sale al paso.
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Veröffentlichungsjahr: 2024
Título original: materia resonante
Autor: Javier Martín
Primera edición: junio de 2024
© De los textos,
Javier Martín
© De las imágenes,
Luisa Gutiérrez (fotografía en poema “La estancia, el sueño”, inferior)
Carlos Bernar (fotografía en poema “Se halla vagabundo sin ojos en los vientos del espíritu”)
Javier Martín (resto de fotografías)
Imagen de cubierta de Carlos Bernar ilustrada por Javier Martín
© De esta edición:
De Corpos Presentes, 2024
Dirección editorial: Sabela Mendoza
Edición: Javier Martín, Sabela Mendoza
Diseño de colección y cubierta: María Peinado
Maquetación: María Peinado
Maquetación ebook: Natalia Arnedo
ISBN: 978-84-128895-3-6
Todos los derechos reservados
Este libro ha sido compuesto con la tipografía URW DIN, elegida por el autor, para el interior, y tipografía Epicene para la cubierta.
Esta publicación ha contado con una ayuda para la modernización e innovación de las industrias culturales y creativas del Ministerio de Cultura, Gobierno de España.
decorpospresentes.gal
Un interior que se revuelve en ceniza,
el plexo de las heridas de la carne.
Las manchas
experimentan
...tinta, grasa, humo,
sangre, nevus, brea...
reclamando
el cuerpo
que
les pertenece.
La pregunta es
si acompañan.
en un modo del tiempo que vive en la atención
Un vacío muy antiguo
emplea el ritmo de lo cotidiano
de modo consciente.
Su intención es disociarme
para no sentir el ejercicio del tiempo
y olvidarme así en las cosas.
Cuenta un sentido
y genera la supervivencia
de tal sentido.
No hay espacio interior que sea estable por mucho tiempo: la sombra es algo que se le recorta al tiempo.
Es una historia complicada porque está hecha de cosas y no de pensamientos pero, ¿no es acaso lo inconsciente una ausencia de presencia?
Una memoria química —de computación ubicua e invisible— infiere en los automatismos que hay en marcha en nuestra subjetividad. Los protocolos de duelo recogen el trueno y la pena, el corte, la línea de fuga: [ tomar distancia respecto del adentro es un modo reflexivo de la acción ].
Ocurre en los recesos más diminutos. Pulsos en el filo de resistencia de la forma, que reubican los tejidos a una zona más equilibrada. Así se purga la inercia.
Murmullos, carbón, corrientes de agua... Se abre el tiempo, no queda otro remedio; solventando las falsas simetrías del sentido común.
