Mi legado - María Esther Fateche - E-Book

Mi legado E-Book

María Esther Fateche

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Beschreibung

Con una narración sencilla, este libro tiene por objetivo llegar al lector y entretenerlo, especialmente al transportarlo a los recuerdos de su niñez. Aquí encontrará historias que poco a poco lo irán atrapando. Se trata de historias corrientes, que reflexionan sobre lo que es importante en la vida más allá de lo económico: la transformación de nuestras vidas gracias a la empatía hacia el prójimo, los valores humanos que nos enaltecen, el positivismo para ver la vida, la fe en Dios y por sobre todo el amor. La intención de la obra no es dejar un aprendizaje. Sin embargo, sí pretende resaltar que los sueños que uno tiene no deben ser abandonados, pues la llama de la esperanza de lograrlos no debe olvidarse.

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Seitenzahl: 129

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Fateche, María Esther

Mi legado / María Esther Fateche. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.

118 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-817-363-4

1. Antología Literaria Argentina. 2. Cuentos. 3. Poesía. I. Título.

CDD A860

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2022. Fateche, María Esther

© 2022. Tinta Libre Ediciones

Sobre la autora

Soy María Esther Fateche (Meme), tengo una increíble y amorosa familia: mi gran amor de cuarenta y dos años de casados y ocho de novios es Eduardo,mis hijos se llaman Sebastián y Sonia, mi yerno, Martín, y mis tres divinos nietitos son Santiago, Mateo y Fabrizzio.

Mi apodo es Meme y lo amo. De esa manera me bautizó mi nieto más grande, Santiago; cuando comenzó a hablar, me decía “mamá” y yo, como deseaba que esa hermosa palabra le dijese a su mami Sonia, le sugerí que inventara otra palabra y comenzó a llamarme, como muchos hoy me llaman: MEME.

Mi gran pasión es escribir, plasmar situaciones o historias que me cuentan, que escucho o simplemente imagino. Desde muy chica me gusta escribir y eso se lo debo a mi papa Víctor,quien me alentaba a leer y luego me decía que hiciera un resumen con mis propias palabras sobre lo que había leído.

Mi mamá Carmen siempre me pedía que le leyera mis escritos y decía que algún día debía escribir un libro. El sueño se fue postergando, pero mis hijos y mi esposo, que son mis mejores lectores y a la vez críticos de lo que redacto, mi grupo del WhatsApp, familiares, amigos y vecinos a quienes suelo enviarles mis escritos insistían en que los publicara.

Tengo la seguridad de que todo tiene un tiempo, un momento, una oportunidad en la vida de cada uno de nosotros y ese tiempo ha llegado a mis sesenta y nueve años. Además, tal cual el título del libro, MI LEGADO, deseo dejarles un recuerdo a mis hijos, nietos y personas muy importantes que hacen mi vida diaria.

Seguramente y especialmente esta obra les agrade bastante a las personas de más de sesenta años, dado que entenderán varios de los escritos y sentirán que los recuerdos nostálgicos se apropian de su mente y de su corazón. Pero también podrá disfrutarlo cualquiera que se detenga a leerlo, pues no está dedicado a una edad específica. Ojalá agrade a muchas personas y me den la oportunidad de continuar escribiendo.

Agradecimientos y dedicatoria

Estoy inmensamente agradecida a mi gran amor, Eduardo, a mis hijos, que me ayudaron en la parte tecnológica y también económicamente, y a mis nietos más grandes, que están tan ansiosos como yo para tenerlo en sus manos; me conmueve lo orgullosos que se sienten. Y el más pequeño lo podrá leer muy pronto cuando aprenda a leer.

Asimismo, dedico este libro a mi hermano Tito, a la memoria de mi hermano Carlos. A Norma, a mis sobrinos hijos de mis hermanos, a la mamá de Fabry, a mis hermanas de la vida que siempre están presentes, a mi ahijada y mis ahijados, a Rudy y Claudia, a mis primos que hoy están lejos, al maravilloso grupo de la niñez llamado Barra Brava, cuyo nombre nos identifica, ya que hemos sabido sortear bravamente los escollos que por momentos se presentaron en nuestras vidas, como así también las alegrías y las tristezas, y hoy, que ya pintamos canas, estamos más unidos que nunca compartiendo mensajes de WhatsApp durante el día y en las reuniones que solemos realizar para recordar anécdotas del pasado y vivencias del presente…

A todos y cada uno de los que con su aliento hicieron que venciera mi miedo a llevar a cabo este sueño: GRACIAS.

Mi legado

Para ti, amor de mi vida

Para Eduardo

Explicarte cuánto te amoes querer explicar el aire que respiramos,el agua que bebemos.Sin ti me siento morir, no puedo respirarsi a tu lado no estoy.Es morir de sed el no podertebesar los labios.Amo tus caricias, tus besos, tu pasión,tu ternura, tu mirada cómplice.Amo cada segundo, minuto y horas que a tu lado estoy.

Explicarte el porqué de este amores querer explicar el ocaso de un bello atardecer,el arcoíris después de la lluvia,los copos de nieve en invierno,el agua cristalina de un arroyo;no se explican, se viven, se admiran, se gozan, se palpitan.Tu amor en mi vida es una bendición de Dios y una caricia a mi corazón.

Mamá

Estaba Dios ensimismado en sus pensamientosporque quería crear el universo y el universo creó.Después, en siete días moldeó la tierra, con sus montañas, sus ríos, sus paisajes increíbles, con las más diversas criaturasy con las plantas más exóticas.Luego, para cuidar de todoeste paraíso creó al hombre.Entonces, pensó: “Necesito crear un faro queguíe permanentemente al hombre,un ser casi perfecto, con un amor tan enormeque, si la vida le piden para salvarlo, gustosa la vida dé.Que irradie tanta paz, que aun en los momentos más tremendos de la vida, ella se conserve serena,aunque, por dentro, su corazón esté destrozado.Una persona que, aun no estudiando, pudiese tener la sabiduría de los sabios,Un ser que todo lo perdone, sin importarlecuán grande pudiese ser la ofensa. Que tan solo con una caricia cure la raspadurade una rodilla, seque las lágrimas por un amorno correspondido y que, con sus besos, el ser humanose sienta dueño del universo entero.Una persona que lo guíe en la fe, para encontrar el caminode la paz y del amor inmensurable.Una persona tan humilde que, aunque sea tan importanteen la existencia del ser humano, pase por la vida sin hacer ostentación de ser ella quien moldea en gran partesu forma de ser.Que pueda ser una amiga incondicional,una confidente que sepa guardar los secretosmás profundos que se le puedan contar,que con una mirada profunda tan llena de amorpueda transformar el más infernal de los díasen el mejor.Que, si merecen una reprimenda,a tiempo la sepa dar, al igual que un consejoque los pueda guiar”.Ante tantas cualidades que Dios debía en un solo ser transmitir, no lo pensó dos veces,y por ello le puso un corazón grandepara que todo el amor que necesitaran en él se encuentre;la dotó de una mirada tan llena de paz que sepan que siempre será su mirada igual de transparente, sincera y cálida;con unos labios dispuestos a besar lasveinticuatro horas del día.Unas manos cargadas de caricias yunos brazos donde se encuentre refugioy allí siempre volver a sentirse niños protegidos y abrigados,un vientre donde pueda albergar por nueve meses a sus retoños y, aunque en el momento del parto se sienta ya sin fuerzas, al ver al ser nacido se reponga de inmediato.Que sea dulce como la miel, frágil, etérea, pero si ve a sus hijos en peligro, sea más fuerte que un roble y más temible que un león.Que tenga la paciencia increíble que le permita esperarlos, aunque esté muy cansada por el ajetreo de una larga jornada de trabajo y por más tarde que lleguen.Entonces, el Señor, satisfecho, con una sonrisa muy grande, con alegría infinita, con sus manos la moldeó sabiendo de antemano cómo debía ella ser.Mas, al momento de buscar su nombre, se dijo a sí mismo:“Tiene que ser fácil de pronunciartanto para el niño que comienza a balbucear,como para el anciano moribundo que, próximo a partir, la invoque, para que lo guíe en el camino de la vida eterna como lo guio durante toda su vida terrenal”. Y sin dudarlo más, la llamó MAMÁ.

Por siempre te amaré

Siento la brisa suaveque acaricia mi rostro.La luna ilumina la playa,mis pies descalzos pisan la arena,y las lágrimas inundan mi rostro.Recuerdo otro verano, en este mismo lugar,mi mano y la tuya entrelazadas como si nada ni nadie pudiese separarlas. Tanto amor entre los dos que todo era hermoso, corríamos tratando de alcanzar las olas traviesas que no se dejaban atrapar y así jugando, riendo sin parar, horas pasábamos allí. Cuando nos cansábamos,nos sentábamos y me abrazabas y los besos, uno tras otro, nos llenaban de pasión y en susurros nos decíamos, murmurando suavemente, cuánto nos amábamos. Pero hoy, sola, tan sola estoy que duelen los recuerdos,te busco en las olas del mar,en la arena donde veo solamente mis pisadas,en la luna que me ilumina, en tu juramento de nunca dejarme ni olvidarme.Mas tanto amor lleno de celos a la fría sombra de la muerte y tan solo ella te pudo apartar de mí, me robó tu rostro, tu voz, tus besos, tu amor, pero jamás podrá con el recuerdo de un amor tan profundo, tan arraigado dentro de mí.Por eso hoy, triste y solitaria, lo mismo estoy acá en nuestro lugar en el mundo, como lo hacíamos cada aniversario, agradecida a la vida por haberte conocido y compartido cada segundo, minuto, horas, días meses y años que juntos estuvimos.A las olas les regalo una rosa, a ti, una plegaria, y que estés donde estés escuches mi voz y mi garganta desgarrada gritando:

“Te amo y por siempre te amaré”.

Lluvia de enero

Lentamente comenzó como una tenue llovizna que trajo alivio a los bochornosos días del calor de enero.

Asomada a la ventana, contemplaba cómo, de a poco, se mojaban los árboles. De repente, una luz en el cielo y el ruido estremecedor del trueno rompió el silencio de la noche y comenzó una cortina de agua que salvajemente se precipitaba sin cesar.

Y comencé a recordar otras lluvias de enero.

Cuando era chica y de día llovía, y cuando la tormenta pasaba, mi mamá me llamaba para que viese en el firmamento el arcoíris, que me maravillaba con tan bellos colores, y deleitándome al escuchar los felices “tero, tero” que cantaban con alegría sin igual porque con sus patitas en el barro buscaban lombrices, y el benteveo sacudía sus alitas para emprender el viaje a otro lugar que tuvo que suspender por la lluvia que lo sorprendió.

Afuera se escuchaba la algarabía de los chicos que chapoteaban en el agua que corría por las calles, esos juegos inocentes que teníamos en una niñez tan lejana, y las mamás gritándoles “deja de mojarte que te vas a enfermar…”.

Y cuando ya caía la tardecita los grandes sacaban sillas y mesita para tomar mate y se escuchaba: “Doña Inés, ¿quiere un matecito?” o “Don Roberto, ¿quiere probar un poco del pan casero que hoy horneé?”. Y así, los vecinos, más que vecinos, eran familia, para compartir desde un mate hasta hacer una colecta o una feria de platos, si alguien se quedó sin trabajo o si tenía que afrontar una operación. Y los domingos todos ayudaban cuando había que hacer la loza para que pudiesen venir a vivir un hijo o una hija al barrio. La amistad se transformaba en ser todos partes de una gran familia. ¡Pucha!, no me di cuenta y las lágrimas de tan hermosos recuerdos corrían por mi rostro, pero eran hermosos recuerdos.

Volví a mirar nostálgicamente por la ventana, seguía lloviendo copiosamente, me acosté nuevamente y al hermoso sonido que se escuchaba afuera, cual canción de cuna de la lluvia de una noche de enero, dormida me quedé.

Ser mujer

Si hoy Dios me peguntase qué hubiese querido nacer, si lluvia, sol, cielo, mar, árbol, pájaro, mariposa, colibrí o algo en especial, a él le diría:

“Gracias, Señor, por nacer MUJER, por hacerme fuerte como el acero, pero débil ante la mirada de un niño; la más sabia a los ojos de mis hijos, pero humana para reconocer mis errores.

Puedo ser el sol que ilumina sus vidas, la lluvia que calma el ardor de una fiebre que lo acosa; puedo ser la tierra que lo sostiene cuando desean en demasía cosas inalcanzables; puedo ser el mar, los árboles, las estrellas cuando les leo un cuento; puedo ser alondra cuando canto una canción de cuna; puedo ser como ramas de un árbol para sostenerlos, que no caigan cuando sufren, y cuyas manos sostendrán a sus hijos.

Y el día que ya no esté en este mundo, puedo ser estrella que desde el cielo los guiará siempre.

Por todo ello, Señor, te agradezco haber nacido MUJER”.

Poema de primavera

Si cuando despiertas, el trino de las aves deleitan con suavidadtodos tus sentidos,el aroma de alelíes, rosas, narcisos y rosas acarician tu cuerpo,mira a tu alrededor y agradece a Dios tantas maravillasporque la primavera, alada señora, está llegandocon su largo vestido de amaneceres y ocasos.Entre sus manos trae dos corazones entrelazadosy junto a ella su eterno e inseparable amigo… Cupido,quien, pronto a tensar su arco, con flechas de besos y caricias,de amor y de poemas, estará buscando dos corazonesque, sin saberlo, destinados están a vivir una hermosa historia de amor y pasión.Ven, señora primavera, no te detengas, apresura tu paso,que ansiosos te esperamos año tras año;cientos de mariposas multicolores vestirán los camposflorecidos dándote la bienvenida.Ven, señora, que el cielo diáfano y celeste, cobija mil pajarillospara que en un coro celestial sin igual te anuncien y canten con gran alegría: ¡Bienvenida, primavera, bienvenida, primavera, bienvenida, primavera!

Ser abuelas y abuelos

Ser abuelas y abuelos es maravilloso.

Pasaron los años sin darnos cuenta. La vorágine del día se aquieta un poco, los hijos han partido para formar su propio nido. Ya no somos esos héroes que todo lo podían al vernos ellos con ojos de niños, ni somos esos guardianes de su adolescencia levantándonos de madrugada para buscarlos cuando salían o acompañarlos y aconsejarlos en tal o cual nuevo emprendimiento que comienzan.

De repente nos sentimos vacíos; la casa, esa que con tanto esfuerzo levantamos, nos quedó grande y nuestros brazos quedan huérfanos de abrazos y nuestros labios vacíos de besos sin dar y pensamos “ya está nuestra misión cumplida”. Pero ocurre el milagro que nos brindan la vida y Dios: nos dan la dicha de la llegada de los nietos.

Esos duendecillos traviesos que hacen explotar el corazón de amor y volvemos a ser héroes en las miradas de ellos, y la casa vuelve a iluminarse y a llenarse de risas. Con ellos nos volvemos niños nosotros también, porque tenemos ahora todo el tiempo del mundo, y los brazos nuestros los abrazan fuertemente y en los labios renacen de nuevo los besos que les damos constantemente. Y nos tiramos al piso, aunque después duelan los huesos y jugamos al escondido o mil juegos que inventamos, y cantamos con ellos y contamos mil cuentos. Y ellos mueren por estar con nosotros y los mimamos, porque nos hacen sentir que nos necesitan y nosotros los necesitamos para sentirnos vivos y llenos de energías, los invitamos a jugar a la pelota o a las muñecas con las nenas, llevarlos a pasear, al colegio, a las diferentes actividades que tengan que hacer y hasta quizás recibir alguna reprimenda de nuestros hijos: “No los mimen tanto, no los malcríen, que después somos nosotros los que tenemos que poner límites…”, igual que antaño les dijimos nosotros a nuestros padres.

Pero no les hacemos caso, los seguimos mimando siempre enseñándoles respeto y valores humanos, disfrutando esta maravillosa etapa de ser abuelas y abuelos.

¡Bienvenidos a esta maravillosa etapa que hoy transitamos!

Agosto

Agosto ha llegadocon sus mañanas y noches fríasy esas siestas calentitas que invitana disfrutarlas,con sus vientos tan molestos,que, jugando, alejan las nubes traviesaspara que no nos regalen el agua bendita.