Montaña Yin - Peter Levitt - E-Book

Montaña Yin E-Book

Peter Levitt

0,0

Beschreibung

"Montaña Yin. Poesía inmortal de tres mujeres taoístas" recopila la obra lírica de tres eminentes poetisas chinas: Li Ye, Xue Tao y Yu Xuanji, que vivieron durante los siglos VIII y IX d.C. Este volumen presenta una selección de poemas que no solo capturan la profunda espiritualidad de sus autoras, sino que también reflejan una expresión abierta y audaz de su sensualidad. Estos textos trascienden el tiempo, y ofrecen una clara imagen de las complejidades de la vida de las mujeres, especialmente de mujeres independientes como ellas, en el contexto cultural de la época. A través de su poesía, Li Ye, Xue Tao y Yu Xuanji articulan visiones de mundo que combinan delicadamente lo espiritual con lo terrenal, lo íntimo con lo universal.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 120

Veröffentlichungsjahr: 2024

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Título original:

Yin Mountain.

The Immortal Poetry of Three Daoist Women

© 2022 Peter Levitt y Rebecca Nie

Publicado por acuerdo con Shambhala Publications, Inc., Boulder, Colorado, Estados Unidos.

www.shambhala.com

Ilustración de la portada: Werner Forman Archive / HIP/

Art Resource, Nueva York; sleepwalker / Shutterstock.com

Diseño de la portada: Kate E. White

Diseño del interior: Lora Zorian

De esta edición:

Montaña yin. Poesía inmortal de tres mujeres taoístas

© Editorial Maitri Limitada

Traducción: Teresa Gottlieb

Diagramación: Lara Hübner

ISBN: 978-956-8105-30-3

ISBN Digital: 978-956-8105-31-0

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida por ningún medio, ni electrónico ni mecánico, incluidas las fotocopias y las grabaciones o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información, sin autorización por escrito de la editorial.

Diagramación digital: ebooks [email protected]

Dedicamos esta colección a nuestras queridas hijas,

Sheba De Ponce y Selena Tara Nie,

y con inmensa gratitud a nuestras madres,

a todas las generaciones de mujeres de cuyos vientres provenimos y a lasmujeres ignoradas durante miles de años

que con sus creaciones, sus esfuerzos y su amor

han sustentado la vida en todas las épocas, en todo el mundo.

ÍNDICE

Guía de pronunciación

Prólogo

Agradecimientos

Li Ye

El taoísmo y la cultura de las diosas

Poemas de amor

Cartas-poema

Xue Tao

El taoísmo y la cultura de las diosas

Poemas de amor

Cartas-poema

Yu Xuanji

El taoísmo y la cultura de las diosas

Identidad femenina

Poemas de amor

Cartas-poema

Epílogo: El mundo de las poetisas

Notas sobre los poemas

Notas

Bibliografía

Sobre los traductores al inglés

GUÍA DE PRONUNCIACIÓN

La romanización de las letras y palabras chinas que aparecen abajo, a la izquierda de los dos puntos, está basada en el sistema pinyin. A la derecha hemos incluido la pronunciación aproximada en español de las mismas letras y palabras.

Letras

x: sh

c: ts

q: ch

zh: tch

z: tz

Nombres importantes

Jiangxi: Yi-ang-shi

Ruan: Ru-an

Xiakou: Shiao-kou

Xiao-Xiang: Shiao-Shiang

Xie Ke: Shie-Kua (con una u muy breve)

Xue Tao: Shue-Tao

Youjun: You-yun (la primera «y» es como en español; la segunda es como una «j» en inglés o francés)

Yu Xuanji: Yu-Shuanyi

Zhong: Tchong

PRÓLOGO

En Montaña yin presentamos nuestra traducción de las obras de tres poetisas taoístas que vivieron y escribieron en la época de la dinastía Tang, considerada universalmente como la «edad de oro», en la que la poesía china clásica alcanzó lo que a juicio de muchos fue su expresión más profunda y refinada. Aunque los lectores de poesía traducida de este período extraordinario pueden reconocer fácilmente los nombres de los poetas Du Fu, Li Bo (también conocido como Li Bai), Wang Wei y del legendario ermitaño Hanshan, los nombres de las poetisas chinas, especialmente de aquellas para las que los principios y las prácticas del Tao eran esenciales, apenas se conocen.

Basándose en la fina percepción que ofrecen el taoísmo, el naturalismo y el misticismo, así como en variadas experiencias amorosas y los ires y venires cotidianos de estas mujeres, la poesía de Li Ye (alrededor de 732-784 d. C.), Xue Tao (alrededor de 758-832 d. C.) y Yu Xuanji (alrededor de 843-868 d. C.) combina un lenguaje sencillo pero emotivo y revelador con un uso de imágenes convincentes y originales que reflejan su lealtad a las prácticas espirituales del taoísmo, así como a los mitos, las leyendas y las tradiciones del culto de las diosas, relevantes tanto en el taoísmo como en la cultura china del período en que vivieron, el de la dinastía Tang.

A los lectores de este libro quizá les interese saber que en esa época a las sacerdotisas taoístas se las consideraba semidiosas. Por lo tanto, no es sorprendente que estas poetisas recurrieran a veces a las leyendas y al espíritu de la diosa de la pasión erótica y las relaciones íntimas, que según se decía habitaba en las nubes que se desplazaban por sobre el monte Wu. Como queda en evidencia en los poemas de Li Ye y Xue Tao en los que se refieren a la diosa de ese monte, identificar el misterioso e indescriptible Tao, que ellas consideraban su «hogar original», con la sensualidad femenina es una potente expresión de la creencia taoísta predominante en ese entonces, según la cual, entre los varios atributos esenciales del principio femenino toaísta conocido como yin, la pasión y el carácter sensual y corpóreo de las mujeres son la personificación femenina del Tao que, por el hecho de serlo, deben explorarse, expresarse y alabarse como la fuente de la vida. Como se dice en el epigrama VI del Tao Te Ching,

Valle, espíritu, inmortal;

«hembra misteriosa» es su nombre.

La puerta de la «hembra misteriosa»

es la raíz del Cielo y de la Tierra.

Pero eso no es todo porque, por enigmáticos que sean, esa raíz y su espíritu son elementos fundamentales de muchos otros poemas que no solo revelan la práctica y el desarrollo espiritual de las poetisas, sino también sus amores y dolores, y un entrecruce del amor personal y espiritual en un estilo imaginista, 400 años antes de que Rumi, el gran poeta sufí, hablara del Amado en poemas similares. La conexión de las poetisas con esa raíz o fuente aparece mencionada también en correspondencia en verso con pretendientes, amantes y otros artistas y, lo que es importante, en poemas que describen la dolorosa resistencia a la que se enfrentaron por ser mujeres, a pesar de que, sin duda, durante su vida y desde su juventud se reconociera y admirara su extraordinario talento.

Un ejemplo de esto es el de Li Ye, ordenada como sacerdotisa taoísta y cuyo talento fue reconocido significativamente por su padre cuando tenía apenas cinco años; de hecho, se dice que oírla recitar a tan corta edad un poema compuesto por ella le causó una impresión que lo acompañó por mucho tiempo. Años después, su notable talento y reputación le valieron el gran honor de ser llamada al palacio por el emperador para desempeñarse como maestra de los miembros del séquito real que vivían allí, incluso de las jóvenes de su harén, a las que en su ingenioso estilo Li se refería como «hierbas perfumadas».

Para hacerse una idea aún más clara de las emociones y el razonamiento de esta extraordinaria poetisa, basta con observar la humildad y la aceptación que demuestra en las primeras líneas del poema en el que menciona a las «hierbas perfumadas», mientras se contempla en un espejo con la claridad que le dan sus años pero sin perder honestidad, y reflexiona sobre el llamado del emperador:

Frágil y torpe,

toco la campana del dragón de los años;

aun así, mi insignificante e indigno nombre

ha llegado a oídos del emperador.

Alzo la vista y humildemente cubro mis canas

con el tocado ceremonial,

y, con dolor, limpio el espejo

para componer mi tez descolorida.

Trágicos son, entonces, el vuelco y la pérdida cuando Li, una poetisa capaz de escribir siendo más joven sobre sus contemplaciones taoístas con la sincera inocencia del siguiente poema, se ve envuelta en el conflicto histórico que llevó al mismo soberano a decretar su ejecución apenas un año después de que renunciara a sus prácticas naturalistas de ermitaña y a su aislamiento para obedecer y servirlo respondiendo a su llamado.

Mi mente es una lejana nube a la deriva,

sé que no volverá.

Vive entre nubes

en el espacio

entre la existencia y el vacío.

¿Por qué la dispersan

las ráfagas de viento

que soplan de un lado a otro

de las montañas del sur

a las del norte?

Aunque indudablemente estas poetisas presenciaron el surgimiento de la edad de oro de la poesía de la civilización china y contribuyeron a este, tanto ellas como la población en general fueron víctimas de largos períodos de guerra e injusticias. Y, como poetisas, lucharon incansablemente contra las estrictas limitaciones impuestas por una sociedad patriarcal para conquistar una independencia artística, emocional, espiritual y económica acorde a su talento, una conquista nada fácil para mujeres de cualquier clase o casta social en esa época, y especialmente para ellas. Todo eso se transmite en su poesía y, a nuestro juicio, es de especial relevancia para muchas mujeres contemporáneas.

Sin embargo, dado que importantes detalles de la vida de las mujeres durante ese período son prácticamente desconocidos fuera del ámbito académico —y que muchos mitos encubren su verdadera situación—, hay que decir que, pese a las mencionadas adversidades, limitaciones y subyugaciones que sufrieron, las poetisas taoístas también gozaron de algunos de los privilegios que ofrecía un imperio cosmopolita en un período excepcional para muchas mujeres chinas. Por ejemplo, en la era Tang las mujeres de algunas clases podían divorciarse y volverse a casar, e incluso tener amantes. Como nunca antes, tuvieron acceso a la educación y pudieron dejar huellas muy personales en ámbitos tradicionalmente reservados a los hombres, como la política, la literatura y el liderazgo religioso1. (Invitamos a los lectores a leer el Epílogo, El mundo de las poetisas, una fascinante y más completa descripción de importantes aspectos del mundo y la cultura que ejercieron una profunda influencia en la vida y la obra de las poetisas.)

Pero incluso las integrantes del relativamente reducido grupo de mujeres que se vieron favorecidas por esas circunstancias más positivas tuvieron que enfrentarse a una sociedad y a una cultura que seguían siendo dominadas por los hombres2. Esto puede resultar familiar y con toda razón. La similitud entre la situación de las mujeres en la era Tang y en el Occidente de hoy en día les da actualidad y relevancia a los poemas incluidos en este libro, a pesar de provenir de otro lugar y otra cultura, y de aproximadamente 1300 años atrás.

Uno de los motivos que nos llevó a agrupar a estas tres poetisas taoístas es el hecho de que los críticos tradicionales de literatura china identifican puntos en común en la obra y la vida de Li Ye, Xue Tao y Yu Xuanji. Como señalamos, las tres demostraron un notable talento poético a tan temprana edad que resulta sorprendente; otro motivo importante para agruparlas es la importancia clave que tuvo para ellas el taoísmo naturalista y místico de la era Tang. Li Ye y Yu Xuanji eran sacerdotisas taoístas con un profundo conocimiento de las tradiciones, los mitos, las leyendas y las prácticas del Tao que, como hemos dicho, estaban estrechamente vinculados con la cultura de las diosas de esa época. De hecho, las prácticas alquímicas y eróticas del taoísmo Tang, cuya existencia es casi desconocida en el mundo contemporáneo occidental, les dio una cierta independencia física, económica y emocional que influyó significativamente en su obra. Xue Tao fue menos afortunada por haber sido cortesana, pero su entrega al taoísmo desde una postura laica también se refleja claramente en sus poemas.

Otra razón nada trivial para agrupar a estas tres poetisas es la apasionada independencia que atraviesa toda su obra. Cuando hablan de su profunda práctica espiritual y de su conexión con la naturaleza o, como es muy común, cuando se expresan con una franca emoción conquistada con mucho esfuerzo que revela la esencia de lo que sentían necesario decir sin rodeos o por medio de símbolos o imágenes precisas, hay en ellas una especie de fuerza o magnetismo poético, una resistencia a reprimirse a pesar de las pautas impuestas a veces por la cultura para impedir dicha expresión.

Para ilustrar el candor con que estas poetisas enfrentaban las circunstancias sociales y las emociones que les provocaban, compartimos algunas líneas de Yu Xuanji y de Xue Tao. En su poema, Yu expresa su amargura por haber quedado excluida del examen nacional por ser mujer, aunque el tema del examen era precisamente la poesía. Por supuesto, Yu sabía que recibir un puntaje alto en el examen no solo equivaldría al merecido reconocimiento oficial de su talento poético, sino que también le permitiría acceder a un mejor estatus económico y social, lo que necesitaba desesperadamente en ese entonces. No es sorprendente que eso la haya hecho sentir una gran desilusión y amargura. Yu escribe el siguiente poema después de leer la lista publicada de los galardonados. La imagen de los «brutales ganchos» que aparece en la primera línea de este extracto se refiere tanto a los ideogramas usados por los varones seleccionados como a las limitaciones sociales que la reprimían.

De sus dedos asoman afilados y brutales ganchos.

Detesto que mis poemas deban ocultarse en mis ropas de mujer.

Alzo en vano la cabeza y envidio a los galardonados.

En un tono muy diferente al de Yu, Xue Tao concluye con estas líneas un poema de enorme ternura y franqueza dedicado a su amante:

Ahora, en mi vejez, incapaz de hacer nada, déjame

confesarte solo a ti

que habría querido poder criar a un hijo.

La mejor manera de apreciar y disfrutar la poesía de cualquier época es sin interrupciones. En los libros de poesía traducidos se suelen insertar copiosos comentarios, generalmente presentados en notas al pie o al final, para ayudar a los lectores a comprender el entorno en que se originaron. Es una práctica de larga tradición, útil en muchos casos. Nosotros decidimos prescindir de esas notas que a muchos lectores les impiden disfrutar plenamente del placer que ofrece la lectura de poemas, pero al final del libro incluimos una breve sección de comentarios importantes, que incluyen referencias a leyendas y mitos relevantes, con fines informativos y para hacer más placentera la lectura. Cuando sentimos que antes de leer por primera vez una poesía podría ser conveniente para el lector conocer el fundamento simbólico o el sentido de algunas imágenes que, de lo contrario, serían difíciles de entender debido a las diferencias culturales o de época o a cualquier factor histórico de especial relevancia, añadimos un encabezamiento con información pertinente que, a nuestro juicio, no es solo esclarecedora, sino que también puede estimular a los lectores a seguir leyendo. Ojalá que este enfoque les parezca interesante. Y, como verán cuando lean los capítulos dedicados a cada una de las poetisas, también incluimos una breve biografía al comienzo de cada uno.