No llaman a la puerta - Manuel Arduino - E-Book

No llaman a la puerta E-Book

Manuel Arduino

0,0
2,00 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Detrás de un libro puede esconderse una mezcla de sensaciones, de sentimientos y de conflictos; pero, ¿qué se esconde detrás de una puerta a la que no llama nadie?, ¿qué se esconde detrás de 21 relatos a los que nadie contesta? Manuel Arduino nos invita a conocer la respuesta, en la cual predomina el No y el Nunca. Con esencia propia y una estructura casi poética, No llaman a la puerta tiene el poder de atrapar en cada relato hacia un universo oscuro y a la vez lógico, mezclando figuras cotidianas con la fantasía y la hermosura de lo enigmático.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2012

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



No llaman a la puerta

Manuel Arduino Pavón

Título: No llaman a la puerta

Diseño de la portada: Pol Cobas

Primera edición: Enero, 2013

© 2013, Manuel Arduino Pavón

© 2013, Pol Cobas

Derechos de edición en castellano reservados para todo el mundo:

© 2013, Enxebrebooks, S.L

Campo do Forno, 7 – 15703, Santiago de Compostela, A Coruña

www.descubrebooks.com

ISBN: 978-84-15782-09-4

Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con autorización de los titulares de la propiedad intelectual.

ΕΙΚΩΝ Η ΛΙΘΟΣ ΕΙΜΙ.

ΤΙΘΗΣΙ ΜΕ ΣΕΙΚΙΛΟΣ

ΕΝΘΑ ΜΝΗΜΗΣ ΑΘΑΝΑΤΟΥ

ΣΗΜΑ ΠΟΛΥ ΧΡΟΝΙΟΝ

Eikōn ē lithos eimi.

Tithēsi me Seikilos

entha mnēmēs athanatou

sēma poly chronion

Soy una imagen de piedra.

Seikilos me puso aquí

donde soy por siempre

el símbolo de la evocación eterna.

PRÓLOGO

Cierto día del mes de Agosto, llegó a mi manos un manuscrito que desprendía música, algo extraño en un documento PDF; pero así era. Al abrirlo escuché una melodía transmitida por cada una de sus palabras, las cuales formaban una serie de relatos, cada uno más extraño que el anterior. A medida que deambulaba por sus páginas, menos entendía por qué una música sonaba en mi cabeza. Me asusté al comprender que la composición tenía vida propia, que las palabras formaban esa vida y que cada texto era una figura rítmica. “Son relatos construidos como una composición musical -salvando las distancias-”, me comentó el autor. Fue entonces cuando comprendí su analogía con el Epitafio de Seikilos, considerada la más antigua melodía escrita que se conoce.

Dicha melodía es parte de una inscripción griega en una columna de mármol, puesta sobre la tumba que había hecho construir Sekilos para su esposa Euterpe. El epitafio transmite una inmensa tristeza, y a la vez, la voluntad de encontrar en tal pena una dolorosa lección vital: aceptar el azar con el que el destino nos golpea. Un mensaje de positivismo a pesar de las malas experiencias. Se entiende, pues, que la cuestión central del epitafio, relativa a vivir el presente, también era conocida por los romanos: se referían a ella en latín bajo la expresión Carpe Diem.

Aly Romero

NO LLAMAN A LA PUERTA

El último hombre con vida en el planeta está sentado en la hamaca de la casa de frente a la puerta.

Mirando enajenadamente la puerta.

Solo quedan dos segundos.

Nadie llama a la puerta.

Después la puerta permaneció cerrada durante unos milenios.

El xenabrio llegó a la casa petrificada y se quedó contemplando la puerta.

Llamó a la puerta.

Ya era demasiado tarde

La abrió.

No encontró nada.

Ni los restos de un hombre siquiera.

La puerta se cerró sola.

El xenabrio tocó su amuleto verde.

El amuleto verde se ocupaba de todo.

No llamaron a la puerta.

Era el último de los xenabrios.

Encontró una hamaca, una pieza extraña.

Se sentó.

Se quedó contemplando la puerta, la hoja maciza y oscura.

La miró enajenadamente.

Tocó su amuleto verde.

Llamaron a la puerta.

Si no fuera por el amuleto verde la soledad se volvería algo intragable.

El último de los xenabrios abrió la puerta.

Todo estaba claro.

El amuleto se movía a sus anchas por la casa.

Era el último de los xenabrios ante la misma puerta.

En unos minutos más se terminaría todo.

Cerró la puerta con cuidado.

Se sentó en la hamaca a contemplar la puerta.

Lloró unas lágrimas de plomo.

No le volvió a pedir al amuleto verde un imposible.

El tiempo se había extinguido.

Alguien llama a la puerta.

El amuleto verde bandido.