No obstantísimas - Julieta Valero - E-Book

No obstantísimas E-Book

Julieta Valero

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Beschreibung

Este nuevo libro de Julieta Valero hace pie en la huella de los años intensamente colectivos que nos ha tocado compartir –los cuerpos «confitados» en sus casas, el miedo y la soledad, las tensiones de una política que apenas da alcance a la liebre de la realidad– para tomar impulso y ser fiel a la promesa siempre activa de la vida. Con esa palabra extrañamente barroca y austera a la vez que distingue a su autora, No obstantísimas se interroga sobre los vínculos familiares y sentimentales, la condición femenina en todas sus edades, la fuerza de la pertenencia, el asombro de ser y estar en el mundo. Y detrás, como telón de fondo, el imán del deseo y la urdimbre del amor, la búsqueda legítima de la felicidad: el «no obstante» a la muerte que es la vida entera. Más que nunca, la poesía de Julieta Valero se muestra fiel a la «energía del mundo», esa fuerza primordial que hace camino al andar pero es también el motor, ahora y siempre, de la utopía.

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Seitenzahl: 47

Veröffentlichungsjahr: 2025

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No obstantísimas

Primera edición: mayo, 2024

© Julieta Valero, 2024

© Vaso Roto Ediciones, 2024

españa

C/ Alcalá 85, 7.º izda.

28009 Madrid

[email protected]

www.vasoroto.com

Grabado de cubierta: Víctor Ramírez

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento.

ISBN: 978-84-19693-56-3

eISBN: 979-13-87604-30-1

IBIC: DCF

Depósito Legal: M-5092-2024

Julieta Valero

No obstantísimas

A mi padre, no obstante la muerte

Para Ana, Marina, Candela, Amelia y Lara;la vida entera

iEl cerco

IHay un cerco. Un cerco

real: la pandemia. Hay

una casa, en la casa cuatro niñas y un cristal

que divide la planta baja: a un lado

alguien escribe, es acuario todo lo demás palúdico rizoma, edad sin edad.

iiAcopio de comida y de hijas,

penduleo de gallinas

del presidencial televisor a la mesa,

a la demanda. Por la calle

deglución de mascarillas y el miedo

que circula primaveral,

como de las arizónicas. Y así manda.

iiiHay un cerco. Un cerco

real. Hay

casas infinitas, todas

como estómagos que enjuagan

sudor y mugre de los detenidos

cuerpos, luego enjugan la frente,

el estupor, el hambre.

Nos ponemos

en cuclillas, como las niñas, a reordenar

el adentro del afuera.

ivEl precio de esta quietud, su

ganancia. El otro detenido, su

belleza bajo el granizo, en la terraza

tragos y los cambios de la luz. Nada

de esto se veía. La moneda: Ertes

como flores de marzo. Se puede

hacer el amor, no se puede

terciar con el afuera. Cuerpos

como olas rompen en el salón.

20409 infectados de aquí

Veinte de marzo de 2020

Muy mi país

«Ahora» ya no es una palabra, no refiere tiempo: carne entrometida de espacio

¿Tu país? Acaba de cesar como idea. El mérito es de las cifras y la interrupción

11057 muertos en el mundo. En España 1046. Las calles escampan. Siete días ya

Por qué la gente se empeña en ser libre

Mientras, algunos consiguen amar

Mi padre está en el hospital de batalla. Solo.

No es como el árbol, el árbol viejo.

Majestuosa podredumbre, no puede más, no pueden más.

Quién ha dicho que se vaya.

Ahora: todo puede suceder, a cada instante.

Se escucha esa voz pero se está fetal,

enroscado de nido, de calor, de pautados

refrescos. Se duermen en tal postura,

el oído a la fe en la muerte.

Que no respira, que está desesperado,

que cómo le largaron a casa sin morfina.

Mi perrazo magnífico de final,

tiemblo yo, late la colosal anciana ciento humana,

llora el cachorro mientras pela su hueso.

Se cortejan las formas de electricidad,

van acordando sus metales y al tercer día

me acaricias mientras trato de dormir la cabeza.

No se puede correr. No se puede

parquear, ver otros niños.

Madremente cuido; cuido y desatino, tú

ya disciernes, protestas. Se viene tu mula adulta,

te desplaza los dientes de leche; la sonrisa,

como de junco, es también provisional, y se come.

Y yo, nosotras, vecindario, urbe, bichos

centesimales. Secuestrados

por quién, hurtados a la grande y molecular,

a la grande del isótopo. Aún esconde sus efectos.

Aquí nos indignamos, nos indignamos del verbo aterrarse.

La razón pone huevos. Es literal como

la lejía que ordenan las autoridades.

Bajo la honradez de los microscopios las casas

se enriquecen, los individuos van perdiendo el lustre

transitivo, la prueba está aquí: el regreso de la

entrañada, o diosa metáfora…

Y qué mercurial mi criatura salta

por los sillones, aprecia cual playa la terraza:

panhispánica, solar frente al gotelé.

Gotelé. Gotelé de fea y chica mi conciencia. Que sí.

Que si sólo nos dejaron ir a cinco a incinerarlo.

Que si sólo nos abrieron el maletero como para vender

la caja, tres minutos de Grândola vila morena, era su himno.

Que abrazarse y comer juntos fue una grave indecisión. Escribo ahora

bajo savonarolas, enanos de este jardín, que acusan, que señalan.

Precisa ser dicho: el calor, la dicha

el roce mortal de los cuerpos, higiene,

fruta y carne roja, premios. Esta

niña esta niña esta niña monumental

su repliegue a mi ojo, su no nostalgia del cielo

su antorcha dándome luz como si nada. Verás, tengo

una noticia triste el abuelo… ¿Pero fue del bicho? Fue de la vida,

es igual. Pues te va a durar hasta el verano la pena yo creo.

Quinientas piezas el puzle, los deberes tres

horas de media, sube a treinta y tres el porcentaje de mortandad

a partir de los ochenta, precisa el bicho cerco, la niña

ejercicio, la mujer sintaxis, azoteas, un cortaúñas de verdad.

Hasta aquí llegó el zen de la pérdida. Y luego la cólera fracturada,

y muy hábil, todo un hombre, en traje de marinero, el bien común.

Sí que me lo ha robado el placer de sufrir la niña

la niña la niña esta niña.

Era mi padre cuerpóreo, decidido

a soñar dormido despierto

muerto sin duda lo dijo él lo dice este papel

este papel que regala la niña de frente

cuerpésima con un dinosaurio salvado

de su soledad: Las personas mayores,

¿a qué hora volverán? Pronto, queremos,

aplaudimos las ganas.

Y entrambos amados

cuerpos de mi vida y ya para los restos miro

como fraude mis manos, idénticas a las suyas.

¿Todo para este pesar de urna en la manga?

¡Y tanto!, él me diría. Aquí van:

Mi oposición a la muerte con esta firme risa,