1,99 €
Una vida inmortal. Una oportunidad fáustica. Un pasado sinuoso. Un viaje iniciático. Una celebración imaginaria. Un viejo sin infancia. Un recuerdo encerrado. Una vida a contrapelo. Un asilo de genios. Nueve historias para el lector que las prefiere breves. Fantásticas o realistas, nueve ejercicios de sustancia en un envoltorio pequeño y entretenido.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Veröffentlichungsjahr: 2018
© Juan de Salgado
© Nueve Cuentos
ISBN epub: 978-84-685-3085-7
Impreso en España
Editado por Bubok Publishing S.L.
Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.
Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).
Índice
Vida privada de Alfonso de Belarrosa, inmortal
I
II
III
IV
Dos vidas
I
II
III
El abuelo
Los viejos
I
II
III
Una fiesta
Locura
I
II
III
IV
Fin de fiesta
El club Omega
Newton en el sofá con patatas
I
Una autobiografía ha de tener dos partes: la que se espera del autor entre quienes creen que lo conocen en vida, y la secreta, la que nadie reconoce en él y que, aunque más importante para el que escribe, tiende a ser la más imaginaria. Hecha esta advertencia, escucha si quieres mi inverosímil historia.
Nací en el páramo bajo un apellido silvestre que he tratado de olvidar. Las gentes de allí eran poco sedentarias, y no recuerdo una madre sino muchas, por no hablar de padres; recuerdo ratas como alfombras y un horizonte entre los matojos. En cuanto tuve alguna conciencia bajé de la montaña para no volver, y mis primeras impresiones de la ciudad fueron dos. La primera, que la peste del monte era meramente mi ignorancia hasta el momento de lo que era verdadera pestilencia, el atronador hedor de la civilización, de gente muriendo en la podredumbre de infecciones que hoy nos son extrañas.
