Old Fashioned (Inevitable) - J. De La Rosa - E-Book

Old Fashioned (Inevitable) E-Book

J. De La Rosa

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Beschreibung

Julia y Gaspar se conocen en una situación dramática: ella está a punto de ahogarse y él no suele desatender a mujeres en apuros. De un sucinto bañador, pasan a un escenario lleno de diamantes, hoteles de lujo, fiestas en la embajada, principados alpinos y ellos dos, en mundos opuestos, intentando entenderse cuando todo indica que la historia tiene un final amargo tras las doce campanadas... ¿Será así? "Un relato que te hace creer mil teorías y ninguna coincide con la que la final nos desvela es escritor. Me ha embelesado por completo en todo su conjunto. Es muy potente, hace que vivas lo que ocurre a una velocidad de vértigo. Esa sensación de viveza que posee la historia te hará sentir una gran ansiedad, deseando no parar de leer, creando una fuerte adicción, solo se pensará en descubrir el final. Un final inesperado. Te hechizará el final." Las lecturas de Isabel "Con un comienzo competitivo, una protagonista orgullosa y un hombre con principios que no puede abandonar a una mujer a su suerte aunque haya demostrado ser bastante incauta. Un relato simpático y original que te hará sonreír en más de una ocasión. Con un encuentro apasionado que te ocasionará más de un suspiro. Unos personajes que esconden algo y te mantendrán alerta hasta el desenlace final." Lectura adictiva - Las mejores novelas románticas de autores de habla hispana. - En HQÑ puedes disfrutar de autoras consagradas y descubrir nuevos talentos. - Contemporánea, histórica, policiaca, fantasía, suspense… romance ¡elige tu historia favorita! - ¿Dispuesta a vivir y sentir con cada una de estas historias? ¡HQÑ es tu colección!

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Seitenzahl: 71

Veröffentlichungsjahr: 2015

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Editado por Harlequin Ibérica.

Una división de HarperCollins Ibérica, S.A.

Núñez de Balboa, 56

28001 Madrid

 

© 2015 José de la Rosa

© 2015 Harlequin Ibérica, una división de HarperCollins Ibérica, S.A.

Old Fashioned, n.º 102 - diciembre 2015

 

Todos los derechos están reservados incluidos los de reproducción, total o parcial.

Esta edición ha sido publicada con autorización de Harlequin Books S.A.

Esta es una obra de ficción. Nombres, caracteres, lugares, y situaciones son producto de la imaginación del autor o son utilizados ficticiamente, y cualquier parecido con personas, vivas o muertas, establecimientos de negocios (comerciales), hechos o situaciones son pura coincidencia.

® Harlequin, HQÑ y logotipo Harlequin son marcas registradas propiedad de Harlequin Enterprises Limited.

® y ™ son marcas registradas por Harlequin Enterprises Limited y sus filiales, utilizadas con licencia.

Las marcas que lleven ® están registradas en la Oficina Española de Patentes y Marcas y en otros países.

Imagen de cubierta utilizada con permiso de Fotolia .

 

I.S.B.N.: 978-84-687-7242-4

 

Conversión ebook: MT Color & Diseño, S.L.

Índice

 

Portadilla

Créditos

Índice

Old Fashioned (Inevitable)

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Si te ha gustado este libro…

Old Fashioned (Inevitable)

 

Si el amor no es fácil, un cóctel tampoco debe serlo. Elegí old fashioned por su aire mítico. Para sus defensores, es el abuelo de los combinados exitosos, argumentando que la primera vez que se usó la palabra «cóctel» en 1806 fue para describir algo demasiado similar a él. Según dicen, es el trago favorito de los camareros, que de alcohol saben un rato. Y para quienes gustan de las discusiones, podemos lanzar una enorme sobre si la fruta debemos ponerla machacada o macerada. Además, es el sorbo de los tipos duros. ¿Cómo no iba a elegirlo?

 

Mi receta particular de old fashioned es como sigue:

 

3 partes de whisky de centeno o de bourbon.

1 terrón de azúcar.

Angostura al gusto, aunque yo recomiendo tres o cuatro gotas.

Soda

1 rodaja de naranja.

2 cáscaras de limón.

1 guinda al marrasquino.

 

En un vaso de whiskey derretimos el terrón de azúcar con la angostura, hasta dejar un poso. Después, echamos una cáscara de limón y machacamos suavemente para que suelte la acidez. Desechamos la cáscara. Mover el vaso para que la mezcla lo impregne todo. Añadir la naranja estrujándola un poco para que suelte unas gotas de zumo. Ahora vendría el hielo, generoso. Yo lo uso picado. Servir el whiskey y la soda según lo queramos de cargado. A mí la soda solo me gusta enseñarla. Remover muy bien y añadir la guinda y la nueva cáscara de limón.

¡Salud!

 

J.de la Rosa

Capítulo 1

 

Unas cuantas brazadas más y lo habría conseguido.

Julia ejerció más presión sobre sus músculos, hasta la extenuación si era necesario.

Si algo jamás desatendía eran los retos.

Miró de reojo hacia la calle de su derecha. Aquel tipo seguía nadando con la misma determinación que cuando lo había descubierto braceando a su lado. Como si ella no existiera. Sin embargo sabía que no era así. En los tres largos anteriores la había alcanzado con tanta naturalidad que sintió físicamente que se burlaba de ella. Incluso había notado una mirada petulante en el momento exacto en que la sobrepasaba. Por supuesto que cualquiera se habría preguntado cómo habría podido observar aquello a través de las ajustadas gafas de natación que llevaba aquel tipo, pero estaba segura, esas cosas jamás se le escapaban.

El borde de la piscina estaba ahí, justo delante de sus ojos y, si no se esforzaba aún más, de nuevo la adelantaría con aquella confianza humillante que mostraba el nadador.

Julia no podía permitirlo.

Ejerció un poco más de presión sobre sus músculos, solo un poco más. Notaba cómo le costaba respirar y de qué forma, de vez en cuando, la boca se le llenaba de agua clorada. Pero cualquier precio era aceptable sin con ello lograba ganarle a aquel individuo.

Poco a poco lo fue adelantando. Primero con las puntas de los dedos. Después con la cabeza. Porque apenas quedaba terreno que nadar antes de llegar a la meta, pensó, si no, estaba segura de que le sacaría medio cuerpo.

Cuando miró a su derecha y lo vio rezagado, una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios. Sin embargo sabía que nunca estaba todo ganado hasta alcanzar la meta, así que demandó un último esfuerzo a su cuerpo, un poco más hasta tocar con la punta de los dedos el borde de la piscina, y entonces ocurrió…

Fue un dolor agudo en el glúteo. Como un pinchazo o como si algo se hubiera roto allí dentro. Después sintió la contracción, tan profunda que notó cómo las piernas dejaban de responderle. Por último, a causa del dolor, perdió la respiración por un instante y una bocanada de agua entró en su boca hasta los pulmones. Casi sin darse cuenta se fue hundiendo en la piscina. Intentaba mantenerse a flote con los brazos, pero su mitad inferior estaba paralizada y no le permitía alcanzar la superficie.

En un último vistazo antes de hundirse, vio cómo aquel tipo la sobrepasaba limpiamente y sintió rabia, antes de darse cuenta de que se estaba ahogando.

Capítulo 2

 

—Has estado a punto de no contarlo.

Julia volvió a toser. El pecho le quemaba. Estaba tumbada de costado con las piernas flexionadas, como un bebé. Aún le costaba trabajo enfocar la vista, y la opresión en los pulmones seguía ahí. Se giró sobre su espalda para seguir el sonido de esa voz. Le era en absoluto desconocida. ¿Dónde estaba? ¿Quién era..?

Aquel tipo la miraba con la curiosidad de un ave de presa. Se encontraba de rodillas, junto a ella, con las manos apoyadas en los muslos. El cabello oscuro y húmedo, con un largo flequillo, le caía sobre la cara. Aun así debía reconocer que era el espécimen más guapo con el que se había cruzado en su vida. También eran oscuros sus ojos, con aquel aire de jeque árabe o de pirata del Caribe que era capaz de desarmar a una mujer. Hasta donde podía observar estaba desnudo y era delgado, aunque atlético. Decidió moverse un poco para… no, no estaba denudo. Llevaba un minúsculo bañador de natación…

Solo entonces recordó dónde estaba y reconoció a aquel individuo como el nadador que había intentado sobrepasarla.

—Debo marcharme —dijo Julia con la determinación de largarse de allí.

—De eso nada. —Aquel hombre la detuvo, y con un movimiento demasiado fácil la volteó boca abajo—. Te ha dado un calambre en el glúteo. Si no actuamos ahora mismo es posible que te deje secuelas.

—Pero yo…

Aquel tipo ya tenía ambas manos en la zona lesionada. Julia estuvo tentada de volverse y darle una bofetada, pero aquel individuo sabía lo que hacía y un ligero cosquilleo le empezó a subir por la espalda.

Él apretó un poco más, siguiendo con los dedos el recorrido del bíceps femoral para explayarse en el glúteo mayor. En lenguaje corriente aquello que estaba haciendo aquel tipo tenía un nombre, pero se sentía tan endiabladamente bien que decidió entregarse a su remedio.

—Nunca imaginé que los calambres tuvieran otra consecuencia que la posibilidad de ahogarse —susurró ella al cabo de un rato con voz adormilada.

—Y así es. —Oyó que decía él a sus espaldas.

Ahora Julia sí decidió que había llegado el punto y final. Dejar que la magreara por más tiempo también tenía un nombre en lenguaje corriente.

—Me temo que debo marcharme —dijo sentándose y dándose cuenta por primera vez de que aquel tipo le sacaba la cabeza. Aquello la dejó un poco trastornada, ya que alguien podría decir que su debilidad eran los hombres altos. Pero también podía ser un síntoma de la falta de oxígeno.

—No deberías bajar tan tarde a la piscina. —Él se puso de pie y le tendió una mano que ella no aceptó—. Y menos sola. Si yo no hubiera estado aquí…

¿Cómo se atrevía después de haberla retado a aquella estúpida competición? Bueno, en verdad no lo había hecho, pero aquella piscina tenía ocho calles y ese tipo se había puesto a nadar justo en la de al lado cuando no había nadie más.

—Sé cuidarme sola. —Fue todo lo que dijo—. Gracias.

Iba a marcharse cuando él, con un movimiento felino, le cortó la retirada.