Padre Pío - Patricia Treece - E-Book

Padre Pío E-Book

Patricia Treece

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Beschreibung

Una recopilación de consejos espirituales, reflexiones y testimonios que nos permiten tomar contacto con la santidad extraordinaria, y al mismo tiempo alegre y sencilla, común y natural, del Padre Pío. Sus palabras nos guiarán, al descubrimiento de un Dios misericordioso, tierno y compasivo en el que él creyó hasta el extremo. Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968) fue esa clase de místicos en quienes la fidelidad a Dios no mitigó su libertad interior, la experiencia extrema del dolor no disminuyó la humildad ni apagó la alegría, y ni siquiera sus experiencias espirituales extraordinarias lo enajenaron de la realidad de los hombres y mujeres de su tiempo. Fue un auténtico consejero espiritual para maestras, amas de casa, doctores, obreros, así como para sacerdotes y seminaristas. Los sabios consejos que dio a sus hijos e hijas son palabras de vida para todos nosotros, hasta el punto de sentirnos "adoptados" por su paternal sabiduría.   Antes de que la fama limitara su apostolado, el Padre Pío dirigió espiritualmente a un gran número de personas a través de cartas. Estas no sólo nos revelan su profundo conocimiento de los corazones humanos, sino también de las Escrituras. En las mismas se tratan todo tipo de problemas humanos: desde preocupaciones sobre el dinero, la salud, y las relaciones afectivas, hasta problemas legales; todos estos temas son vistos como instrumentos para llevar a los hombres a Dios. Evidentemente, el Padre Pío escribe porque ama a sus destinatarios; pero, obviamente el motivo principal es la santificación de los mismos y su crecimiento en la unión con Dios a través de la caridad. Si bien como editores hemos tratado de no tergiversar el significado de las palabras del Padre Pío, en algunos casos, los textos fueron condensados o bien adaptados para poder ganar en claridad.

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Seitenzahl: 102

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Índice de contenido
Aclaración
Introducción
1. No teman por el mañana
2. Sobre las motivaciones del corazón
3. La oración
4. Crecer en el amor
5. Amar a Dios es tener la certeza de poseerlo
6. Amar a Dios
7. Crecer siempre en la caridad
8. El deseo del amor de Dios ya es amor de Dios
9. Un deseo imposible de satisfacer sobre la tierra
10. La más segura prueba de amor
11. La corona se gana en el combate
12. Confiar totalmente en Dios
13. Una visita a Pietrelcina
14. No es lo que esperaba
15. El espíritu indomable de un guerrero
16. Cuidado con estos tres enemigos
17. Dios habla a través de las Escrituras y otros libros espirituales
18. Para seguir a Jesús, debemos pensar en él
19. La importancia de leer la Biblia (I)
20. La importancia de leer la Biblia (II)
21. San Pablo, el escritor bíblico favorito
22. Espera serenamente el rocío del cielo
23. A salvo en los brazos de Dios
24. Utilidad de la meditación
25. El Espíritu de Dios, espíritu de paz
26. Calma en la tormenta
27. El valor de una verdadera vida cristiana
28. Cara a cara con Cristo
29. El fuego del amor
30. En Jesús no podemos seguir siendo egoístas
31. La gracia de la compasión por los demás
32. El Bautismo no es el final de la lucha
33. Una herencia de alegría
34. Sobre el ángel guardián del Padre Pío
35. La verdadera mística
36. Ten en cuenta a tu buen ángel
37. Mi buen ángel reza por mí
38. Los ángeles guardianes
39. Tiempo precioso
40. Cuando el corazón se rebela
41. No te aburras
42. Las alas que nos elevan a Dios
43. El inevitable egocentrismo
44. Ignora el ridículo
45. En las pruebas no estamos solos
46. Paradójica victoria en la derrota
47. El destete del alma
48. Cómo recibir la eucaristía
49. La afabilidad de Jesús
50. Sobre la fe
51. Cuando las cosas no alcanzan
52. La entrega total de nuestra voluntad es muy difícil
53. El divino Niño
54. Paz
55. Suplicar a Dios en voz alta
56. Tratados de diferentes maneras, amados con la misma intensidad
57. Una luz tan pura y divina
58. Una potente batalla
59. El doloroso adiós del Padre Pío al mundo y a su familia
60. El santo permanece de pie por sí mismo
61. ¡Qué difícil es creer!
62. El pecado y las debilidades humanas
63. Algo que no puedo comprender
64. El toque de Dios
65. Avergonzado y humillado por Dios
66. Una súplica a Dios
67. Un tormento tan amado como doloroso
68. El peso y la felicidad de poseer a Dios
69. Alegría y tristeza
70. Luchar contra las debilidades humanas
71. Cuando el amor de Dios nos corrige
72. La misión que Dios confió al Padre Pío
73. Un océano de dulzura
74. Una pequeña flor
75. Una sola cosa es necesaria
76. Ansiedad
77. Pensamientos sobre la gracia y la gula
78. El Espíritu Santo guía su oración
79. Un ser humano como todos
80. Su afable sencillez
81. Te son perdonados tus pecados
82. Tres sugerencias para progresar espiritualmente
83. Sobre las distracciones
84. Una profecía en Pietrelcina
85. Frutos deliciosos
86. Pensamientos sobre la oración
87. El amor de Dios y la ingratitud del hombre
88. El campo de batalla
89. Hay cosas que no pueden ser traducidas al lenguaje humano
90. Primer encuentro con el Padre Pío
91. Temores santos y no tan santos
92. El llamado de Jesús
93. Él lee los corazones de los demás, pero el suyo permanece en el misterio
94. Ahora creo en el sacramento de la reconciliación
95. Poner todo en la dulce misericordia de Dios
96. No te quedes en los errores del pasado
97. Dos en la tentación
98. El santo temor
99. Cómo besar a Jesús sin traicionarlo
100. Paz espiritual en medio de las tormentas de la vida
101. La buena voluntad es suficiente
102. Sigue con coraje las huellas de los santos
103. Un hecho extraordinario
104. En dos lugares al mismo tiempo
105. Una esposa golpeada
106. Sobre sus modales bruscos
107. Considerarlo todo como si fuera un préstamo
108. Los santos desean estar eternamente unidos a Dios
109. Su alegría navideña
110. Dios ve las cosas de un modo diferente al nuestro
111. Milagro en un ómnibus
112. ¿Lo dudas?
113. Un testimonio de la segunda guerra mundial
114. El caso de Agnes
115. Un toque sanador
116. Una luz celestial
117. La gloria más allá de todo
118. Haz que el Padre esté orgulloso de ti
119. La primera promesa del Padre Pío
120. Un dulce recuerdo
Fuentes utilizadas

Padre Pío

Su testamento espiritual

Textos seleccionados por Patricia Treece

Editorial Claretiana

Treece, Patricia

Padre Pío, su testamento espiritual / Patricia Treece. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Claretiana, 2023.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-762-146-4

1. Espiritualidad. 2. Reflexiones. 3. Cristianismo. I. Título.

CDD 248

Editorial Claretiana es miembro de Claret Publishing Group

Bangalore • Barcelona • Buenos Aires • Chennai • Colombo • Dar es Salaam • Hong Kong • Lagos • Madrid • Macao • Manila • Owerri • São Paulo • Warsaw • Yaoundè

1ª edición libro digital, septiembre de 2023

Todos los derechos reservados

Queda hecho el depósito que ordena la ley 11.723

© Editorial Claretiana, 2023

ISBN 978-987-762-146-4

EDITORIAL CLARETIANA

Lima 1360 - C1138ACD Buenos Aires

República Argentina

Tel: 4305-9510 / 9597

E-mail: [email protected]

www.tiendaclaretiana.org

Aclaración

Antes de que la fama limitara su apostolado, el Padre Pío dirigió espiritualmente a un gran número de personas a través de cartas. Estas no sólo nos revelan su profundo conocimiento de los corazones humanos, sino también de las Escrituras. En las mismas se tratan todo tipo de problemas humanos: desde preocupaciones sobre el dinero, la salud, y las relaciones afectivas, hasta problemas legales; todos estos temas son vistos como instrumentos para llevar a los hombres a Dios. Evidentemente, el Padre Pío escribe porque ama a sus destinatarios; pero, obviamente el motivo principal es la santificación de los mismos y su crecimiento en la unión con Dios a través de la caridad.

Si bien como editores hemos tratado de no tergiversar el significado de las palabras del Padre Pío, en algunos casos, los textos fueron condensados o bien adaptados para poder ganar en claridad.

Introducción

Imaginémonos un crucificado viviendo en el siglo XX, un hombre con heridas como las de Cristo en su costado, en sus manos y en sus pies. Este ser aparentemente medieval y poco realista ¿puede tener algo que decirnos a nosotros?

Realmente yo pensaba que no cuando hace unos años sentí hablar del Padre Pío, el fraile franciscano capuchino estigmatizado de San Giovanni Rotondo, en el sur de Italia. Esos ojos oscuros y penetrantes detrás de esas cejas espesas me infundían temor, tanto como la idea del guerrero espiritual, llamado por el mismo Cristo a través de una serie de visiones juveniles, para que viva toda su vida en conflicto con Satanás. Él era un hombre como san Pablo, el héroe espiritual del Padre Pío que sufrió por Cristo para redimir a los pecadores (cf Col 1,24). Este Pablo del siglo XX me parecía lúgubre y severo. Ciertamente, no era alguien con quien hubiera deseado pasar momentos de quietud.

En esos días yo miraba al Padre Pío a través de mis propios miedos: miedo frente a mis culpas y al castigo de Dios; miedo de que el sufrimiento dirigiera su horrible mirada hacia mí. Por encima de todo, tenía miedo de la convicción interior del Padre Pío de que el amor por Dios, como el amor humano, debía ser medido por la aceptación voluntaria del sufrimiento. El amor que desea sólo las “cosas buenas” de Dios no es amor de verdad.

Hoy me doy cuenta de que, en efecto, el Padre Pío, durante cincuenta años tuvo verdaderas heridas que dolían y sangraban; heridas que, como él mismo dijera sarcásticamente, no eran “condecoraciones”. Pero él decía que, aunque fueran dolorosas, estas heridas también eran una fuente mística de vida para quien debía soportarlas, así como para los cientos de personas que compartieron los frutos de su crucifixión voluntaria y su constante oración. Si hoy alguien me pregunta sobre el Padre Pío, le hablo del sufrimiento reparador que Dios no necesita pero que a veces permite en ciertas personas como la gracia de poder participar en la obra de Cristo.

También le hablo de él como de un hombre como los demás, con una gran sonrisa, que amaba hacer bromas y travesuras, que no tenía un temperamento fácil, que luchó toda su vida contra la tendencia a irritarse y a responder bruscamente.

Fue esta persona real, y no una especie de santo de yeso, quien quería que la redención de Cristo alcanzara a todo el mundo, comprendiendo que, para ello, había que pagar un precio para salvar a la humanidad. “Cuando sé que una persona sufre, ¡no sé lo que haría para que el Señor lo libere de sus sufrimientos! Si pudiera, soportaría yo todas sus aflicciones con tal de que él se sienta aliviado”, decía y deseaba Pío, mientras su corazón ardía de compasión y amor por la humanidad. Ese amor por los demás, obviamente, fue la expresión del amor desbordante que Dios concede a los santos; un amor tan grande que él temía que estallara si lo dejaba encerrado en la celda estrecha de su corazón.

Paradójicamente, este místico que vivía con un pie en la tierra y otro en una dimensión sobrenatural, un hombre con bilocaciones, olor de santidad, visiones, el don de leer los corazones y el carisma de sanar, era, al mismo tiempo, tan humano, que cuando un escritor italiano llegó al convento de San Giovanni Rotondo buscando al “santo con aureola”, se encontró con un Padre Pío real, muy lejano de la persona que había pensado encontrar. ¿Por qué? Porque el verdadero Padre Pío era muy natural, muy —en el mejor sentido de la palabra— común y corriente.

Fue un auténtico consejero espiritual para maestros, amas de casa, doctores, obreros, así como para sacerdotes y seminaristas. También fue un gran conocedor de las Escrituras y de los escritos de muchos santos. Los sabios consejos que él dio a sus amigos —considerados sus “hijos e hijas espirituales”— son palabras de vida para todos nosotros. En efecto, cuando llegamos a conocer a este hombre que podía ser tan tímido, tierno y gentil, y al mismo tiempo extraño y débil, como cualquiera de nosotros, se tiene la sensación de estar frente al misterio de Dios. En Dios y en sus santos, algunos se sorprenderán de encontrar misericordia en vez de ira, calidez, ternura y compasión en lugar de un juicio frío. Ojalá, querido lector, que estos momentos de quietud con el padre Pío inunden tu vida de estos valores evangélicos.

1. No teman por el mañana

Les recomiendo que tengan un firme propósito general que los ayudará a servir a Dios siempre y con todo el corazón: no teman por el mañana. Piensen en hacer el bien hoy. Y cuando llegue el mañana, será el hoy y entonces podrán pensar en él. Confíen en la Providencia. Es necesario guardar el maná solamente para un día y nada más. Acuérdense del pueblo de Israel en el desierto.

Carta a los seminaristas capuchinos del 4 de julio de 1917

2. Sobre las motivaciones del corazón

Me has hablado de la frivolidad y la inconstancia de tu corazón, de sentirte continuamente sacudida por los vientos de las pasiones, y, como consecuencia, siempre insegura. Te creo. Pero creo también con no menos firmeza que la gracia de Jesús y la decisión que has tomado están siempre en tu corazón, donde la bandera de la cruz siempre está flameando, y donde la fe, la esperanza y la caridad gritan con valentía: ¡Deseo vivir para Jesús!