¡Quedate en tu friendzone! - Azul Darquier - E-Book

¡Quedate en tu friendzone! E-Book

Azul Darquier

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Beschreibung

Jordan y Amparo se conocieron a sus ocho años, y desde entonces son inseparables. Pese a todas sus tontas peleas y sus distancias momentáneas, nunca se han dejado de lado. Pero, en cuanto van creciendo, Jordan comienza a sentir cosas por su mejor amiga, mientras ella solo lo ve como el mejor amigo del mundo. Por otra parte, Iván, uno de los chicos más lindos de la escuela, muestra un insistente interés en conocerla más a fondo. A su vez, Paola conoce a quien jura que podría ser el amor de su vida, pero tristemente está en pareja y está segura de que eso no cambiará. Jessica cree estar enamorándose de alguien a quien no conoce, pero se llevará una gran sorpresa al descubrir quién está detrás de todos esos mensajes. Todo esto hace que la amistad entre estas tres chicas comience a verse en tensión, sumando la llegada de tres nuevas integrantes a su grupo. ¿Será esto lo que vuelva a reunirlas o lo que las separe definitivamente? ¿Podrá Paola conquistar al amor de su vida pese a las circunstancias? ¿Logrará Jessica dejar de lado los prejuicios y aceptar de quien se ha enamorado? ¿Será Jordan capaz algún día de revelar sus sentimientos o se los guardará para no arruinar la relación? ¿Verá Amparo a Jordan como algo más que un amigo o lo mantendrá por siempre en la friendzone?

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Seitenzahl: 274

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Producción editorial Tinta Libre Ediciones

Coordinación editorial Gastón Barrionuevo

Diseño de interior Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones

Diseño de tapa Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones

Darquier, Azul

¡Quedate en tu friendzone! / Azul Darquier. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2025. Libro digital, EPUB

ISBN 978-631-317-105-7

1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. 3. Novelas Románticas. I. Título.CDD A860

Prohibida su reproducción, almacenamiento y distribución por cualquier medio, total o parcial, sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor. Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidad de/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723 Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2025. Darquier, Azul© 2025. Tinta Libre Ediciones

A mi abuela, que me apoyó desde el principio y me regaló la computadora que me permitió comenzar en este mundo tan hermoso de la escritura.

¡Quedate en tu friendzone!

Azul Darquier

Capítulo 1

Era el primer día de clases para todos. Amparo y Jordan comenzaban tercer año, mientras que sus amigos empezaban segundo y primero respectivamente. Todos estaban muy ansiosos.

Amparo llegó temprano y se sentó junto a Paola y Jessica, sus mejores amigas de la escuela. La realidad era que todos sus amigos del grupo del barrio iban a diferentes colegios. Paola era su amiga desde el primer curso y Jessica desde los nueve años. Ellas no sabían que ese sería el primer día de un año de muchos cambios y complicaciones, como así también de nuevos intereses románticos para todas.

—Qué deprimente saber que no veremos más a Conrad. Ese chico era la única razón por la que venía a la escuela —comentó Paola haciéndose la melodramática.

Las tres rieron ante el comentario.

—Bueno, no estés así. Aún hay chicos lindos en quinto y cuarto año. Está Iván, por ejemplo; no me podés decir que sus ojazos verdes no te derriten —contestó risueña Jessica.

—¡Madre de Dios, me había olvidado de él! Ese chico parte la tierra. —Suspiró—. Bueno, será mi nuevo motivo para venir.

—Aceptá que venís por nosotras, nos amás —le dijo Amparo mientras las tres reían.

—Eso también. No sé qué haría sin mis pandicornias favoritas.

Así se llamaba su grupo de amigas de la escuela: las pandicornias. La idea había sido de Paola; ella era una chica muy creativa, simpática e hiperactiva. Tenía salidas y comentarios que siempre hacían estallar en carcajadas a sus amigas.

Las primeras dos horas pasaron rápido para ellas. El profesor de Literatura se presentó y comentó cómo iba a estar organizada la materia. El primer recreo para ellas era crucial. Siempre examinaban el patio para saber dónde estaban los chicos lindos y tomar una ubicación que fuese cómoda para observarlos. Lo habían hecho así desde el primer año, cuando se habían conformado como grupo. Las tres se situaron en la escalera de en medio, donde tenían una vista amplia del patio. Pudieron divisar a los de cuarto hacia su derecha y a los de quinto hacia la izquierda.

—Maldición, ¿no pueden ponerse más juntos? —protestó Jessica.

—Dios, sí. Si saben que son unos dioses del Olimpo, ¿por qué nos hacen esto? —protestó Paola haciendo reír a sus amigas.

—Quizás se detestan en silencio entre un año y el otro, y nosotras no lo sabemos —comentó Amparo haciéndose la misteriosa.

—En fin, deberemos turnarnos de lugar si estos pendejos se mantienen así. Esperemos a ver qué pasa el resto de la semana —dijo bufando Paola.

—Creo que merecen más la pena los de quinto. Solo dos o tres de cuarto año me parecen lindos —se sinceró Amparo.

—¿Te olvidás acaso de que en cuarto año está Martín Klemen? No podemos desperdiciar esa nueva adquisición de la escuela —sentenció indignada Jessica.

La forma en que sus amigas hablaban sobre los chicos divertía mucho a Amparo. A ella le gustaban, claro, pero realmente nunca le había puesto demasiada atención al asunto hasta entonces. Su amiga Paola se sabía la vida entera de cada uno de los chicos, y a Jessica se le habían acercado un par de veces los alumnos que ahora estaban en cuarto.

Amparo ese año se había quitado los brackets, por lo que anhelaba profundamente que alguien se fijara en ella. Quería saber qué se sentía que alguien mayor le pusiese atención, puesto que, más allá de sus amigos del barrio, no tenía demasiada relación con los hombres. Además, a su amiga Jessica le había ido siempre genial con el género opuesto y acaparaba todas las miradas. Le escribían, la invitaban a hacer cosas, realmente se interesaban en ella. Amparo quedaba algo invisibilizada a su lado; no le molestaba porque sabía que era buena persona, pero ya estaba comenzando a querer que los chicos interactuaran con ella también.

Cuando subieron del recreo, decidieron hacerlo por la escalera de la derecha, donde estaban los de quinto año. Fueron detrás de ellos, manteniendo cierta distancia que no las hiciera parecer acosadoras. Iván, el muchacho que habían mencionado esa mañana, se giró y les echó un vistazo; luego, les sonrió. Las tres muchachas se derritieron por dentro, pero mantuvieron la compostura hasta ingresar al salón.

Cuando se aseguraron de que él hubiese entrado a su aula, subieron al tercer piso saltando de la emoción. Las aulas de quinto y cuarto año se encontraban en el segundo piso; las de los demás años, en el tercero. Entraron a su salón y Paola pegó un gritito de emoción que hizo que algunos compañeros de aula se voltearan a verla.

—¡Iván nos sonrió! ¿Lo vieron? —prácticamente gritó Paola.

—Dios, sí, calmate —le contestó Amparo riendo—. Parecés una desquiciada.

—Desquiciada o no, Iván nos dedicó una sonrisa. Declaro este como el mejor primer día de escuela de la vida —sentenció Paola sentándose con una sonrisa en su pupitre.

Sus amigas se rieron. Paola estaba feliz de la vida con lo sucedido. Jessica se encontraba contenta, pero realmente ese año tenía puesta la vista en un muchacho de cuarto con el que había cruzado unas palabras el año anterior.

Amparo se sentía abrumada. Estaba emocionada, pero también muy avergonzada. Nunca un chico había puesto la mirada así en su persona; pese a que no se lo dijo a sus amigas, sentía que la sonrisa era realmente para ella. Y, aunque ella no lo supiera, no se equivocaba.

Iván la había visto el año anterior, una vez en que ella le había comprado una entrada para una peña. Le había parecido una chica bonita, pero todavía la veía pequeña. Ese día en las escaleras, la vio y se dio cuenta de que se había quitado los brackets, lo que la hacía verse aún más linda que antes. El verano había producido cambios pequeños pero notorios en Amparo: ya no parecía una niña. Él no pudo evitar sonreír en cuanto la vio: era muy hermosa. Le parecía una chica interesante, así que estaba dispuesto a entablar al menos una amistad con ella. Sabía también que a su mejor amigo, Adriano, la chica lo atraía bastante. Querían conocerla, y ella ni siquiera se lo veía venir.

***

Llegó la tarde y todo el grupo de los chicos de barriosalió a conversar, sentado en la vieja camioneta roja que se encontraba estacionada en el baldío. Las chicas se subieron sobre la cabina y los chicos se quedaron apoyados en la caja. El atardecer, de un color rosa, caía detrás de ellos.

—¿Cómo fueron esos primeros días de clases? —preguntó Fátima comenzando la conversación.

—El mío estuvo bien. Este año nos tocan talleres más interesantes que los del año pasado. Y hay dos días en los que puedo dormir hasta casi las doce —contestó Jordan.

—Oh, sí —dijeron al unísono Andrés y Lautaro, chocando sus manos con Jordan.

—El mío fue normal, lo mismo de siempre. Los profesores se presentaron, sigo teniendo las mismas aburridas materias. Lo único positivo de este año es que podemos elegir deporte para Educación Física —comentó Amparo—. ¿Los demás?

—El mío también, normal —contestó Natasha.

—Yo estoy contenta, nuestra aula quedó al lado de la de Tin —contestó risueña Fátima.

Tin era un muchacho de la edad de Amparo que era famoso en la ciudad en ese momento. Era un rubio de ojos verdes que se la pasaba andando en skate. Tenía cierta fama de rompecorazones, pero casi todas las chicas más pequeñas que él estaban completamente enloquecidas con su persona. Los chicos no comentaron mucho más. A Amparo no le gustaban demasiado los rubios, por lo que realmente no ponía atención a la vida de ese muchacho.

Decidieron jugar un rato al fútbol antes de volver a entrar a sus casas. Jugaron un veinticinco y Amparo decidió comenzar en el arco. Fátima y Natasha se fueron a la media hora. Los demás se quedaron jugando durante casi una hora entera, hasta que llegaron a los veinticinco goles y le dieron pelotazos a Jordan, que se había quedado en el arco con el último gol. Amparo tenía la mala costumbre de darle pelotazos a su amigo en sus partes íntimas sin querer, y esa vez no fue la excepción.

Jordan ya estaba acostumbrado y el cariño que sentía hacia su amiga hacía que nada de todo lo que pudiera hacerle realmente lo molestara. Había intentado declarar su amor por ella a sus trece años, pero un vecino se le había adelantado y el chico y Amparo habían acabado saliendo como por medio año. Cuando ellos rompieron, Amparo llamó a Jordan para que fuera a verla a su casa y la escuchara; después de todo, él era su mejor amigo.

Le gustaba su amiga desde siempre, pero ese último verano sus sentimientos se habían intensificado y comenzaba a creer que era momento de volver a intentar decirle a su amiga lo que sentía por ella. No le importaba nada más que el fútbol y sus amigos, pero estaban comenzando a aflorar emociones desconocidas en su interior.

Capítulo 2

Las chicas se encontraban en casa de Paola, en su habitación, sentadas en el piso. La primera semana de clases había terminado y, como no tenían tarea, decidieron hacer una pijamada. Paola estaba acostada boca arriba en su cama, hablando sobre su nuevo compañero de Alemán y lo bueno que parecía.

—Ya sé que lo digo de muchos chicos, pero es demasiado lindo, de verdad.

—Teniendo en cuenta las palabras que usaste, siento que en serio te importa —se sinceró Amparo con ella.

—Recién lo conoce, todavía no podemos saber cuánto le importa. Además, es más grande y todavía no sabemos si es un gil —comentó Jessica a su amiga.

—En fin, ya quiero que sea martes de nuevo para poder verlo. —Paola se sentó—. ¿Qué tienen ganas de hacer? Creo que la comida recién estará lista en una hora.

—Podemos ver una película —sugirió Amparo.

—Mis hermanos están en el living, imposible.

—Podemos entrar un rato a Arsk. ¿Qué opinan? —sugirió Jessica.

—Me parece una buena idea.

—Primero, revisemos nuestros muros y luego entremos a los de los muchachos —sugirió entusiasmada Paola.

Arsk era una aplicación de preguntas y respuestas, donde podías hacer indagaciones anónimamente o bajo el seudónimo de tu cuenta. Generalmente, la gente lo hacía de manera anónima; después de todo, era la ventaja que tenía el sitio.

Prendieron la PC y la primera en ingresar a su perfil fue Paola. Tenía cinco notificaciones y tres preguntas nuevas. Abrió las notificaciones, mientras sus amigas a su lado leían con ella. Sus crush habían contestado a su pregunta anónima: “¿Tendría oportunidad de salir con vos una chica de tercero?”.Cuatro habían respondido que sí, que dependía de quién fuese esa chica. Entre esos muchachos estaban Iván, Adriano (el mejor amigo de Iván, que también iba a la escuela) y dos más que ella conocía de otros colegios. Por el contrario, Conrad, el chico que había egresado, había contestado que no.

—Malas noticias para nosotras, chicas —comentó Paola con melodrama—. Oficialmente, estamos fuera de su radar.

Sus amigas rieron con el comentario y la alentaron a abrir sus preguntas. Paola no estaba segura de hacerlo. No les había contado a sus amigas, pero en esa semana había estado recibiendo unos cuantos insultos en su cuenta, como: “Gorda, fea, dientes chuecos”. Sabía que quienes lo hacían solo querían molestarla; sin embargo, esos comentarios la hacían añicos por dentro. Estaba considerando comer menos porque empezaba a creer que estaba gorda de verdad.

Decidió abrirlas de todos modos: el día anterior no la habían hostigado y creía que quizás ya se habían acabado los molestos insultos. Su pantalla mostraba tres preguntas: “¿Quién te gusta de la escuela?”, “Arreglá tus dientes” y “Calificá del uno al diez a los chicos de tu clase”.Las chicas leyeron y se sintieron muy mal por Paola, aunque ella intentó restarle importancia.

—Dejá que nosotras le contestemos, por favor —pidió Jessica.

—Ni modo, no tiene sentido gastar tiempo en contestar algo como eso —dijo Paola intentando contener la angustia que el comentario le había generado.

—Es verdad. Quien le haya mandado eso es muy cobarde, lo hizo en el anonimato porque no tiene las agallas para decir las cosas de frente —razonó Amparo—. Además, miente, porque la sonrisa de nuestra amiga es hermosa.

Amparo abrazó a Paola mientras ella borraba las preguntas dos y tres, y respondía la primera: “Me gustás vos, bomboncito”. Contestaba así porque le resultaba divertido. Trataba siempre de dar vuelta la tortilla para que las cosas quedaran a su favor o para hacer reír al resto.

—Voy yo —dijo Jessica tomando la computadora.

Abrió su cuenta: contaba con tres notificaciones y ocho preguntas. Era una chica bastante popular entre los muchachos; se había desarrollado mucho más que sus amigas y la mayoría de sus compañeras. Eso claramente llamaba la atención de los chicos, sumado a que era bastante inteligente y buena alumna.

Las notificaciones eran sobre una pregunta acerca de su libro favorito que había hecho a tres cuentas que habían comenzado a seguirla; por lo menos, eso fue lo que les dijo a las chicas para evitar abrirlas. Sus amigas le creyeron; sin embargo, en verdad, una de esas notificaciones era una pregunta a su crush de cuarto año, donde le pedía que las puntuara a ella, sus amigas y algunas compañeras más del curso del uno al diez. Su intención sincera había sido saber si al chico ella realmente le gustaba, pero, teniendo en cuenta el comentario que habían hecho en la cuenta de Paola, tenía miedo de que la hubieran puntuado bajo y eso la derrumbara aún más.

Abrió sus preguntas: “¿Cuál es tu libro favorito?”; “Sos muy hermosa *-*”; “Estás re asodqpowjdpoasp”; “Vos y tus amigas son muy lindas”; “¿Le darías bola a un pibe de tercero/cuarto?”; “¿Cómo estás, linda?”, y dos mensajes que decían: “Seguime y te sigo”.Contestó la primera con El principito. Luego, agradeció las preguntas dos y tres. Contestó que sus amigas eran más lindas en la cuarta, contestó que sí a la quinta, y a la sexta le envió: “Bien, ¿vos?”. Las otras dos las borró.

Pasó la computadora a Amparo, era su turno. El comentario que decía que sus amigas eran lindas en la cuenta de Jessica hizo que Amparo y Paola se sintieran un poco mejor con ellas mismas.

Amparo abrió su cuenta y les propuso a las chicas también ingresar a Conecta3, un sitio web para chatear de manera anónima. Era divertido tener charlas en ese sitio y pensó que podían buscar algún chico lindo con quien chatear un rato.

Su cuenta de Arsk tenía una notificación y tres preguntas. La notificación era sobre una pregunta que había mandado a su amigo Jordan, bajo su seudónimo, diciendo que tenía las amigas más lindas del mundo. No se molestó en abrirla para ver la respuesta porque realmente no le interesaba demasiado qué había contestado. Las preguntas eran las siguientes: “Sos muy linda, me encanta verte en los recreos (no de forma acosadora). Espero que podamos ser amigos. Chico Misterioso”; “Este año te pusiste muy linda”; “Seguime y te sigo”.

—¡Tenés un admirador! —canturreó Paola, realmente emocionada por su amiga—. Y encima es de la escuela.

—Me intriga muchísimo saber quién es —confesó Amparo—. Pero me da un poco de miedo también.

—Preguntale o pedile que te dé pistas —sugirió Jessica.

Contestó la primera pregunta de la siguiente manera: “Hola, Chico Misterioso. Si me decís quién sos, quizás podamos ser amigos”.Luego contestó: “Muchas gracias”, a la segunda pregunta y eliminó la tercera.

Abrió la ventana de chat anónimo y las amigas comenzaron a buscar un chico a quien hablarle. La ventana de Arsk notificó una respuesta. Todas insistieron en que la abriera; era una nueva pregunta: “Es que soy muy feo para alguien tan linda como vos. No creo que quieras ser mi amiga. Chico Misterioso”.Muy decidida, le contestó que la apariencia física no le importaba, que por favor le diera pistas para saber quién era. Una nueva pregunta no tardó en aparecer; el chico del otro lado de la pantalla estaba al pendiente de lo que Amparo le respondía. “Conectate un rato a Conect3 y conversemos. Quizás te dé algunas pistas sobre quién soy. Chico Misterioso”.

—Ya mismo te conectás y hablás con el chico —sentenció eufórica Paola.

—Pero estamos todas juntas. Puedo hablar con él otro día y que ahora busquemos a algún chico lindo con el que hablar.

—Amparo, no molestes, iniciá sesión de una vez. Además, queremos saber quién es, ¿acaso vos no? —preguntó Jessica, intrigada.

—Está bien, pero solo un rato.

Amparo respondió que ya se conectaba en su Arsk y luego inició sesión. Dos segundos más tarde, una ventana de chat se abrió.

Anónimo0001:Hola, Amparo. Soy Chico Misterioso. Gracias por conectarte.

Amparo:¡Hola! ¿Cómo estás?

Anónimo001:Mucho mejor ahora que estamos hablando 😊. ¿Cómo fue tu semana?

Amparo:Bien, bastante tranquila. Me intriga mucho saber quién sos, ¿me vas a dar pistas?

Anónimo001:Mmm… no lo sé, me gusta que me hables. Y, cuando sepas quién soy, no vas a querer hablarme más.

Amparo:Tenés una muy mala imagen de mí. Soy muy copada y buena onda con todos, no sé por qué serías la excepción.

Anónimo001:Ya te dije, Amparo: vos sos muy linda y yo soy muy feo.

Amparo:Si volvés a decir que sos feo, no te contesto más.

Anónimo001:No quiero que eso pase. No lo voy a decir más.

Amparo:Bueno, mejor. ¿Me querés dar aunque sea una pista?

Anónimo001:Estoy en quinto año, pero no voy a decirte la división.

Amparo:Bueno, eso es algo.

—¡Oh, por Dios! —gritó Paola superexaltada—. Necesito saber quién es, son todos superlindos en quinto.

—Me gusta que mantenga un poco el misterio, lo hace interesante —contestó Jessica mirando la pantalla—. Te está escribiendo, Amparo.

Anónimo001:Son dos pistas, sabés que soy de la escuela y que estoy en quinto. Ya fue mucha información por hoy.

Amparo:Me dijiste que me veías en los recreos, no cuenta como pista que seas de la escuela.

Anónimo001:Además de linda, inteligente. Flechadísimo me tenés.

Amparo:Jajaja. ¡Gracias!

Anónimo001:Bueno, linda, me tengo que ir, ¡te mando un beso!

Amparo:Adiós. Espero más pistas para la próxima vez que hablemos, Chico Misterioso.

El chat se cerró. Amparo estaba entre emocionada, confundida y algo avergonzada. Que la estuviesen mirando en el recreo sin que ella se diera cuenta fue algo que la incomodó bastante. Y, aunque sabía que ese chico no tenía intenciones dañinas sobre su persona, se sintió algo perseguida. Iba a poner más atención en los recreos para dar con Chico Misterioso antes de que tuviera la oportunidad de conocerla más a fondo. Apreciaba que le hablara y que en todo momento fuese respetuoso, pero de todos modos se sentía algo abrumada. También consideraba la opción de que alguien les estuviera jugando una broma solo para molestarlas.

—Bueno, necesito que empecemos a conspirar sobre quién es tu chico misterioso —sentenció Paola, invitando a sus amigas a sentarse en el piso nuevamente—. Yo creo que debe ser alguien que tenés agregado en tus redes, porque es donde has compartido el link de tu Arsk. O quizás sea alguien que te sigue en Arsk.

—Paola tiene razón. A mí lo que me intriga mucho es saber a qué curso va —comentó Jessica pensativa.

—Yo digo que son unas exageradas y que hasta quizás me estén jugando una broma. ¿No les parece algo extraño que, de todos los chicos en la escuela, me esté buscando uno de quinto? Creí que ni siquiera nos miraban demasiado.

—¿Por qué no? Ya viste lo que me respondieron a mí: Iván y Adriano le prestarían atención a una de tercero. —Se tapó la boca con las manos en señal de asombro—. ¿Será alguno de ellos dos?

—En mis sueños… —contestó Amparo.

—Si es por soñar, por favor, que sea Conrad —dijo melodramáticamente Paola haciendo reír a sus amigas.

—Tenés un nuevo chat —avisó Jessica a su amiga—. ¿Será él de nuevo?

Capítulo 3

Jordan estaba jugando online con sus amigos a un juego de guerra. Cuando ellos se fueron a comer, decidió entrar a sus redes. No era un muchacho muy popular, por lo que rara vez tenía notificaciones o muchas cosas para responder. Era más bien de perfil bajo y tampoco le interesaban demasiado esas cosas.

Se metió a su Arsk, para ver si tenía alguna pregunta. Había contestado la de su amiga Amparo el día anterior. Se había arriesgado un poco: ella había puesto que tenía las amigas más lindas, y él le contestó que la más linda de todas era ella. En parte, respondió eso porque le gustaba hacer sentir linda a su amiga, y también porque realmente creía que era la chica más linda de todas. No sabía si ella lo había leído; esperaba que sí y, a la vez, que no. Esos últimos días, se había encontrado pensando mucho más en ella de lo que era habitual, y no entendía muy bien el porqué.

Se metió al perfil de su amiga y de manera anónima le dejó un comentario que decía: “Te quiero mucho *-*”. Presionó el ícono de enviar y cambió de página para responder un chat que tenía. Era Camila, una chica de su escuela, un año menor. Venían hablando desde principios del verano muy ocasionalmente. A ambos les gustaba el animé y jugar videojuegos, así que siempre tenía de qué charlar con ella.

Conversaron durante algunos minutos y Jordan vio que su pestaña de Arsk tenía una notificación. Entró al perfil de su amiga y vio que le había contestado: “Yo también, anónimo :P”. Se rio por la respuesta de su amiga. Entonces, pudo ver que alguien le había pedido que se conectara en Conecta3. No quiso dejar pasar la oportunidad y se conectó para hablar con su amiga.

Anónimo004:Hola, bonita. :3 ¿Cómo estás?

Amparo:¡Hola! Muy bien, gracias. ¿Y vos?

Anónimo004:Bien, jugando algunos videojuegos. ¿Puedo hacerte una pregunta?

Amparo:Ya la hiciste, pero podés hacerme otra. :P

Anónimo004:Jajaja, muy rápida. ¿Cómo sabés si alguien te gusta?

Amparo:Uf, qué pregunta complicada. Me parece que tiene muchas respuestas.

Anónimo004:Cualquiera me vendría bien ahora.

Amparo:Mirá, estoy con mis amigas. Si te parece bien, te damos nuestros tres puntos de vista.

Anónimo004:Muy buena idea.

Amparo:Yo creo que sabés que alguien te gusta cuando el simple hecho de estar compartiendo algo con esa persona hace que tu estómago se llene de mariposas y te sientas nervioso. Paola dice que ella se da cuenta de que le gusta alguien cuando esa persona está casi todo el día en su mente. Y Jessica opina que uno sabe que otra persona le gusta cuando la ve y automáticamente sonríe.

Anónimo004:Mmm… bien, creo que estoy muy jodido.

Amparo:¿Y eso por qué? ¡Jajaja! Tratamos de explicarnos lo mejor posible.

Anónimo004:Porque me estoy sintiendo de la manera que describen las tres.

Amparo:Entonces, ¡esa chica te gusta! Qué lindo ♥.

Anónimo004:Lindo sería si ella realmente estuviera interesada en mí.

Amparo:No podés saberlo si no le preguntás.

Anónimo004:Es complicado, es mi mejor amiga y realmente no quiero dañar nuestra relación.

Amparo:Mirá, no sé cuánto tiempo llevan como amigos, pero deberías intentar conversar con ella.

Anónimo004:Es difícil, sé que seguramente me rechazará.

Amparo:¿Por qué sos tan pesimista?

Anónimo004:Porque ella es muy linda para mí. Además, le gustan los chicos mayores y yo no soy para nada su tipo.

Amparo:Me tienen harta los hombres con ese comentario. No es con vos, es en general. Las mujeres no somos todas superficiales ni solo valoramos lo físico. También nos importan la personalidad y los sentimientos.

Anónimo004:Perdón.

Amparo:No te preocupes. Como te dije, no es con vos.

Anónimo004:Está bien, gracias por tu ayuda, pensaré qué hacer.

Amparo:¡No es nada! Ojalá esa chica te corresponda y salga todo bien. Y, si no lo hace, ella se lo pierde. Por lo poco que hablamos, parecés un chico genial.

Anónimo004:Gracias.

Amparo:Adiós.

Jordan cerró Conecta3 y suspiró mirando el techo. Amparo hacía parecer todo muy fácil, porque no era consciente de que estaba hablando sobre ella. Se sentía algo estresado y confundido; todo lo que las chicas le habían dicho eran cosas que le estaban ocurriendo.

Para despejar un poco la cabeza, volvió a su conversación con Camila, pidiéndole disculpas por haberse tardado. Conversaron un rato sobre un nuevo videojuego que se había lanzado y la invitó a unirse a jugar con él y sus amigos. Ella aceptó encantada; Jordan le gustaba: le agradaba la manera en la que la trataba y lo fácil que era conversar con él.

***

Paola, Jessica y Amparo estaban terminando de comer. Habían quedado en que después investigarían un poco más acerca del chico misterioso. Amparo se había querido resistir a que aquello sucediera, pero sus amigas eran demasiado persistentes y terminó por aceptar. Pero a cambio les pidió que primero se metieran a los perfiles de Iván y de Agustín, para demostrarles que bajo ningún concepto era alguno de ellos dos. En el fondo, la idea de que fuera alguno de ellos la entusiasmaba, pero prefería ser realista o pesimista y llevarse sorpresas en lugar de desilusiones.

Una vez que estuvieron otra vez en la habitación, volvieron a abrir la computadora. Había quedado abierto el usuario de Amparo, así que desde esa cuenta se metieron en los perfiles de los dos muchachos. Adriano tenía muy pocas respuestas, unas veinte a lo sumo; la mayoría eran sobre básquet, el deporte que practicaba, y sobre algún que otro videojuego. Solamente tres daban información sobre sus intereses románticos. Podía saberse que estaría con chicas de tercer y cuarto año, que le gustaban las castañas y las deportistas.

—Bien, no es mucha información, pero nos sirve para no descartarlo —dijo concentrada Paola—. Vos sos castaña y hacés vóley, así que entrás en el tipo de chicas que le interesan.

—Sigo pensando que no es él, pero bueno, tenés razón —se rindió Amparo.

—Ahora veamos el perfil de Iván —indicó Jessica—. Y luego podemos ver quién de los de quinto está en su Conecta3 para conversar un rato.

—Yo creo que deberíamos elegir un muchacho con quien hablar cada una, así todas podemos conversar —sugirió Amparo.

—Me parece bien. Ahora metete en el perfil de Iván, es una orden —dijo Paola señalando con seriedad a Amparo.

Las tres se rieron por la forma y el comentario de su amiga. Iván era un muchacho muy popular, su cuenta tenía alrededor de doscientas preguntas, por lo que la investigación llevó un poco más de tiempo. Entre los miles de comentarios halagándolo, pudieron encontrar algunas preguntas respecto a su gusto con las chicas. Supieron entonces que le gustaban las muchachas altas, con linda sonrisa y sobre todo simpáticas.

—Puede ser cualquiera de los dos —comentó Paola en un ensueño—. Sería maravilloso que salieses con alguno de ellos.

—Como si esas cosas pasaran.

—Está activo en Conecta3, hablale —dijo Jessica, que había tomado la portátil y abierto la página.

—¿Pero de qué le hablo?

—Hacele preguntas sobre quién le gusta. Tal vez podemos sacar más información.

—Bien, pero necesito su ayuda. Estoy tan nerviosa que no se me ocurre nada.

Anónimo054:¡Hola! ¿Cómo estás?

Iván04:¡Hola! Muy bien, ¿y vos?

Anónimo054:No creo estar mejor que vos, ¡jaja! Veo que has estado conversando con mucha gente hoy.

Iván04:¡Jaja! Sí, un poco, pero nada interesante, la verdad. ¿Qué hacías?

Anónimo054:Deben ser puras chicas que halagan tu belleza, ¡jajaja! ¿Querés que juguemos un ping-pong?

Iván04:¡Jajaja! Ni tanto, gracias de todos modos. No sé muy bien de qué va eso, pero sí, ¿por qué no? Primero, me gustaría saber tu nombre y si sos chica o chico.

Anónimo054:Mi nombre es un secreto, pero soy una chica. El juego consiste en hacernos preguntas que se contesten con sí o no. Son cinco preguntas cada uno. ¿Jugamos?

Iván04:¡Qué malvada! Quería saber tu nombre ☹. Está bien, yo empiezo. ¿Vas a la misma escuela que yo?

Anónimo054:Te estoy detestando un poco. Sí. ¿Te gusta alguien de tu escuela?

Iván04:Sería más fácil responderte si supiera tu nombre. Gustar… no estoy seguro.

Anónimo054:Debés contestar con sí o no, recordá.

Iván04:Bien, entonces diré que no. Aún no la conozco lo suficiente.

Anónimo054:Bien, es justo. Te toca.

Iván04:¿Sos más chica que yo?

Anónimo054:Sí, mi turno. ¿Saldrías con alguien de tercero o cuarto?

Iván04:Sí, ¿por qué no? Importa la persona, no la edad. Es mi turno, dejame pensar algo creativo con lo que pueda sacarte más información.

Anónimo054:No es justo, se supone que yo te estoy sacando información, jajaja.

Iván04:¿Vas a cuarto año?

Anónimo054:No. Esta chica que no te gusta, ¿querés conocerla más a fondo?

Iván04:Bien. Entonces, vas a tercero. Sí, parece muy simpática, quiero conocerla y ver qué surge. ¿Vas a la división D?

Anónimo054:No. El curso de las rubias divinas claramente no es mi sitio, ¡jajaja!

Iván04:Esas chicas están bastante sobrevaloradas. La mayoría no son interesantes para mantener una conversación. Es tu turno.

Anónimo054:No las conozco mucho, pero no parecen demasiado interesantes. ¿Le has hablado en persona a esa chica?

Iván04:No, aún no me animé. Tampoco encuentro la situación adecuada para hacerlo. Es mi última pregunta, así que aquí va: ¿estás hablando conmigo porque te gusto?

Anónimo054:No. No te conozco lo suficiente como para que me gustes. Sí sos muy lindo, pero eso ya lo sabías, ¡jajaja! ¿Has enviado preguntas al Arsk de esa chica?

Iván04:¡Jajaja!, bien. Sí, le he enviado algunas veces.

Anónimo054:Bueno, ya debo irme. Fue mejor de lo que esperaba hablar con vos. ¡Que sigas bien!

Iván04:Lo mismo digo, estuvo divertido, señorita. Espero volver a hablar con usted pronto y poder saber quién es. ¡Que descanse!

Capítulo 4

Era lunes por la mañana, Amparo, Jessica y Paola se encontraban en clase. Cuando por fin tocó el timbre del recreo, salieron a ocupar su lugar en el patio, donde podían ver bien a los chicos de quinto. Habían decidido hacer un recreo en un lugar y el otro en un espacio diferente, para que fuese justo. Se sentaron sobre el borde un escalón y comenzaron a conversar.