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Rastros de un silencio es un viaje lírico a través de las profundidades del amor, de la pasión y de la introspección. Cada poema refleja una faceta distinta de un amor apasionado y eterno, cuyo epicentro es una mujer llamada Claudia Marcela. La presencia de ella es constante, como una musa que ilumina cada verso y cuya mención da vida a las palabras. Los poemas oscilan entre el deseo ardiente y la introspección tranquila, entre el sueño y la realidad. A través de este balance, el autor invita a los lectores a sumergirse en los ecos de su alma, a perderse en la magia de su poesía y a encontrar en sus palabras resonancias de sus propias experiencias y emociones. Es un testimonio lírico de un amor profundo y eterno, y de la búsqueda constante de la unión entre dos almas.
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Seitenzahl: 45
Veröffentlichungsjahr: 2023
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Germán Guzmán Gil
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz Céspedes
Diseño de portada: Rubén García
Supervisión de corrección: Celia Jiménez
ISBN: 978-84-1181-683-0
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.
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A Claudia, la mayor inspiración.
A Juliana, María José y Gabriel, por la motivación para esta publicación.
PRÓLOGO
Esta obra revela al lector un universo emocional desbordante que oscila entre el anhelo, la pasión y una inconfundible melancolía. Cada verso está impregnado de la esencia de Claudia Marcela, una mujer que trasciende la realidad tangible para convertirse en un ideal, en una musa etérea que inspira cada palabra y cada emoción del poeta.
El autor pinta un retrato de un amor que es a la vez ardiente y tierno, salvaje y dulce, eterno e inmediato. El poemario entero está lleno de imágenes poéticas que evocan el universo, las estrellas y el mar, elementos que reflejan la magnitud del sentimiento del autor. Las repetidas menciones de estos temas apuntan a la idea de un amor tan grande que puede compararse con la vastedad del cosmos.
En poemas como Tu nombre en mi mente se puede vislumbrar la intensidad del sentimiento que arrastra al poeta hacia el abismo de la soledad y la esperanza. Se siente la yuxtaposición del deseo de acercarse, de fundirse con su amada y, al mismo tiempo, de la conciencia de la distancia que los separa. Esta ambigüedad resuena también en el poema Libérame y Detenme, donde se manifiesta una lucha interna entre la realidad y el deseo, entre la pasión y el letargo.
Rastros de un Silencio no se limita a ser una oda al amor. También es un reconocimiento al poder y al valor de la mujer. Su poema Valor mujer es un himno a la fortaleza femenina, un grito de respeto y admiración que rompe con la tradicional narrativa romántica para instar a las mujeres a reconstruir su lugar en el mundo, a empoderarse y a luchar por sus sueños.
Esta obra es una carta abierta al corazón, una súplica silente para entender el porqué de la partida, el silencio y la distancia. La relación entre el poeta y Claudia Marcela es un tejido de anhelos, recuerdos y una búsqueda continua de significado.
Cada página es un viaje por los confines de la emoción humana, un desafío al entendimiento racional del amor. Se presenta como un mosaico de sentimientos y sensaciones que nos recuerda la fragilidad y la profundidad de las relaciones humanas. Es una invitación a sumergirse en los abismos del corazón y a descubrir, entre sus versos, ecos de nuestras propias experiencias y emociones.
Al cerrar este libro, el lector no solo se lleva consigo versos exquisitamente tejidos, sino también un fragmento del alma del poeta, un retazo de su pasión y de su búsqueda incesante de significado en un mundo lleno de silencios.
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De lo profundo y lo oscuro,
de la verdad y la entraña,
de donde nada es seguro,
de donde todo se extraña.
Desde un volcán reprimido
y con la voz atrapada,
surge el papel como el nido
a cobijar la palabra.
Es la palabra perdida
en los rincones del tiempo,
es la mujer que da vida
a los rastros de un silencio.
CANCIÓN DE CARÁCTER PRIVADO
Tu desnudo está muy cerca,
te acaricio sin parar,
las estrellas se alborotan
y te entrego una verdad.
Cada vez estás más bella,
tu belleza es sin igual;
tu sonrisa que acompaña
esa luz de tu mirar,
me domina las entrañas
me acelera el corazón
y consume mi conciencia
hasta esfumar la razón.
Ahí comienza la aventura
de dos cuerpos que se van
a un lugar donde la luna
se hace el sol y eternidad.
Un silencio y mil palabras
se desbordan sin cesar;
callo y grito con el alma,
con el alma y nada más.
Que te quiero, eso es muy cierto,
que me quieres, ya lo sé.
Sin embargo, es importante
que lo digas otra vez.
Con las manos casi alcanzo
un estado de locura,
quiero ojearte y no puedo,
pues el sueño ya es figura.
Dos segundos no sé cuántos,
cuántos siglos de ilusión
han nacido de los cantos
de esa voz inspiración.
De tu voz Claudia Marcela,
de tu voz que es para mí
como la hoja en primavera
que a la vez me hace decir.
Que mi ser es más que sexo,
que mi sexo es más que piel,
que mi vida yo te entrego
cual abeja entrega miel.
Y como quieras te lo digo,
de cien formas te diré,
y si un llanto es necesario
pues llorando yo lo haré.
.
Como si a mi vida se hubiera acercado
la luna con tímido velo adornado con
rosas sembradas por ti.
Como si los siglos se hicieran desplantes
y ataran sus piernas y vivieran silentes,
esperando entregarse, sin poder seguir con
su camino infinito que maneja el destino.
Así se debe sentir mi corazón que
está en el tuyo grabado y confiado
en poderte seguir.
Así se siente mi pecho solitario y
callado, al saber que mi mente se
cruza en la tuya en un cosmos de
mares y acaricia tu mirada, que me
