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Las ventanas Veneradas con ahínco Habían sido nuestra fuerza, Amotinadas en su soledad Nunca las vimos de igual manera Enmarcando la solidaridad y el amor.
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Seitenzahl: 36
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Las ventanas/Veneradas con ahínco/Habían sido nuestra fuerza,/Amotinadas en su soledad/Nunca las vimos de igual manera/Enmarcando la solidaridad y el amor.
Recluida con un cuaderno
© 2022, Loly Llorente Gil
© 2022, Ediciones Oblicuas
EDITORES DEL DESASTRE, S.L.
c/ Lluís Companys nº 3, 3º 2ª
08870 Sitges (Barcelona)
ISBN edición ebook: 978-84-19246-53-0
ISBN edición papel: 978-84-19246-52-3
Edición: 2022
Diseño y maquetación: Dondesea, servicios editoriales
Ilustración de cubierta: Héctor Gomila
Queda prohibida la reproducción total o parcial de cualquier parte de este libro, incluido el diseño de la cubierta, así como su almacenamiento, transmisión o tratamiento por ningún medio, sea electrónico, mecánico, químico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin el permiso previo por escrito de EDITORES DEL DESASTRE, S.L.
www.edicionesoblicuas.com
Alegría de vivir
Ámate
Aprender
Cobarde
Desesperada
El reloj no se detiene
El silencio
Esperando
Estaciones perdidas
Gotas
He perdido el sentido de la razón
Hipocondríaca
Hoy me han llamado poeta
Lapsus
Libre
Mi camino no acaba nunca
Mi vida es mía
Miedos
Momento esperado
No hay descanso
No necesito nada
No sirve de nada
No
Nueva normalidad
¡¡Pobre de mí!!
Ser una gota
Sin dudar
Sin maría
Sin título
Solo madre
Solo quiero ser yo
Sufrir sin lágrimas
Tiempo de fragilidad
Tiempo
Tu dolor
Un mundo nuevo
Vivir
¡Yo te maldigo!
Yo…
La autora
Sin métrica.
Todo el amor que poseo
No puede medirse,
Ni quedar solo en palabras.
¡Mi amor es para vivirlo!
Sentir que amanece cada día,
Que el Sol viene a visitarnos, sin permiso,
Y nos da la luz que necesitamos.
Que escucha nuestras mil voces gritando
Y nos mira
Sabiéndonos rebeldes con motivo.
Sentir que nos arropa la Luna,
Que llena de sueños nos mece, sosegándonos,
Y nos acompaña de noche.
Que oye cientos de pesadillas cobardes
Y nos mira
Sabiéndonos luchadoras con motivo.
Sentir que nos guían las Estrellas,
Que con sus luces nos orientan, infatigables,
Y volamos sin alas.
Que sienten nuestros anhelos
Y nos miran
Sabiéndonos vencedoras con motivo.
Sentir que la vida nos ofrece todo,
Que nuestro proyecto es vivir, dignamente,
Y que amamos la vida.
Que nos duelen los nuestros.
Y nos miran
Sabiéndonos unidas con motivo.
Ella se sintió hermosa por un minuto.
La vanidad no era su fuerte y ese escaso tiempo se le hizo una eternidad.
¿Por qué no? No era pecado quererse a sí misma.
Sentirse única y disfrutar de la sensación de fuerza interna, propia.
Todo lo demás, está de más y es inútil en este momento.
Agárrate a ese segundo de deseo, de paz, de alegría… como si fuera el último que pudieras respirar.
Y llena los pulmones de aire nuevo, de sensaciones alegres, de olores dulces… que conocemos, que nos rodean.
Y no dejamos que nos inunden.
Porque llevamos coraza.
Ábrete a la vida verdadera, a la gente que te ama.
Por lo que eres, por lo que sientes, por saber perdonar los errores.
Por encontrar en el día a día todas las pequeñas cosas que nos pueden inundar de felicidad.
Únete a esa persona que, aunque salgas corriendo, te esperará en la meta, con la pancarta cómplice de ¡Te queremos!
Las personas
Éramos una sola
A pesar de miedos, nervios y llantos
Todo había pasado.
Habíamos conseguido la victoria,
Una vez más, con nuestra fuerza.
Las ventanas
Veneradas con ahínco
Habían sido nuestra fuerza,
Amotinadas en su soledad
Nunca las vimos de igual manera
Enmarcando la solidaridad y el amor.
Las casas
Estaban impecables,
Los días de encierro habían servido para reanimarlas,
Necesitadas de un merecido descanso
Habíamos abierto, contentas, las puertas
Y corríamos sin meta hacia la vida.
Las calles
Invitaban con agrado
A abastecer nuestras ansias de libertad,
A llenarlas de risas y palabras,
A caminar despacio, sin prisas,
A pintarlas de alegría contagiosa.
La ciudad
Tenía otro color
Como más limpio e intenso,
Se dejaba abrazar sin medida.
El olor era agradable
Y parecía hasta suave.
La Tierra
Nos estaba agradecida
Por este lapsus concedido,
Se había hecho viral el descanso,
Capaces fuimos de unirnos
Y nuestra promesa sería APRENDER.
Y pensar que nada vale la pena,
Que todo está marchito
Y sin ganas de vida,
Cegada por esa venda ficticia
Que desea creer que renacerá el amor
Aunque las últimas migajas
