Recuerdos y otras yerbas - Raúl Chagallo - E-Book

Recuerdos y otras yerbas E-Book

Raúl Chagallo

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Beschreibung

La Comarca Patagones-Viedma, sur de Argentina, ubicada a pocos kilómetros del océano Atlántico, es una zona que comienza a poblarse a partir de finales del 1700. No obstante, en la zona ya vivían los llamados Tehuelches, población originaria. Recordar es un proceso selectivo, rescatamos partes de un todo, consciente o inconscientemente. Una fábula nos puede ayudar a hacer más ameno la mención de situaciones, actos o personajes típicos de una época y de una zona. Recordar puede causar pesar, otras veces, una cálida emoción nos invade.

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Seitenzahl: 106

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Recuerdos y otras yerbas

Recuerdos y otras yerbasPrefacioLa fundaciónLas dos hermanasPertenenciaEl RioCarmen de PatagonesEl MalecónEmmitaInundaciónTelaranaVeredas húmedasRulitosLustrabotasLas cuevasEl vientoCuadrerasAguaribayA misaTrenzaSiestaMoscasMiau, miauLas torresLa propaladoraAl guanacoLos eucaliptosPicaresca maragataLincaLadrillos rojosStella MarisEl CerroEl ColibríEl CorsoEl ChatoDuelo de tijerasAl NandúÁnimas enloquecidasAvisos comercialesBandera ItalianaLa casita de piedra (1)La casita de piedra (2)La casita de piedra (3)La casita de piedra (4)La casita de piedra (5)La casita de piedra (6)La casita de piedra (final)A Don AtahualpaBar 'El Puerto'El regadorCarne equinaChucherías!Ah, Malhaya!!Qué susto!JustinaLa ComarquenaLa higueraLa Liquidadora ArgentinaLa Mara y El ZorroDefequeEl CascajoCayetanoDesgraciaDiscapacidadEl lenguarazDemoliciónEl desterrado (1)El desterrado (2)El desterrado (3)El desterrado (4)!Qué tiempos aquellos!!Qué tiempos aquellos! (2)!Qué tiempos aquellos! (3)!Qué tiempos aquellos! (4)La CalandriaLa Calandria y el Gato MontésJujunaHoy, MilongaInsultosMirando al futuroRecitadoRey MomoSan MartínAllá lejos, y hace tiempoPicaflorMilongueando entre recuerdosVamos a claseUn asaltoTrompadaTravesíaOda al loro barranquero!Caracho!!Caracho! (2)!Caracho! (3)!Caracho! (final)Al compás de la vidaAmores flacosArrebatosCaminataChapitasContaminaciónCarta a los Reyes MagosDe comprasDeliveryEl agujero negroEl forasteroFlageloEl palo enjabonadoLa pensiónLa pensión (2)La pensión (3)La nr 2Camino de la costaCamino de la costa (2)Camino de la costa (3)Camino de la costa (4)Camino de la costa (5)Camino de la costa (final)El sueno del puentecitoEl tanque coloradoEl trenEl Turquito HassanEl viejo de la bolsaLa MartinetaLa JardineraLa chacra experimentalEl afiladorInofensivoFlorenciaHoy, matinéEn el más alláLa Siberia del SudMirada fieraPesadillaPescandoLa vuelta del perroLa VizcachaTango en la cocinaLiquidemus NostradamusUn 37 por favorBrujas (1)Brujas (2)Brujas (3)Brujas (final)El Jardín de los ElefantesCamas, roperos, aparadoresBar 'El Puerto' (2)Rayas y puntosEl GununaFiestas de antanoLa cita (1)La cita (2)La cita (3)La cita (final)Don AlcidesCICY cae el telónIndicePágina de créditos

Recuerdos y otras yerbas

Comarca Patagones-Viedma

Argentina

Prefacio

Los siguientes recuerdos y relatos, vieron la luz en la página de Facebook Comarca Patagones-Viedma; lugar que es como una suerte de memoria colectiva, alimentada y compartida entre la gente de la Comarca. 

Recordar puede ser doloroso, pero al mismo tiempo dulce. Aquellos tiempos de nuestras vidas que nos han marcado, para un lado y para el otro.

Recordar gente querida que ya no está entre nosotros; amigos, vecinos, que también se han ido; recordar negocios e instituciones diversas que han dado vida a la Comarca.

Puede haber algo de terapéutico en recordar; también, -quizás- recordamos partes de un hecho, dejando de lado, consciente o inconscientemente detalles del todo.

Finalmente, debo decir, que ha sido entretenido, un placer, volcar de forma escrita 

el pasado vivido en la Comarca. Siento un gran amor por mis pueblos: Patagones y Viedma. Los avatares de la vida me llevaron lejos; me quedan los recuerdos, como una forma de estar cerca.

La fundación

Cuando logra atravesar la barra

Basilio Villarino suspira aliviado

le costó sus horas pasar sin encallar;

los tehuelches observaban atónitos

y la curiosidad carcomía, 

seguían de cerca al bergantín 

Nuestra Señora del Carmen y Ànimas.

Cuando vieron que los blancos iban a desembarcar

sobre la margen sur del río,

se acomodaron para observar

hicieron una suerte de pícnic; 

los niños se subían a los sauces para ver mejor,

las madres algo angustiadas;

el cacique habla con los suyos

kuki kuki keles pareke lugareke 

que sería más o menos: 

a éstos se los lleva la próxima creciente;

el tiempo pasó, y un buen día

las aguas subieron salvajemente,

los pobladores tuvieron, efectivamente,

que trasladarse al lado norte del río

el cacique comentaba kuki kuki kete dike pasareke

traducido: ¡Qué les dije muchachos!

Las dos hermanas

En realidad, la culpa de aquella situación

fue del padre

las hermanas habían vivido juntas

haciendo uso y disfrutando del campo

durante años

hasta que al progenitor se le ocurre

hacer testamento en vida 

y divide las tierras en dos;

Carmen recibe su parte

y Mercedes la suya;

a partir de allí, ya nada fue igual

cada uno a lo suyo 

y se perdió algo en el camino:

el entendimiento por el bien común;

las hermanas se ven, se encuentran

pero ya nada es igual

los hijos de ambas han crecido

robusteciendo la nueva situación;

hay quienes dirán que no está mal

mas siempre estará la incógnita

¿Y si ambas hubieran administrado juntas

el provecho de las tierras

no habría habido más fuerza y capacidad de acción

para solucionar los retos del día a día?

Pertenencia

   Por esas cosas de la vida

he nacido en la margen norte del río

pero pudo haber ocurrido,

de igual forma,

en la margen sur.

Nunca he entendido por qué

la división de los pueblos

cuando el origen es el mismo,

creo que de haber continuado indiviso

podría haber resultado más fuerte

más fascinante

Mercedes de Patagones y

Carmen de Patagones

barrio sur

barrio norte

una ciudad unida por un río

con una historia singular e interesante

refugio de tantas nacionalidades

que deseando otros aires

desembarcaron aquí,

quién sabe

quizás en la Argentina año verde

se produce la unión

de lo que nunca debió estar desunido.

El Rio

   La perla de los pueblos

el río

que serpenteando nervioso

se desliza

por dilatadas extensiones,

desde Los Andes al Atlántico,

dando vida 

pero a veces, también angustia y dolor;

sus sauces llorones

cumplen la función de condolerse

ante los infortunios,

personas ahogadas

que el río engulle sin más

como una ofrenda 

que debemos pagar,

por su belleza 

y los beneficios que proporciona.

Recuerdo una familia 

donde uno de sus hijos, un crío 

en un día de verano

buscando descanso y placer

en las aguas frescas,

es llevado por la corriente traicionera,

del lado de Patagones

pese a los esfuerzos de la hermana mayor

por rescatarlo.

Todo fue en vano,

lloraron la pérdida del querido hijo 

del querido hermano,

mientras tanto,

el río siguió presuroso su cauce 

sin inmutarse.

Carmen de Patagones

   Cómo describir la ciudad maragata

en pocas palabras.

Nacida junto al Río de Los Sauces 

por importancia estratégica;

tierra de tehuelches septentrionales,

pampa dura, viento terco,

avanzada de aventureros, desterrados

y soñadores;

con un cerro histórico que rememora

el intento fallido de una fuerza extranjera 

de entrar al país por la puerta de atrás.

Largos fueron los años 

de soledad y aislamiento,

difíciles seguramente, 

para sus primeros pobladores,

hasta que el pueblo toma forma, vida propia

con el sacrificio de tantos.

Refugio variopinto de gente

que dio y da colorido, riqueza humana;

con sus hermosas bajadas y subidas

en lienzos retratadas 

por Don Alcídes. 

Su historia, recogida y conservada 

en el museo Emma Nozzi.

Y allá abajo...el río

sin el cual nada sería igual 

con un sol centelleante sobre sus aguas,

y en la vereda de enfrente

su hermana

Doña Mercedes de Patagones.

El Malecón

   El malecón junto al río

cuando sólo era

un caminito de tierra salpicado de ripio

las más de las veces, desierto 

tiempos de cuando el pueblo dormía

y los años pasaban

dejando poca huella en el poblado;

belleza silvestre

con un río a la derecha o a la izquierda

a veces, furioso, buscando el mar

manso en la crecida;

caminando sin apuro en un otoño fresco

con el viejo puente como norte

dejando en la retaguardia 

el muelle con sus lanchitas.

Cierta vez

transité el mismo camino

sin percatarme de él

es que entonces caminaba embelesado

junto a una promesa

que no fue...

Emmita

   Tu recuerdo está grabado

en la memoria de tantos maragatos

cordial, intensa, dedicada

amabas

los detalles de la historia del pueblo

compartías tus conocimientos

haciéndolos amenos

el museo resultaba cautivador 

en tus anécdotas

los objetos resultaban fascinantes 

cobraban vida

abandonando el escaparate

para correr por la imaginación.

Gracias por todo lo que has dado de tí

Inundación

En el año 1899

la zona sufrió una fuerte inundación

las fotos lo atestiguan;

la parte más desconocida tiene que ver

con el causante de la misma

El Río de los Sauces

la historia comienza en el seno familiar

los padres del río

Doña Limay y Don Neuquén

estaban preocupados por el caudal

que el hijo llevaría hasta el océano

el vástago presumía, todo bajo control...

salió repleto y orondo, un poco a los tumbos;

por Choele Choel comenzó a desbordar

al llegar a la Comarca

se llevó por delante parte de los pueblos

pedía perdón a gritos

no podía contener tanta agua

al llegar a la desembocadura 

Don Atlántico lo veía venir mal

muy diligente recibe rápido las torrentosas aguas

algo azorado, el río agradeció la ayuda.

Telarana

No se puede vivir de los recuerdos

pero los recuerdos

regresan una y otra vez

son una telaraña

en la que estamos cautivos

dulce nostalgia

mosaico de rostros, lugares, calles

y el río…siempre el río

nombres que aún invoco

apelativos llenos de afectos

¡Qué seríamos sin los recuerdos!

eternamente en el limbo

sin enterarnos qué ha sido 

de nuestras vidas

cuales han sido nuestros actos

un vacío imposible de llenar.

Veredas húmedas

Entre el calor y el polvo

de aquellas calles de tierra

era común en el pueblo baldear la acera

limpiar y refrescar;

en eso estaba la Teresa 

armada con su escoba

y toda su estampa decía, heme aquí

y yo, saliendo del cascarón 

estrenando y entrenando mi pubertad

en aquello que despertara mi atención

y veo a la Teresa con otros ojos, 

con su holgada bata de color verde claro 

y pequeños lunares blancos...

bata semiabierta, descubriendo su entrepierna

y mis ojos se perdieron allí...

mar adentro

encandilado como vizcacha antes del disparo

despertando al escuchar su voz

- ¿Y vos, qué mirás, mocoso?

Y me quedo mudo, sin saber qué decir

aunque me atrevo con un

- ¿Yo? nada, sólo que le faltan dos botones a tu bata

- ¡Botones te voy a dar yo a vos! pasá y secate la baba…

Lo que más me dolió, no fué el escobazo en el trasero

sino el comprender que yo, para Teresa, era tan sólo un crío...

Rulitos

Había una vez…

una señora con una ilusión 

poder tener una hija con rulitos

redonditos como caracoles

pero la suerte quiso 

que viniera una niña

de pelos lacios y duritos

por suerte, en el pueblo 

había una peluquería para señoras

que hacía milagros...

Don Carmelo Patané

que con una máquina infernal 

transformaba lo lacio, en ondulado

la permanente;

la madre acude con su pequeño vástago

de tan sólo cinco años

para que abracadabra

la falla de la naturaleza

fuera subsanada por Don Carmelo;

muchas veces

la pequeña sufrió, sentada en un gran sillón

con la cabeza llena de ruleros

y frente a una gran espejo 

el tratamiento que hacía, de un sueño, 

una realidad...

Lustrabotas

Aquellos que tenemos ya 

muchos inviernos 

recordamos al lustrabotas,

niños o adultos que para ganarse

el pan diario

salían a lustrar zapatos 

y a veces, también

a ensuciar medias.

Siendo yo niño, observaba con atención

la escena:

un señor sentado junto a una mesa

tomándose un vermut 

o parado, recostado contra una pared

y un niño con su cajón de lustrar

postrado a sus pies

al final, el pago de unas monedas

por el trabajo realizado

eso me dejó pensando

¡Yo también quiero ganar plata!

no tardé en hacerme un lastimoso

cajoncito de lustrar y a la calle...

mi experiencia fue corta

pronto se vinieron a mí los gavilanes

y me echaron de la zona

ellos lo hacían para sobrevivir

y cuidaban sus lugares, 

¡Así de rápido  terminó 

mi etapa de lustrabotas!