Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Este libro es un delicado ejercicio de la memoria en forma de poesías y de relatos. Con sentida nostalgia, la autora evoca en sus versos los lugares, las personas y las historias que han marcado su vida. Sin embargo, también es la obra de un espíritu que resiste los obstáculos del presente y que mira hacia el futuro con ansias de vida. En una época en la que corremos el riesgo de perder el vínculo con el pasado, con quienes vivieron y lucharon antes que nosotros, este libro nos recuerda que debajo del presente hay profundas raíces que deben ser conocidas y valoradas. En sus páginas late la ternura y el vigor de un alma que ríe y llora, que baila, que desea, que se niega al olvido.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 80
Veröffentlichungsjahr: 2022
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Relatos del corazón
Nanci Piñeiro
Agradecimientos
Doy gracias…
A mi familia, por estar siempre.
Al equipo de profesionales del Centro Privado Argentino Cubano de Rehabilitación, por su apoyo.
A Dios, por darme fuerza y fe.
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.
ISBN 978-987-8971-42-1
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
Impreso en Argentina.
Piñeiro, Nanci
Relatos del corazón / Nanci Piñeiro. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tercero en Discordia, 2023.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-8971-42-1
1. Poesía Argentina. 2. Poesía. 3. Literatura Argentina. I. Título.
CDD A861
Renacer
Desde muy joven enseñé.
Traté de dar lo mejor,
fui una maestra rural.
A los niños di mi amor.
Eduqué a mis seis hijos,
participé en la sociedad,
dirigí una gran escuela,
también enseñé a bailar.
Una carga muy pesada
mucho tiempo me tocó,
hasta que un extraño mal
a mi cuerpo endureció.
La rigidez me condujo
a dibujar las palabras,
a pronunciar lentamente,
a tomar todo con calma.
Reemplacé la docencia
por enseñar a los padres
sobre Dios, sobre la vida,
sobre saber aceptarse.
Camino con más cuidado,
me levanto más temprano,
hago mucho ejercicio
y me visto más despacio.
La poesía fue un refugio
para expresar lo que siento.
Para alegrar mi corazón,
juego y canto con mis nietos.
El párkinson me limita,
pero aún mucho puedo hacer.
Puedo romper las cadenas…
¡Puedo y quiero RENACER!
Así nos conocimos
Viajábamos en un viejo colectivo que habíamos alquilado. Íbamos cantando, riendo, soñando con el amor. Casi sin darnos cuenta, nos internamos en el monte reverdecido y, al fin, después de tres horas, habíamos llegado. La helada ya se percibía en el aire, en el pasto. La luna se cruzaba con su mejor vestido plateado. Todo al aire libre.
Las mesas estaban tendidas al reparo de las lonas, con algunos braseros. Los invitados iban llegando, y las guitarras estaban a puro folklore. Las jóvenes, de aquí para allá luciendo sus atuendos, su inocencia, su alegría.
De pronto, mi tía, la anfitriona, me dice:
―M´hija, ¿puede bailar una zamba?
―¡Uy, tía! Pero… ¿con quién?
Me responde que mi primo Oscar me iba a presentar algún chico del pueblo que estudiara folklore.
Caminamos hasta su mesa y ahí me dejó sola. En mi cabeza escuchaba el sentido pedido de mi tía, y frente a mí estaba este supuesto bailarín que me intimidaba con su mirada y su aspecto de cadete de las fuerzas armadas. Tomé aire, me acerqué con aires de superioridad y le dije:
―¡Hola! ¡Soy Nanci!, sobrina de la dueña de casa. Ella me pidió que baile una zamba y me dijo que vos sabés folklore.
―Mirá, me doblé el tobillo y no puedo caminar ―me dijo.
―No hay problema ―mentí. Estaba furiosa y me sentía ridícula por la situación. ¿Quién se creía que era? ¡¡¡Y encima lo había tenido que invitar yo!!!
Al comenzar a tocar la orquesta, lo vi a la orilla de la pista, y me hacía señas para que dejara de bailar con el otro chico y lo hiciera con él.
En cierto momento, me acerqué a donde servían la torta. El me vio y aprovechó la oportunidad para sacarme a bailar. Esta vez acepté. Durante tres horas hablamos de la vida, del trabajo, de los sueños, del amor y, por supuesto, de lo rápido que se había curado el pie accidentado.
Me impactó su perfume, su voz y su seguridad. Ya no estaba enojada, quería conocerlo más, pero eran las cinco y tuvimos que despedirnos con mucha nostalgia, tanta que olvidamos pedirnos la dirección (no había muchos teléfonos).
Venía pensativa y, al pasar a mi lado, mi papá me dijo:
―¡Canas, no, eh!
Volví con las demás chicas y empezó el interrogatorio: «¿Cómo se llama?», «¿Cuántos años tiene?», etc.
Al otro día, en medio de bromas y cargadas, me levanté. De pronto, vi llegar a «mi primo», que volvía de su trabajo trayendo un papelito con una dirección. Durante los próximos seis meses, cada semana llegaba el cartero, hasta que un día mi bailarín vino personalmente, pidió permiso y nos pusimos de novios. A los dos años, nos casamos. Desde entonces, en cada fiesta, bailamos la zamba porque es nuestro estandarte, es una anécdota familiar y es la que hizo que se cruzaran nuestros caminos.
Bici voladora
Una tarde de domingo,
y por hacerme la atleta,
en el patio de mi casa,
volé con mi bicicleta.
Testigos de mi caída:
el algarrobo, el perro,
mi hermana, que se reía
y no me tocaba un pelo.
Tirada en el césped soñaba
recuperar esos días,
que con mi bici viajaba
y yo mil sueños tejía.
Era de color amarilla,
la que oía mis secretos,
mis risas y mis penares,
la que me llevaba al cielo.
Fue graciosa mi caída,
pero me llevó a recordar
un tiempo maravilloso
que ya nunca volverá.
Deseo
Tengo hambre de risas y paz,
de un mundo cada vez mejor,
donde pueda soñar y quizás
despertar con un beso de amor.
Tengo sed de aguas serenas
que renueven mis fuerzas caídas.
Recordar que la vida es bella,
poder aceptarme a mí misma.
Caminar sobre el verde del campo
le pido a Dios me permita,
refrescar mis pies ya cansados,
beber agua brillante y fresquita.
Tengo también la fantasía
de abrazar a mi vieja guitarra,
que mis cuerdas puedan sonar
con voz cristalina y alta.
Vientos oscuros llevaron
una parte de mi alegría.
Ansío verme sana y feliz
lo que me queda de vida.
Tengo sueños aún por cumplir
que me mantienen en pie.
Son bellos, geniales, lejanos…
Yo al menos lo intentaré.
Dolor materno
Caen las horas veloces
como las hojas de otoño.
Caen mis lágrimas tibias
al ver sufrir mi retoño.
Afuera, la primavera
anuncia su entrada triunfal.
Adentro, todo es silencio
porque mi niña no está.
¿Quién le robó la alegría?
¿Dónde está su luz y su sol?
Su mirada se ha mojado,
su sonrisa se ocultó.
A mi árbol le han robado
sus flores, su clorofila…
Vientos de angustia llevaron
la paz que siempre tenía.
Los dolores de la vida
son peldaños hacia el cielo,
son el precio de volar,
de guiar su propio vuelo.
Cada herida en la corteza
lastima mi corazón.
Mi árbol está sufriendo
tanto como sufro yo.
Escapar de mí
Cuando tu cuerpo se enferma,
te abandonan las sonrisas,
no entiendes por qué sucede,
necesitas mil caricias.
Párkinson me tocó a mí,
y mi vida es diferente:
mi cerebro da una orden,
y mis pies van donde quieren.
La música es mi pasión;
bailar, lo que me hace feliz.
Mis sensores no transmiten,
el ritmo ya no está en mí.
Siento vibrar mi corazón
cuando empiezan los acordes.
Mi cabeza lo comprende,
los músculos no responden.
¿Cómo escapar de mí?
¿Decir que no tengo miedo?
¿Cómo mantener la paz?
¿Cómo seguir sonriendo?
Solo una voz me conforta:
es la voz del Padre Eterno.
Ella me dice «No temas:
yo me ocuparé de ello».
Los nietos
El cariño hacia los nietos
tiene una fuerza especial
que nos atrapa y nos alegra
a todos por igual.
El corazón nos palpita,
la mirada se ilumina,
se sonríe fácilmente,
la voz se hace suavecita.
Podemos correr y saltar,
jugar a las escondidas,
contar cuentos de princesas,
pintar y cortar figuritas.
Llegan a nuestra vida
cuando el nido está vacío.
Llenan de luz nuestra casa
con su inocencia de niño.
En este mundo, que excluye
a las personas mayores,
los nietos son un bálsamo
para olvidar sinsabores.
Niña bonita
Como un regalo del cielo,
después de cinco hermanos,
llegó a traer su alegría
y a darle luz a mis años.
Sin malicia, ni rencores,
mira la vida pasar…
Optimista, soñadora,
solidaria y mucho más.
Bella también por fuera,
te compra su gran sonrisa,
sus ojos negros te miman,
su cabellera te hechiza.
Es amigable y sensible
si la respetan y aman.
También sabe reaccionar
si la ofenden o la atacan.
Dueña de mil saberes,
de todo sabe explicar.
Sueña poder ayudar
a toda la humanidad.
Le gusta bailar de todo,
ama a Dios sin condiciones,
necesita a su familia
como el jardín a las flores.
Primer hijo
Quince de julio, muy frío,
recién llegabas al mundo.
Te pusieron sobre mí,
y sentí tu amor profundo.
Primer hijo, primer amor,
tan pequeño e indefenso.
¡Al fin conocía tu rostro!
Lloré y reí al mismo tiempo.
Sentí tus fuertes pulmones:
me pedías tu alimento.
Mientras dormías soñé
que eras el rey de mis cuentos.
Recuerdo tus ojitos negros,
bellos, de gran dulzura.
Recuerdo tu carita alegre
y también tus travesuras.
Estuviste dentro mío,
eras mi gran compañía.
Te contaba mis penares,
aunque no los entendías.
Te cuidé con gran ternura,
te enseñé a amar a Jesús.
Me ayudaste a ser feliz
con tus juegos y tu luz.
Siempre libre, Nico
Como un regalo del cielo
llegaste a traer alegría.
A tu madre y tus abuelos
pusiste amor en sus vidas.
La naturaleza te dio
un físico imponente
y el don de la palabra
para llegar a la gente.
Divertido y muy gracioso,
siempre con un chiste a mano,
es feliz junto a su Play
y cuando maneja el auto.
Rebelde en ocasiones,
tiene grande el corazón,
defiende bien sus derechos
y a su alisado mechón.
Estudiar no es lo suyo,
le gustar bailar y cantar.
Sueña armar una familia
y darle la felicidad.
Al cumplir tus dieciséis,
te invito a seguir soñando,
que nuestro Padre algo grande
a ti te está preparando.
¡Feliz cumpleaños, Nico! Te quiero mucho y te deseo una vida feliz.
Tu tía y madrina Nanci.
3/10/2019
¿Qué me importa?
Me importa ver y escuchar
los paisajes y los sonidos,
el aire que da vida,
el corazón y sus latidos.
Me importa tu amor sincero,
la salud y la paz de mi hogar,
mi descendencia y su fe,
el trabajo y la amistad.
Me importa que me perdones
