Renacer - MARIA RODRIGUEZ VILCHEZ - E-Book

Renacer E-Book

MARIA RODRIGUEZ VILCHEZ

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Beschreibung

Renacer, para volver a sonreír. Recoge una serie de historias personales y ficticias, con las que doy visibilidad, critico y halago sucesos de nuestra sociedad.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB
MOBI

Seitenzahl: 34

Veröffentlichungsjahr: 2024

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A mi familia, que siempre me apoyan. A todos los que estáis ahí. Gracias.

ÍNDICE

1.

Infancia

Quién soy

De dónde vengo

Recuerdos

El colegio

Creces

El compañerismo

Ansiedad

Comunión

El flamenco

Gira y gira

2.

Adolescencia

El pavor

Con una coleta

Complejos

Las intolerancias

Y un poco de drama

3.

Y crecí de golpe y sin aviso

No sabes

Pensé

Y errando

Volar

No es tan difícil

Y piensas

Ilusionada

No me arrepiento

Bajo un cielo

La luz

En la oscuridad

Hace un año

¿Qué es…?

Como los pétalos

La vida…

Como el viento

El verano

Y rodeada

Despeinados

El mundo

Y recuerda

¿Quién soy?

Como en un cascarón,

parece que no levanto vuelo.

Y sin saber piar,

con todos me entiendo.

Inofensiva y apagada,

y a veces con mala cara.

¿Pero de dónde me sacas

esa fachada?

Para conocerme, tienes que

quererme,

intentar que abra mi corazón

y me muestre transparente.

Ni mala gente, ni antipática.

Ni con mala cara, ni inofensiva.

Entra en mi cascarón,

ya verás como mi luz te ilumina.

Soy tal cual. Así sin más.

Soy una loca que explota

su felicidad.

Que la exprime al máximo.

Que renació cuando pensaba

que todo había terminado.

Es más.

Soy amor.

En todo lo que hago intento

poner hasta el último granito

de mi corazón.

Soy libertad.

Porque no hay nada más

bonito que volar.

Tener la paz y tranquilidad

de saber que cuando acabes

el vuelo,

te espera en el nido quien anilló

su vida a ti.

Sin cadenas ni esposas.

Libre, con amor.

¿De dónde vengo?

De dónde el sol brilla

con más luz.

De donde un precioso mar y

un revuelto océano,

lo bañan.

Donde tenemos montañas

con faldones blancos.

Campos llenos de olivos,

e inmensos invernaderos

con las mejores frutas y hortalizas.

Las mejores ganaderías.

Y qué me dices de nuestros

pescadores, entre oleajes y

a deshoras, para tener

lo más fresco en bandeja.

De donde hay gente con arte,

con sabiduría, con fuerza.

Donde luchamos por ser

lo que somos.

Donde no queremos que nos

ninguneen.

De donde defendemos nuestros

colores.

Donde rugimos más fuerte que

nuestros leones.

Blanco y verde,

esperanza, unión, paz y diálogo.

Andalucía, es que te pronuncio

y me tiembla la voz.

Qué bonita eres.

Porque soy blanca y verde.

Soy esperanza.

Soy arte entre volantes,

al son de unas alegrías.

Soy de vino con amigos

y de cerveza

con tapitas en el bar.

Soy de dormir la siesta

y trabajar como la que más.

Soy pasión y emoción entre

capirotes y cirios.

Entre pasos racheaos al compás

de tambores.

Soy incienso.

Soy sevillana, granaina y sampedreña.

Soy andaluza y soy mi acento.

Qué alegría de haber nacido

en esta maravilla de tierra.

Y es que si me adentro qué

te cuento…

Esas comparsas que parten

el alma.

Que reivindican lo nuestro.

Que llenan un escenario de

verdades ante el mundo entero.

Porque mi tierra es mía,

y tú maleante no entras

a pisotear ni a burlarte

de nadie.

Porque aquí todos somos

hermanos,

nos queremos y nos cuidamos.

Nos levantamos y luchamos.

Y, ¿qué es lo que huelo?

Incienso.

Qué pasión la de un costalero,

y qué manos la del orfebre que

con tanto cariño y esmero

decora y diseña esos faroles,

ciriales, candelabros…

Para que nuestros titulares se

vean hermosos por las calles

de su barrio.

Que amor de hermandades,

que cada año esperan impacientes

que llegue su estación de penitencia.

Y cómo se nos parte el corazón

si llueve, no hay palabras de consuelo

para ese nazareno que lleva horas

de desvelo porque era su día

grande.

Y entre olor a azahar y polvo de

albero.

Unas sevillanas empiezan a sonar,

volantes y lunares,

mantoncillos y peinetas,

tacones y castañuelas.

¡Cuánto arte en nuestra tierra!

Y no me olvido de ti,

Blanca Paloma,

tú que a todos nos acoges,

nos das la fuerza que

a veces creemos perdida.

Pero ahí estás,

para decirnos que pa´lante.