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El libro que tenés en tus manos es un mapa convertido en poemario. Cada kilómetro esconde tesoros que retratan la experiencia de la autora en su mundo, invitándonos a emprender un viaje emocional. Rendirse a la vida despliega un universo subjetivo y profundamente introspectivo, y deja escuchar una voz que es, al mismo tiempo, única y universal.
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Seitenzahl: 71
Veröffentlichungsjahr: 2025
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María de los Angeles Roncoroni
Rendirse a la Vida
BÚSQUEDAS
Roncoroni, María de los Angeles
Rendirse a la Vida / María de los Angeles Roncoroni. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Metrópolis Libros, 2025.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-631-6635-73-0
1. Poesía. 2. Narrativa. 3. Crecimiento Personal. I. Título.
CDD A861
© 2025, María de los Angeles Roncoroni
Primera edición, mayo 2025
Dirección comercial Sol Echegoyen
Dirección editorial Julieta Mortati
Asistencia editorialEleonora Centelles
Coordinadora de ediciones Jacqueline Golbert
Jefa de corrección María Nochteff Avendaño
Corrección Virginia Avendaño y Patricia Jitric
Diseño y diagramaciónLara Melamet
Retoque de imágenes Loli Castellanos
Ilustraciones Cylu Albuixech
Conversión a formato digital Estudio eBook
Hecho el depósito que establece la ley 11.723. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la autorización por escrito de los titulares del copyright.
Editorial PAM! Publicaciones SRL, Ciudad de Buenos Aires, Argentina
www.pampublicaciones.com.ar
A mí, por atreverme.
A vos, Panda, que supiste observar, acompañar, amar e inspirar el camino.
Y a todas aquellas personas que se prenden fuego ante la vida.
Ten paciencia con todo aquello que no se ha resuelto en tu corazón e intenta amar las preguntas por sí mismas, como si fueran habitaciones cerradas o libros escritos en una lengua extranjera.
No busques ahora las respuestas que no estés preparado para vivir, pues la clave es vivirlo todo.
Vive las preguntas ahora.
Tal vez las encuentres, gradualmente, sin notarlas, y algún día lejano, llegues a las respuestas.
RAINER MARIA RILKE
Estos 47 relatos nacen de un manantial de experiencias. Todas vividas, todas reales.
Aun así, no son autorreferenciales, ni pretenden serlo. Las he evocado y diseñado con el propósito que el lector confíe en su propio mapa interno, sin comparaciones ni certezas.
La pregunta ha sido para mí un motor incansable, un refugio frente al automatismo y al devenir sin elección.
Escribir se convirtió en una pasión, y hoy comparto estos textos con quienes estén dispuestos a explorarse.
Rendirse a la Vida ha sido un camino críptico. Te invito a recorrerlo.
¡No te olvides de usar tu linterna!
MARÍA DE LOS ANGELES RONCORONI
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2025
Te reparten sobres con acertijos adentro. Leés el primero. Te lleva al segundo. Al tercero. Y a los siguientes. Las respuestas que logres acertar te permitirán abrir el resto de los sobres para ir avanzando en el laberinto, en la etapa, en el juego, en la vida, en la búsqueda del tesoro.
Es posible que al mismo tiempo que recibas los sobres también recibas un mapa, donde podrás visualizar con objetividad el escenario, el panorama, la geografía emocional, tu era. Y así dar con ese tesoro escondido que espera a todos los que tienen el valor, el miedo, la sed, el desafío, el temor, la obligación y la convicción eterna de ir tras ese milagro.
Mi querida amiga M.A.R., este libro, para mí, es precisamente ese mapa. Ella es un sobre, que te lleva a otro y a otro y a otro. Cada oración, cada texto, cada título, es uno de esos envoltorios con acertijos a resolver internamente, es esa invitación a jugar a tu propia búsqueda del tesoro, es ese aliento para que te animes a volverte pirata y colonizar cada parte que se robó alguna era en vos, para volver a conquistar y regresar a tu barco lo que es tuyo, lo que te pertenece.
M.A.R. te descubre, ella sabe dónde brilla tu tesoro, lo ve, nada le pasa desapercibido, puede resolverte los enigmas, puede entender el mapa, puede cavar el pozo donde se encuentra el cofre con tu tesoro, pero esta pirata es tan empática, tan inteligente, que no va a resolverte el acertijo, no te va a decir cómo se lee el mapa, ni tampoco va a hacer todo el hueco por vos.
Te va a acompañar. Con la sonrisa que emerge en cada texto, te va a acompañar. Con la incomodidad que se presenta, te va a acompañar. No abandona su cometido. Está.
El naufragio puede volverse peligroso, pero la sonrisa optimista de la que les hablo va a permanecer, porque ella, y en cada uno de sus textos, puede ver a la distancia cómo brilla nuestro oro. Por eso permanece con vos al lado, en la vida, en el camino, en el laberinto, en la búsqueda del tesoro y en este libro incesante. Una vez en ella y dentro de sus páginas, la idea de animarse y tomar el riesgo de descubrirse no cesa.
Tengo el recuerdo impregnado del cumpleaños número ocho de mi gran amiga Inés. Llegué justo cuando las animadoras acababan de repartir los sobres. No me tocó llevarlos en mis manos. Iba atrás del tumulto de infantes intentando escuchar el acertijo para ver si podía resolver alguno. Pero las voces de las preguntas eran demasiado bajitas o los murmullos demasiado altos para poder concentrarme y realmente escuchar. Ni bien llegaba como teléfono descompuesto la información a revelar, alguien más había hecho el trabajo y todos corrían hacia la siguiente estación. Intentaba correr rápido.
Correr siempre me dio algo de vergüenza y me produce esa sensación en el bazo, así que por más que lo intentaba con toda mi voluntad, nunca llegaba a toparme de cerca con los sobres y, por ende, no lograba responder a las preguntas. Solo seguía el tumulto. Frustrada. Quería ganarme el tesoro por mi esfuerzo, no quería que los demás lo hicieran por mí. Faltaban dos sobres.
En un acto de valentía, logré posicionarme delante de la tripulación, pero cuando leí la pregunta, los gritos, la prisa, las expectativas del resto no me permitieron conectarme con mi información interior y, viendo el rostro desilusionado de la cumpleañera porque yo no estaba a la altura de la inmediatez infantil, por no responder al ritmo esperado, vi cómo me quitó la mirada de encima y cómo la dirigió hacia alguien más que pudo responder de inmediato, como se esperaba.
Todos corrieron y yo me quedé quieta. Intenté disimular mi angustia por no haber dado en la tecla. Por todavía no saberlo. Por mis dudas. Por mi ritmo. Por mi velocidad, que no se parecía para nada a la de los demás.
Encontraron el tesoro, y como había animadoras que incluían a todos, yo también pude gozar de las moneditas de oro de chocolate que había en el cofre. No las comí orgullosa, pero las comí porque no me gusta ser mala perdedora, y además también lo había intentado.
El cumpleaños de Inés se repitió en varias etapas de mi vida: llegaba demasiado rápido o demasiado tarde.
Hace unos años decidí dejar de perseguir el tumulto y tomarme el tiempo para responder mis propios acertijos. Fue ahí cuando hacia la mitad, a un tercio, no lo sé, me topé con M.A.R.
Una pirata que no solo está viendo su propio mapa, respondiéndose sus propias preguntas, sino que tiene la amabilidad y generosidad de acompañarte despacito, sin prisa, sin bulla, sin murmullos altos, con una cadencia majestuosa, para aproximarte y ayudarte a responder las propias y finalmente: descubrirte.
Es una guía voluntaria. Al servicio de tu luz.
Ahora bien. En cada texto recibirán un sobre. Léanlo. Respóndanse lo que crean su verdad. Avancen al ritmo que consideren apropiado. Naveguen. Que cuando llegues a tu cofre, que brilla, ella te estará esperando sentada, con la pala, para empezar a cavar.
Nosotras ya nos hemos embarrado juntas. Nosotras ya hemos compartido varias moneditas de oro de chocolate. Son deliciosas cuando se obtienen, y se gozan luego en compañía.
Buen viaje.
Que empiece la búsqueda de tu tesoro.
LOLITÀ CAMPOS
Intuía que este día llegaría,
fui sintiendo sus pasos.
Algunos suaves,
otros al galope.
Algunos firmes,
y otros tan frágiles.
Te hablo a vos,
mi fiel compañera,
la que todo recibe,
la que todo trasciende,
y la que actúa como escudo protector.
Tantas aventuras experimentamos,
tantos colores vimos pintarse.
Y vos ahí,
amplia, generosa y audaz,
actuando como un hermoso marco del lienzo.
Me cuesta despedirme.
Ha sido un divino recorrido.
Lo llamaría un viaje interestelar.
Así te recordaré:
guerrera, intrépida y delicada.
Algo de mí quiere aferrarse.
Algo de mí prefiere no dejarte ir.
Solo que mucho de mí sabe que es hora.
Como cada otoño,
las hojas caen, y la piel también.
Como en cada estación,
hay arribos y partidas.
