Romper tipos - Andrea Fuentes Silva - E-Book

Romper tipos E-Book

Andrea Fuentes Silva

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Beschreibung

El trabajo editorial compromete el cuerpo, se aproxima al manuscrito, deja los ojos en la lectura e imagina su materialidad. Es un diálogo intenso de un equipo –el cual incluye al autor– sobre las posibilidades físicas y conceptuales de cada obra. Esta serie de dedicadas y nobles tareas corporales no está ausente de emoción, frustración, esperanza. Una editora piensa e imagina la manera como adaptará la publicación al cuerpo lector. Hace tiempo que el mundo editorial ha dejado de ser dominado por los hombres. La participación, en todas sus esferas, de mujeres –desde los altos vuelos intelectuales hasta aquellas labores más humildes, pero decisivas– se ha intensificado en los últimos años. Aunque ellas superan en número a sus pares masculinos y activan la maquinaria de los libros en empresas públicas y privadas, aún se hallan ausentes en puestos de decisión. El propósito central de este libro es enfatizar la importancia de nombrarlas, visibilizarlas, darles voz, historia, contexto, en el ámbito editorial de América Latina, a partir de sus propias palabras y experiencias. Se atestigua así una conversación entre editoras curiosas por exponer, escuchar, preguntar, discutir sobre su quehacer, y más de una ofrece reflexiones, propuestas, pendientes hacia un futuro no tan lejano.

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Seitenzahl: 160

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Romper tipos. Mujeres editoras

 

universidad veracruzana

martÍn gerardo Aguilar Sánchez

Rector

Juan ortiz escamilla

Secretario Académico

Lizbeth margarita viveros cancino

Secretaria de Administración y Finanzas

Jaqueline del Carmen jongitud Zamora

Secretaria de Desarrollo Institucional

Agustín del Moral Tejeda

Director Editorial

 

Nelly Palafox

Andrea Fuentes Silva

María Yaksic

María Fernanda Pampín

Claudia Domínguez

Lorena Huitrón Vázquez

Angélica María Guerra Dauzón

Mayra Díaz Ordoñez

Enriqueta López Andrade

Alejandra Palmeros Montúfar

Aída Pozos Villanueva

Melina Balcázar

Mónica Braun

Vesta Mónica Herrerías

 

D.R. © Universidad Veracruzana

Dirección Editorial

Nogueira núm. 7, Centro, cp 91000

Xalapa, Veracruz, México

Tels. 228 818 59 80; 228 818 13 88

[email protected]

https://www.uv.mx/editorial

Primera edición: 18 de diciembre de 2023

ISBN: 978-607-8923 93-9

Ilustración de forros: Aram Huerta

Edición: Nelly Palafox, Agustín del Moral y Jesús Guerrero

Diseño y producción de ePub: Aída Pozos Villanueva

 

Contenido

Contenido

Mujeres y libros

Nelly Palafox

Toma de postura

Mujeres y edición: entrelazamientos cuánticos

Andrea Fuentes Silva

Textos que nos ven: edición, paridad y mujeres

María Yaksic

El rol de las mujeres en el mundo del libro en Argentina

María Fernanda Pampín

Práctica y trayectoria

Editar día a día

Claudia Domínguez

Editar, ser editada, corregir, ser corregida: historia abreviada

Lorena Huitrón Vázquez

Trayectoria editorial

Angélica María Guerra Dauzón

Diseño editorial

La academia en el diseño editorial: enseñar como legado y profesionalización

Mayra Díaz Ordoñez

Buscando piezas que embonen: la formación académica en diseño editorial

Alejandra Palmeros Montúfar

El diseño desde la edición universitaria: sortear vicisitudes

Enriqueta del Rosario López Andrade

Diseño editorial: forma y función

Aída Pozos Villanueva

Editoras independientes

Canta Mares: editar y traducir, puntos que se atraen

Melina Balcázar

Tirar la toalla: confesiones de una editora independiente

Mónica Braun

Vestalia Ediciones

Vesta Mónica Herrerías

 

Mujeres y libros

Nelly Palafox

El trabajo editorial implica comprometer el cuerpo, aproximarlo al manuscrito, dejar los ojos en la lectura e imaginar la materialidad de un archivo. Dialogamos con un equipo de profesionales, incluido el autor, sobre las salidas posibles de una obra en particular. Esta serie de nobles y dedicadas tareas corporales no están ausentes de la emoción, la frustración o la esperanza. La editora piensa e imagina la manera en que se adaptará el libro al cuerpo del lector. Imagina y piensa una escena de lectura con todas sus particularidades. Por ejemplo, las manos del lector sufren con el peso del libro o en cambio se adaptan con facilidad y ligereza entre los dedos y el antebrazo. Es justo la mirada sobre esa escena y la reflexión en torno al cuerpo del libro que permite trazar una ruta para llegar a una determinada materialidad. En palabras de Patricia Piccolini, editora y maestra argentina, se trata de ir “de la idea al libro”.

Dar en el blanco con una obra en particular o mantener viva una colección de títulos que han ido dialogando a lo largo del tiempo es también un trabajo que nos resulta familiar. En muchos sentidos, la edición es un acto creativo que requiere de la sensibilidad y la inteligencia concretada en cada uno de los proyectos concebidos, editados, diseñados. Si fuera preciso escribir la biografía de una editora o diseñadora sería necesario recurrir a los libros que ha editado, acaso también a los que ha descartado, aplazado, abandonado o incluso añorado. Cada uno de ellos responde a un diálogo previo. Es una manera de avivar el fuego de una conversación que inició tiempo atrás o que inaugura una crítica creativa y transformadora.

En septiembre de 2022 la Editorial de la Universidad Veracruzana organizó el encuentro Mujeres en la edición como parte de una propuesta de reflexión crítica llamada “Foro de editores”, que se ha organizado en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario (filu). La primera convocatoria tuvo lugar en 2017, a raíz de los 60 años de la Editorial. El objetivo consistió en discutir las tendencias actuales de la edición académica y universitaria. Al año siguiente, con el título Edición digital: hacia una nueva manera de editar revistas y libros universitarios, expertos de talla internacional se reunieron para discutir temas de indización académica, redes y retos de las revistas académicas, así como la cada vez más copiosa, producción de revistas en el ámbito universitario. Por su parte, en 2019 se planteó el tema Derechos de autores y lectores. Compartir y divulgar ciencia en tiempos de crisis, centrado en los derechos de autor y el acceso libre de contenidos a través de propuestas como Creative Commons.

La pandemia pausó el foro los años subsiguientes, quedó reactivado afortunadamente en 2022 cuando, bajo la dirección de Agustín del Moral, la coordinación de Jesús Guerrero, la difusión y mirada crítica de Alma Espinosa, Itzel García Sedano y Julio Perea se propusieron visibilizar y reconocer el esmerado trabajo de las mujeres y los libros.

De tal suerte, se diseñaron seis mesas y un conversatorio para el foro Mujeres en la edición: hablamos entonces sobre la edición en Chile (país invitado especial de la filu)y Argentina; la edición de libros de literatura infantil y juvenil; las editoriales universitarias; las editoriales independientes; las trayectorias editoriales veracruzanas; las orillas de la edición al traducir y publicar poesía o revistas, y el diseño editorial.

Las páginas que se despliegan a continuación son el testimonio de esa conversación entre ponentes y asistentes curiosas por escuchar, preguntar y discutir sobre el quehacer de las mujeres en la edición, y de la reflexión posterior de las editoras que aceptaron la invitación de participar en esta publicación.

Con esta obra se inaugura también la colección Trazos editoriales, una serie de lecturas y herramientas bibliográficas para reflexionar en torno a la cadena del libro que felizmente recorre a los editores, diseñadores, correctores de estilo, traductores, impresores, libreros y, desde luego, a los lectores. Ellos son el primero y el último eslabón del ciclo de ese objeto altamente sofisticado y tecnológico que es susceptible de manifestarse en muy diversas formas: algunas más etéreas, pero igualmente tangibles en nuestras vidas.

El libro abre con el texto de Andrea Fuentes Silva “Entrelazamientos cuánticos”. Tal y como ella nos recuerda, asistida por Robert Darnton, “los editores son quienes deciden qué porción del universo debe escribirse en papel”. Para lograrlo es necesario arrimar el hombro y acometer numerosas tareas que no son exclusivas del ámbito de la edición: curar, corregir, investigar, coordinar, escribir, entregar libros. Desde las tareas de altos vuelos intelectuales hasta aquellas más humildes pero igualmente decisivas, numerosas editoras se entregan cotidianamente a los esfuerzos que consiguen la publicación de los pensamientos; ellas superan en número a sus pares hombres y activan la maquinaria de los libros en nuestro continente. Con Andrea Fuentes recordamos el propósito central de un libro como este: la importancia de nombrarnos y visibilizarnos en el ámbito de la edición. Prueba de ello, es el uso de la enumeración en prácticamente todos los capítulos de las mujeres que nos han inspirado desde la literatura, la edición, la historia y la crítica. Un gesto generosamente franco que revela una constelación de trabajadoras en el universo de los libros. Siguiendo esta premisa me permito mencionar a otras editoras que no están en este volumen, pero sí participaron en el conversatorio y sumaron con su mirada otras tantas coordenadas intelectuales de fulgurante mirada femenina: Xiluén Zenker, Miriam Martínez, Isela Xospa, Arely León, Diana Aguirre Beltrán, Iris García Cuevas, Elba Sánchez Rolón, Nina Crangle y Diana Luz Sánchez.

En todo momento se procuró visibilizar el de por sí invisible trabajo de las integrantes de este colectivo. Quizás por eso Andrea Fuentes nos pregunta a bocajarro: “¿Debemos seguir reescribiendo y corrigiendo a quienes mal escriben, hacer parecer que unos señores escriben de maravilla cuando no lo hacen?”

Por su parte, María Yaksic, editora de Banda Propia de Santiago de Chile, trajo a la mesa una fórmula de palabras que asociadas con la edición nos entusiasmó por su talante y fuerza: “obreras del pensamiento”. Combinación propuesta por la novelista peruana Clorinda Matto de Turner en 1885. En gran medida somos obreras de la palabra y la edición; compartimos como ella el deseo de incluir en una dedicada enumeración la visibilización de los nombres de las mujeres en el terreno de la creatividad y la escritura. Su capítulo nos abre bibliografías y conversaciones que nos acercan a otros tantos títulos de la editorial que ella dirige y que, en suma, conversan con una tradición de escritura invisibilizada. En su capítulo nos dejó esta cifra que no se distancia del contexto mexicano: “un libro en Chile producido por una editorial independiente, en general, no supera los 500 ejemplares. Ya el año pasado el margen de ganancia por cada ejemplar era de 1 000/1 500 (30-50 mexicanos), y hoy con el aumento del papel es aún menor”. ¿Vale la pena embarcarse en una tarea con un margen de ganancia así de escaso? La ganancia no está, a todas luces, en el territorio de lo económico sino en ese otro espacio más simbólico e igualmente valioso como lo es la puesta en discusión de los pensamientos.

Desde la orilla argentina, Fernanda Pampín nos recuerda que “las mujeres somos las principales responsables de los libros que se publican” en el mundo. Aunque como bien agrega no necesariamente esa superioridad se traduce en puestos gerenciales o cargos decisivos en los grandes grupos ni en las editoriales universitarias. Aunque sí, qué bueno, en las editoriales independientes. Ellas son las garantes de la bibliodiversidad y proponen una curaduría que acerca asombros y hallazgos a lectores que, además, son mujeres en su mayoría. Las editoriales independientes tienden redes con libreros de barrio en una sinergia afortunada mucho más próxima y fraternal en la cadena del libro.

Claudia Domínguez coincide con Andrea Fuentes en concebir la edición como un acto primordialmente creativo: redactar, revisar, idear, concebir y ordenar en donde antes no había nada. La actividad supone una mirada estética y una voluntad de dar corporalidad a ideas incipientes, heredadas o proyectadas con otros para comprender una escena de lectura. Tengo para mí que Claudia Domínguez es una editora de raza con una prosa prístina que fácilmente le permitiría ser una escritora de textos académicos o creativos. Ha escogido el camino de la edición y, quizás, prefiere hacer que los pensamientos de otros cobren materialidad en lugar de los propios. No creo que una cosa excluya a la otra, el trabajo de otras colegas lo prueba y, en su caso, es una suma en el perfil del oficio.

La poeta, editora y maestra Lorena Huitrón recorre cada una de estas identidades en un contexto en el que los lectores y los estudiantes fortalecen la vocación por la palabra. De su experiencia y oficio comprendemos, por ejemplo, cuál es su premisa al editar poesía: ejercicio nada fácil que solicita el respeto y la contención del color rojo sobre la palabra ajena. ¿Qué tanto podemos corregir el texto poético? Se trata más bien de cazar erratas y acercarnos, mediante el diálogo, a la valoración de la puesta en página de la poesía sin que medie una invasiva intervención del editor. El consejo que ofrece a los jóvenes poetas es valioso: conozcan el catálogo de las editoriales que publican poesía y juzguen si lo que han escrito consuena con esas voces.

La trayectoria editorial de Angélica María Guerra Dauzón está vinculada estrechamente a la Editorial de la Universidad Veracruzana. Su perspectiva es valiosa porque nos recuerda el camino de un oficio forjado en el constante aprendizaje de un entorno colaborativo. Evoca, por ejemplo, la manera en la que las pruebas se maquetaban en la Ciudad de México y volvían a Xalapa en hojas de un color distinto cada vez para marcar el avance del proceso editorial: la transición cromática fue de las hojas de color rosa para las primeras pruebas; verde claro para las segundas; y blanco para dar cuenta de la limpieza de las páginas listas para la imprenta. Nos comparte ocho reglas de oro que aprendió en un curso de actualización editorial. Cada una de ellas habla del rigor y la búsqueda casi obsesiva del trabajo editorial. Cito una de ellas inspirada en una frase de Voltaire: “lo mejor es enemigo de lo bueno”.

La sección siguiente está dedicada al rico horizonte del diseño editorial que se detiene en el magisterio, la retórica aplicada en la comunicación gráfica, y la búsqueda de libros que en México no existían, pero eran necesarios, como aquellos dedicados al pensamiento teórico de la imagen y la fotografía.

Mayra Díaz Ordoñez se pregunta: “¿cuán responsable es el diseñador editorial de lo que crea y dónde termina su tarea en el contexto de la edición?” En el caso de la autora se extiende desde la idea del libro hasta la materialización del objeto. Reparte a los lectores su experiencia traducida en consejos desde el diseño originario hasta la vigilancia a pie de imprenta y la consideración para aprender a partir del error.

Alejandra Palmeros dedica su texto a los estudiantes y nos propone una tipología que muestra las prácticas del oficio de diseñar. Todas las opciones comienzan con la palabra diseño editorial y suman un complemento verificable en la práctica: la narrativa, la divulgación de la ciencia, la tipografía, el arte, la producción y el diseño en sí. Quien desee acercarse a esta profesión puede leer este capítulo de Alejandra y abrir las perspectivas aplicadas en la vida.

Enriqueta del Rosario López Andrade o Queta, como se le nombra afectuosamente, nos propone darle tiempo al tiempo del diseño; respetar y no apresurar el diálogo con la obra para buscar la portada más elocuente, así como la comprensión de un pensamiento que después sea susceptible de cobrar una visibilidad particular. En una metáfora cromática Queta nos explica cuál daría cuenta de su ejercicio profesional: “El diseñador editorial, como el magenta, es un color primario, y necesita del amarillo, del cyan, para lograr una variedad de colores. Es así un eslabón en el quehacer editorial”. Un eslabón que da fuerza y continuidad a la cadena del libro.

La afilada reflexión teórica de Aída Pozos en el capítulo “Diseño editorial: forma y función” nos permite acercarnos a la retórica del discurso editorial. El lente desde el cual nos propone mirar nos recuerda las cinco operaciones desplegadas en la argumentación: intellectio, inventio, dispositio, elocutio y actio. Tenemos la posibilidad de comprender el proceso editorial como un complejo acto de transformación que parte del análisis y la comunicación visual en busca de la proporción, la armonía, el balance y la legibilidad.

En el tercer capítulo Fernanda Pampín señaló la importancia de las editoriales independientes para sumar diversidad al ecosistema del libro. Las tres editoras que cierran esta obra son un ejemplo admirable de una pertinaz vocación. Melina Balcázar parte de una premisa clara: la pulsión lectora o la pulsión traductora, “ese deseo imperioso de compartir un texto al que le atribuimos el poder de cambiarnos, de producir un acontecimiento de sentido, de hacernos mirar de forma distinta el mundo”. Ahí está la razón de ser de la editorial Canta Mares, tan eufónica como elegante en sus formatos impresos; la editora, traductora y profesora que es Melina Balcázar reivindica la traducción como un acto creativo; posiciona su trabajo en el cruce de las posibilidades estéticas y políticas que vinculan al autor, al traductor y, en este caso, a la editora. Nos recuerda que nuestra práctica es semejante a la película Fitzcarraldo de Werner Herzog por “querer construir por amor al arte un teatro en la selva y para ello ser capaz de hacer pasar un barco por encima de una montaña”.

La rocambolesca aventura de Fitzcarraldo nos recuerda la confesión de Mónica Braun que lleva por título “Tirar la toalla”. Es la ocasión de acercarnos a la biografía de la editora que creó y mantiene vivo el sello Nieve de Chamoy; sus páginas nos permiten asomarnos a la práctica desafiante que consiste en avivar la conversación sobre una potente bibliodiversidad curada con esmero en circunstancias muchas veces adversas. Las editoriales independientes pueden mostrar también un franco agotamiento de sus editoras ante las múltiples tareas que acompañan al oficio, la magra ganancia y el fatigoso ego de algunos autores. Con todo, para decirlo con Stefan Zweig en su entrañable Mendel, el de los libros: “los libros sólo se escriben para, por encima del aliento propio, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido”. Para eso seguimos haciendo libros, incluso si las nieves de chamoy peligran por deshielo.

Las editoriales independientes pueden tener 13 años y dos integrantes, tal y como lo prueba Vestalia Ediciones, fundada por Vesta Mónica Herrerías con la complicidad de Alejandro Magallanes. La intención original consistió en poner en circulación libros que no existían en México en el horizonte bibliográfico. Se perfiló entonces una tarea que prestara un servicio de interés social a la comunidad de lectores: “actualizar el pensamiento teórico de la fotografía y la imagen”. Ahora bien, estos libros se han ido multiplicando y definido en colecciones clave que están hechas para pensar críticamente pero también para deslizar los dedos por el ojo troquelado en las portadas. Coloridas, sólidas y de contundentes diseños se multiplican en una editorial consolidada que suma admirados lectores. Este capítulo nos entusiasma a través de hallazgos y procesos compartidos que nos son revelados por primera vez.

En Romper tipos. Mujeres en la edición declaramos, concordando en femenino, la cita de Roger Chartier: “los autores no hacen libros, las editoras sí”. Son ellas quienes crean colecciones de libros, transforman la gestión editorial de las universidades, traducen, nombran a otras mujeres, modifican el rostro gráfico de las páginas y las portadas de los libros. Y cada una de ellas compromete los sentidos para crear artefactos persistentes y bellos. A la manera de un legado las editoras avivan el fuego de la conversación; y consiguen que las palabras también puedan ser tocadas con las manos.

 

Toma de postura

 

Mujeres y edición: entrelazamientos cuánticos

Andrea Fuentes Silva

I

— a —

En La matanza de gatos y otros episodios de la cultura francesa, el historiador estadounidense Robert Darnton se refiere a lo que él mismo llama la “historia cultural”, donde reflexiona, entre otros asuntos, sobre la historia de la lectura. En el capítulo v