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El libro presenta una variada gama de temáticas, a través de composiciones poéticas en verso y prosa, donde la autora hace una reflexión de sus anhelos y propósitos, entre otros elevar el nivel de conciencia de las personas, nos abre su mente en los secretos más escondidos que vuelca en su libro "Rosa Azul" El libro nos lleva a saltos abruptos, reflexiones en temas como: El bien de la humanidad, historia de una religiosa, ovnis, seres extraterrestres (Héroes terrenales y espaciales, el cuidado de la naturaleza, la contaminación, la Francmasonería, el poder de la mujer, mensajes para todos los gobernantes del mundo, donde se manifiesta como una soñadora, idealista empedernida, mística; Donde en nombre de Dios realiza sus argumentos dirigidos a salvar la humanidad y desde su versión nos relata el inminente regreso de Cristo; Muestra valores, disciplinas, honestidad, debilidades, pasión presentando un deseo enorme de coger todas las cosas y cambiar el mundo en beneficio de todos. Es una mente que rebalsa del cuerpo, llena de esperanzas y bienestar. Libro de ensoñaciones, de un corazón bondadoso, de palabras sencillas, amante de lo bello, lo simple, lo celestial, todo tras la armonía del mundo, poniendo en primer lugar el amor, paz y fraternidad como sus mayores aspiraciones para la humanidad. Nos entrega como mensaje que una creencia firme y el amor hace a las mentes de los humanos concebir caminos.
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Seitenzahl: 191
Veröffentlichungsjahr: 2023
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Eulalia Solís
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz Céspedes
Diseño de portada: Rubén García
Supervisión de corrección: Ana Castañeda
ISBN: 978-84-1181-392-1
Sitio: www.ada-irizada.blogspot.com
Correo: [email protected]
WhatsApp: 56-977652609
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¿Fui María de Magdalena?
Un mensaje simple para gente intensa.
Un ensayo, tipo miscelánea.
El espíritu reencarnado de María Magdalena…
sobre la Sagrada Tierra.
Eulalia Solís Herrera
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En este libro
están relatadas
mis experiencias
con mi ser interno
y las revelaciones
de los Hermanos
Mayores.
Prólogo
Un libro muy especial es este, Rosa Azul, que escribió la joven autora Eulalia Solís Herrera, con un ideario muy sencillo: «un mensaje simple para gente intensa». Quien lo lea se sorprenderá, porque su mensaje no es simple, sino muy comprometedor. Y no solamente para gente intensa, sino para cualquier lector sensible, con capacidad de entender la complejidad del mundo en que vivimos.
Es un libro de difícil clasificación. En un centenar de páginas, se mezclan muchas disciplinas. Desde luego, para su concreción, utiliza el verso y la prosa, ambas expresiones con similares propósitos, donde ella mezcla elementos antropológicos, sicológicos, políticos, filosóficos y religiosos. El signo básico, sin embargo, es la divinidad, que, en nombre de Dios, respalda todas sus apreciaciones, que en definitiva nos indilgan por el camino del bien, entendiendo que esa es la única posibilidad que el hombre tiene para salvar a la humanidad de un desastre.
Compromete en su argumentación a la Francmasonería Universal, entidad que, según la autora, tiene mérito para dejar oír su voz, en el sentido de influenciar para dar paz al mundo.
Diversos capítulos de este libro son reveladores claros de los alientos de paz que la Tierra necesita, como son los subtítulos destacados de cada uno de sus capítulos, como «El poder de la mujer», «El manejo correcto del amor sexual» o «La presencia afortunada de héroes terrenales y espaciales», tema este último al que le dedica un gran espacio.
Incluso, partiendo de esta realidad, Eulalia nos cuenta, a través de algunos relatos, el protagonismo de seres espaciales, que aparecen y desaparecen, acercándose con su ocurrencia a la leyenda como género literario. Incursiona con la aparición de ovnis, con la presentación de personajes, ponderando con ellos los excelsos valores de la paz y el amor y calificando los imponderables que constituyen la esencia de la vida y de la muerte.
En términos generales, el libro es un exordio de los grandes valores universales, que el hombre debería impulsar desde todos los ámbitos de su cotidianidad, especialmente aquellos que manejan el poder en sus más diversas dimensiones. El amor y la paz son las aspiraciones supremas de sus textos en prosa.
En cuanto a sus textos poéticos, sus mensajes tienen el mismo tono. La rosa es el elemento simbólico inspirador que ella maneja a lo largo de su trabajo y el amor es la instancia en que desembocan todas sus aspiraciones y sus sueños.
Estructurados en estrofas con tres y ocho versos, les ha colocado títulos tan sugerentes como los siguientes: «Al héroe de mi corazón», «Distancia mística», «Amor eterno», «Impaciente espera», «Desaliento», «Soledad», «Mi refugio», «Sueño mágico», «Infancia de ensueños», «Mi regreso», «Reencuentro con mi paz», «Corazón», «Reverencia de amor», «Hora mágica», «Desamor», «Amada oscuridad», etc. Son todos textos poéticos iluminando los temas del amor.
Culminan estos poemas en otra serie, destinada a quienes se alejan de la vida austera y se sumergen en la vida fácil, que promueve el vicio y la maldad.
Constituyen una llamada a quienes se ha desviado de la buena senda. Para ellos, estos versos finales de un gran poema, titulado «Nuevo Mundo», cuyo texto es el siguiente:
Siento como el anochecer de nuestras vidas
entristece nuestro mar de emociones.
Como un volantín que se escapa,
se va la ilusión
de poetas, santos, visionarios
que soñaron un dichoso devenir.
En el ocaso de nuestros días,
el mundo pareciera adormecido.
¿Qué les pasa a nuestros sentidos, a nuestro corazón?
¿Cuándo entenderemos
que la vida se encamina
hacia un profundo despertar?
Mi alma, desesperada, se pregunta:
¿por qué la maldad, como una manzana podrida,
quiere corromper lo perfecto?
¿Por qué la desbordante alegría de los niños
no basta para detenerla?
¿Por qué persistimos su desolación
frustramos sus sueños
y mutilamos su espíritu?
Estos veinte versos, más otros ciento ochenta y siete, integran este «Nuevo Mundo» que ha escrito Eulalia, dejando en su contenido infinidad de preguntas, que culmina con una gran aspiración, expresada en sus últimos seis versos:
¡Vivamos en plenitud el Nuevo Mundo!
Será un canto de esperanza,
la vuelta a la ilusión
como el mágico esplendor,
que, después de la tormenta,
Nos regala el arcoíris.
Carlos René Ibacache
Chillán, marzo de 2013
Obra dedicada especialmente a toda mi familia «griálica», especialmente a mi madre, mi padre, mis hermanos, las terrenales y a la gran fraternidad de los rahma, francmasones, rosacruces, guías y scout de todo el mundo, que para mí son como los payasos de mi Dios-Amor, porque me hacen reír a carcajada con su ayuda original e incondicional por el prójimo. Especialmente dedicada a un hombre maravilloso que conocí en esta vida: Cristián Daniels Sánchez.
El amor es mágico
¡Amo a todo ser viviente de esta Tierra, en especial a los seres con alma de niño, que ayer y hoy están sanando la Tierra convirtiéndola en el Nuevo Mundo! Ellos son los niños de las estrellas, ¡los seres de la Nación Arcoíris, que ya se asoma para nuestro despertar total!
Vía Azul para adultosPrimer Manifiesto de Serena, la Rosa de los francmasones
A mi vida yo le hago una descripción poética, digo que es como un mágico laberinto de la rosa; porque es como un jardín de esa bella y mítica flor, que es hermosa aun con sus espinas, que nos pueden hacer heridas pero que, sin embargo, su resurrección es inevitable, esperada y amada por la raza humana y por todo ser viviente de este mundo.
Un muy buen día me encontré con una visionaria mujer, llamada Esmeralda, que me dio un mensaje muy lindo; decía así: «En tu entorno está toda tu vida; mira, escucha, ten silencio, porque el Padre siempre hablará en tu corazón. Sentirás el gozo».
El mensaje de esta mujer, lo recibí en una conferencia que impartía Sixto Paz (ufólogo peruano), en la ciudad de Santiago, Chile. ¡Quedé anonadada! Aquella vez vi el anuncio en el diario, se anunciaba que hablarían del Manto de Turín, asunto que me interesó muchísimo, pues todo lo que tiene que ver con el maestro Jesús me apasiona.
Tengo que decir que este mensaje es principalmente para todos los francmasones de la Tierra, ¡pues ellos ya me descubrieron y quiero invitarlos a un juego que les voy a proponer para que hagamos realidad nuestro sueño de hacer brillar la Tierra como un majestuoso espejo al sol!
Les pido que el tiempo que tardemos para este encuentro que será con la humanidad y con los Hermanos Mayores, los ángeles de Dios (o sea, los extraterrestres) no sea tan largo como mis extensos y alegres juegos a la escondida, que apasionadamente jugaba yo cuando era una niña.
Ahora soy una mujer, me siento responsable de dirigirme a todos los respetables francmasones de la Tierra para que nos pongamos a trabajar por un motivo profundo y relevante, espero que lo comprendan.
Me gustaría decirles muchas cosas, pero iré paso a paso, muy serena y libre, con la confianza de que seré entendida; también quiero decir que mis ideas serán dichas con respeto, humildad y ecuanimidad, como se lo merece esta gran fraternidad.
Yo voy a hacer un compromiso personal ante las personas que obtengan el libro Rosa Azul de Eulalia Solís Herrera, y es que parte de los benditos recursos que se obtenga de este profundo e inspirado libro irán en directo beneficio de la Villa del Santo de Nazareth, de la zona Cruz del Sur; para que esta magnánima institución crezca y se especialice tanto y más como de seguro lo soñó un día mi sabia amiga y maestra de vida, la hermana Margueritte, religiosa y francmasona francesa que trabajó arduamente, sobre todo, por los niños y niñas de mi Tierra.
Ella inculcó en mí, con su ejemplo, valores muy importantes que llevaré siempre en mi corazón por el resto de mi vida; es más, estando ella fallecida, yo siento que mi maestra ilumina mi espíritu a cada paso que doy por esta vida bella, y es por eso que quiero mostrarles una carta póstuma que le hice con todo mi amor y admiración que siento por su espíritu, por sus obras, sueños íntimos. Por su memoria inolvidable.
Dice así este mensaje para esta mujer grandiosa que ya cruzó el umbral:
Entrañable hermana Margueritte:
Hermana de luz, esta carta póstuma que le escribo es un reflejo de que la extraño muchísimo, de que mi amor por usted será eterno y de que no sé cómo todavía, pero que mi compromiso por los niños de la Villa del Santo de Nazareth, su bella inspiración, será real. Sé que amar y respetar la sabiduría, ternura, la inocencia de «sus hijos» es la lógica de amarte de verdad.
Usted me mostró caminos de paz, de verdad, de compasión, de esperanza, de sencillez ¡y tantos más! caminos que llevan a la gloria, a la gracia divina.
Gracias, miles de gracias por mostrarme su grandeza y también por decir a veces en la intimidad, sobre todo a Dios-Amor, «me equivoqué», porque así pudo ser la heroína que tanto admiré en lo personal; para mí, usted tenía la fuerza que emerge de un volcán y la ternura de una pluma de pájaro que cae del cielo. Usted fue mi amiga incondicional, que me ayudó sin pedir nada a cambio, con la cual viví un año, sinceramente uno de los años más felices que recuerdo. ¡Allí Cristo vivía con nosotros! Aprendí muchas cosas. Usted fue una mujer excepcional, con la cual, creo yo, todos los que la conocimos vivimos momentos muy hermosos. Yo la gocé mucho, doy gracias a la vida por eso, por darme la oportunidad de conocer su bella alma.
La realidad es que nunca más la veré a usted recorrer casa por casa, para saber de sus ¡tantos! «hijos», aconsejarlos y darles dulces. ¡Cuánto deben extrañarla esos niños de alma grande, a los cuales tanto amor usted les dio.
¡Todo, todo me resulta a nostalgia! Ahora nosotras tampoco podemos compartir literatura; recuerdo cómo me daba sus enseñanzas; para mí usted era como una maestra oriental. Su ser fue para los jóvenes una guía espiritual, de esas difíciles de encontrar, porque actuaba y hablaba de manera muy auténtica, siendo el personaje principal Jesucristo. Yo sé cuánto lo amaba y se desvivía por Él. Sus prácticas de yoga y el naturismo la hicieron una mujer de voluntad propia, disciplinada, de auténtico vivir. Fuera o no lo correcto, usted actuaba con fe y convicción propia. Tal vez, de todo lo que admiré de su persona, eso fue lo más importante para mí.
Todos nosotros tenemos la naturaleza, la vida, el amor para dar y recibir, usted amaba todo eso ¡y más todavía! Le doy el tributo más noble que le puedo dar: seguir su ejemplo, cuidar cada valor, cada gesto, cada sueño que usted tenía y decirle que lo transmitiré de generación en generación.
Serena
Les hablo de esta gran mujer, pues a mí me gustaría ser la continuadora de sus metas y sueños; uno de ellos era mejorar las condiciones de vida de los niños de África. Amigos francmasones de la Tierra, se puede ayudar a toda la Tierra desolada del mundo y transformarla en un paraíso. ¡Con buena voluntad y amor, se puede! Para esto es imprescindible, entre otras cosas, «educación más educación», eso sí, respetando las diversas culturas, que tienen mucho que aportar, para recrear un Mundo Nuevo.
Todas mis metas se dirigen a un solo gran sueño: la transformación de la Tierra en un lugar bello y pacífico, donde todos podamos ser plenos, fértiles y felices, donde la humanidad entera viva en gracia y verdadera armonía, ¡no la armamentista!
Creo que la raza humana tiene líderes sabios que con su inteligencia y amor podrían hacer realidad las añoranzas de muchas personas, que incluso hace tiempo ya están trabajando por el mundo nuevo, el planeta de la luz, que grita con desesperación que haya un revolucionario cambio a favor del equilibrio en todo el sentido de la palabra. Un admirable equilibrio, como el que rige en la naturaleza cuando ella está sana, que con su gentil mano pone a nuestra disposición sus bondades y miles de ejemplos dignos de mencionar, como los existentes en todo cuanto vive a nuestro alrededor, como, por ejemplo, los colmenares reinantes a través de nuestra Tierra. ¡Es cosa de observar la grandiosa armonía de la creación!
A mí me fascina la música de todo tipo, sobre todo aquella que me entrega un mensaje positivo como «Soy feliz», del gran cantante Nino Bravo; les hablo de esta bella canción porque ella encierra todo el mensaje que les quiero dar aquí, sobre todo a aquel que quiera vivir en el Mundo Nuevo, que ya comienza a asomarse para mostrar su esplendor allá por el año 2033 aproximadamente. ¡Sin duda que viene para quedarse para siempre! ¡Yo tengo fe en que eso ocurrirá!
Ya les dije que mi vida ha sido como un laberinto. En realidad, ¡un mágico laberinto! Les relataré por qué creo yo eso.
Primero, decir que soy una afortunada por los maravillosos padres que tengo, que me han enseñado que es posible arrepentirse, ser perdonado y así vivir en una profunda y verdadera paz; eso entre mil cosas que, en su esencia, es sabiduría pura del ser humano que vive entre las praderas, junto a los ríos, animales, bosques y colinas del bello campo de mi país, Chile.
El perdón es un valor que el mundo necesita con urgencia; sin esa capacidad, los humanos no podemos vivir serenos, y la falta de paz nos corroe el espíritu, pues nuestro Dios es como si se nos escapara y ya no hay un estado apropiado ni para pensar, reír o mirar de frente a los seres que más amamos. Por eso hago un llamado a la paz, ¡a la bendita paz interna!
Mi vida ha sido envuelta en un halo de misterio, por decir algo para explicar mi vida, que ahora va por un camino hermoso en el que estoy empezando a entender a qué vine al mundo y a darle un tributo grande a todos aquellos que me han hecho crecer y ser lo que ahora soy.
El misterio, magia, no ha estado lejos de mí y es por eso que me he transformado en una mujer mística, profunda, reflexiva, que tiene una gran esperanza por el cambio del mundo actual, por la felicidad de todos nosotros y de los seres que vendrán; porque si alguien cree que nuestro mundo se esfumará en el espacio, ¡están muy equivocados!, pues una creación tan grandiosa como es la Tierra será salvada. Esto lo puedo decir con casi absoluta certeza.
Dios ha estado conmigo siempre, y yo con Él. Quiero confesarle al mundo que con fe hice un sacrificio por la Tierra, el día 10 de octubre de 1987, el mismo día en que los sabios mayas predijeron que habría hechos especiales. Quiero plasmar aquí hechos absolutamente verdaderos, mas yo no trataré de convencer a nadie, sobre todo porque este mismo hecho a mí me cuesta creerlo. En lo que sí creo abiertamente y sin duda es en la sincronía; a mí me han ocurrido infinitos hechos sincrónicos que me ayudan a entenderme.
A esta altura creo sin dudar en los amigos extraterrestres que están ayudándonos en todos los aspectos de la vida; es más, yo creo que cuando estemos cabalmente preparados, ellos se demostrarán al mundo, habrá viajes estelares y el humano vivirá experiencias maravillosas. Para eso hay que prepararse, tanto espiritual, moral e intelectualmente como también físicamente, pues ellos buscan un corazón puro y están dispuestos a sanar las múltiples enfermedades que está padeciendo la humanidad.
¿Por qué crucé yo el río Alas del Ángel? Aquel día de octubre, siendo que aún no era verano, el río estaba muy caudaloso y me pude haber ahogado… Las veces que me lo preguntan digo lo mismo; en ningún momento quise matarme, lo que quise hacer fue un gesto simbólico de ir a la cordillera de los Andes para salvar a mi familia y al mundo. ¡Sí, al mundo! Fue un profundo llamado interior, ¡porque yo temía algo horrible! Y me sacrifiqué. Eso me significó pasar por doctores, hartos medicamentos, incomprensión, amigos nuevos y mi firme convicción de que el sacrificio no había sido en vano, pues, en el lugar exacto donde yo crucé el río ¡yo vi un ovni! Eso fue lo más espectacular que yo he visto en mi sencilla vida. Y lo más espectacular justo allí, donde yo crucé el río. Eso fue en el mes de julio de 1995. Ese ha sido un hecho relevante en mi vida, que me liberó de mi falta de confianza en mí misma; recuerdo que aquella vez me arrodillé en el suelo y le recé un padrenuestro a mi Señor. ¡Yo estaba muy emocionada y agradecida de la vida!
Durante este último tiempo, la naturaleza se ha ensañado con la Tierra y hemos visto todos, a través de los medios de información, los dramáticos hechos que han vivido los diversos pueblos del mundo. Todo nuestro planeta, adolorido de tanta desconsideración por la falta de conciencia que nos pone ciegos y aturdidos frente al tema de la contaminación de este mundo que no es nuestro, sino de las futuras generaciones, que, sin duda, actuarán con más cautela y humanidad en el momento de cuidar lo que tengan; y así, por ejemplo, no vivirán el terror de sobrevivir ante un feroz huracán. Nombro eso por decir uno de las grandes consecuencias en el aspecto ambiental que hoy en día hemos debido afrontar por nuestra irresponsabilidad. No hemos sabido defender lo natural y sano por ser ambiciosos; y pensar que de eso depende la vida sana en este planeta único… Sin el aire, ¿qué somos? ¿Acaso queremos andar con máquinas de oxígeno en nuestros hombros en unos años más? Creo que a nadie le gustaría no poder pasear nunca más en las orillas del mar.
No hemos sabido defender con pasión la BELLEZA SAGRADA, que está a nuestro alcance y todos la podemos gozar sin excepción alguna. Cómo me gustaría que la juventud, los niños y toda aquella persona sensible de la Tierra soñaran, imaginaras y trabajaran por las bellezas del mundo natural con la fuerza y la pasión de los que trabajan y se divierten como, por ejemplo, con el fútbol.
Mi vida, como la de muchas mujeres del mundo, ha sido de una constante lucha contra el machismo imperante, que ha sometido a las mujeres a su antojo por mucho tiempo ya, en todas las épocas; y que ahora ha ido menguando para dar lugar al similar aborrecido feminismo, que podría llevar a los hombres y las mujeres a una constante lucha sin cuartel, injusta y enfermiza, puesto que la verdadera ley es que tanto el hombre como la mujer somos distintos física y mentalmente, mas en derechos somos idénticamente iguales. Esto lo voy a repetir: ¡las mujeres somos seres idénticos en derechos en comparación a los hombres y viceversa! Por Dios, hay que entenderlo y no ser tercos. La mujer, con natural sensibilidad, está aportando cosas grandiosas a la humanidad, mas su trabajo y sus sacrificios, lamentablemente, no son reconocidos cabalmente. Para qué decir cómo se le trata todavía a la mujer en Arabia, ¡por mencionar un país! Hay que reconocer el valioso ser que es la mujer: ella, a través de su vientre, nos trae al mundo y aquí venimos a evolucionar; y gracias a su extraordinaria calidez, paciencia y amor sobrevivimos a tan notoria dependencia. Sí, porque los humanos somos uno de los seres más dependientes; y sin una madre adoptiva o verdadera no salimos a flote. Y, entonces, digo yo, ¿por qué tantas injusticias para las mujeres, que dan su vida por sus hijos o, más bien, por todas aquellas que merecen un trato respetuoso y digno de todas las personas? En especial, de los hombres, que parecen olvidar quién los trajo al mundo. Mis palabras van para ellos ahora, puesto que son los hombres quienes tienen actualmente los dominios del mundo: las fuerzas armadas, el sistema macroeconómico, la educación, la salud… Por ello les digo: por favor, escuchen a las mujeres inteligentes y sabias de este mundo, pues ellas tienen facultades importantes que no tienen los hombres y que se complementan con ustedes. Así giraremos en un admirable equilibrio que nos dará paz y bienestar, lo que necesitamos.
Cuando la maravillosa alborada comience su itinerario, nosotros también haremos el recorrido y todo aquel que vea nuestras figuras al andar notará la diferencia entre ser tremendamente feliz y consecuente con lo que decimos o ajeno a lo que le incumbe a todo ser viviente, en especial a los humanos, me refiero a la sanación del mundo. Sabemos que hoy muchos de nosotros están atentos a los cambios y que sirven día a día con mucho empeño para llegar a lograr ese ideal, ¡y que hasta gotas de sudor les salen! Todo por no ser indiferentes al dolor. Esa actitud firme e incondicional, créanme, será premiada por la ley metafísica conocida como «causa y efecto». Dios retribuye todo lo bueno que hacemos por alguien. La vida necesita ángeles en la Tierra, ¡no demonios! Todos tenemos almas de ángeles, lo que pasa es que muchas veces no la cultivamos lo suficiente.
Ya lo mencioné antes: soy una convencida de que cualquier cosa que hagamos, pensemos o sintamos tiene un efecto (ya sea positivo o lo contrario) en nuestro círculo alrededor; y es por eso que en estos momentos medito sobre la estupidez humana de poner vanidades en la televisión. Allí, el materialismo hace su presencia más fuerte, la mujer es un objeto sexual … Me pregunto por qué no se usa ese notable invento de una manera provechosa que sea objetiva, sensible al mundo y realidad en que vivimos. Me gustaría que esa gente creativa, carismática, llena de sueños fantásticos, que trabajan para la televisión fueran los primeros en ofrecer sus servicios nobles para darle un vuelco a la sociedad de este mundo actual. Porque son ustedes principalmente los que diariamente se encuentran junto a nosotros en todas partes y todos los días. Observo que muchas veces una familia no tiene lo suficiente para comer; sin embargo, los tiene a ustedes en la pantalla, mostrándoles anuncios comerciales. La ironía de la vida, ¿no? Aparte de eso, la televisión muestra una encarnizada violencia que no aporta nada, absolutamente nada; al contrario, entorpece los avances que están haciendo los mensajeros de la paz, que siempre han existido, pero que no los atendemos por ser sordos y ciegos.
Por eso, amigos del cine y la televisión, procuren un cambio más positivo en sus mensajes, que aporten luz, ¡no oscuridad!, para que su vocación vaya de acuerdo a sus profundos y honestos ideales. Recuerden que un pequeño niño crecerá recibiendo sus enseñanzas y ese niño puede ser su hijo. Sean los mejores padres del mundo para la gran teleaudiencia que se entretiene y aprende de ustedes.
