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En Rotación, Mauricio Harros nos invita a compartir su clásica voz que, al mismo tiempo renovada, amplía su mirada y las temáticas que la vida le ha ido proponiendo, mucho más allá del amor-desamor, predominante en forma casi exclusiva en sus dos poemarios previos. A través del verso libre nos presenta una experiencia sensorial potente que profundiza en las sensaciones más puras de la existencia y los matices emocionales de la vida y sus etapas, en sintonía con elementos de la naturaleza y el espíritu. En esta ocasión, con un hablante lírico mayoritariamente en tercera persona que habla de cambios y esas luces y sombras que la vida tiene, del mismo modo en que se manifiesta el ciclo día-noche.
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Seitenzahl: 46
Veröffentlichungsjahr: 2022
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A Dios, mi familia, amigos y amigas, a todas las personas que me han apoyado en este recorrido y animado a seguir escribiendo; también a quienes han abierto su mente y corazón a mis escritos, y les han hecho sentir, pensar, recordar, imaginar, conectar e identificarse.
Cuando azul el alma renace
se crean nuevos soles poderosos
y orbitan planetas nuevos a su halo.
El día alarga sus horas en festejo
las flores crean colores nuevos.
Cuando roja el alma se eleva
los pastos brillan más en sus verdes épicos
y las sonrisas juntas no se desvanecen.
Cuando colorida el alma se levanta
no hay más oscuridad terca
solo luz de interminables rayos
aves en nidos de abundancia
felicidad renacida que no claudica.
Inconmensurable universo total
finito universo personal
lo eterno y lo mortal
surgen de un caos inicial
que se alinea y ordena después
para que manantiales de vida surjan
y desborden como ríos libertarios,
metáfora de la vida inicial
y de la vida cada día
donde a veces lo caótico gobierna
creación y destrucción se suceden
luz y oscuridad conviven.
Ambos universos se crean y recrean
se influyen
y unen luminosos para siempre
en la absoluta asamblea
del todo que no acaba.
Reino de las luces en la tierra
de frecuencias elevadas
que almas danzan en círculos
porque no todo es oscuridad espesa
empecinada en parecer fuerza dominante.
La luz prima
cuando brillan coincidentes todas las almas
y danzan la sinfonía perfecta
cuando hablan la única lengua común,
la del amor fraterno,
que hace comprender nuestras huellas pasadas y futuras,
enmendar los caminos mezquinos y erráticos
que nos enlaza como hermanos.
El reino del amor y la luz
que nos cobija y da esperanza
que todos construimos
elevando el alma propia
junto a todas las demás.
Reino que vence toda tiniebla
reino de luces y amor
que desde la tierra
hace un signo al cielo.
Reino donde las almas
se abrazan invisibles
elevan y brillan
desde hoy hasta la eternidad.
Tanta luz no apreciada
repartida por el mundo.
Tantas sombras remarcadas
que parecen dominar todo.
Gigantes luces y pequeños destellos
que se despliegan
como doradas guirnaldas
al paso de quien quiera o pueda ver.
Tanto sol y tanto cielo
que pacientes esperan ser descubiertos.
Tanto sol y tanto cielo
dentro y fuera.
Tanta luz gloriosa
descubramos o no su halo.
¡Tanta luz!
Después de ti
se marchitaron todos los abrazos
todos los besos se diluyeron en el mar
y todas las caricias olvidaron cómo volver.
Después de ti los colores no existieron
los cielos perdieron su azul
los pastos no fueron verdes otra vez.
Después de ti
las sonrisas se torcieron
los ojos dejaron de brillar.
Las estrellas no titilan milagrosas
ni los sueños son hermosos
todo parece perder su luz
cada día se opaca más.
Después de ti
las noches no terminan
los días se repiten abúlicos
y los pétalos se fueron de las flores.
Después de ti…
Desde las entrañas de la tierra madre
emerge con sublime fuerza
la explosión de energía que nos asienta.
Desde su milenario poder telúrico
nuestros pies son impulsados,
nuestro paso vital
toma forma en sus caminos
se hace material lo inmaterial
mora el cosmos en cada célula.
Un soplo de infinito
se encapsula en nuestro aliento finito.
Lo sabremos cuando a la misma tierra volvamos
al cerrar nuestros ojos de barro
y volar a los cielos sin final.
Hojas que hacen círculos
en el suelo suyo
y se reúnen cómplices
bajo tenue luz solar.
Antes se tiñen de amarillo y rojo
adornan todo inigualable
desde su frondoso hogar.
Otras resisten hasta el final
para quedar decorando cerros y ciudades.
El frío se asienta paulatino
y los hogares son ahora el nuevo núcleo de calor.
Las noches se hacen más largas
más confortables los abrazos.
La lluvia poco a poco se instala
para vestir después de verde
lo que su poder alcanza.
Caen hojas, pero florecen canciones, poemas y romances,
y se tiñen corazones de todos los colores.
Danzamos todos extasiados
al son de inigualables olas
de los mares enamorados,
pero a veces todo se desploma
y el mundo pesa en los bolsillos.
Cuando el día del desamor golpea rudo
por nuestra puerta resquebrajada pasan horas
como cuchillos crueles en piel indefensa
o anestésicos suministrados con locura.
En ese día donde se congela el sol
y triste se despoja de sus rayos y su fe,
en ese momento agrio
en que acaban todas las danzas
y el mundo se gradúa de imperfecto.
Sol externo que vivifica soberano
cada poro y centímetro terrestre
con decisivo calor y fuerza de astro.
Sol interno que inflama corazones
recorriendo intenso todos los pulsos
