Sabiduría en zapatillas - Marcelo Laffitte - E-Book

Sabiduría en zapatillas E-Book

Marcelo Laffitte

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Beschreibung

¿Qué es Sabiduría en zapatillas? Las reflexiones espirituales como las que encierra este libro tienen una particularidad: pueden ser leídas muchas veces y cada vez arrojarán una inspiración nueva. Esto, le aseguro, le ocurrirá con este libro. Fue diseñado y escrito para ser abierto en cualquier momento del día y recibir una palabra de aliento, de conocimiento, de consuelo o de orientación. El diseño permite que en tres minutos podamos leer cada uno de los mini capítulos que lo componen y sentir la satisfacción de comenzar y terminar, evitando esa "culpa" que genera dejar libros a medio leer. Si hubiese podido colocarte otro título a este escrito, lo habría llamado "Inspiración para gente ocupada". Muchas veces una palabra puede cambiarle el color a nuestro ánimo, a nuestro espíritu y a nuestro día. Comience a leerlo por donde quiera. Está preparado para eso. Aquí se cumple aquello de que el orden de los factores no altera el producto. Pero este libro contiene más que inspiración y mini capítulos. Dentro de lo cotidiano está nuestro trabajo, lugar donde pasamos tantas horas a la semana (muchas más, incluso, que las que pasamos en nuestra casa). Y allí encierro el gran desafío: ¿sigue siendo usted un cristiano comprometido en la esfera laboral? ¿O es de los que piensan que Iglesia y trabajo no deben mezclarse? Es muy posible que después de leer "El cristiano en su lugar de trabajo", se sienta honestamente movido a cambiar su actitud en su lugar de trabajo.

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Seitenzahl: 138

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Publicado por

M. Laffitte Ediciones

[email protected]

Buenos Aires, Argentina.

© 2014 por Marcelo Laffitte

[email protected]

1º Edición, Abril de 2014

2º Edición, Agosto de 2015

Diseño & Diagramación: Estudio Qaio

[email protected]

Reservados todos los derechos. Ninguna porción ni parte de esta obra se puede reproducir, ni guardar en un sistema de almacenamiento de información, ni transmitir en ninguna forma por ningún medio (electrónico, mecánico, de fotocopias, grabación, etc.) sin el permiso previo de los editores, excepto en el caso de breves citas contenidas en artículos importantes o reseñas.

ISBN 978-987-4435-81-1

Categoría: Vida Cristiana.

Dedicatoria

A mis queridos amigos y hermanos Afif y Helen Chaikh,

porque fueron ellos, con sus enseñanzas compartidas

con tanta pasión, los que me motivaron e inspiraron

para hacer este libro.

Palabras Del Autor

Las reflexiones espirituales tienen una particularidad: pueden ser leídas muchas veces y cada vez arrojarán una inspiración nueva.

Esto, le aseguro, le ocurrirá con este libro. Fue diseñado y escrito para ser abierto en cualquier momento del día y recibir una palabra de aliento, de conocimiento, de consuelo o de orientación. El diseño permite que en tres minutos podamos leer cada uno de los minicapítulos que lo componen y sentir la satisfacción de comenzar y terminar, evitando esa “culpa” que genera dejar libros a medio leer.

Si hubiese podido colocarle otro título a este escrito, lo habría llamado “Inspiración para gente ocupada”. Muchas veces una palabra puede cambiarle el color a nuestro ánimo, a nuestro espíritu y a nuestro día.

Comience a leerlo por donde quiera. Está preparado para eso. Aquí se cumple aquello de que el orden de los factores no altera el producto.

Pero este libro contiene algo más que inspiración y minicapítulos. Dentro de lo cotidiano, esta nuestro trabajo, lugar donde pasamos tantas horas a la semana (muchas más, incluso, que las que pasamos en nuestra casa).Y allí encierro el gran desafío: ¿Sigue siendo usted un cristiano comprometido en la esfera laboral? ¿O es de los que piensan que Iglesia y trabajo no deben mezclarse?.

Es muy posible que después de leer esa parte del libro se sienta honestamente movido a cambiar su actitud en su lugar de trabajo.

Es mejor ser fiel que famoso

Mateo 19:30: “Más muchos primeros serán postreros, y postreros primeros”.

Hay muchas personas en nuestras iglesias que nunca tendrán fama. No serán publicadas y casi no tendrán reconocimiento. Y ni pensar en recibir aplausos. Sin embargo, son personas muy valiosas para Dios.

Oran fielmente, ofrendan con sacrificio, trabajan en la Obra y sufren con paciencia por Cristo. Una gran cantidad de madres cuidan calladamente a sus familias y muchos testifican con valor. Quizás no se los nombre ni se los elogie aquí y ahora. Quizás sean anónimos toda la vida, pero en el Cielo, el último será el primero. Tú que pasas inadvertido, no te preocupes, Dios te ve y tu recompensa ya está en camino.

Oración:Padre, creo en tu Palabra y creo que “tus ojos están puestos sobre mí de día y de noche”. Sé que nada de lo que hago te resulta ajeno. Conoces no sólo mis acciones sino ta mbién las intenciones de mi corazón. Gracias por ser mi jefe, un jefe justo que no me dejará sin recompensa.

No a la doble vida

Proverbios 17:15: “Dios no soporta dos cosas: que el culpabl sea declarado inocente, y que el inocente sea declarado culpable” (La Biblia en el lenguaje actual)

Con respecto a la santidad y a los dones tenemos, muchas veces, una línea de razonamiento equivocada. Creemos que si Dios utiliza poderosamente a un líder, entonces no importa demasiado si está viviendo en pecado, o si no paga sus deudas, o como se maneja con las mujeres. Es como si cambiáramos el texto bíblico y lo acomodáramos así: “Las obras y los dones cubrirán multitud de escándalos y pecados”. Pensamos así porque nos cuesta considerar al cristiano como un todo. No alcanzamos a entender que cuanto más use Dios a ese tipo de gente de doble vida, más profunda será la desgracia cuando se descubra la hipocresía. Quiere decir que los más usados pueden llegar a ser los más peligrosos para la causa del Reino porque cuando todo salga a la luz, mayor será el daño al Evangelio. Y aceptar esta doble vida nos convierte en cómplices del pecado porque “el que dijere al malo: justo eres, los pueblos lo maldecirán y lo detestarán las naciones” (Prov. 24:24)

Oración: Padre, gracias por revelarnos que la santidad no se negocia. Gracias por grabar en nuestros corazones que sin ella nunca te veremos a ti.

La mirada de dios

Proverbios 15:3: “Dios está en todas partes y vigila a los buenos y a los malos” (La Biblia en el lenguaje actual)

Es bueno recordar que cada una de nuestras acciones son miradas por Dios.

¿Para vigilarnos como un policía? No. Para cuidarnos. La afirmación bíblica que dice: Los ojos de Dios contemplan toda la tierra (2 Crónicas 16:9) no es una intimidación teórica sino una realidad esperanzadora. Es nuestro Padre amoroso protegiendo nuestro caminar. Es que Dios ha colocado en el universo sus leyes morales.

Están en el aire, en la naturaleza. Existen. No se ven, pero están allí. Ninguna acción nuestra se pierde en el espacio. Nada de lo que realizamos es inocente. Cuando lo que hacemos está a tono con esas leyes, obtenemos resultados. Cuando están en desacuerdo con las leyes de Dios, lo que conseguimos son consecuencias.

Los resultados nos llenan de cielo, las consecuencias, de infierno. Cuidemos cada paso. Protejamos cada decisión, analicemos cada pensamiento.

Oración: Padre, que bueno es saber que tu mirada constante no es la mirada vigilante del que espera nuestra caída, sino la mirada cuidadosa de quien busca evitarnos que nos equivoquemos.

Nueve detalles importantes

Romanos 12:1: “Por eso hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se le debe adorar”. (La Biblia en el lenguaje actual)

Hay nueve tareas que nos ayudaron –y siguen ayudando– mucho a Hilda y a mí en nuestra vida espiritual y quiero compartirlas:

1. Lee, estudia y medita la Palabra de Dios cada día. 2. Cierra cada día la puerta de tu cuarto y encuéntrate con el Señor. 3. Sé miembro responsable de una congregación y sujétate a sus pastores. 4. Practica cada día la Gran Comisión. 5. Vive santamente, no sólo cuando estás a la vista de la gente. 6. Está siempre presto a servir a los demás. 7. Disponte cada día a vivir el verbo mayor del Evangelio: perdonar. 8. Con humildad confiesa cada noche tus pecados y apártate de ellos. 9. Inicia cada jornada agradeciendo a Dios tantos beneficios.

Oración: Padre, ¡Queremos crecer, deseamos servirte de la mejor manera, anhelamos vivir en santidad, amarte y amar de hecho (no sólo de palabras) a nuestro prójimo!

¿Qué demanda dios de nosotros?

Romanos 13:10: “Cuando amamos a los demás, estamos cumpliendo toda la ley” (La Biblia en el lenguaje actual)

¿Qué contestaría usted si alguien le preguntara: ¿Qué pide Dios de nosotros? Moisés da un resumen simple y fácil de recordar: “Ahora pues Israel, qué pide tu Dios de ti, sino que temas al Señor, que andes en todos sus caminos y que lo ames, y sirvas a Dios con todo tu corazón y toda tu alma” (Deuteronomio 10:12). “…que guardes los mandamientos de Dios y sus estatutos para que tengas prosperidad” (Deuteronomio 10:13). Muchas veces complicamos la fe. Una síntesis de estos pasajes es esta: Respete, siga, ame, sirva y obedezca a Dios. Eso pide el Señor.

Salomón es claro y contundente: “El fin de todo discurso oído es este: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:13)

Y Oseas agrega algo que a Dios le interesa mucho: “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6:6). Dios no quiere los rituales de la gente, quiere sus corazones.

Oración: Padre, que podamos tener en claro lo que demandas de nosotros y cumplir con cada una de esas condiciones, para ser cristianos aprobados.

Roles definidos

Hechos 1:8: “Y me seréis testigos cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”

Muchas veces, cuando testificamos de Dios a alguien y no reacciona positivamente, nos sentimos muy frustrados. Lo que nosotros esperamos es que después de terminar de predicarle a una persona, ésta nos pregunte: “¿A qué iglesia debo ir?”. Si en cambio se muestra indiferente, nos sentimos mal.

Esto es porque olvidamos o ignoramos el rol que tenemos en la tarea de evangelizar. Dios ha establecido roles, funciones bien definidas. ¿Cuáles son?: 1. Nosotros predicamos. 2. El Espíritu Santo es el que convence de pecado y 3. Jesucristo es el que salva. Cada uno en su tarea. Jesucristo no irá a predicar, nosotros jamás podremos convencer a alguien que es pecador y necesita el perdón de Dios y el Espíritu Santo no se dedica a salvar. Cada uno en su función. Esto significa que cuando le compartimos el evangelio a alguna persona, más allá de si acepta o rechaza, debemos sentir de igual modo la satisfacción del deber cumplido, porque hemos desempeñado la función que Dios nos asignó, que es predicar. Ya el Espíritu Santo y Jesucristo completarán la obra en el tiempo de Dios.

Oración: Padre, danos compasión para con aquellos que se pierden. Y muévenos de la comodidad para arrojarles la cuerda de la salvación. Y que podamos experimentar la paz de hacer aquello que tú nos pides que hagamos.

Gozo en medio de las aflicciones

Santiago 1:2-4: “Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en medio de diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”.

Si usted, estimado lector, lee detenidamente el pasaje del encabezado, notará algo importante: no es usted el que está pasando por una prueba, sino su fe.

Usted podrá pensar: ¿Qué diferencia hay si el que está sufriendo también soy yo? El Señor no actúa con sadismo. No se trata de que quiera hacerlo sufrir. El lo que se propone es fortalecer su fe. Que sea consistente. Que sea sólida. Sabemos muy bien que tener una fe sólida es muy importante porque la fe es el fundamento de la vida cristiana. “Sin fe”, nos dice el escritor de Hebreos, “es imposible agradar a Dios”.

Si usted lee Hechos 16:22-34 comprobará como Pablo y Silas llevaron esto a la práctica. ¡No deje de leerlo! Allí tenemos un gran ejemplo de lo que significa practicar el gozo en medio de las aflicciones.

Oración: Padre amado, gracias por todo lo que determines sobre nuestras vidas. Gracias por los momentos de felicidad y también por los tiempos de prueba. Sabemos que todo es para bien cuando viene de Ti.

Aquel delincuente…

2 Corintios 5:17: “Las cosas viejas pasaron, ahora todas son hechas nuevas…”

Trabajando en el periódico cristiano El Puente, recibí un día una carta muy especial. Cuando vi quien la enviaba me quedé helado. Era Carlos Robledo Puch, el delincuente más violento y más tristemente célebre de Argentina. Me escribía desde una cárcel donde está purgando una pena de cadena perpetua acusado de once asesinatos.

Como periodista, había seguido la escalofriante carrera de este muchachito rubio y carilindo proveniente de un barrio alto de Buenos Aires. No olvido aquel título en un diario que rezaba: “Otra víctima más del ángel de la muerte”. El ángel de la muerte: Así había bautizado el periodismo a este chico de unos 20 años que salía por las noches y dejaba un reguero de sangre a su paso.

La carta comenzaba diciendo “Querido hermano Marcelo, le escribo para contarle que he aceptado a Jesucristo como mi Señor y mi Salvador; y ahora sé que aunque voy a estar de por vida detrás de estas rejas, Él ya me ha liberado, ya me ha perdonado…y sé también que un día le podré dar la mano a usted en las Bodas del Cordero…”

Me quedé un rato largo con la carta entre las manos pensando en la forma en que este muchacho había entendido lo que es el perdón de Cristo. Que por más negra que haya sido nuestra vida, por más equivocados que hayamos estado, si nos arrepentimos genuinamente y lo aceptamos a Jesucristo como Señor y Salvador, Él nos limpia de toda culpa y de todo pecado. Y nos hace hombres y mujeres de bien. Solo hace falta una entrega verdadera. La misericordia de Dios hace el resto.

Oración: Padre gracias por haber establecido que la sangre de Cristo pueda restaurar aun las vidas más pecaminosas. Gracias porque eres el único que ha abierto una nueva oportunidad para los perdidos. Gracias porque es una realidad que Tú haces de nosotros nuevas criaturas.

Cuidar el jardín de la fe

Efesios 5:18: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu Santo”.

Entendí mucho mejor este pasaje cuando noté que en el griego a esa frase se incorporaba un verbo clave: manteneos. “…antes bien, manteneos siendo llenos”. Comprendí que esa palabra habla de un trabajo personal y diario para mantenernos llenos del Espíritu. Que no se trata de recibir la promesa o el bautismo del Espíritu Santo y quedar llenos de por vida, como una botella a la que se le coloca un tapón hermético.

Como se cuida un jardín así se debe mantener nuestra vida espiritual, removiendo la tierra, combatiendo las hormigas, colocando abono, regando cada día…

Leyendo la Palabra en forma sistemática y disciplinada, orando sin cesar, compartiendo nuestra fe con otros y ayudando al prójimo, mantendremos fresca y robusta nuestra fe y recibiremos a cambio una vida abundante y llena de gozo.

No tener en cuenta esto nos conducirá irremediablemente a una existencia religiosa y seca. No permitamos que Dios nos diga, como en Apocalipsis 2:6… “pero tengo contra ti que has dejado el primer amor”.

Oración: Padre amado, gracias por revelarnos la forma de mantenernos vivos y robustos en el espíritu. Gracias por ese camino que nos permite estar siempre llenos de tu luz y de tu presencia. Gracias por el gozo y la paz que trae ese estilo de vida.

Nuevas criaturas

Mateo 9:12: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos…”

Cada vez que salgo a predicar por iglesias de Argentina, tengo por costumbre que si debo compartir la Palabra por la noche, a la mañana voy a alguna congregación para recibir del Señor.

Fue así que un domingo fuimos con mi esposa a una iglesia muy humilde en la ciudad de Tucumán, en el norte de Argentina. El pastor era un muchacho de unos cuarenta años. Vestía con ropas muy simples y gastadas. Por su forma de hablar denotaba que no tenía estudios más allá de los básicos.

Pero grande fue nuestra sorpresa cuando comenzó a predicar y a explicar lo que es el Reino de los Cielos. Era tanta la unción y el grado de revelación, que me acerqué al oído de Hilda y le dije: “Este muchacho está graduado en la Universidad de los Cielos…”

Aquel joven pastor de pronto cobró brillo, la pobreza de su presencia física dio lugar a la riqueza de una luz que parecía envolverlo. Sentí que se convertía en la encarnación misma de aquel texto bíblico que expresa: “Voy a tomar lo que no es para avergonzar lo que es…voy a tomar lo vil del mundo para avergonzar a los sabios…” (1 Corintios 1:25-31)

Dios tiene esa característica, toma lo que se había perdido y lo restaura a nuevo. Recoge los pedazos de las personas fracasadas en la palma de su mano y genera un hombre nuevo. Toma lo marginal, lo pecaminoso, lo que la sociedad descarta y les dice: “Las cosas viejas pasaron, ahora todas son hechas nuevas”. ¡Qué Dios maravilloso que tenemos!

Oración: Gracias Padre porque Tú eres el único que puede sanar y cambiar el corazón del hombre. Gracias porque un día tomaste nuestras vidas, fracasadas y vacías, y les diste sentido, y salvación, y vida eterna. Cómo no alabar tu nombre con gratitud.

El verdadero culto

Romanos 12:1: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”

Otra versión expresa lo siguiente con relación al texto de cabecera: “Porque esta es la única clase de culto que es verdaderamente espiritual” ¿A qué se refiere? A ofrecerle a Dios nuestro cuerpo y todo lo que hacemos con él todos los días.