Saetas al corazón - Ximo Albinyana - E-Book

Saetas al corazón E-Book

Ximo Albinyana

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Beschreibung

No es un libro para situarse ante él como un espectador o un lector más, ávido y consumidor de lecturas, sino para estar dispuesto a entrar con el espíritu y la búsqueda, con la transpa­rencia y sinceridad, como su autor se ha situado ante el libro de los Salmos, en el centro de la Revelación de Dios, en la que Dios mismo nos habla como amigo, y en su historia de salva­ción la persona orante reconoce esa Presencia que nos envuelve y hace maravillas, ante la que no cabe ocultamiento y suscita el anhelo de Él en alabanza, en acción de gracias, en súplica, en petición sincera de perdón y de ayuda. Su autor ha entrado en la hondura de la ple­garia de los Salmos, se ha sumergido en ella y ha podido expresar, con el lenguaje poético, la suprema belleza, la de Dios, la de su amor, que todo lo contiene, y dirigirse con sincero corazón a Ella. En su inicio, el autor lo dedica "A todas las personas, creyentes o no, que siguen el camino de Dios".

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Veröffentlichungsjahr: 2020

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SAETASAL CORAZÓN

La belleza de los Salmos

XIMO ALBINYANA

COLECCIÓN IMAGINAL

SAETAS AL CORAZÓN

© Joaquim Albinyana i Gimeno

© ilustración: Carlos Montaño Rivero

© de esta edición: Olelibros.com

Edita: Kalosini S.L.

Grupo editorial Olé libros

[email protected]

www.olelibros.com

ISBN: 978-84-17737-14-6

eISBN: 978-84-17737-95-5

DL: V-32-2019

No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Arts. 270 y siguientes del Código Penal). Las solicitudes para la obtención de dicha autorización total o parcial deben dirigirse a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos).

JOAQUIM ALBINYANA i GIMENO

Además de su formación de carácter económico y social, a este vate valenciano su curiosidad le ha llevado al estudio antropogenético y a Dios. Siente pasión por la literatura, en especial por la poesía, y ha escrito desde siempre, pero su vida laboral y política tenía poco que ver con este campo. En 2014 en Cuba, lejos de su tierra natal, presentó con buena acogida de crítica y medios, su obra poética. A partir de ahí publica los libros “Escombros en la Playa” en 2014; “Ítacas imaginadas” en 2015, y “En la tienda de Abrahán” en 2016. De él dijo la poeta y crítico Juanita Conejero “Le interesa comunicar, expresar, porque la expresividad, ofrece con más viveza y exactitud, lo que emana del mundo interior. Busca con ansiedad la belleza, a veces sin economía de palabras, a torrente, sin límite preciso, casi imposible de detener. Es una poesía más de contenido que de forma. Solo le interesa transmitir, se apoya en el color, en la naturaleza, en los sentidos. Es una poesía viva, intensa y como la existencia misma, bella y sombría, esperanzadora o profundamente lacerada, reflexiva, filosófica y en momentos, hasta contradictoria.”

A todas las personas,creyentes o no,que siguen el camino de Dios.

PRÓLOGO

Siempre es grato prologar un libro y éste cuyo autor es Ximo Albinyana, aún más, al leerlo me he identificado con Ximo y unido a él, elevar a Dios la plegaria con sus mismas palabras que más que glosas de los Salmos son plegaria propia, oración personal surgida de lo más hondo del corazón, del hondón del alma humana, de su alma y de la mía, y la de cualquiera de los lectores que se acerque a sus páginas con el corazón limpio y puro, sin prejuicio ni presunciones, con el alma sedienta de Dios, hambrienta de contemplar su rostro.

No es un libro para situarse ante él como un espectador o un lector más, ávido y consumidor de lecturas, sino para estar dispuesto a entrar con el espíritu y la búsqueda, con la transparencia y sinceridad, como su autor se ha situado ante el libro de los Salmos, en el centro de la Revelación de Dios en la que Dios mismo se nos dice, nos habla como amigo, en su historia de salvación y el pueblo orante, la persona orante, reconoce esa Presencia que nos envuelve y hace maravillas, ante la que no cabe ocultamiento y suscita el anhelo de Él en alabanza, en acción de gracias, en súplica, en petición sincera de perdón y de ayuda. Su autor ha entrado en la hondura de la plegaria de los Salmos, se ha sumergido en esta hondura y ha podido decir con el lenguaje poético la suprema belleza, la de Dios, la belleza de su amor que es la máxima belleza que todo lo contiene, y dirigirse con sincero corazón a Ella.

La Palabra de Dios, los Salmos, son saetas de Dios, de su amor, al corazón del hombre que lo penetra hasta su más profundo centro; y son también saetas salidas del corazón del hombre que, en respuesta, penetran en lo más hondo de Dios que es su amor, su misericordia infinita, su abismo de belleza y hermosura, su desbordante abismo de gracia y de bondad que es en sí y para nosotros, con las flechas de los sentimientos más profundos y verdaderamente humanos.

Basten estas breves palabras para presentar esta obra, que invito a que se lea con el mismo espíritu con que ha sido escrita, vivida y salida del corazón, abierto a Dios, de Ximo Albinyana, a quien le agradezco que estas páginas, que esta plegaria suya haya querido compartirla con nosotros. ¡Gracias, Ximo!.

+Antonio Cañizares LloveraArzobispo de Valencia

NOTA DEL AUTOR

No hace tantos años, por sugerencia de mi amigo y padre intelectual el sacerdote Alberto Biosca comencé a leer los Salmos. Al principio para mí, alejado de la Iglesia y de la religión, su lenguaje era incomprensible, arcaico y fuera de lugar para nuestro tiempo. Leí una cita que decía “los Salmos son saetas de Dios lanzadas al corazón del hombre”, pero a mí no me alcanzaban. Sin embargo, con disciplina seguí leyéndolos diariamente, y así durante tres años, y seguían siendo igual de extraños.

Mas llegó un día que, sin esperarlo, releyendo uno de los Salmos, me sentí totalmente concernido, sentí que me hablaba directamente, que además respondía a una pregunta que me hacía, a un temor que me acongojaba. La saeta había alcanzado mi corazón. A partir de ese momento, los Salmos me arrebataron, no es que yo entendiera los Salmos, sino que ellos me poseían.

Hace cuatro años, me propuse escribir poesía inspirada en los Salmos. Pero como no quería ser irreverente, mucho menos ofender o tergiversar con mis palabras, comencé a leer lo que de los Salmos se ha escrito. Descubrí que es “casi” imposible leer todo lo que se ha publicado sobre los Salmos, no sólo por católicos, sino también ortodoxos, “protestantes” o judíos. Finalmente me centré en autores católicos, no porque dude del buen acierto de los otros religiosos, sino por una cuestión más simple, es mi Iglesia.

Y así he estado estos últimos años, estudiando y, si me permite el lector la confidencia, casi agobiándome por la tarea. Escribía alguna poesía, suelta, inspiradas en los primeros, pero ahí, me bloqueaba y tenía que dejarlo. Sin embargo la idea no abandonaba, seguía latente en mente y ánimo. En la Cuaresma 2017, que casualmente, coincidió con la ortodoxa, volví a proponerme comenzar la tarea, y lo hice siguiendo las palabras de san Pedro, “al revés que mi Señor”, por el Salmo 150. Desde ese momento, fluyeron las palabras, sin descanso, pues me atrapó.

Cada Salmo ha sido leído, orado, dejado que penetrara, intentando contextualizar su tiempo y el nuestro y a continuación escrita la poesía. Todas las poesías van numeradas y tituladas en latín, por ser el idioma universal de la Iglesia, con el enunciado del Salmo correspondiente. En la mayoría, los dos últimos versos, son tomados directamente del Salmo, en la traducción que hizo Luís Alonso Schökel y Cecilia Carniti, publicada por Verbo Divino el año 2002 en dos tomos titulados Salmos I y II.

No es mi intención, reescribir los Salmos, son preciosos y no tienen necesidad de ser versionados. Ni tampoco escribir un tratado en cualquiera de los potenciales aspectos que tienen. Mi intención es dejar fluir lo que me inspiran, con las armas que poseo y al mismo tiempo construir una alabanza. Desearía que la lectura de cada poesía de este libro, sea una saeta lanzada al corazón de hombre o mujer, cristiano o judío, creyente o no, que le acerque a la belleza de los Salmos y por tanto a Dios, que es el Señor.

Ximo [email protected]

ÍNDICE

150 Laudate Dominum in sanctis eius

149 Cantate Domino canticum novum

148 Laudate Dominum de cælis

147 (146-147) Laudate Dominum quoniam bonus est psalmus

146 (145) Lauda anima mea Dominum

145 (144) Exaltabo te Deus meus rex

144 (143) Deus meus, qui docet manus meas ad prælium, et digitos meos ad bellum

143 (142) Domine exaudi orationem meam

142 (141) Domine auribus percipe obsecrationem meam in veritate tua

141 (140) Domine clamavi ad te, exaudi me

140 (139) Eripe me Domine ab homine malo: a viro iniquo eripe me

139 (138) Domine probasti me, et cognovisti me

138 (137) Confitebor tibi Domine in toto corde meo

137 (136) Super flumina Babylonis

136 (135) Quoniam in æternum misericordia eius

135 (134) Laudate nomen Domini

134 (133) Ecce nunc benedicite Dominum, omnes servi Domini

133 (132) Ecce quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum

132 (131) Memento Domine David

131 (130) Domine non est exaltatum cor meum

130 (129) De profundis clamavi ad te Domine

129 (128) Sæpe expugnaverunt me a iuventute mea

128 (127) Beati omnes, qui timent Dominum

127 (126) Nisi Dominus ædificaverit domum

126 (125) In convertendo Dominus captivitatem Sion

125 (124) Qui confidunt in Domino, sicut mons Sion

124 (123) Nisi quia Dominus erat in nobis

123 (122) Ad te levavi oculos meos

122 (121) Lætatus sum in his, quæ dicta sunt mihi

121 (120) Levavi oculos meos in montes

120 (119) Ad Dominum cum tribularer clamavi

119 (118) Beati immaculati in via

118 (117) Confitemini Domino quoniam bonus

117 (116) Laudate Dominum omnes Gentes

116 (114 -115) Credidi, propter quod locutus sum

115 (113 B) Non nobis Domine, non nobis

114 (113 A) In exitu Israel de Ægypto

113 (112) Laudate pueri Dominum

112 (111) Beatus vir, qui timet Dominum

111 (110) Confitebor tibi Domine in toto corde meo

110 (109) Dixit Dominus Domino meo

109 (108) Deus laudem meam ne tacueris

108 (107) Paratum cor meum Deus

107 (106) Quoniam in sæculum misericordia eius

106 (105) Confitemini Domino quoniam bonus

105 (104) Confitemini Domino, et invocate nomen eius

104 (103) Domine Deus meus magnificatus es vehementer

103 (102) Benedic anima mea Domino et omnia

102 (101) Domine exaudi orationem meam

101 (100) Misericordiam, et iudicium cantabo tibi Domine

100 (99) Iubilate Deo omnis terra

99 (98) Dominus regnavit, irascantur populi

98 (97) Cantate Domino canticum novum

97 (96) Dominus regnavit, exultet terra

96 (95) Cantate Domino omnis terra

95 (94) Venite, exultemus Domino

94 (93) Deus ultionum Dominus

93 (92) Dominus regnavit, decorem indutus est

92 (91) Bonum est confiteri Domino

91 (90) Qui habitat in adiutorio Altissimi, in protectione Dei cæli commorabitur

90 (89) Domine, refugium factus es nobis: a generatione in generationem

89 (88) Misericordias Domini in æternum cantabo

88 (87) Domine Deus salutis meæ

87 (86) Fundamenta eius in montibus sanctis

86 (85) Inclina Domine aurem tuam, et exaudi me

85 (84) Benedixisti Domine terram tuam

84 (83) Quam dilecta tabernacula tua Domine virtutum

83 (82) Deus, quis similis erit tibi? ne taceas, neque compescaris Deus

82 (81) Deus stetit in synagoga deorum

81 (80) Exultate Deo adiutori nostro

80 (79) Qui regis Israel, intende

79 (78) Deus venerunt Gentes in hereditatem tuam

78 (77) Attendite popule meus legem meam

77 (76) Voce mea ad Dominum clamavi

76 (75) Notus in Iudæa Deus

75 (74) Confitebimur tibi Deus

74 (73) Ut quid Deus repulisti in finem

73 (72) Quam bonus Israel Deus his

72 (71) Deus iudicium tuum regi da

71 (70) Domine speravi, non confundar in æternum

70 (69) Deus in adiutorium meum intende

69 (68) Salvum me fac Deus

68 (67) Exurgat Deus, et dissipentur inimici eius

67 (66) Deus misereatur nostri, et benedicat nobis

66 (65) Iubilate Deo omnis terra

65 (64) Te decet hymnus Deus in Sion

64 (63) Exaudi Deus orationem meam cum deprecor

63 (62) Deus, Deus meus, ad te de luce vigilo

62 (61) Nonne Deo subiecta erit anima mea?

61 (60) Exaudi Deus deprecationem meam

60 (59) Deus repulisti nos, et destruxisti nos

59 (58) Eripe me de inimicis meis Deus meus

58 (57) Si vere utique iustitiam loquimini

57 (56) Miserere mei Deus, miserere mei

56 (55) Miserere mei Deus, quoniam conculcavit me homo

55 (54) Exaudi Deus orationem meam

54 (53) Deus in nomine tuo salvum me fac

53 (52) Dixit insipiens in corde suo

52 (51) Quid gloriaris in malitia, qui potens es in iniquitate?

51 (50) Miserere mei Deus, secundum magnam misericordiam tuam

50 (49) Deus deorum Dominus locutus est

49 (48) Audite hæc omnes gentes

48 (47) Magnus Dominus, et laudabilis

47 (46) Omnes gentes plaudite manibus

46 (45) Deus noster refugium, et virtus

45 (44) Eructavit cor meum verbum bonum

44 (43) Deus auribus nostris audivimus

43 (42) Iudica me Deus

42 (41) Quemadmodum desiderat cervus ad fontes aquarum

41 (40) Beatus qui intelligit super egenum, et pauperem

40 (39) Expectans expectavi Dominum

39 (38) Dixi: Custodiam vias meas

38 (37) Domine ne in furore tuo arguas me

37 (36) Noli æmulari in malignantibus

36 (35) Dixit iniustus ut delinquat in semetipso

35 (34) Iudica Domine nocentes me

34 (33) Benedicam Dominum in omni tempore

33 (32) Exultate iusti in Domino

32 (31) Beati, quorum remissæ sunt iniquitates

31 (30) In te Domine speravi non confundar in æternum

30 (29) Exaltabo te Domine quoniam suscepisti me

29 (28) Afferte Domino filii Dei

28 (27) Ad te Domine clamabo

27 (26) Dominus illuminatio mea, et salus mea, quem timebo?

26 (25) Iudica me Domine

25 (24) Ad te Domine levavi animam meam

24 (23) Domini est terra, et plenitudo eius

23 (22) Dominus regit me, et nihil mihi deerit

22 (21) Deus, Deus meus, respice in me: quare me dereliquisti?

21 (20) Domine in virtute tua lætabitur rex

20 (19) Exaudiat te Dominus in die tribulationis

19 (18) Cæli enarrant gloriam Dei

18 (17) Diligam te Domine fortitudo mea

17 (16) Exaudi Domine iustitiam meam

16 (15) Conserva me Domine, quoniam speravi in te

15 (14) Domine quis habitabit in tabernaculo tuo?

14 (13) Dixit insipiens in corde suo

13 (12) Usquequo Domine oblivisceris me in finem?

12 (11) Salvum me fac Domine, quoniam defecit sanctus

11 (10) In Domino confido

10 (9 A) Ut quid Domine recessisti longe?

9 Confitebor tibi Domine in toto corde meo

8 Domine Dominus noster

7 Domine Deus meus in te speravi

6 Domine, ne in furore tuo arguas me, neque in ira tua corripias me

5 Verba mea auribus percipe Domine

4 Cum invocarem exaudivit me Deus iustitiæ meæ

3 Domine quid multiplicati sunt qui tribulant me?

2 Quare fremuerunt Gentes, et populi meditati sunt inania?

1 Beatus vir, qui non abiit in consilio impiorum, et in via peccatorum non stetit, et in cathedra pestilentiæ non sedit

SAETAS AL CORAZÓN

La belleza de los Salmos

150 LAUDATE DOMINUM IN SANCTIS EIUS

Del manantial de vida

dejemos correr agua pura

por nuestro cuerpo desnudo,

libres de prejuicios

adentrémonos en el desierto

en salvífico silencio,

el colirio regenerador

arranque las cataratas

y con los ojos limpios,

miremos:

la maravilla de una flor

el correr de las nubes

una inmensa cumbre nevada

el fuerte oleaje del océano,

el nacimiento de un ser

el habla del hombre

el amor humano,

observemos:

regresa la salud perdida

un hombre caído se alza

la herida recibida cura

el hambriento se sacia

el ofendido obtiene justicia

el cautivo es libre

el niño crece sano.

¿Realmente creemos que

nuestra fuerza por sí sola basta?

¡Alabemos al Señor en su templo sagrado!

Acompañados de instrumentos

en orquestas y coros

cantemos su infinita grandeza.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

¡Aleluya!

149 CANTATE DOMINO CANTICUM NOVUM

Ordenaos en filas

preparad los tambores

afinad las cítaras

sin olvidar espadas de dos filos

vístanse los danzantes

pues raya en el horizonte

la luz blanca del Señor,

que la armonía de las voces

dé la bienvenida al triunfo

la derrota de los malvados

al fin de las injusticias,

celebremos la oscuridad rasgada

la muerte de la muerte

la vida de la vida

la derrota del mal,

que en la apoteosis

se escuche un solo sonido:

¡Aleluya!

porque nos ama

quien es dueño de todo,

porque nos protege

quien tiene el poder

y dicta sentencias;

él nos enseñó que

la mejor arma es

la oración continua.

Gozad y reíd

sin descanso

alabando a Dios.

Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles.

148 LAUDATE DOMINUM DE CÆLIS

Único y sublime es el nombre del Señor

su majestad domina cielo y tierra,

alábenlo desde el cielo todos los ángeles

llamen a formar ejércitos

arcángeles, querubines, principados, serafines

potestades, dominaciones y virtudes,

que el sol, la luna y las estrellas

iluminen el firmamento,

que las aguas se aquieten

delante del Creador,

respeten su ley que no pasará

todo lo por orden de él creado

y alaben su Santo Nombre.

Ni en los abismos

ni en las alturas,

ni en los océanos

ni en las cumbres,

ni los vientos

ni las aguas,

ni las piedras

ni las plantas,

ni los peces

ni los pájaros,

ni los reptiles

ni los mamíferos,

ni las naciones, reyes y jueces,

ni los hombres, jóvenes o viejos,

ni las mujeres de cualquier edad

nadie puede dejar de alabar a Yahveh.

Él ha realzado el poder de su pueblo,

orgullo para todos sus amigos,

para Israel, el pueblo que le es próximo.

¡Aleluya!

147 (146-147) LAUDATE DOMINUM QUONIAM BONUS EST PSALMUS

Si Padre te lanza al aire

confías en Él,

en su santo nombre.

De nada vale la fuerza

ni los pies ligeros

no podremos defender la muralla

ni poner paz en nuestro pueblo

sin la ayuda de quien todo creó,

somos incapaces

de contar todas las estrellas

y darles un nombre

¿cómo no vamos a fiar

en la ayuda del que es todo?

Aquel quien propicia la lluvia

y da alimento a las bestias,

quien cura los corazones

y venda las heridas,

el que envía órdenes

y hace correr su palabra

que lanza la nieve y el rocío

y las deshace con cálido aliento.

Alabemos con cantos al Señor,

es agradable alabarlo

su sabiduría y su poder

son infinitos,

demos gracias

y confiemos,

a ningún otro pueblo trató así

ni le dio a conocer sus mandamientos.

¡Aleluya!

146 (145) LAUDA ANIMA MEA DOMINUM

Para nada sirve poder

dinero o fama

pues morir es un hecho,

¿qué quedará?

polvo y finalmente nada.

Quedará tal vez

la ayuda prestada,

cuando se libera al cautivo

cuando se asiste al enfermo

cuando se perdona el insulto

cuando se repara la justicia,

esto puede hacerlo el hombre

si olvida sus mezquindades

ambiciones y miedos.

Mas sólo Dios puede

devolver la vista al ciego

y al que se niega a ver,

Él es, quien levanta el alma

caída en la desértica

soledad de la mente,

quien da alimento al afligido

hambriento de paz,

quien malogra lo planes malvados.

Solo Él ha hecho el cielo y la tierra

y todo lo que se mueve,

quien es fiel eternamente

aunque no sea correspondido.

Feliz será quien lo crea

y fíe sus fuerzas en el Dios de Jacob

su alma lo alabará toda la vida.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad.

¡Aleluya!

145 (144) EXALTABO TE DEUS MEUS REX

Cómo no maravillarse

ante la luz sin sombra,

cómo no asombrarse

ante la misericordia divina,

cómo no recordar

sus infinitas obras,

cómo no alabar

su Santo Nombre.

Transmitiré los hechos

seré fiel en narrarlos,

no permitiré el olvido

o la indiferencia.

Tú eres benigno

lento en la cólera y grande en amor,

sostienes a los caídos

sacias a los hambrientos

eres cariñoso con todo lo creado

escuchas a los que te invocan

tus caminos son buenos

atiendes los deseos de paz

mereces la alabanza

y el reconocimiento

de todos tus fieles,

de toda la creación,

eres bueno con todos

sin excluir a nadie,

los reinos y sus habitantes

te pertenecen

en todo lugar y tiempo.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,

todo viviente bendiga su santo nombre

por siempre jamás.

144 (143) DEUS MEUS, QUI DOCET MANUS MEAS AD PRÆLIUM, ET DIGITOS MEOS AD BELLUM

Si no fuera por Ti

roca y escudo que salva

nada podría,

Tú, que no eres tiempo

sino, el tiempo,

nosotros, que ya hemos pasado,

brizna que cortada se seca

sombra apenas vista

¡y nos tienes en cuenta!

procedes a instruirnos

sin ser merecedores de ello.

Bajaste de tu palacio

te hiciste carne

y concediste la dignidad

al humano, haciéndote uno,

nos liberaste de idolatrías

dinero de nuestro tiempo:

mas nada somos sin ti.

Te traicionamos constantemente

rompemos las murallas

impedimos la paz

y no respetamos al diferente.

Dios mío no niegues tu mano

que protege y alimenta,

tal vez volvamos, perdónanos.

Permite que nuestros hijos florezcan

que nuestras hijas sean bellas

que nuestro ganado y cosecha abunde

concédenos la paz,

tu paz.

Dichoso el pueblo que esto tiene,

dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

143 (142) DOMINE EXAUDI ORATIONEM MEAM

Señor y Dios mío

escucha mi oración

¿cuántas veces te abandoné?

¿cuántas ha ganado el enemigo?

sí, soy culpable

sin ninguna excusa,

te he hecho responsable

de lo que solo yo soy,

me encuentro agotado

postrado en río seco

en árido desierto

ante mi propia tumba,

todo se me ha arrebatado

y solo quedas Tú,

a quien elevo mis ojos

mis labios susurrantes

las manos encallecidas

para rogar tu misericordia.

Que el amanecer

me permita oír tu voz

pues en Ti confío,

líbrame de mí mismo