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Este libro recoge quizá de una manera diferente la probable intrusión de entes de otros mundos en nuestra vida, desde otra perspectiva probablemente nunca antes relatada. El hombre siempre ha soñado con la vida extraterrestre plagada de mundos extraños asombrosos y de seres extraordinariamente inteligentes. Y afanoso mira al cielo vehemente en espera de verles llegar. Si estos mundos etéreos coexisten con el nuestro, ya hemos realizado nuestra fantasía. Ahora solo falta "implorarles" para que al igual que estas extrañas ciudades irrumpan y se manifiesten en nuestra vida y hagan realidad los sueños milenarios de los hombres.
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Seitenzahl: 503
Veröffentlichungsjahr: 2021
Desaconsejo a las personas de criterios religiosos arraigados y de percepción limitada leer el contenido de este libro ya que podrían sentirse ofendidas por las opiniones vertidas en algún momento de la lectura. Si bien es cierto, ya traspasamos las demarcaciones del siglo XXI y lo más natural sería que tuviéramos autonomía de discernimiento, también comprendo que desligar el cordón umbilical espiritual de lo material conlleva a caminar por el confuso laberinto que el mismo hombre se ha metido, engañado por fuerzas astutas que han guiado su vida por milenios de años con propósitos insanos, haciéndole creer que él ya no necesita pensar pues todo está ya pensado y él ha caído en la trampa.
Sé que la narración es un arte de costumbres atávicas y pocos nacen con él. Lo mío manifiestamente no son las letras. Mi vida está más ligada a la técnica, electrónica, computación y a la administración de sistema de redes, en líneas generales a lo práctico. Pero dentro de esas limitaciones literarias creo, también personas indoctas en estos menesteres alguna vez podemos tratar de "plagiar" este oficio que está a punto de fenecer en las garras de las nuevas tecnologías que se empecinan en que las letras estampadas en papel escriban el postremo epitafio de su historia, desgajando así, las tradiciones ancestrales de la narración.
Introducción
La extraña leyenda de Akakor
Secretos Milenarios
Complejo de Túneles de Baja California
El pueblo Hopi
El Libro del profeta Ezequiel
Muerte de Moisés
Entrevista Paul Hellyer
Otros testimonios
Baja California
Plataforma de Malibú
El asombroso caso de Filiberto Cárdenas
Vórtices Viles
Triángulo de las Bermudas
El Mar del Diablo o Triángulo del Dragón
Triángulo de Formosa
Montaña Negra
Una extraña espiral
Valle de la Muerte
Monte Shasta, California
Tablas de los Diez Mandamientos recibidas por Moisés
Los Diez Mandamientos según la Iglesia Católica
El incidente ovni de la Isla de Colares, Brasil
Montes Urales, Rusia
Piloto fotografía luminosidad roja
Rancho Skinwalker, Utah
La antigua ciudad de Sedona
Phoenix Arizona
El Cerro Uritorco
Isla de Pascua, Chile
Guatemala
El infernal Triángulo de Alaska
El extraño caso Eagle
Ciudad Hayes
Triángulo de Nevada
Área 51 Nevada
El secreto de los Montes Bucegi, Rumanía
Desierto de Tassili, Argelia
Testimonio de ingeniero de vuelo
Almirante Richard E. Byrd 1888-1957
'Ciudad del Valle'
Isla de la Amistad (Friendship
)
Charles Hall
La Zona del Silencio, centro norte México
Marte
La aeronave más grande construida por el hombre
Luna
¿Por qué nunca más el hombre regresó a la Luna?
Esta fue la verdad… la única y secreta verdad
El monstruo del Lago Grande, Suecia
El «Caballero Negro»
El FBI admite visitas de "seres de otras dimensiones"
Conclusión
Según datos recientes de la ciencia en el universo existen aproximadamente cien mil millones de galaxias, si tomamos en cuenta que cada galaxia posee más de cien mil millones de estrellas y que alrededor de cada estrella, se estima que hay un promedio de diez planetas girando, si multiplicamos cien mil millones de galaxias por cien mil millones de estrellas, por diez planetas que giran alrededor de cada estrella, el resultado es más que evidente. Por lo tanto, aseverar que el hombre es el amo y señor del cosmos cuando apenas hemos explorado una nada del universo, es desatinado, atrevido e irresponsable, sobre todo si estas afirmaciones proceden de un gremio de académicos ilustrados. Detrás de este argumento conspirativo de la ciencia debe existir un lobby sumamente poderoso que obliga a los científicos a hacer afirmaciones que no corresponden a la realidad que ellos ambicionaran divulgar. A los gobiernos dominantes del mundo comprensiblemente no les conviene aceptar la vida extraterrestre. Sin embargo, hay testimonios de muchas personas y hechos que han comenzado a dar un giro de 180 grados en torno a esta cuestión.
El diario británico, Telegraph, publicó el 26 de noviembre del año 2009 que el Gobierno búlgaro oficialmente ya estaba en contacto con extraterrestres. Los responsables científicos del Gobierno búlgaro, entre ellos Lachezar Filipov, director adjunto del Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia Búlgara de Ciencias, confirmó la investigación, en la que los extraterrestres contactados, están respondiendo a treinta preguntas formuladas por los responsables del gobierno. "Los extraterrestres están alrededor de nosotros, y nos están mirando todo el tiempo", aseveró Filipov. "Ellos no son hostiles hacia nosotros, más bien quieren ayudarnos, pero no hemos crecido lo suficiente a fin de establecer un contacto directo con Ellos". Luego salta a la palestra otro connotado y conocido político canadiense, Paul Hellyer, exministro de Defensa de Canadá durante dos periodos, quien reveló públicamente la existencia y presencia de seres alienígenas en nuestro planeta. Muchos especialistas en el tema lo consideraron la evidencia definitiva para demostrar una conspiración global con fines perniciosos de encubrimiento de una verdad incómoda. Las declaraciones de Hellyer, hicieron eco y titulares en los principales medios de comunicación. El insistió en que diversas razas extraterrestres viven en la actualidad en la Tierra, entre nosotros y están cooperando activamente en proyectos con el Gobierno de los Estados Unidos, compartiendo sus tecnologías altamente avanzadas.
Charles Hall, piloto de la Fuerza Aérea de los Estado Unidos y físico nuclear afirma haber visto e interactuado con una raza extraterrestre que él describe como los "Blancos Altos" mientras servía en la Base de la Fuerza Aérea Nellis, en Nevada, cuando trabajaba como meteorólogo entre los años 1965 y 1967. En su serie de libros "Hospitalidad Milenaria", él describe sus experiencias como ficción. Sin embargo, en algunas entrevistas afirma que las experiencias fueron reales y que la Fuerza Aérea de EE.UU., estaba acogiendo extraterrestres con los que firmó acuerdos durante los años 1950, o probablemente antes.
Colaborador de la NASA, afirma que los extraterrestres viven ya entre nosotros. Según el empresario multimillonario Robert Bigelow, los alienígenas están "justo delante de nuestras narices". Él ha afirmado con pleno convencimiento de que los alienígenas existen y además viven entre nosotros en nuestro planeta. Bigelow funge como director de la compañía aeroespacial Aerospace. Aseguró en una entrevista sobre tecnologías espaciales del futuro para la cadena CBS, concretamente para el programa "60 minutes" que las criaturas alienígenas en nuestro planeta están más cerca de lo podemos imaginarnos, pues se encuentran "justo delante de nuestras narices". Estoy absolutamente convencido, respondió el empresario a la pregunta de la reportera sobre si creía en ellos. Luego Bigelow afirmó estar completamente convencido de que viven entre nosotros. Destacó que ha gastado millones de millones de dólares y probablemente gastaría más en este asunto. Asimismo, reconoció que le da igual lo que piense la gente al respecto a sus creencias porque "ello no cambiará la realidad de lo que sé".
La corporación aeroespacial Bigelow desarrolla y fabrica estaciones espaciales para uso comercial y tecnología del futuro que permitirán a los seres humanos habitar el cosmos. La empresa colabora con la NASA, y algunas de las naves fabricadas por esta empresa ya fueron probadas en viajes con destino a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Los análisis cartográficos realizados durante largos años en la profundidad de los mares, montañas y zonas desérticas dejan al descubierto más que evidencias de que no se nos ha dicho la verdad. Y, que probablemente, no somos los únicos "huéspedes" de este planeta. Estas investigaciones inconcusamente plantearán una o más interrogantes. Habrá, como no podría ser de otra manera, detractores incrédulos que a lo mejor en su vida se hayan planteado una existencia diferente a la acostumbrada. Esto es comprensible, es lo que nos han hecho creer desde que tenemos uso de razón. La NASA, a todo le encuentra explicación "sensata". Lo explica tan bien que nos deja todas las dudas disipadas. Y cuando no puede hacerlo opta por el silencio, otra arma certera que usa con maestría de efecto infalible. El tictac del reloj comienza acorralarlos, la tecnología avanza y con ella se adelanta el caminar del reloj y se acorta la distancia hacia la verdad. En nuestros días, más gente tiene acceso al conjunto de técnicas modernas con lo cual pueden autonómicamente realizar sus propias investigaciones, y esto más temprano que tarde les forzará a cerrar el baúl de las mentiras y dar paso a la verdad oculta, a la que temen tanto. Lo deberán hacer antes de que se cree una psicosis colectiva global. Ellos lo saben y ya preparan el terreno.
El objetivo en sí de esta investigación no es desvelar las zonas cartografiadas mucho menos las coordenadas, sino sencillamente exponer que en lugares donde curiosamente se reportan y se han reportado de siempre acontecimientos inexplicables, se registran anomalías de mucha similitud, "cconstrucciones herméticamente selladas" construidas con apariencia de círculos concéntricos de un material reluciente que bien podrían pertenecer a un arquetipo de una sociedad avanzada como la ciudad perdida descrita en el fantástico relato del Almirante Richard Byrd, en su emocionante experiencia por la Antártida. Historia que muy pocos conocen y por ello he querido evocarla en este libro.
Debo hacer una observación con respecto a las anomalías registradas, después de muchas investigaciones he descubierto que estas de igual forma aparecen en zonas donde nunca se han registrado desapariciones de personas ni apariciones de vórtices extraños de energía, e incluso en ciudades por todo el planeta. En Guatemala, en la parte nororiental y norte, así como en los alrededores de los volcanes del país, podemos encontrar estas construcciones. Esto podría hacer suponer que la presencia de estos seres por esta región pudo haber promovido la erudición del pueblo maya, trasmitiéndole ese legado de sabiduría. Esto podría además desvelar muchos de los misterios que rodearon a esta cultura mesoamericana que hasta el día de hoy nadie puede entender con certeza. El Machu Picchu, en Perú, es otra zona que podría muy bien encajar en la definición anterior, al igual que El Cerro Uritorco, en Córdoba, Argentina. Si bien el escenario aquí es distinto ya que en este lugar ha habido contacto con los lugareños. Ya que no creo que haya un solo habitante de la comunidad de Capilla del Monte, situada en las faldas del Uritorco, que no esté al tanto de lo que acaece en esta región. Si no todas, casi, las experiencias apuntan a actividad en sintonía con sus pobladores.
Muchos piensan que la Atlántida fue una fantasía perfilada por Platón en sus diálogos Critias y Timeo, no obstante, geólogos, eruditos, historiadores, paleontólogos, arqueólogos e igualmente submarinistas la buscan. Quizá debiéramos dejar de lado la búsqueda de restos arqueológicos y comenzar a trabajar una nueva hipótesis. ¿Talvez, los dioses nunca se fueron? Y la Atlántida al igual que Lemuria sea un complejo de ciudades "invisibles" repartidas por todo el planeta, en las profundidades de los mares, volcanes, desiertos y montañas. Y hasta por todas nuestras ciudades.
Algunos textos aseguran que hace más de 10 mil años la geografía de la Tierra era totalmente diferente a como lo es el día de hoy, entonces existieron dos continentes más, uno de ellos ubicado en medio del océano Pacífico y, que según las leyendas era conocido como "Tierra de Mu" o "Lemuria", y el otro ubicado en el océano Atlántico en el hemisferio norte que correspondería a la proverbial Atlántida. En cada uno de estos dos continentes vivía una raza de hombres con una civilización mucho más avanzada que la alcanzada por el hombre actual, y sus potestades comprendían todo el planeta. Esas dos razas fueron antagonistas en una disputa de poder que los llevó a realizar una espantosa guerra con armas sofisticadas y muy poderosas y esto trajo como consecuencia inevitable el hundimiento de esas dos regiones bajo las aguas de los océanos provocando una transformación morfológica en las costas de los continentes y esto trajo consigo un cambio climático global producto de la alteración del eje magnético de la Tierra.
El relato fantástico descrito en la "Crónica de Akakor" de Karl Brugger, quizá haga referencia a estos asombrosos seres. Aquellos que han conocido al menos una parte de este extraordinario relato del Amazonas coinciden en que es realmente estremecedor. No solo por lo apasionante e increíble de su representación sino además por el misterio que lo rodea y que en cierto modo hace que se le encuadre junto a otras historias raras que nos llegan desde tiempos pasados. El mito de los dioses de Akakor revela la existencia de un mundo antiguo, subterráneo, impensado y lejano. Se dice que fueron ellos, los dioses antiguos quienes gobernaron sobre los hombres y la tierra con potestad universal. Su supuesto origen extraterrestre los hacía señores del espacio. Los textos revelan que tenían naves más rápidas que el vuelo de los pájaros y llegaban de manera mágica al lugar de su destino: no contaban con remos, no utilizaban velas ni otros medios conocidos para desplazarse, y atravesaban las distancias a velocidades inimaginables.
Estas son las primeras reseñas que figuran en "La crónica de Akakor", el libro escrito por el periodista y corresponsal alemán Karl Brugger, que vivió un enigmático acontecimiento en la selva amazónica brasileña del cual surgió el particular texto aparecido en 1976. Lo insólito del caso es que años más tarde Brugger fue asesinado y su muerte quedó entre los misterios más insondables de toda esa región. En enero de 1984, Karl Brugger fue atacado a balazos mientras caminaba por la conocida playa de Ipanema, en Río de Janeiro. Lo asesinaron con una metralleta automática. Y la indagación del homicidio se perdió en el olvido. Nadie sabe por qué razón se desviaron las pistas que conducían hacia un grave atentado. Tampoco quedó claro el enigmático trámite que realizó el consulado alemán en los días posteriores a la muerte del periodista: una brigada especial entró a su apartamento y se llevó toda la documentación privada del corresponsal. Su asesino y las causas que lo llevaron a tal hecho jamás fueron conocidos. Se pudo sin embargo, saber que el crimen pudo tener relación con la antigua leyenda de la Amazonía, que Brugger conoció a través de la narración de un nativo que se identificó como mensajero de divinidades espaciales. Quienes apoyaron esta hipótesis, que se remonta a ocho años antes de su deceso, cuando el corresponsal Brugger había alcanzado cierto éxito con el libro "La crónica de Akakor. Mito y leyenda de un pueblo antiguo de la Amazonia", que fue bestseller en Europa y Estados Unidos, sostienen que en esos excepcionales textos podría hallarse alguna respuesta a tantas interrogantes. Se sabe que la obra fue la culminación de un largo reportaje que dejó un saldo de doce tapes de grabación con un único interlocutor, Tatunca Nara, un mestizo indígena y presunto líder de la tribu de los Ugha Mongulala, quien en forma oral contó un extraño y fantástico relato sobre los orígenes milenarios de su pueblo. El místico personaje se presentó como jefe indígena: Príncipe de Akakor. Según la obra de Brugger, este nativo y sus formas de relatar aquellos mundos lo habrían llevado a la ciudad perdida de Akakor, ciudad ubicada en las selvas de la Amazonía. A través de ese fantástico viaje hacia el corazón de la selva el periodista y corresponsal alemán creyó haber ingresado al mundo antiguo y subterráneo de los dioses de Akakor. Aquellos que tenían piedras mágicas para ver los lugares más alejados, de tal forma que podían ver ciudades, ríos, colinas y lagos. Cuentan que cualquier acontecimiento que ocurriera sobre la tierra o en el cielo quedaba expresado en esas piedras.
Todo hace presumir que esta increíble historia comenzó en 1971, cuando integrantes de una línea aérea comercial alemana se encontraban de paseo en Manaos, un estado de la Amazonía. Se dijo que en esos entornos fueron abordados por un mendigo que les pidió algo para comer. Pero la sorpresa de los recién llegados surgió cuando aquel misterioso anónimo personaje expuso sus impresiones en un, aunque deficiente, entendible alemán. Las expresiones del vagabundo causaron asombro en los tripulantes, en especial del comandante Ferdinand Schmidt, que era un experimentado aviador y conocedor de los habitantes de esas regiones selváticas y primitivas. Al ser preguntado por los alemanes, el misterioso personaje dijo llamarse Tatunca Nara, príncipe de una tribu perdida de la selva, los Ugha Mongulala. Desveló además que un contingente de dos mil alemanes arribó a su país en los últimos tramos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1941) y se refugió en Akakor, antigua ciudad subterránea legada por maestros llegados de las estrellas.
Al volver a Alemania y aún deslumbrado por el relato de Tatunca Nara, Schmidt dispuso informar acerca de aquel extraordinario encuentro al periodista Karl Brugger, quien era colaborador de una televisora pública nacional, la ARD, una de las cadenas televisivas más importante de Europa.
Brugger nació en Múnich, y estudió Historia Contemporánea en su ciudad natal y en París. Fue corresponsal independiente de radio y televisión hasta 1974, y desde entonces trabajaba como corresponsal de la televisión alemana en Rio de Janeiro, se desempeñó como especialista en cuestiones indígenas.
Intrigado por la confidencia, el corresponsal alemán aceptó el reto y sin más partió a Brasil en busca del príncipe del mundo subterráneo. Según consta en los textos de Brugger, el 3 de marzo de 1972 se encontró por primera vez con el aborigen a quien describió como un mestizo de porte bien proporcionado, con cabello largo y oscuro. Él mismo dijo llamarse Tatunca Nara, y le habló de la tribu de los Ugha Mongulala, un pueblo que, según le explicó, había sido elegido por los dioses. Se refirió además a las gigantescas ciudades de piedra y a los poblados subterráneos de los antepasados divinos. Enumeró dos grandes catástrofes y las fusiones entre pueblos antiguos, con la última alianza entre aborígenes y un contingente de dos mil soldados alemanes. La historia parecía demasiado extraordinaria y no terminaba de convencer al periodista, que de todas formas decidió emprender una expedición hacia Akakor. El 25 de septiembre de 1972, inició la travesía a través del río Purús hasta alcanzar la región del nacimiento del río Yaco, en la frontera entre Brasil y Perú. Pero una vez internados en un ámbito selvático y primitivo se toparon con una serie de inconvenientes que malograron el viaje. Lo que en un primer momento se presentó como una fantástica aventura terminó por convertirse en una verdadera pesadilla.
"El viaje se convierte en una expedición contra nuestras propias dudas. Nos hallamos a apenas diez días de nuestro presunto objetivo. La monótona dieta, el esfuerzo físico y el temor a lo desconocido han contribuido cada uno lo suyo. Lo que en Manaus parecía una fantástica aventura se ha convertido ahora en una pesadilla. Principalmente, comprendemos que nos gustaría dar la vuelta y olvidarlo todo sobre Akakor antes de que sea demasiado tarde. Todavía no hemos visto a ningún indio. En el horizonte aparecen las primeras cumbres nevadas de los Andes; a nuestras espaldas se extiende el verde mar de las tierras bajas amazónicas. Tatunca Nara se prepara para el regreso con su pueblo. En una extraña ceremonia, se pinta su cuerpo: rayas rojas en su rostro, amarillo oscuro en el pecho y en las piernas. Ata su pelo por detrás con una cinta de cuero decorada con los extraños símbolos de los Ugha Mongulala.
El 13 de octubre nos vemos obligados a regresar. Después de un peligroso pasaje sobre rápidos, la canoa es atrapada por un remolino y zozobra. Nuestro equipo de cámaras, empaquetado en cajas, desaparece bajo los densos arbustos de la orilla; la mitad de nuestros alimentos y de las provisiones médicas se han perdido también. En esta situación desesperada, decidimos abandonar la expedición y regresar a Manaus. Tatunca Nara reacciona con irritación: se muestra violento y contrariado. A la mañana siguiente, J. y yo levantamos nuestro último campamento. Tatunca Nara, con la pintura de guerra de su pueblo, cubriéndole únicamente un taparrabos, toma la ruta terrestre para regresar con su pueblo. Este fue mi último contacto con el caudillo de los Ugha Mongulala. Después de mi regreso a Río de Janeiro en octubre de 1972, traté de olvidarme de Tatunca Nara, de Akakor y de los dioses. Sería tan sólo en el verano de 1973 cuando la memoria retornaría: Brasil había iniciado la invasión sistemática de la Amazonía. Doce mil trabajadores estaban construyendo dos carreteras troncales a través de la todavía inexplorada jungla, cortando una distancia de 7.000 kilómetros. Treinta millares de indios tomaron los bulldozers por tapires gigantes y huyeron hacia la inmensidad. Había comenzado el último ataque de la Amazonía. Y con ello volvieron a mi mente las viejas leyendas, tan fascinantes y tan místicas como antes".
"Akakor, la capital del territorio, fue construida hace 14.000 años por nuestros antepasados con la guía de los maestros antiguos. También el nombre procede de ellos: Aka significa «fortaleza» y Kor significa «dos». Akakor es la segunda fortaleza. Nuestros sacerdotes hablan asimismo de la primera fortaleza, Akanis. Estaba situada sobre un estrecho istmo en el país que llaman México, en el lugar donde los dos océanos se tocan. Akahim, la tercera fortaleza, no es mencionada por la crónica hasta el año 7315. Su historia está muy unida a la de Akakor".
"Nuestra capital está situada sobre un valle elevado en las montañas en la zona fronteriza entre los países llamados Perú y Brasil. Está protegida en tres de sus lados por escarpadas rocas. Al este, una llanura gradualmente descendente llega hasta la inmensidad de las lianas de la región de los grandes bosques. Toda la ciudad está rodeada por una gran muralla de piedra con trece puertas. Éstas son tan estrechas que únicamente permiten el acceso de las personas de una en una. La llanura del este, a su vez, está protegida por atalayas de piedra en las que escogidos guerreros se hallan continuamente en vigilancia de los enemigos. Akakor está dispuesta en rectángulos. Dos calles principales que se cruzan dividen la ciudad en cuatro partes, que corresponden a los cuatro puntos universales de nuestros dioses. El Gran Templo del Sol y una puerta de piedra tallada de un único bloque están situados sobre una gran plaza en el centro. El templo mira hacia el Este, hacia el sol naciente, y está decorado con imágenes simbólicas de nuestros maestros antiguos. En cada mano, una criatura divina sostiene un cetro en cuyo extremo superior hay una cabeza de jaguar. La figura está coronada con un tocado de ornamentos animales. Una extraña escritura, y que sólo puede ser interpretada por nuestros sacerdotes, reseña la fundación de la ciudad.
Todas las ciudades de piedra construidas por nuestros maestros antiguos tienen una puerta semejante. El edificio más impresionante de Akakor es el Gran Templo del Sol. Sus paredes exteriores están desnudas y fueron construidas con piedras artísticamente labradas. El techo está abierto de modo que los rayos del sol naciente puedan llegar hasta un espejo de oro, que se remonta a los tiempos de los maestros antiguos, y que está montado en la parte delantera. Figuras de piedra de tamaño natural flanquean la entrada del templo por ambos lados. Las paredes interiores están tapizadas con relieves.
En una gran arca de piedra hundida en la pared delantera del templo se encuentran las primeras leyes escritas de nuestros maestros antiguos. Cerca del Gran Templo del Sol se hallan los edificios para los sacerdotes y sus servidores, el palacio del príncipe y los alojamientos de los guerreros. Estos edificios son de forma rectangular y están construidos con bloques de piedra labrada. Los techos se componen de una espesa capa de hierba sostenida por pértigas de bambú. Durante el reinado de nuestros maestros antiguos, otras veintiséis ciudades de piedra rodeaban Akakor. Todas ellas son mencionadas en la crónica. Las mayores eran Humbaya y Patite, en el país llamado Bolivia; Emin, en las zonas bajas del Gran Río; y Cadira, en las montañas del país llamado Venezuela. Pero todas ellas quedaron completamente destruidas por la primera gran catástrofe que ocurrió trece años después de la partida de los dioses. Además de estas poderosas ciudades, los padres antiguos erigieron tres recintos religiosos sagrados: Salazere, en las zonas altas del Gran Río; Tiahuanaco, sobre el Gran Lago: y Manoa, en la llanura elevada del sur. Eran las residencias terrestres de los maestros antiguos y un lugar prohibido para los Ugha Mongulala. En el centro se levantaba una gigantesca pirámide, y una espaciosa escalera conducía hasta la plataforma en la que los dioses celebraban ceremonias desconocidas por nosotros".
«El edificio principal estaba rodeado de pirámides más pequeñas e interconectadas por columnas, y más allá, sobre unas colinas construidas artificialmente, se situaban otros edificios decorados con láminas que resplandecían. Cuentan los sacerdotes que con la luz del sol naciente las ciudades de los dioses parecían estar en llamas. Éstas radiaban una misteriosa luz, que se reflejaba en las montañas nevadas».
Los alemanes interpretaron que los padres antiguos habían abandonado la residencia de los dioses en una huida precipitada pero no pudieron explicar el secreto de Akakor Inferior, su construcción es un misterio tecnológico porque los supuestos dioses construyeron las ciudades según sus propios planes, desconocidos para los Ugha Mongulala. En 1968 tras la muerte del jefe de la tribu el Consejo Supremo se reunió para elegir al nuevo príncipe y legitimo gobernador de los Ugha Mongulala. Tatunca Nara fue escoltado por el sacerdote a las regiones secretas de Akakor Inferior.
"Yo entré en el recinto religioso secreto envuelto en el traje dorado de Lhasa, descendí por una espaciosa escalera. Me condujo al interior de una habitación, repentinamente una voz que parecía proceder de todas partes me llevó a una tercera habitación, aún más profunda e interior, en el centro se encontraban cuatro bloques de piedra transparente cuando, lleno de temor, pude acercarme, descubrí en ellos a cuatro misteriosas criaturas, cuatro muertos vivientes, cuatro humanos durmientes, tres hombres y una mujer yacían en un líquido que los cubría hasta el pecho, eran como los humanos en todos los aspectos, solo que tenían seis dedos en las manos y seis dedos en los pies. Tras mi regreso del recinto religioso secreto trece días después, el sumo sacerdote me saludó como el nuevo legitimo gobernante de los Ugha Mongulala".
"Quedé profundamente impresionado por las misteriosas criaturas.
¿Estaban vivas o muertas?
¿Eran los dioses?
¿Quién las había colocado allí?
Ni siquiera el sumo sacerdote conocía la respuesta".
Extracto sacado del libro de Karl Brugger: "La Crónica de Akakor"
'Ciudad Amazónica'
¿Podría ser alguna ciudad perdida del relato de "La Crónica de Akakor" similar a esta urbe captada en el corazón de la Amazonía venezolana? En la fotografía, plano general, se aprecia la ciudad y en la parte inferior una pequeña ampliación de las extrañas edificaciones. Quizá, realmente Tatunca Nara, había tenido acercamiento con entes que habitan estas "ciudades invisibles" que como verán a lo largo de todas estas historias existen alrededor de todo nuestro planeta. La imagen es reveladora y nadie podrá negar que esto es una ciudad, si bien diferente a lo que conocemos. ¡Lo es!
Hace 14.000 años existió en nuestro planeta lo que sería la primera generación de la raza humana, estos seres vivieron en un continente conocido con el nombre de Lemuria o simplemente Mu. Los Lemurianos eran seres con un alto grado espiritual y una avanzada tecnología, eran conocidos como los "Seres Serpiente" por tener un rasgo particular: "ojos de reptil". Este continente estaba situado en el océano Pacífico, entre Australia y América.
Se cree que las cimas más altas de sus montañas, hoy, las conocemos como Hawaii, Japón y Filipinas, entre otros. Se supone que su feudo nacía en las costas de Asia, en donde hoy se halla China y terminaba en la Isla de Pascua, luego se extendía hacia el norte hasta alcanzar las costas californianas. Por un largo espacio de tiempo fueron la cultura más avanzada de la Tierra. Tenían mucha influencia en el planeta. Su reino estaba compuesto de colonias: unas en Asia, otras al norte y sur de América. Probablemente las culturas que hoy conocemos como chinas, japonesas, los nativos norte americanos, y las culturas maya, azteca e inca, descienden de ellos.
Pero luego floreció otra cultura: Los atlantes. Estos entes eran sumamente altos. Poseían tecnología similar a la de los lemurianos, pero a diferencia de estos, eran más ambiciosos. Los atlantes vivían en un continente situado en el océano Atlántico. Surgía, en las costas del Estado de Florida, Estados Unidos, llegando hasta las de Europa y el Norte de África. Durante un tiempo ambas culturas compartieron el predominio del planeta, pero la ambición de los atlantes era tomar el control absoluto. Las tensiones entre ambas culturas escalaron hasta que irremediablemente explotó la guerra.
Los lemurianos, a diferencia de los atlantes no eran guerreros.
Los lemurianos sabían que esa guerra significaría el fin de la humanidad tal como era conocida hasta entonces. Fue así como antes de la batalla final, uno de sus miembros llamado Noé, recibió un mensaje de una luz muy brillante que, apareciendo ante él, le dio instrucciones para construir una nave y para recopilar muestras de los seres vivos existentes, estas muestras incluían tanto especímenes lemurianos como atlantes. La batalla final comenzó y todo terminó. El planeta cambió. La soberbia de unos había acabado con lo que hasta entonces se había construido. Los atlantes en su afán por conseguir su objetivo habían utilizado un tipo de energía que había estado prohibida por el peligro que representaba. Esa energía provocó magnánimos desastres naturales. Terremotos azotaron el planeta y con estos, grandes maremotos y erupciones volcánicas. El mar lo cubrió todo y al final grandes territorios desaparecieron para siempre en las profundidades del mar, entre ellos: Lemuria y la Atlántida. Pero no estaba todo totalmente perdido. Los lemurianos habían sembrado su semilla en varias partes en donde hubo sobrevivientes de esa tragedia.
Además, existía aún una esperanza: Noé y su arca. Ella, representaba el futuro. De allí nacería la nueva generación de la raza humana.
Después de este incruste "mitológico" quizá podríamos hacer unas cuantas reflexiones para poder tomar en consideración la lectura y contenido de este libro. Ya que es muy importante poseer una mente abierta para poder esgrimir nuestras propias conclusiones. No es mi intención hacer cambiar la mentalidad de la gente y llevarla por la senda única de "mi verdad". Dejar tan solo una reflexión sobre los elementos sincréticos de esta posible realidad sería más que un deseo, y dejar en más de uno, duda, una conquista. Quizá los elementos planteados en esta historia resulten fantasiosos y sin sustento de convicción, a pesar de ello en lo personal me parecen interesantes. Comprendo que estas conjeturas van más allá del razonamiento humano y encajarían tal vez más en una historia de ciencia ficción que en un relato sacado de un escenario real. Esta realidad daría un giro sustancial a la comprensión de nuestra historia. Al entendimiento de nuestro origen. La presencia de estos entes autenticaría el origen de la sabiduría de nuestros antepasados y, es más, desvelaría las incógnitas y pugnas de los científicos que no terminan de ponerse de acuerdo, y si alguna vez lo han hecho, sus hipótesis son más que atrevidas y peregrinas, al afirmar, por ejemplo: como las pirámides dispersas por nuestro planeta fueron construidas.
Los ufólogos ya no necesitaran ver hacia el espacio exterior ni tampoco esperar señales del cosmos. Simplemente, les bastará con monitorear mares, montañas, desiertos y volcanes. "Ya que ellos de siempre han vivido allí". Ahora como es natural, nos plantearemos las existencialistas interrogantes. ¿Entonces…? ¿Quiénes somos? ¿Y cómo llegamos aquí? Si ellos han vivido miles de años en este planeta sería razonable pensar que es más de ellos que nuestro. Y supongo que no les hará mucha gracia lo que estamos haciendo con él. Asimismo, podríamos preguntarnos: ¿Porque han revertido su conducta al volverse "invisibles" a nuestro entorno? ¿Qué fuerza o acontecimiento les ha obligado? Y, sobre todo, ¿porque no nos han hecho daño teniendo el poder? ¿Es que sacan provecho de nuestras vidas? ¿Es acaso la pugna entre lemurianos y atlantes el balance? ¿El Eje del bien y mal…?
¿O quizá, más allá del conflicto entre lemurianos y atlantes no aconteció la catástrofe descrita? ¿O la historia se ha mitificado y alterado a propósito?
Habiendo culminado la carrera de Sistema de Información Geográfica y Cartográfica Digital (SIG), me di a la tarea de recabar datos para realizar mi último proyecto que tendría una duración de 5 semanas. Aprovechando la libertad de elección del tema ya que mi primer proyecto al igual que el resto de mis compañeros fue realizado básicamente con fuentes de datos de bancos de información suecos, estadísticas locales y regionales y digitalizaciones basadas en datos obtenidos de ayuntamientos u otros organismos gubernamentales, esta vez pensé hacer algo más original. Desde temprana edad un ferviente deseo colmado de inquietud y curiosidad por conocer la vida agreste y complicada de los indios norteamericanos, de su cultura, y sobre todo su sabiduría, envolvió ese lapso inocente de mi niñez. Y, con esos sentimientos, consideré que sería interesante teniendo el día de hoy la tecnología al alcance de mis manos realizar un proyecto que me trasladara a aquella lejana época. Aunque, llanamente sabía que el propósito de este proyecto iba orientado exclusivamente al cartografiado de sus reservas, infraestructuras, ríos, lagos, carreteras y poblaciones cercanas a ellas. Y, si el tiempo así lo permitía, escudriñaría en libros de historia. Todos conocemos parte de ella: como fueron víctimas de la voracidad de los europeos que les despojaron de sus tierras con el resguardo de políticos indecentes, que dictaminaron afincarlos en reservas de una manera injusta abusiva y arbitraria. Este proyecto, representaba la culminación de la carrera y tendríamos por lo tanto sin ayuda del profesorado demostrar nuestras propias habilidades. Si bien, el comienzo fue un tanto improductivo, tedioso y cansado "en el camino se fueron acomodando las maletas". En Estados Unidos, hay cerca de 300 reservas, esto significa que no todas las tribus que ascienden a cerca de 500, tienen su propia. Algunas tribus cuentan con varias reservas mientras una gran parte no las tienen. Realmente, necesitaría de mucho tiempo y conocimientos para hacer un estudio antropológico profundo de sus culturas, y no siendo este el propósito de este relato no me alejaré demasiado de los acontecimientos que plasmaré en él. Ya todos conocemos como terminó esta historia: "los pobres colonos civilizados que llegaron de la vieja Europa tan solo pretendían llevar desarrollo a aquel rudo y primitivo confín plagado de ignorancia y de salvajes descorazonados". Sería muy difícil hablar de todos estos grupos aborígenes ya que con ese torrente de sabiduría necesitaría conocimientos y tiempo.
Pero, si hablaré del grupo que me ha llevado a escribir esta historia, ya que sin su "ayuda" jamás me hubiera dado a la tarea de buscar estos secretos.
Al término del proyecto, me di a la faena de conseguir un espacio en alguna institución gubernamental o comunal para cumplir los 3 correspondientes meses de práctica que exigía el otorgamiento del diploma, que me acreditaría como profesional (SIG). No fue tarea fácil. Así, mientras esperaba resolví "volver" a Arizona y continuar con la lectura envolvente y fascinante de una de las tribus que más me impresionó dado a su mística y atrayente mitología. Me refiero a los hopis. Ya que el perfil de este grupo aborigen en la red está clasificado entre misterios y enigmas, al hacer la búsqueda en Google las opciones a escoger fueron muchas. Numerosas de ellas apuntaban a otros misterios que nada tenían que ver con la cultura mística hopi, pero no menos interesantes por ello: como lo son los míticos túneles de Baja California.
Construcciones de dimensiones nada desdeñables que nos hace pensar que no fue la mano del hombre la artesana de esta colosal obra de alta ingeniería. Lo extraño de todo esto es que está allí y a la vista de todos y, que curiosamente, no ha sido borrado como es costumbre de los que manipulan este tipo de información o desinformación, según se vea. En las periferias de Islas San Benito pasa parte de este entramado. Y, a 30 kilómetros al sureste de estas islas se encuentra la Isla Cedros. A menos de 5 kilómetros del litoral de Islas San Benito se puede visualizar un entronque de dimensiones extraordinarias con una anchura de cerca de 4 kilómetros que penetra en las entrañas del océano Pacifico a unos 700 metros de profundidad en orientación este, buscando las costas de Baja California, ubicadas a unos 120 kilómetros.
Evidentemente, por su ubicación estas edificaciones se encuentran en aguas mexicanas. Si bien, están fuera del Mar Territorial mexicano se hallan dentro de la Zona Económica Exclusiva. Lo cual le daría al Estado mexicano según El Artículo 56 de la Constitución, derechos, jurisdicción e ineludiblemente, deberes. En la zona económica exclusiva, el Estado ribereño tiene derechos de soberanía para los fines de exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales tanto vivos como no vivos de las aguas suprayacentes al lecho y del lecho y el subsuelo del mar, y con respecto a otras actividades con miras a la exploración y explotación económica de la zona, tal como la producción de energía derivada del agua, de las corrientes y de los vientos, el establecimiento y la utilización de islas artificiales, instalaciones y estructuras. Y, por supuesto, algo importante como lo es la investigación científica marina. De igual forma les correspondería por deber proteger y conservar el medio marino. Por lo antedicho esto indicaría que nadie podría construir en esa zona sin el consentimiento del Estado mexicano. ¡Y, si este lo hubiera dado!
¿Quién y para que, podría erigir tan atípicas edificaciones a esas profundidades?
Antes de continuar con nuestra exploración quiero dedicarle al pueblo místico hopi un espacio en este humilde relato, ya que es un pueblo muy espiritual con mucha sabiduría —y sin "su complicidad" jamás hubiera escrito esta historia. Esta tribu, vive en el territorio de Arizona en una pequeña reserva. A varios kilómetros de allí, al noreste, habitan los navajos y hacia el sur cohabita otro grupo trivial también de mucho protagonismo en la historia estadounidense, como es el pueblo apache. Los hopis al igual que otras muchas culturas creen que inicialmente hubo mundos inferiores y creaciones imperfectas, y que sus ancestros consecutivamente pasaron a través de las mismas. En el caso de los hopis a través de un sipapu o vagina del mundo. Cada mundo inferior está asociado con una dirección, un color, un mineral y un pájaro específico.
En el Primer Mundo: mientras los humanos vivieron en equilibrio y armonía el Creador les permitió residir allí. Cuando rompieron la concordia con el Espíritu, éste decidió efectuar una depuración. Las personas que estaban dispuestas a seguir el camino sagrado fueron enviadas a la Tierra donde estarían protegidas. El lugar que ocuparon en nuestro planeta fue el Gran Cañón, una zona de emergencia. Este agujero se adentra en las profundidades de la tierra, nadie conoce esas profundidades. Se dijo a los moradores del primer mundo que se refugiasen en el agujero y llevasen provisiones en tanto durase la depuración. Entonces el Creador hizo que los volcanes entraran en erupción, arrojando lava y rocas volcánicas por toda la región. Las erupciones provocaron efusión de gases que se extendieron por toda la Tierra matando a todos aquellos que no habían buscado refugio el tiempo prescrito por el Creador.
"Segundo Mundo: una vez terminada la depuración salieron de nuevo y repoblaron la Tierra. Era el segundo mundo, sus habitantes vivieron en él durante más tiempo que el primero. Pero volvieron a perder el equilibrio. Creyeron que ya conocían todas las respuestas y dejaron de escuchar al Espíritu. El Creador consideró que había llegado el momento de una nueva purificación. Esta vez se pidió a los guardias espirituales que protegían a los polos: Norte y Sur, que abandonaran sus puestos y dejasen que la Tierra girara libremente. Y esta giró libremente. Fue un cambio polar. Los vendavales azotaron el planeta y vastos campos de hielo se extendieron sobre él. Fue una depuración muy intensa. A partir de aquí, la asimilación de conocimiento resultaría un poco más difícil".
"En el tercer mundo, los seres humanos poblaron la Tierra con mucha mayor extensión. Para entonces habían conquistado un conocimiento y unas aptitudes muy superiores. Construyeron grandes ciudades y máquinas sofisticadas capaces de hacer muchas cosas, incluso máquinas que podían volar. Iniciaron guerras entre ciudades y establecieron límites en la Tierra, y declararon la pertenencia de determinadas parcelas a una persona o tribu. Inventaron el cristal y lo utilizaron con objetivos destructivos. Descubrieron tipos de rayos que eran capaces de destruir. El Espíritu presenciaba todo esto con pesar". "Una vez más el Creador vio llegada la hora de una nueva depuración. En esta ocasión hizo que las aguas de los océanos se desbordasen y cayeran grandes diluvios del cielo. Esta depuración adoptó la forma de una gigantesca inundación" (obsérvese el paralelismo con el relato bíblico del Arca de Noé). "Entonces, la gente llamada a sobrevivir en este continente, un hombre con sus dos hijos y sus familias fue sumida en un estado de animación suspendida y encerrada en el interior de unos tubos huecos. Flotaron sobre el agua hasta que éstas se retiraron, después, salieron a la tierra. El padre quiso rememorar algunas de las viejas tradiciones, pero el Creador le hizo desistir de ello. Los dos hijos y sus familias deseaban seguir la senda del Creador. A uno de ellos se le encomendó que viajara al Este y repoblara la Tierra, mientras que el otro se dirigió al Oeste. El que siguió el camino del Oeste fue el primer Hopi. El que se trasladó al Este fue llamado el Verdadero Hermano Blanco…" Los relatos Hopi dan cuenta de tres mundos diferentes antes del actual: El primero de ellos fue arrasado por el fuego, dato corroborado por el período de actividad volcánica que asoló Arizona alrededor de 250.000 años atrás y que dejó huellas incuestionables. El segundo por el hielo, lo que coincide con la terrible glaciación que descendió hasta Arizona, hace alrededor de 100.000 años. En cuanto al tercero, fue destruido por el agua, lo que corresponde al Diluvio Universal que asoló Arizona hace unos 12.000.
"Una vez establecidos en sus tierras, guiados por la estrella azul Kachina, se les encomendó que esperaran el advenimiento del verdadero hermano blanco. Entonces llegaron los españoles, y los hopis preguntaron: ¿Son ustedes el verdadero hermano blanco? Pero los españoles replicaron: ¿Dónde está el oro? Y los hopis supieron que no lo eran. Cuando llegaron los demás europeos los hopis hicieron la misma pregunta. Pero aquellas multitudes indicaron que sólo deseaban ir a California: "Allí es donde está el oro. Nos vamos a California".
Los hopis tienen lápidas de piedra, en ellas hay inscripciones alusivas a todo cuanto ocurrirá después de la próxima depuración. Esas lápidas anunciaron a los hopis que primero llegarían gentes acompañadas de extraños animales tirando de cajas (vagones) y que más tarde las cajas se moverían por sí solas (trenes y automóviles). Así mismo advirtieron que llegaría la hora en que dos potencias sacudirían la Tierra por dos veces. El símbolo de una de ellas sería el sol naciente (Japón), y el de la otra sería el signo de las cuatro direcciones, Alemania. Durante la Primera Guerra Mundial, los alemanes usaron la cruz de Malta, como insignia propia. En la segunda, adoptaron la esvástica (invertida), ambos símbolos de las cuatro direcciones. Se dijo a los hopis que en el transcurso de este gran conflicto una potencia vertería una calabaza de cenizas desde el cielo que haría hervir los ríos y mataría los peces. ¿La bomba atómica?
Les dijeron también, que se extendería un hilo plateado a través de la tierra (la ruta 66). Predijeron asimismo que verían telas de araña en el cielo a través de las cuales la gente podría hablar (líneas telefónicas), y que llegaría el momento en que el águila caminaría sobre la luna. Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin alunizaron, al bajar del módulo, Armstrong dijo: "El águila ha tomado tierra", palabras que advertían el cumplimiento de la profecía hopi. Asimismo, se dijo al pueblo hopi que viajaría a un lugar donde se reunirían todas las naciones del mundo y trataría de hablarles para convencerles de que volvieran a las costumbres sagradas. Representantes hopi fueron cuatro veces al edificio de las Naciones Unidas y no les fue permitido dirigirse a toda la Asamblea General. Las profecías habían advertido que, si esto ocurría, la hora de la depuración sería inminente. De modo que los hopis volvieron a sus tierras.
La cuarta depuración se produciría de dos maneras. Primera: supondría la acción de los cuatro elementos. Esto implica que asistiríamos a grandes inundaciones en muchos lugares, los vientos más intensos que hubiésemos visto jamás, temblores de tierra y erupciones volcánicas. Veríamos como la tierra, el agua, el fuego y el aire participan en el proceso de depuración. Segunda: esta depuración tendría como protagonista a un pueblo de piel rojiza, un día llegaría a esta tierra y la conquistaría. Se advirtió a los hopis que si esto sucedía no debían salir de sus casas porque habría una sustancia en el aire que los mataría. Se dijo también a los hopis, que después de la purificación los sobrevivientes posiblemente conservarían la misma religión que tenían. O tal vez, buscaran una nueva, o que incluso podrían haber evolucionado hasta tal punto que ya no necesitarían religión alguna. —Aquí dejamos esta historia envolvente y casi mágica de esta erudita tribu—.
Comenzaremos aquí, en las atrayentes costas norteamericanas. Los primeros días de esta investigación fueron relativamente extraños ya que era muy difícil dar crédito a lo que veía. Este tema es tan polémico como complejo dado a que la limitación de nuestro intelecto nos induce hacer un sinfín de conjeturas que terminan liando aún más a nuestro ya ofuscado cerebro. Como señalé, toda esta historia comienza con el hallazgo de los túneles de Baja California. Durante muchos días busqué información en la red con intención de saber más de estas construcciones, pero todo fue en vano la investigación resultó infructuosa. Nadie aportaba más de lo que ya sabía. Mi curiosidad terminó abriendo la caja de Pandora y desde aquel día mi vida extrañamente ya no ha sido la misma. Mis planteamientos sobre la religión y nuestra existencia han dado un giro sustancial. Según la Biblia: "Dios creó al hombre a su semejanza". ¡Pero esto no puede ser verdad! De ser así no hubiera violencia en la Tierra ya que todos fuéramos tan nobles y compasivos como Él. A no ser que estemos enredando a Dios con nuestros "creadores". Es decir, con los guardianes del zoológico humano e inventores de nuestra raza. Puede ser una reflexión comprometida y quizá, suene hasta incoherente para muchos. Sin embargo, si agudizamos un tanto la inteligencia y somos capaces de quitarnos el velo que durante tantos años nos ha cegado y comencemos a usar la sensatez de una vez por todas a lo mejor comprendamos el concepto con otros matices y las concepciones religiosas tal vez ya no encajen en el rompecabezas de igual forma. Asegurar, que durante cientos o miles de años hemos vivido con "huéspedes invisibles" que no conocemos de nada puede influir en nuestra cordura haciéndonos dudar de ella. Pero de igual forma hemos vivido toda nuestra existencia rodeados de ácaros —sin notar siquiera su presencia—.
Si en algún momento de su vida alguien ha escudriñado en el Antiguo Testamento, seguramente no ha sido ajeno a los indicios de violencia vertidos en estos escritos y probablemente, se ha en algún momento preguntado ¿por qué de tanta violencia? Si Dios es un ser de bondad. El Génesis, por ejemplo: comienza con la maldición de Adán y Eva. Y si seguimos avanzando en los contenidos bíblicos nos encontramos con la tragedia de Caín y Abel y más adelante podríamos encontrar en el libro del Éxodo, el asesinato de niños hebreos y las plagas de Egipto, etc. Y así, continua la violencia a lo largo de las Sagradas Escrituras.
Breve vistazo a algunos otros ejemplos violentos del Antiguo Testamento: La imagen sublime y divina de Dios en el Antiguo Testamento deja mucho que desear. Muchos críticos irreligiosos insisten en señalar que los relatos bíblicos parecen describir a un Creador lleno de furia incontrolada. Por ejemplo: en el centro de esos argumentos críticos se halla un acontecimiento de mucha relevancia, como es el diluvio en Génesis, el cual exterminó toda forma de vida sobre la tierra, o casi. «—Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.» (Gn 6:17). De este versículo podemos concluir que fue Él quien eligió ocasionar la muerte de un sinnúmero de hombres, mujeres y niños inocentes. Posteriormente en Génesis se describe la destrucción de Sodoma y Gomorra, incluida todas las personas. Hecho sobrenatural consumado por el "Creador": «Entonces, Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra» (Gn 19:24-25).
Dios es acusado de homicidio por sus críticos por el afán de destruir a todas las naciones existentes en la tierra prometida: «Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia» (Deuteronomio 7:1-2 - Énfasis añadido).
Para los irreligiosos parece claro que Dios dictaminó la muerte de personas inocentes cuyo único crimen era vivir en la tierra que Él, quería que Israel poseyera. Esto es reiterado en muchos de los capítulos posteriores en el mismo libro de Deuteronomio: «Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida, sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado» (Deuteronomio 20:16-17 - Énfasis añadido).
De igual forma los críticos señalan la destrucción de Jericó y la forma tan violenta como la misma se llevó a cabo:
«Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos» (Jos 6:21). La orden de Dios a Saúl en el Antiguo Testamento de acabar íntegramente con el pueblo de Amalec, es otro hecho polémico: «Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos» (1º Samuel 15:3 - Énfasis añadido).
Los críticos se preguntan: ¿Por qué niños y animales tuvieron que ser sacrificados en las campañas de Jericó y la de Saúl? Indudablemente estas acciones parecen extremas, despiadadas y crueles. Con referencia a tales sucesos, Robert Anton Wilson explica: "La Biblia hace una descripción de un Dios despiadado. Y una y otra página describe a Dios como un asesino de masas".
La Biblia es un libro sagrado lleno de narraciones fantásticas de una fuerza sobrenatural. ¿Y si esa fuerza no fuera Dios? Si fuera una fuerza alienígena. Ezequiel, por ejemplo, vio una rueda incandescente dentro de otra. El Profeta describe una visión que seguramente en su tiempo se relacionaría con ángeles y seres de luz, pero hoy en día esto tendría otra explicación. ¿Cómo explicas algo que se desconoce? ¿Con simbolismos fáciles de entender, asociando suplencias interpretables propias a la época? Supongamos que "los ángeles" no tenían alas sino levitaban, ¿cómo poder explicar la levitación? Imposible. En aquellos tiempos el volar estaba vinculado o conexo a las aves, por tal cognición esta acción la relacionarías al hombre con alas. Sin embargo, la visión del profeta Ezequiel no está directamente relacionada con ángeles sino con una suerte de objetos metálicos y cristalizados. Por lo que sus extraños relatos o su historia, podrían racionalmente relacionarse con ovnis y extraterrestres.
«Y aconteció que, a los treinta años, en el mes cuarto, a cinco días del mes, estando yo en medio de los deportados junto al río Chebar; los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios. Y mire y he aquí, un viento tempestuoso que venía del Norte, una gran nube, con un fuego envolvente y en derredor suyo un resplandor, y en el centro del fuego una cosa que parecía como el fulgor del electro, y en medio de ella, la figura de cuatro seres vivientes. Y este era su parecer; había en ellos semejanza de hombre, sus pies de ellos eran rectos y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro, relucientes a manera de bronce muy bruñido. Y cada uno iba derecho hacia adelante, hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban sin volverse de espalda cuando andaban. Cuanto a la semejanza de los seres vivientes: Eran como carbones de fuego encendidos, y el fuego resplandecía y del fuego salían fulgores. Y los seres iban y venían a manera de relámpagos. Y el aspecto de las ruedas y su estructura resplandecían como el crisolito, y los cuatro tenían una misma forma, y las ruedas parecían dispuestas como si una estuviese en medio de la otra, y las ruedas estaban cuajadas de ojos alrededor. A donde el espíritu les impulsaba, iban las ruedas y también se levantaban tras ellos, porque el espíritu de ellos estaba en las ruedas. Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas, y sobre la expansión que había sobre sus cabezas, vi la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre esta especie de trono había uno que parecía un hombre sentado sobre él. Y vi apariencia como de ámbar, como apariencia de fuego dentro de ella en contorno, por el aspecto de sus lomos para arriba, y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, refulgente alrededor. Esta visión era como la imagen de la gloria de Yahvé y cuando yo la vi, caí sobre mi rostro y oí voz de uno que hablaba».
En el Éxodo, ¿qué fue esa presencia en el cielo que guio a Moisés a través del desierto? ¿Eran fuerzas divinas? ¿O quizá hayan sido ovnis? A través de los siglos muchos han creído que el Dios que guio a Moisés y a los israelitas era el mismo Dios del que habló Jesús de Nazaret. Veamos las evidencias que los ufólogos han planteado.
«—A lo mejor, Yahvé, realmente no era ningún Dios, sino un alienígena, su degenerada conducta dejaba mucho que desear. Era simplemente para ser Dios. Imperfecto. Un ser colérico, cruel, conquistador, homofóbico, genocida e infanticida y racista que disfrutaba del dolor y el sufrimiento de los seres indefensos. Su conducta despiadada manifestaba desprecio por la raza humana, comportamiento típico de un ser segregacionista muy alejado de la deidad».
Durante el tiempo que Moisés guio a los hebreos, advertimos algo realmente relevante, éste usualmente no tomaba decisiones importantes sin consultarle. Hasta aquí no parecería haber nada raro, sin embargo, si tomamos en cuenta que Yahvé no quería intermediarios entre él y Moisés y si reconsideramos cómo principió todo, advertiremos que la historia es bastante reflexiva. El primer encuentro de Moisés con Yahvé, se llevó acabo en la época en que Moisés era pastor y aún no asumía el liderazgo de los hebreos, fue aquí cuando Moisés vio una zarza que ardía sin consumirse.
Dice así el Éxodo: «El ángel de Yahvé se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza ardía, pero no se consumía».
Dijo Moisés: «Voy para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza». Cuando vio Yahvé que Moisés se acercaba para mirar, le llamó desde la zarza, diciendo: "Moisés, Moisés". El respondió: "Aquí me tienes". Le dijo: "No te acerques más; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en el que estás es tierra sagrada". Y añadió: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". ¿Podría haber visto Moisés algún tipo de luz artificial? En aquel ahora aún no se conocía esta luminaria, él interpretó como "fuego" aquel fenómeno, al igual que hizo después con la luz que emitía el ovni que hipotéticamente guio al "pueblo elegido" en el desierto. Surgen sin embargo las preguntas rigorosas:
¿Por qué él o los extraterrestres se hacían pasar por dioses?
¿De qué fuente provenía esa luz artificial?
Según los partidarios de la intervención extraterrestre; el caso del "pueblo elegido", al igual que otros más, responde a un propósito de ensayos genéticos por parte de los extraterrestres, en ese sentido, la actual situación histórica de la humanidad es consecuencia directa de pasadas intervenciones extraterrestres, como las que supuestamente se habrían dado entre pueblos mayas, egipcios, aztecas y babilonios, así como también entre los hebreos. En cuanto a la fuente de la luz artificial, bien pudo haberse tratado de alguna sonda pequeña que emitía luminosidad, y de la cual salía una voz. Con la tecnología actual sabemos que podríamos hacer cosas más prodigiosas que simular una luz artificial. Por lo tanto, para "los dioses" con la súper tecnología que poseían, hacer gala de "estas extraordinarias maniobras" habría sido juego de niños.
Los sucesos ocurridos durante el segundo encuentro, antes del cual se entabla un pacto, podrían ser más concluyentes. Veamos lo que nos dice el Éxodo: «Y dijo a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos».
Y Moisés tomó nota de todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. Y envió a unos jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová (…) Entonces Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas… (…) … Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube hasta mí, al monte, y espera allá y te daré las tablas de piedra, y la ley, y los mandamientos que he escrito para enseñarlos. Y se levantó Moisés, y Josué su ministro; y Moisés subió al monte de Dios. Y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros: y he aquí Aarón y Hur están con vosotros: el que tuviere asuntos venga a ellos. Entonces Moisés subió al monte, y una nube densa cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días: y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte: y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: (…). Según la cita anterior.
