Simón Pedro - Bill Crowder - E-Book
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Simón Pedro E-Book

Bill Crowder

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Beschreibung

Los terremotos mueven rocas... y personas. Y cuando el suelo comienza a temblar, nuestra cosmovisión cambia. En las páginas siguientes, Bill Crowder analiza vários acontecimientos inesperados de la vida de Simón que lo zarandearon hasta la médula y que cambiaron su perspectiva de todo. Averigua cómo puede utilizar Jesús tus circunstancias desequilibrantes para fortalecerte y darte la victoria sobre los fracasos.

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Seitenzahl: 40

Veröffentlichungsjahr: 2014

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Título del original: Simon Peter: A Rock Moved by God

ISBN: 978-1-68043-503-0

Foto de portada: iStockphoto

SPANISH

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas están tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMÉRICAS © Copyright 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.

© 2009, 2014 Ministerios Nuestro Pan Diario

La producción de libros electrónicos: S2 Books

CONTENIDO

Capa
Cuando la Tierra se mueve
El hombre y el Mesías
El zarandeo del poder de Cristo
El zarandeo de la distracción
El zarandeo de la reprensión de Jesús
El zarandeo de la falta de preparación
La vida es una travesía

SIMÓN PEDRO:

Una roca que Dios movió

Los terremotos mueven rocas… y personas. Y cuando el suelo comienza a temblar, nuestra cosmovisión cambia.

Algo parecido le sucedió a Simón, un pescador del siglo I. Cuando Jesús llegó a su vida, el suelo debajo de sus pies comenzó a temblar.

En las páginas siguientes, Bill Crowder nos dará un enfoque diferente sobre varios acontecimientos de la vida de Simón que lo zarandearon hasta la médula, pero que Jesús usó para transformarlo en Pedro, que significa «roca».

Podemos aprender mucho de la lucha de Pedro para adquirir las cualidades de la roca; es decir, estabilidad y constancia. Y, en la fortaleza que solo Jesús es capaz de dar, también nosotros podemos tener victoria sobre nuestros fracasos.

Mart DeHaan

CUANDO LA TIERRA SE MUEVE

A mediados de la década de 1980, mi esposa y yo nos mudamos a Los Angeles para pastorear una iglesia allí. A los pocos meses de llegar a la costa oeste, nos encontramos en medio del terremoto de Whittier de 1987.

¿Dónde te escondes cuando incluso el suelo tiembla? ¿Dónde te refugias cuando la tierra pierde su firmeza? Fue una de las experiencias más perturbadoras de mi vida.

Los terremotos llegan de repente, sin aviso, y representan la clase de inestabilidad que puede sacudir nuestras vidas. Además, nos obligan a admitir que somos frágiles e incapaces. Hacen que veamos aspectos personales que tal vez no queramos reconocer.

Al haber experimentado un terremoto y el impacto emocional que produjo, me viene a la mente un hombre de la Biblia cuya vida recibió un profundo impacto gracias a una serie de momentos y circunstancias inesperados que lo conmovieron intensamente. Se llamaba Simón, hijo de Jonás; y, más adelante, recibió el nombre de Pedro.

Su historia gira alrededor de algunas situaciones que, como terremotos, le quitaron de una sacudida la confianza en sí mismo y su profunda convicción, y lo sumergieron en episodios emocionales de temor e indecisión. Podemos comparar su vida con un sismógrafo, que muestra épocas de estabilidad relativa, y salpicadas de temblores ocasionales que ayudaron a definir su existencia y a llevarlo a una mayor conciencia de su necesidad espiritual.

EL HOMBRE Y EL MESÍAS

Cuando Pedro conoció al esperado Mesías de Israel, su travesía espiritual comenzó o, al menos, cambió en forma dramática.

Juan el Bautista predicaba su mensaje de arrepentimiento y había juntado bastantes seguidores; pero, más adelante, comenzó a hacer que dejaran de mirarlo a él y se concentraran en Jesús de Nazaret. Quiso dejar claro que Jesús era el Mesías prometido para Israel. Uno de los seguidores de Juan, un pescador galileo que se llamaba Andrés, comenzó a seguir a Jesús y llevó a su hermano Simón a conocer a este maestro, porque estaba convencido de que era el Mesías

Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro. Él encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido quiere decir, Cristo). Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro) (Juan 1:40-42).

Cefas («piedra») es la forma aramea del nombre griego Petros, que significa «roca». Jesús no le puso un apodo a Simón, sino que le cambió el nombre, anticipando lo que haría con él.

Pedro no era como una bengala ni una bomba de humo; se parecía más a un cohete con un fusible defectuoso.

Una piedra o una roca representan estabilidad. Sin embargo, el nombre que Jesús le puso a Simón parece discrepar no solo con su personalidad, sino también con algunos de los acontecimientos de la vida de Pedro en los tres años que siguieron. Un escritor comparó al apóstol con fuegos artificiales y dijo que no era como una bengala ni como una bomba de humo; se parecía más a un cohete con un fusible defectuoso. Era demasiado brusco, demasiado franco y demasiado incompetente.

No obstante, Jesús lo llamó. A Simón no se lo podía acomodar discretamente en la periferia de los seguidores de Jesús. Exigía mucha atención. A pesar de su falta de refinamiento, preparación y educación, se transformaría en el vocero de un grupo que transformaría el mundo.