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Sin rostros es una antología que juega con la idea de las diferentes caras en la sociedad: para sobrevivir, para camuflarse, para escapar. ¿Usamos siempre la misma máscara? ¿Qué tan fácil es encontrar un lugar en el mundo? ¿Qué tan difícil es ser parte y no caer en la desesperación? Aquí, los autores dan respuestas a estos interrogantes. Y también generan otras dudas, otros miedos, otros deseos. Las historias y los versos son un puente que acerca e invita al lector a desafiar cada destino, diversas maneras de encarar las letras y la vida.
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Seitenzahl: 95
Veröffentlichungsjahr: 2024
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Sin rostros / Candela Iglesias ... [et al.] ; Coordinación general de María Laura
Paredes. - 1a ed - Córdoba : Tinta Libre, 2024.
108 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-631-306-048-1
1. Poesía. 2. Cuentos. 3. Talleres Literarios. I. Iglesias, Candela II. Paredes, María Laura, coord.
CDD A860
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Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2024. Tinta Libre Ediciones
A la memoria de Silvia Blanco
Prólogo
Sin rostros es la sexta antología del Grupo literario Al margen. En esta oportunidad, el eje de cada texto gira en torno a temáticas relacionadas con la complejidad de ser parte del tejido social, de responder con actitud positiva (o no) a los desórdenes que se nos presentan.
Cada voz deambula y se enfrenta al destino. Y es el estilo de cada autor el que juega con la forma y el contenido. Diversos géneros y distintas estructuras muestran una heterogénea manera de enfrentarse a las letras y a la vida.
Quedan reunidos para siempre en este libro: Luciano Fierro, Juan Carlos Rinaldini, Claudia Silvana Colavita, Belén Schwarz, Candela Iglesias Larrègle, Julio Marini, Marina Soledad Pérez, María Francisca Fernández, Verónica Vanesa Barroso y Nancy Gutiérrez.
María Laura Paredes
Coordinadora Grupo literario Al margen
Sin rostros
Antología de grupo literario Al margen
Corriente
Luciano Fierro
Por automatización, por neuronas espejo, lloramos por llamas que no abrasan ni nunca nos quemarán.
Soñamos con un protagonismoen novelas hipotéticas;clavamos más profundonuestras pocas espinas;nos arrastran ríos sin corrientes,nos tumban vientos de seda.No aprendimos a vivir en paz.Contamos con tanto tiempoque lo invertimos en ocio,pero preguntale a cualquieray todos estarán disconformes.
¿De qué peca nuestra raza entonces?De un fatalismo imaginario,de hundirse en problemasen un mar de soluciones,de sufrir por deporte,de romantizar un pasado hostil y violento,de retroalimentar nuestros sesgoscon los medios o el entorno,de encasillarse en jaulasante un cielo abierto, de delirios de grandeza,de colocarse bajo espadas de Damoclessolo para sentirse vivos,de cometer el mayor de los pecadosen el afán de llorar por llamas que no abrasanni nunca nos quemarán.
Amor en tiempos de guerra
Luciano Fierro
Podés darme miles de argumentospara detener mis impulsos pasionales,pero uno solo alcanza para refutarte:la muerte.Si de ella está plagado el paisaje,si de ella está compuesta nuestra historia,¿por qué esperar a que todose recomponga mágicamente?Amémonos hoy, ya que mañana es tarde.Nunca será el momento adecuado,nunca abundarán las oportunidades,nunca tendrá esta vida un instante de paz.
¿Qué debo hacer?
Luciano Fierro
La sangre comenzó a filtrarseensuciando mis manos,convirtiéndome en cómplice aleatorio.Con un impulso, destrocé cada página,cada crónica funesta,cada imagen de lo perecedero,de lo efímero, de lo mortal.Pero todo fue en vano.No bastó con romper las fotografíaso arrancar los relatos,porque afuera todos seguían estando vivosplasmados en sus tres dimensionescomo espectros omnipresentesnegándose a sucumbir.
Mausoleo
Luciano Fierro
En el afuera, solo la piedra;en el adentro, lo intangible.Cada mirada, cada sonrisa,cada palabra o silencio,cada aurora que aclaró el sueloo el cielo de mis pensamientos,cada sombra donde me recosté,cada duda, cada certeza,todos los juegos sin nombresni reglas establecidas,los adioses de ceniza,la pareidolia de las nubes,la tensión armoniosa de los acordes,forman un ente incorpóreo,un gólem que crece con los añosy que servirá de centinelaa los pies de mi tumbacuando anualmente me lleven floreso me llamen con el recuerdo.
Franca despedida
Luciano Fierro
Me fui en silencio.No tolero la indiferencia, la cobardía,la falta de determinación en los hombres.Nada quieres y nada tendrás,ni siquiera mis reproches.No cargaré tu cruz en este calvario,no vuelvas cuando haya cesado el diluvio,no esperes la otra mejillade alguien que te niega el rostro.Ya me fui, no sé bien a dónde.El afuera es tan distinto a como lo recordaba,tantas personas que estaban ya no están;pero prefiero esta incertidumbre, este limbo,antes que vivir aferrada al miedo de amar.
Periódico cianuro
Luciano Fierro
Quisiera poder salir del círculodonde me encerraronestas paredes de papel;quisiera que no me importarano que no las necesitara.Quisiera que la vida fuera más de lo que es.Pero aquí estoy, consumiendo el mismo veneno,igual que ayer,igual que mañana.Casi empiezo a disfrutarlocomo disfruta un ave enjaulada su alpiste.Quizás en un futuro tenga más suertey sea yo un protagonista de estas páginas.
Yin y yang
Luciano Fierro
Sepan disculpar mi terquedad,pero no sé vivir sin entusiasmo.Si el mayor de los engañossirve para alcanzar realidades,si la mayor urgenciasirve para tomarse un tiempo,es porque es en esta paradojadonde elijen que prevalecerá.Llamamos “día” a los díasporque optamos por la luzantes que la oscuridad,sin negar la noche,epicentro de encuentros.Yo les comparto,no crean que vengo a evangelizar,mi visión, no por vanidad,sino porque a vecesen un mundo lleno de maticeses difícil distinguirla infinidad de tonos de los grises.
Fantasmas del Edén
Luciano Fierro
Promesas falsas del destino,da todo menos una cosa:la que ya tuvimos.Puede darnos mil techos,un amplio suelo circular donde morar,mas no el hogar donde me crie;puede darnos colegas,amistades de hierro y broncepara alivianar nuestros pasos,mas no mis compañeros escolares;puede darnos hijos,sobrinos, nietos, ahijados,gente para embellecer el mundo,mas nunca veré a mis abuelos;puede darnos amores,encuentros fugaces, rupturas,soledades de pena y gloria,mas nunca volveré al primer amor;puede darnos la experiencia,libros y enseñanzas de piedra,la confianza para liderazgo,mas nunca la juventud.El hombre es un animal soñadorque solo anhela lo que no tiene.Busca en el incierto futuroel paraíso del que formó partepero que dejó atrás.Promesas falsas del destino,que da todo menos una cosa:lo que ya perdimos.
Se va el barco
Juan Carlos Rinaldini
Subite al último viaje.Subite al viaje del adiós que no es tan grande, el mar que nos separa del otro continente. Calmo, sin tormenta, como el que te contuvo antes que nacieras cuando nadabas en la panza de tu madre. Nacer y morir, dos capítulos. El primero y el último como tantos más tuvo tu libro. Tenés la suerte de olvidarte de los malos y quedarte con recuerdos de los buenos. Esos que encierran los cariños que nos forman en los vientres de la vida.
Los cuadros de Van Gogh
Juan Carlos Rinaldini
Veo el brillode rayos horizontales sobre el fondo casi negrode un mar encapotado.
Veo el dúo armónicodel contraste del cielo griscon el ocre del trigode Van Gogh.
Veo un barco amarillo,uno solo contra el horizonte oscuro. Gris y ocre,pelo y papel,la sabiduría de la edad.Como no seguir su estelapor las cavernassolitarias.
No termina el mar donde termina el viento.Sigue más allá su calmacreando la fortuna de mis pensamientosque siguen pescando.
El viaje me da tiempo para pensar en mi familia.Ganarme el pan con mis redesy meterme en sus olas para que me eleven sus crestas.
Que me lleven de día, que me lleven de noche.Donde no llegan los reclamos.Donde se pierdan las vergüenzas.Donde el miedo de su inmensidadse trague mis mezquindades.
Veo el brillode rayos horizontales sobre el fondo casi negrode un mar encapotado.
Veo el dúo armónicodel contraste del cielo griscon el ocre del trigode Van Gogh.
Laguna
Juan Carlos Rinaldini
Prefiero flotar, no sentir el peso de los que no me conocen. Flotar en la noche,en la honda laguna de mi soledad.
Me habías alejado con el ajedrez. Pero, de vuelta ceñistemi intimidad, sin saber o quizás sabiendo, del espacio delgado que me une a Cortázar.El significado que atraviesa el espesor de una hoja de papel impreso.El significado que arrastranlos pies descalzos de los caminantes.No escrito por él, no escrito por mí.Escrito en la pared del penitente anónimoque no aguanta su culpa.
Salpico palabras contra las paredes subterráneas de mi mundo dormido. Me meto de a poco en la laguna de imágenes pintadas con mi tiempo perdido.Me dejo flotar… Despacio me deslizo debajo del agua.Puedo respirar,siento la liviandaddel músculo inertey no te puedo tocar.Vos me decís:—Me cuesta creerte.No importa,puedo esperar, por ahora me conformo con el sabor de tu mirada.Debajo del agua puedo respirar.
Que me lleven sus manos
Juan Carlos Rinaldini
Rita caminaba por la calle Córdobaalejándose de su casa y arrimando al bajo. Se empezaban a encender las lucesy a llenar los bares de caminantes, abandonados por el sol.Miraba sus vidrieras con deseos de entrar, hubiera querido ser hombre para apoyarse en sus estaños y contarle al humo,el andar de un mujeriego. De tomar tantos tragos como se le diera la gana. De amanecer escuchando un tango entre medias descocidas y escotes profundos.
Cada mañana pinto mis ojospara tapar la tristeza que te ha llorado.La hipocresía que hace girar al mundono deja a nadie entender.Que lo que nació de tu inocenciaes algo que mil iglesias jamás han perdonado. Convirtió lo puro en un pecado,lavando sus culpas con aguas benditas para sentirse consagrados. Tallando la rosca de su oscura fantasíadecidieron que dos mujeres amarse no debían.
Se me acerca la de blanco a llevarse mi cuerpoy mi espíritu despega con un fotón oportuno,para que Plank con su hache multiplique su frecuenciay me lleve de un soplido al siglo veintiuno.Que se invierta el giro de ese fotón entrelazado,que lo barra el verde que luce mi bisnieta y su alma gemela. Que me lleven sus manos a levantar la trompetapara ponerle luto a mi orgullo lacerado, en la fosa de los siglos. Que me lleven sus manos a encontrar la esquina, que al tocar el timbre me atienda Faustina.
Piedras
Juan Carlos Rinaldini
Soy la piedra.No vivo.No nací.Siempre estuve aquí, antes que el primer hombre,antes que los animales,antes que las plantas,que la vida comenzaracon los unicelulares en el fondo de los mares.Todavía perduro, cuesta deshacerme.Mientras más nos rompen,más piedras salen rodando… Somos herejía de la vida. Somos sabiduría sin decir palabraregalando energía.Y ahora me pregunto qué hago en tus manos mientras estiras tu gomera, envuelto en un cuerosostenido por tus dedos.¿Me enviarás en un viaje,pasando por tu horqueta,para acertar en el blanco?¿Una paloma en vuelo?¿El nido de sus p
