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Solo hay espacio para lo inolvidable nos abre de par en par el vasto y peculiar imaginario de un narrador que parece verlo todo. Con los ojos ávidos de un transeúnte inquieto, esta voz desvela ante el lector un universo teñido por su mirada singular, que se detiene como testigo invisible ante los pequeños y grandes eventos de lo cotidiano. Pero no se conforma con solo observar; busca y encuentra en ellos, y detrás de ellos, pistas que signifiquen algo más, algo que exceda la pura tecno-realidad. Es una búsqueda de aquello que subyugue el alma, que la despliegue en nuevas dimensiones, algo capaz de revertir o diluir el peso rotundo e inquebrantable de la certeza de finitud que nos iguala, inexorablemente. Con una prosa cargada de matices visuales, humor y agudeza, Madanes nos ofrece relatos que exploran la memoria, la identidad y los delirios compartidos que construyen la contemporaneidad. ¿Qué ocurre cuando la vida en la ciudad es tan retorcida que nos obliga a transferir la bronca? ¿Y si la muerte de la música es solo el preludio de su renacimiento más íntimo? Desde la nostalgia de los noventa hasta la mordaz ironía de una actualidad desbordante, estos relatos se entrelazan para construir una obra cohesiva que bien podría ser la novela de un observador lúcido y peculiar. Es una ventana a la mente de un narrador que, como un hincha fiel, encuentra sentido y belleza incluso en la derrota. Porque, al final, solo hay espacio para lo inolvidable.
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Seitenzahl: 73
Veröffentlichungsjahr: 2025
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ALAN MADANES
Madanes, Alan
Solo hay espacio para lo inolvidable / Alan Madanes. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Galerna, 2025.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-631-6632-55-5
1. Relatos. I. Título.
CDD A860
© 2025, Alan Madanes
©2025, RCP S.A.
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna, ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.
ISBN 978-631-6632-55-5
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Diseño de tapa: Carlos Aguilar Uriarte
Fotografía de tapa, contratapa y solapa: Carlos Aguilar Uriarte
Primera edición en formato digital
Versión: 1.0
Digitalización: Proyecto451
Portada
Portadilla
Legales
SOLO LA MENTIRA PUEDE HACERLO BIEN
NO TENGO GRANDES EXPECTATIVAS
Y AHORA QUE ESTÁS LEJOS, YA NO TE PUEDO NI PENSAR
TAL VEZ NOS QUIERAN DECIR ALGO
HABRÍA QUE SOLTAR EL CELU Y SALIR A BUSCARLO
SIN EMBARGO, HAY UNA BUENA NOTICIA
TODO INDICA QUE ESTÁN VIVOS
HASTA LAS VIDAS MÁS DURAS SE ABLANDAN UN RATO
SEGUIREMOS SIENDO NOSOTROS
DEJÁTELA PUESTA, HACEME EL FAVOR
SOLO HAY ESPACIO PARA LO INOLVIDABLE
LO QUE ESTUVO SIEMPRE CONTENIDO
TODO ES VERDAD
SIEMPRE FUI QUIEN VOY A SER
SOLO LA MUERTE ES PEOR
LA FELICIDAD DE TODOS
EN CUALQUIER MOMENTO
SUSPENDIDO EN UNA RUEDA DE ODIO
TAN SOLO UN LINDO RECUERDO
LA LLAMAREMOS COMO QUIERAN
TENDREMOS QUE ACOSTUMBRARNOS
HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO
NO HAY CORAZÓN QUE AGUANTE TANTO
LOS VERSOS QUE ESCRIBIMOS
YA ESTAMOS EMPEZANDO
LAS ÚLTIMAS PALABRAS
LO QUE NO SE SABE
HABÍAN MUERTO MUCHO ANTES
SACAN VENTAJA HACIENDO ZIGZAG
HACE FALTA UNO
CADA VEZ MÁS GRANDE
EN ÚLTIMA INSTANCIA
COMO SI SUPIERA LO QUE VENÍA
LA MISMA LEYENDA
EL PROBLEMA ES ENERO
SE ESTÁ DESPERTANDO
SERÁ EL AMOR
TODAVÍA GUARDO SU NÚMERO
AUNQUE NO CREO
SOLO PARA VER
TANTO RÍO Y TANTA HAMBRE
LA PRÓXIMA CUADRA
DURA LO QUE DURA LA ALEGRÍA
CURIOSA MANERA DE SORPRENDERME
SERÁ
LA ÚNICA DIFERENCIA
EL FUTURO ESTÁ CERCA
CUANDO LA RED SE CAE
TAMBIÉN PODRÍAS PEDIRLO AHORA
PARA AMARTE TODA LA VIDA
MIRÁ VOS, AHÍ ARRIBA…
AUNQUE A NADIE LE IMPORTE
CIERREN LA PUERTA CUANDO SE VAYAN
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Legales
Tabla de contenidos
Comienzo de lectura
No había ningún lugar adonde ir, salvo a todas partes, así que simplemente seguía rodando bajo las estrellas.
Jack Kerouac
Cuelgo las ropas en las sillas del comedor. Pienso que es un poco pretencioso llamar a este espacio comedor, porque vivo en un ambiente pequeño, pero esto no viene al caso. Las remeras se agolpan unas con otras, las bermudas se chocan con los buzos, los pantalones se entrelazan con las camperas, hasta formar una única prenda, antiestética, armoniosa. Lo que primero llega al respaldo, así como llegó, ahí se queda. Olvidado para siempre. Obviamente esto que hago es triste. Esto de cambiar de piel como un farsante. Y así se pasan los días, se van las estaciones, la vida, los deseos, se me olvida que estoy vivo y que todavía soy joven para una recompensa. Cuelgo las ropas en las sillas del comedor y por las tardes me siento a leer en el ropero. Generalmente leo algo astuto, algo pertinente, que no vienen al caso. Sin embargo, eso que leo, me abriga en invierno cuando aparecen los malos vientos. Y entonces cuelgo las ropas en las sillas del comedor y me visto con los libros que guardo en el ropero. Sé que jamás estaré a la moda, y sé que jamás diré algo bueno. Pero andaré desnudo, sin problemas. Cambiar de piel, qué cosa absurda. Solo la mentira puede hacerlo bien.
Escribo a mano en un cuaderno vacío. Tan solo una frase y se enciende la pantalla del celu. Capta mi atención y abro para ver la notificación. No es nada importante, así que retomo la escritura. Sumo un conector y un circunstancial de tiempo. Porque todo el tiempo es una circunstancia, me digo. Se vuelve a prender la pantalla del celu, entonces lo abro y a los pocos segundos estoy viendo videos de gatos trepando estanterías en un almacén de Nueva York. No recuerdo bien cómo llegué a ver esto. Caídas, chistes, noticias, mensajes, se roban mi tiempo. Hago un esfuerzo sobrehumano para soltar el aparato y retomar la escritura, que, dicho sea de paso, viene bastante lenta. Conecto la frase en la que vengo trabajando hace media hora con una segunda y una tercera. No dice mucho pero tampoco me angustia. La dejo ahí, quieta sobre el renglón. Me dispongo a aburrirme un poco. Eso es lo que recomiendan en TikTok cuando las ráfagas de inspiración son intermitentes como las del viento. Miro por la ventana. Vivo en un edificio de departamentos, un gallinero ruidoso desde la A hasta la Z. Es chiquito pero la vista es vistosa. Me acomodo contra el marco y enciendo un cigarro. El humo sale denso y escueto, no soy de dar buenas caladas. Le tengo miedo al cáncer.
Un par de minutos en silencio y ya nadie mensajea, tampoco nada llama la atención ahora en el celu. Sigo escribiendo. Cuando pienso en épocas pasadas y escribo que la sociedad era otra y mejor y más amorosa me pongo anticuado y molesto, irritable, sobre todo. La vista es lo mejor de este departamento de mierda, me pierdo entre las antenas y las nubes y voy calculando cuánto tardaría aquella nube en pasar de largo de esa otra antena y así. Salto de una construcción a la otra y, a decir verdad, me divierto. Me olvido de aquello de aburrirse y me divierto mucho. Retomo la escritura ahora, un poco más liviano de pensamiento. Esta vez escribo un poco más y me quedo conforme con el boceto. No tengo grandes expectativas con este texto. No siempre escribe uno su Mona Lisa.
Mandale este texto a la persona que te gusta. Me estoy quedando sin batería, sin energía, atrás.
Me estoy quedando. Atrás, de todo. Del modernismo, de las ideas, del viaje a la playa, de una buena selfi. ¿Mandale este texto a la persona que te gusta? ¿Pero quién soy? ¿El Rey del amor? ¿El Gurú Cibernético de las Relaciones Interpersonales?
Te va a llegar igual el texto, te lo van a mandar, estoy seguro. Pero vos ni bola. Estás ahí, toda atravesada, por las películas, por las canciones, por los libros, por esos anteojos que usás de vez en cuando los fines de semana. Por todo eso que te causa, que es especial, que es indistinto, a lo que pinte, a lo que otorguen.
El mundo duele, es así, vamos a decirlo. Los árboles se queman, los límites se doblan, las sábanas se enredan, las ganas se amontonan. Y las novelas que leímos se ríen de nosotros. Se matan de risa. Es que es muy raro lo que hacemos. Te mandan un texto de un flaco que no conocés, ¿para qué? ¿Para declararte algo? ¿Qué es eso? Es raro. Es complejo. Y es así. El mundo sigue, y nadie parece detenerse.
Ahora hay como una neblina que viste a Buenos Aires y la cubre de todo de un manto nublado y nubloso, si se me permite la expresión. Será que todo este tiempo fuiste la idea más linda.
Y ahora que estás lejos, ya no te puedo ni pensar.
