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Taberna y otros lugares, libro que obtuvo el premio Casa de las Américas en 1969, marca una ruptura con la obra precedente de Roque Dalton. Si bien sigue cultivando en esta obra la poesía de personajes y la utilización de la anécdota; acentúa más la expresión política que en su obra precedente. La obra se caracteriza por ser heterogénea: sus cinco secciones contienen poemas sobre la vida personal de Dalton; reflexiones sobre el lenguaje, la lucha comunista, la represión y las diferencias ideológicas de la propia izquierda.
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Seitenzahl: 111
Veröffentlichungsjahr: 2019
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COLECCIÓN POPULAR
758
TABERNA Y OTROS LUGARES
Primera edición (Casa de las Américas), 1969 Primera edición (FCE), 2019 [Primera edición en libro electrónico, 2019]
Diseño de portada: Neri Ugalde
D. R. © 2019, Herederos de Roque Dalton
D. R. © 2019, Fondo de Cultura Económica Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 Ciudad de México
Comentarios: [email protected] Tel. 55-5227-4672
Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio. Todos los contenidos que se incluyen tales como características tipográficas y de diagramación, textos, gráficos, logotipos, iconos, imágenes, etc., son propiedad exclusiva del Fondo de Cultura Económica y están protegidos por las leyes mexicanas e internacionales del copyright o derecho de autor.
ISBN 978-607-16-6472-3 (ePub)ISBN 978-607-16-6409-9 (rústico)
Hecho en México - Made in Mexico
Americalatina
27 años
Miedo
El descanso del guerrero
El capitán
Temores
El gran despecho
El alma nacional
Con el 60 por ciento de los salvadoreños
El hombre del orden
La segura mano de Dios
OEA
Buscándome líos
Sir Thomas
Samantha
Matthew
El obispo
Lady Ann
El primogénito
Sir Thomas
El obispo
Matthew
El primogénito
Lady Ann
Sir Thomas
Lady Ann
Matthew
El primogénito
Samantha
Sir Thomas
El primogénito
Atardecer (I)
El primogénito
El obispo
Atardecer (II)
Sir Thomas
El primogénito
Matthew
Samantha
Atardecer (III)
Lady Ann
Matthew
El primogénito
Una carta falsamente olvidada
La opresión y la leche
La casa de Carlos
Sueño núm. 11 880
La mañana que conocí a mi padre
El té
Con palabras
Sobre dolores de cabeza
La cabeza contra el muro
Los jóvenes
Después de la bomba atómica
Revisionismo
La lucha de los contrarios, pero…
Decires
Tragedia no precisamente optimista
Primavera en Jevani
El ser social determina la conciencia social
Por las dudas
Historia de un amor
Los orígenesEscrito en una servilletaReflexión ante el espejoEl paso de los añosCartahotel hybernia, praha50 aniversario
Lo moderno
Taberna
Querido Jorge:
Yo llegué a la revolución por la vía de la poesía.
Tú podrás llegar (si lo deseas, si sientes que lo necesitas) a la poesía por la vía de la revolución. Tienes por lo tanto una ventaja. Pero recuerda, si es que alguna vez hubiese un motivo especial para que te alegre mi compañía en la lucha, que en algo hay que agradecérselo también a la poesía.
EL POETA cara a cara con la luna
fuma su margarita emocionante
bebe su dosis de palabras ajenas
vuela con sus pinceles de rocío
rasca su violincito pederasta.
Hasta que se destroza los hocicos
en el áspero muro de un cuartel.
ES UNA cosa seria
tener veintisiete años
en realidad es una
de las cosas más serias
en derredor se mueren los amigos
de la infancia ahogada
y empieza a dudar uno
de su inmortalidad.
A Julio Cortázar
UN ÁNGEL solitario en la punta del alfiler
oye que alguien orina.
LOS MUERTOS están cada día más indóciles.
Antes era fácil con ellos:
les dábamos un cuello duro una flor
loábamos sus nombres en una larga lista:
que los recintos de la patria
que las sombras notables
que el mármol monstruoso.
El cadáver firmaba en pos de la memoria
iba de nuevo a filas
y marchaba al compás de nuestra vieja música.
Pero qué va
los muertos
son otros desde entonces.
Hoy se ponen irónicos
preguntan.
Me parece que caen en la cuenta
de ser cada vez más la mayoría!
EL CAPITÁN en su hamaca el capitán
dormido bajo los chirridos de la noche
la guitarra ahorcada en la pared
su pistola depuesta su botella
esperando la furia como una cita de amor
el capitán el capitán
—debe saberlo—
bajo la misma oscuridad de sus perseguidos.
CUANDO la nieve caiga en mi país
doña Ana no estará más en su vergel
canas de coco verde arrugas dulces del maíz
cerrada estará la rosa abierto estará el clavel.
Cuando el otoño conquistador lleve sus manos a mi país
el general Beteta habrá regresado del Petén
oh deshielo sin hielo oh vidrios de fuego feliz
con mil cuatrocientos hombres marchando bien.
Hostia por los deseos púrpura no te perderás
el viento de las doradas playas corona tus miedos
en cada tiro un conejo hasta la raza destruirás
olor de yeso piel hecha para quemar aquí me quedo.
Gracias a Dios y a la flor de Izote y
a la exactitud de Varela
heráldica gratísima sabiduría lentamente baladí
oxidada por esta lejanía del alma en vela.
País mío vení
papaíto país a solas con tu sol
todo el frío del mundo me ha tocado a mí
y tú sudando amor amor amor.
PAÍS mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo
Antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez
Norte y Sur
pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de ti
Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios
Soy pues un diosecillo a tu costa
(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres expatria)
PATRIA dispersa: caes
como una pastillita de veneno en mis horas.
¿Quién eres tú, poblada de amos,
como la perra que se rasca junto a los mismos árboles
que mea? ¿Quién soportó tus símbolos,
tus gestos de doncella con olor a caoba,
sabiéndote arrasada por la baba del crápula?
¿A quién no tienes harto con tu diminutez?
¿A quién aún convences de tributo y vigilia?
¿Cómo te llamas, si, despedazada,
eres todo el azar agónico en los charcos?
¿Quién eres,
sino este mico armado y numerado,
pastor de llaves y odio, que me alumbra la cara?
Ya me bastas, mi bella
madre durmiente que haces heder la noche de las cárceles:
ahora me corroen los deberes del acecho
que hacen del hijo bueno un desertor,
del pavito coqueto un pobre desvelado,
del pan de Dios un asaltante hambriento.
Penitenciaría Central, octubre de 1960
CIENTO cuarenta mil dólares
y te podrás rascar la espalda
con el Bird in space, de Brancusi.
Diecisiete dólares tan sólo
y recibirás por doce meses
la revista Fortune.
Ser inferior que apenas
ganas 55 dólares por año:
la validez de la escultura moderna
es un asunto no resuelto,
la revista Fortune
solamente aparece en inglés,
¿para qué hacerse entonces mala sangre?
La eterna primavera siga contigo, compatriota
de los campeones centroamericanos (juveniles) de futbol.
SOY VIEJO
viejo como vuestra esperanza
me da risa
Yo estuve con un sable (pero añorando las ametralladoras)
entre los Voluntarios de Fernando VII
bastó un poco de alcohol —¿fue en 1814?—
y maté con un palo
a un muchachito en la Universidad
Yo fusilé a un tal Farabundo Martí a un tal Gerardo Barrios
—hace sólo unos días—
y aplaudí a Cuaumichín
cuando ordenó la tortura de Fidelina Raymundo
Yo iba a escribir el himno de la Guardia Cívica
fue cuando lo de Francisco Morazán el líder comunista
que había bastante que matar
Y sigo joven
duro de soportar cuando golpeo
Sangre de vuestra sangre es mi antigüedad y mi memoria
Yo soy de allá vosotros
yo qué culpa
El ex presidente de la República general don Maximiliano Hernández Martínez fue cruelmente asesinado el día de ayer, por su propio chofer y mozo de servicio. El hecho ocurrió en la finca de Honduras donde el anciano militar transcurría su pacífico exilio. Se disponía a almorzar, según las informaciones, cuando el asesino lo cosió virtualmente a puñaladas, por motivos que aún se ignoran. Los servicios de seguridad de ambos países buscan al criminal…
DE LA PRENSA SALVADOREÑA
EN EL fondo pobrecito mi general
hoy creo que debí pensarlo dos veces
uno sigue siendo cristiano
pero de vez en cuando va de bruto y le pide consejo al alcohol
se vino a dar cuenta cuando ya le había zampado
cinco o seis puñaladas
y a la docena se tiró un pedito de viejo
y se medio ladeó en la silla
él siempre decía que era el incomprendido
y que se moriría como don Napoleón Buenaparte un su maestro
yo le saqué la cara de la sopa
y le metí cinco trabones más
valiente el hombre la mera verdad
las lágrimas que le salieron de los ojos
fue de apretarlos demasiado para parar las ganas de gritar
quién lo mandó escupirme hoy en la mañana
yo lo estimaba porque se le veía lo macho en lo zamarro
siempre puteaba contra los escándalos de las mujeres
creo que todavía le metí otro trabón
cuando fue gobierno tampoco fue gritador
mientras más quedito hablaba más temblaban los generales
y el señor obispo que también secretea
se escapaba a orinar
no por nada le mandó una vez una foto a mi general Somoza
presidente de Nicaragua
donde aparecía mi general Martínez
sentado en un canasto de huevos
quería decirle que era valiente y cuidadoso a la vez
digo yo
porque lo que más quiso huevos
fue no quebrar entonces ni un huevo
lo que nunca le entendí fue todo eso de la telepatía
risa me daba cuando decía a hablar en musaraña
aquí está tu telepatía pensé
Dios me perdone
pues vi que aún me pelaba los ojos cuando lo estaba bolseando
quince lempiras mierdas era todo lo que cargaba
y las llaves de la casa y dos pañuelos medio sucios
y unas cartas que le habían llegado de sus nietos de San Salvador
donde le decían adorado agüelito
debe haber tardado su buen rato en morirse
porque las puñaladas fueron medio gallo-gallina
hoy que lo pienso bien me pongo un poco molesto
pero le di tan suave
porque creí que así se debe matar a un viejito
aunque haya sido un hombre tan grande y tan cuerudo
como antes fue mi general
otros le habrían dado más duro
le habrían dado de puñaladas como
si lo quisieran matar pero
quebrándole antes los huesos con el zopapo del cuchillo
yo no
si no me hubiera escupido
no me agarra la tarabilla de matarlo
ahí anduviera él todavía para arriba y para abajo con la regadera
en el jardín
todo viejito y regañando
como que era la pura cáscara amarga
pero
otros
ay nanita de mi alma
lo que le hubieran hecho para cobrarle
aunque sea un pedacito de lo que debía
otros
de barato
repito
le habrían dado más duro
sólo de muertes él tenía un costal de más de treinta mil
imagínense tamaño volcán
pero claro que en ese clavo le ayudaron bastante
no fue él solito
quien se los fue echando al pico uno por uno
bastantes ayudantes tuvo a quienes Dios
no va a olvidar
lo más que va a pasar es que Dios va a tardar
o se va a hacer de al tiro el olvidado
para que los joda solito el Diablo
y así Nuestro Señor no tener responsabilidad
de tanta grosería de ojo por ojo que
no deja de manchar un poquito las manuelas
como decía aquél
es cierto
también
que hasta muy peores que mi general
requetepeores
han de haber en El Salvador todavía vivos
y con la cola parada
porque los crímenes fueron como para que nos tocara un par a cada uno
los ahuevados los apaleados los hambreados
los presos por puro gusto que también fueron un montón
y de los que anduvieron en huida de por vida ¿qué me dicen?
y la aflicción de todo el mundo ¿no va a entrar en la cuenta?
cómo no va a entrar
si a la hora de confesarse
uno debe contar hasta las malas miradas
mi general decía que el dinero nunca le había manchado las manos
que la sangre sí pero el dinero no
yo no sé de esas cosas
para hablar de cincuenta colones para arriba
en mi pueblo hay que ser doctor
cuando lo registré ya dije que sólo tenía quince lempiras
a saber qué se hicieron los bujuyazos
que le emprestaban en los Estados Unidos
de poco le sirvieron sus Médicos Invisibles
y su Tropa de Espíritus
chucús-chucús me sonaba el cuchillo en la mano
como cuando uno puya un saco de sal
con una espina de cutupito
claro que esto de tanto hablar es demás
ahora para qué dijo la lora
si ya me llevó el gavilán
para mí que todo el mundo merece irse al carajo
porque a mí tampoco me fue muy bien que se diga
a la hora de la necesidad
nadie vino a ayudarme
me echaron atrás a toda la Guardia Nacional
y a la policía de Hacienda
y a unos orejas que dicen que son del Estado Mayor
y a todas las patrullas de Oriente
ni que las puñaladas
se las hubiera metido al Salvador del Mundo
Dios me perdone
