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Dos personas coinciden en la sala de espera de un aeropuerto. Ella va a visitar a su pareja mientras espera la respuesta de un amante a una proposición; él hace el que probablemente será su último viaje. Ante el aburrimiento y la angustia que cada uno de ellos sufre, entablan una conversación sobre el amor, la culpa, la muerte, la maternidad y la dificultad de ser un adulto y llevar una vida auténtica. Mientras tanto, a sus espaldas, un niño que vuelve a su país después de una estancia financiada por una ONG, se debate sobre si cometer o no un pequeño crimen.
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Seitenzahl: 68
Veröffentlichungsjahr: 2023
Sinopsis
Dos personas coinciden en la sala de espera de un aeropuerto. Ella va a visitar a su pareja mientras espera la respuesta de un amante a una proposición; él se dispone a realizar el que probablemente será su último viaje. Ante el aburrimiento y la angustia que cada uno de ellos sufre, entablan una conversación sobre el amor, la culpa, la muerte, la maternidad y la dificultad de ser un adulto y llevar una vida auténtica. Mientras tanto, a sus espaldas, un niño que vuelve a su país después de una estancia financiada por una ONG, se debate sobre si cometer o no un pequeño crimen.
Biografía
Sara Barquinero del Toro nació en Zaragoza en 1994. Estudió Filosofía en la Universidad de Zaragoza y realizó un Máster de Escritura Creativa en Hotel Kafka. Actualmente está realizando sus estudios de doctorado. En 2018 obtuvo una beca de creación en la Residencia de Estudiantes de Madrid y el Premio del IAJ de Creación Artística y Tecnológica. En 2019 fue beneficiaria de las ayudas a la creación literaria de la Comunidad de Madrid (2019) y ganó el Premio Voces Nuevas de Poesía de la Editorial Torremozas.
Portada
TERMINAL
SARA BARQUINERO
Créditos
Proyecto financiado por la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, Ministerio de Cultura y Deporte
Financiado por la Unión Europea-Next Generation EU
espai
es una colección de libros digitales de Editorial Milenio
© del texto: Sara Barquinero del Toro, 2019
© de la edición impresa: Milenio Publicaciones, S L, 2020
© de la edición digital: Milenio Publicaciones, S L, 2023
C/ Sant Salvador, 8 - 25005 Lleida
www.edmilenio.com
Primera edición impresa: febrero de 2020
Primera edición digital: abril de 2023
DL: L 344-2023
ISBN: 978-84-19884-04-6
Conversión digital: Arts Gràfiques Bobalà, S L
www.bobala.cat
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Dedicatoria
Para Rubén, que me hizo ser la persona que soy.
Terminal
terminal
Del lat. terminãlis.
1. adj. Final, que pone término a algo.
2. adj. Dicho de un enfermo o de un paciente: Que está en situación grave e irreversible y cuya muerte se prevé muy próxima.
3. adj. Bot. Que está en el extremo de cualquier parte de la planta. Hojuela terminal. Flores terminales.
4. m. o f. Lugar de salida o llegada de una línea de transporte público.
5. m. o f. Inform. Máquina con teclado y pantalla mediante la cual se proporcionan datos a una computadora central o se obtiene información de ella.
6. m. Teléfono celular.
7. m. Electr. Extremo de un conductor preparado para facilitar su conexión con un aparato.
Citas
¿De dónde venía aquella inconsistencia de la vida, aquella podredumbre fulminante de todas las cosas en las que trataba de apoyarse?
Gustave Flaubert, Madame Bovary
Hoy sabemos que para la destrucción de la experiencia no es de ningún modo necesaria una catástrofe, y que la pacífica existencia cotidiana en una gran ciudad es, a ese fin, perfectamente suficiente. (…) El hombre moderno vuelve a casa de noche, extenuado por un fárrago de acontecimientos —divertidos o aburridos, insólitos o comunes, atroces o placenteros— ninguno de los cuales, sin embargo, se ha convertido en experiencia. Es esa incapacidad de traducirse en experiencia lo que vuelve hoy insoportable —como nunca antes— la existencia cotidiana, y no una supuesta mala calidad o insignificancia de la vida contemporánea con respecto a la del pasado.
Giorgio Agamben, Infancia e historia
1
Bancos metálicos de color blanco. Una máquina expendedora, otra de café, un par de personas durmiendo en el suelo. Una cafetería abierta, luz excesiva para la madrugada, brillo eléctrico: aeropuerto. Dos personas sentadas en la cafetería, una reclinada contra la mesa, leyendo; otra apoyada en la silla, mirando a cualquier parte. Ella té, sin tocar; él café y migas de lo que una vez fue un hojaldre. Paneles informativos y señales luminosas: son casi las tres. Sonidos de tránsito y equipaje, olor a desinfectante. Ella habla. Dice:
Ella: ¿Adónde va?
Él: ¿Perdón?
Ella: Quiero decir, que a dónde vas a volar.
Él: ¡Ah! Lo siento. No había escuchado.
Él abandona el libro, se incorpora, la mira. Tiene en torno a los treinta años y viste de forma elegante: lleva el pelo repeinado, pero su raya está un poco deshecha.
Él: A Tánger. Voy a Tánger, ¿ust…? ¿Y tú?
Rectifica: ella parece mucho más joven, y quizá el tono excesivamente formal hubiera resultado inadecuado. Tiene el pelo recogido en la nuca y viste de forma fresca. Su maleta es azul.
Ella: ¿Tánger? Qué interesante. Eso es Marruecos, ¿no?
Él: Sí, es Marruecos, al norte.
Ella: ¿Y vas solo?
Él: Sí, voy solo. Voy a ver un centro… un centro educativo.
Ella le observa de cerca, apoyándose en la mesa con los codos, y eso le hace parecer algo más joven de lo que en realidad es.
Ella: ¿Un centro educativo? ¿Eres profesor?
Él parece algo incómodo con su pregunta, se mete las manos a los bolsillos, se hunde en la silla.
Él: No, no exactamente.
Después, confiesa:
Él: Es un… proyecto personal. No mío, de mi mu… de mi novia. Tiene una fundación y hemos hecho una donación conjunta, y hemos trabajado…
Ella: ¡Qué interesante!
Sonríe, pero solo es sincera a medias. La otra mitad de su reír es solo el puro deseo de hacerlo.
Él: Sí…
Ella: Qué guay. Impresionante.
Él: Bueno…
Ella: ¿Y por qué ella no ha venido contigo?
Él: Tenía mucho que hacer. No era un buen momento.
Ella: Ahhh…
Duda.
Ella: Y tú tenías prisa por verlo, claro.
Él parece incómodo con su interés y se vuelve a erguir en el asiento.
Él: Bueno, es una especie de regalo.
Ella enarca las cejas.
Ella: ¿Regalo? ¿Cómo regalo?
Él: Bueno, sí, un gesto…
Ella: No entiendo.
Se pone nervioso. Ella nota que él no está acostumbrado a dar explicaciones. Un grupo de niños, más bien adolescentes, entran al aeropuerto y se sientan en una mesa, unos cuantos huecos más adelante. Hacen ruido e incomodan a una de las personas que están durmiendo en el suelo. Son solo adolescentes, sin guía.*
Él: El centro… lleva mi nombre.
Ella sonríe, esta vez de una forma más sincera, pero con un toque de malicia que a él le parece algo desdeñoso.
Ella: Así que un centro a tu nombre… Qué guay. Impresionante.
Él suspira y rompe el contacto visual. No sabe por qué se lo ha dicho. Da una vuelta innecesaria a su café y deja que el sonido de la cucharilla llene el silencio.
Él: No me has dicho a dónde vas tú…
Se incorpora con él, cruza las manos sobre la mesa: sus uñas son cortas y sus brazos muy delgados. Piensa que ella tendrá en torno a los veinticinco años, pero no está seguro.
Ella: Voy a Ámsterdam.
Él: ¿Sola?
Ella: Mi novio está allí
Él: ¿Vive ahí, trabaja…?
Ella: No… no usualmente. Vivimos juntos aquí, en España. Ahora está haciendo una estancia allí… quiero decir, que tiene una beca para algunos meses.
Él: ¿Es profesor?
Ella: Investigador.
Él: ¿Y qué investiga?
Sonríe un poco, pero mira el suelo, insegura. Abre la boca un par de veces antes de contestar, y, finalmente:
Ella: Es médico…
Él: Qué interesante.
Ella: Sí, supongo.
Ambos contemplan el hueco vacío de las sillas que tienen delante. Les separa una mesa, con sus dos taburetes correspondientes. Los dos dudan si aproximarse, si conquistar ese espacio. Ninguno se mueve. Pasan dos minutos completos. Ella bebe un sorbo de té ya frío.
Ella: ¿Cómo te llamas?
Él: Soy Iván.
Ella: Yo soy Emma.
De nuevo, el silencio. Ella piensa que ya ha iniciado dos veces conversación: si quiere seguir hablando, le toca a él, ¿no es verdad? Iván apura el resto de café de un sorbo, tomándose un tiempo eterno en tragar.
Iván: Y tu vuelo, ¿sale pronto?
Emma: A las seis. Pero vengo desde otra ciudad, y el bus me ha dejado aquí a la una…
Iván: Sí, te he visto llegar…
Emma: … no había mejor combinación. Además, con este temporal… me daba miedo que nos quedáramos atrapados en la nieve y llegar tarde.
Iván: Ya…
