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Este libro habla de territorios de juego y de experimentación entendidos como espacios que ofrecen las condiciones óptimas a los niños para que los conquisten y los construyan desde su creatividad. A partir de la manipulación del material, en colaboración y comunicación con sus compañeros y compañeras, y mediante el imaginario colectivo y participativo, los pequeños van construyendo el conocimiento. En la primera parte del libro, las autoras nos acercan a los referentes psicológicos y pedagógicos que han guiado su identidad como maestras, dando voz al fundamento teórico y a las experiencias pedagógicas acontecidas en los países americanos de habla hispana. En la segunda parte se plantean las propuestas de interacción con los materiales que confluyen significativamente en un espacio. Un territorio que rehúye las prisas y que espera paciente a ser removido y cuestionado por los afectos y por los efectos. Finalmente, se describen dos escenas en la cotidianidad de los territorios, que muestran, a modo de documentación pedagógica, los aprendizajes y el análisis curricular que se desarrollan en una sesión.
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Seitenzahl: 65
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Territorios de juego y exploración
DERECHO A JUGAR
Alejandra Dubovik y Alejandra Cippitelli
DERECHO A JUGAR
TEMAS DE INFANCIA, núm. 46
Título: Territorios de juego y exploración. Derecho a jugar
Autoras: Alejandra Dubovik y Alejandra Cippitelli
Primera edición (papel): junio de 2022
Primera edición (epub): octubre de 2022
©del texto: las autoras
©de las imágenes: las autoras
©del prólogo: Ángeles Abelleira e Isabel Abelleira
©De esta edición:
Ediciones Octaedro, S.L.
Bailén, 5 — 08010 Barcelona
Tel.: 93 246 40 02
www.octaedro.com
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Associació de Mestres Rosa Sensat
Avda. Drassanes, 3 — 08001 Barcelona
Tel.: 93 481 73 81
www.rosasensat.org
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ISBN (papel): 978-84-19312-29-7
ISBN (epub): 978-84-19312-28-0
Corrector: Xavier Torras
Retoque digital de las imágenes: Oriol Rigat
Realización y producción: Editorial Octaedro
Prólogo
Fabulinus en el mapa de las peregrinaciones pedagógicas
Los territorios en Fabulinus
Presentación
Diálogos con diferentes prácticas pedagógicas
Marco teórico que sustenta la experiencia
Experiencias pedagógicas
La experiencia de las hermanas Olga y Leticia Cossettini
La experiencia del maestro Luis Iglesias
La experiencia de Rebeca y Mauricio Wild
Acuerdos colectivos sobre las concepciones de niño, maestro y espacio
Las acciones de los niños y la calidad de los espacios
El espacio-territorio
Nuestras preguntas para iniciar el proyecto: espacios, objetos, interacciones
La elección de los espacios para construir territorios: espacios educativos cargados de significado
La importancia de los objetos: los objetos constituyen el territorio
La elección de los objetos: las acciones de los niños
Configuración de Territorios de Juego y Exploración
Cómo se pensaron los territorios
Cómo se concretaron los territorios
Los territorios en la práctca: un tiempo y un espacio
Conclusión
Documentación pedagógica
La idea de Sebastián: construir un dique
Grandes piezas, pequeños ensambles
Epílogo
Ultreia!
Et suseia!
Códice Calixtino, siglo XII
Los peregrinos europeos que recorrían el Camino de Santiago se saludaban entre ellos diciendo: Ultreia!, que viene a significar ‘¡Vamos allá!’, a lo que el otro respondía: Et suseia!, ‘¡Y vamos más arriba!’. De ahí que hayamos querido iniciar la presentación de este libro con ese saludo medieval ya recogido en el Códice Calixtino –la más antigua guía de viaje–, tras mil avatares custodiada hoy día en la catedral de Compostela. Lo hacemos así porque, como maestras, entendemos que nuestra labor y nuestra formación es una suerte de peregrinación por una senda en la que hay tramos placenteros y otros más duros, unas veces nos acompañan otros peregrinos y otras caminamos en solitario, por momentos estamos exultantes y en otras ocasiones, desfallecidos, pero siempre supone una experiencia vital y profesional de la cual salimos fortalecidos. Como gallegas, nos sentimos orgullosas de toda esta tradición jacobea, sin la cual nuestro pueblo no sería lo que es, fruto de una secular interacción con otras culturas. Además, como amigas y admiradoras de las autoras de Territorios de Juego y Exploración, sabemos de su deseo de realizar el Camino y del encuentro en nuestra tierra, de modo que no desaprovechamos la ocasión para instarlas a dar el primer paso.
Pero hay, además, otra razón fundamental que justifica la elección de este inicio: el auge actual de las peregrinaciones pedagógicas, la visita a instituciones educativas referenciales, entre las cuales nosotras nos decantamos por Fabulinus, el jardín de infantes de Alejandra Dubovik y Alejandra Cippitelli.
Miles de maestras y maestros acariciamos la idea de conocer in situ aquellas escuelas que han sido los centros de gestación de corrientes pedagógicas. Así, atraídas como por un imán o por un fervor didáctico, reverenciamos los museizados laboratorios de Loris Malaguzzi, Maria Montessori, Célestin Freinet, Rudolf Steiner o Giner de los Ríos. A nuestro retorno, cual peregrinos, en un simbólico renacimiento, queremos quemar nuestros viejos ropajes que nos han protegido de la intemperie y nuestras ajadas botas que nos han permitido caminar, para resurgir de las cenizas como lo hizo el Ave Fénix. Pero, en la mayor parte de los casos, la extinción del entusiasmo va pareja al desencanto de regresar a lo conocido. Confesamos abiertamente la desconfianza que nos suscitan esas reconversiones exprés de neocatecúmenos o el seguimiento fiel de los neófitos a unos modos de hacer surgidos en otros tiempos y contextos. Entre la oferta de turismo pedagógico, encontramos la visita a modelos escolares de países con una legislación, sociedad y concepción educativa muy dispares de las nuestras (Finlandia, Cuba, Shanghái), o a centros de los que poco más podemos emular que la decoración, unos detalles organizativos o nimiedades que poco o nada representan y de los cuales nuestra incapacidad para clonarlos no nos produce sino frustración.
Escasas variaciones ha habido en los últimos años en el mapa de peregrinaciones pedagógicas y, sea como fuere, siempre estamos hablando de Europa. Por ello, celebramos sobremanera la publicación de este libro, que colocará a Fabulinus entre los anhelados destinos del catálogo. El tiempo dirá, constituirá una primera estación hacia otras muchas del continente americano que, aun partiendo del legado pedagógico del Viejo Continente, lo han acomodado a su idiosincrasia y se la han sumado las aportaciones de insignes educadores como Paulo Freire, Mauricio y Rebeca Wild o Luis Iglesias –el maestro argentino, gallego de origen–, a quien tanto admiramos las Alés y nosotras.
Desde que supimos de Fabulinus, deseábamos «presentarlo» en España, así que ya se pueden imaginar lo orgullosas que nos sentimos de prologar su primera publicación en la Associació de Mestres Rosa Sensat y en la editorial Octaedro, instituciones que tanto han significado en nuestra trayectoria profesional. Hace solo dos años presentamos conjuntamente nuestros libros publicados en portugués brasileño con Phorte Editora, lo que vino a ser el primer encuentro físico, la culminación de un intercambio «epistolar» –por las redes sociales– que arrancó en 2015 por iniciativa de Alejandra Dubovik. En São Paulo pusimos cuerpo a aquel retrato –su perfil en Facebook– realizado por un pintor callejero paulista, en el cual ya se apuntaba la determinación, el carácter y la curiosidad intelectual de quien ha sido la artífice de nuestro desembarco en Brasil. Allí conocimos también a su socia y compañera de trabajo, Alejandra Cippitelli, y pudimos ser testigos del excelente equilibrio profesional que logran estas dos emprendedoras argentinas.
Sentimos una especial predilección por las parejas pedagógicas (Célestin y Eloise Freinet, Giner y Cossío, Alexander Sutherland y Zöe Neill, Rodari y Loris…), matrimonios, colaboradores, padres e hijos…, y por razones obvias, más aún si se trata de hermanas (Agazzi, McMillan, Cossettini…). El firmamento educativo está plagado de dúos. En algunos casos la personalidad de uno eclipsa al otro, en otros es la visibilidad de uno la que neutraliza al otro, pero, en las alianzas más afortunadas, se entienden como un conjunto indivisible. Es nuestro caso, y también el de Dubovik/Cippitelli. Dicen que una pareja es más que la suma de dos individualidades, sobre todo cuando el resultado es un trabajo y un discurso único que se construye complementando las fortalezas de ambas partes, así como solapando las carencias de cada una de ellas. Así son las Alés: una más arrojada, la otra más reservada; una más extrovertida, la otra más perceptiva; una más entusiasta, la otra más constante; una comunicadora, la otra acumuladora; complementarias al fin. Socias en Fabulinus. Colegas en sus proyectos profesionales. Amigas en la vida. Peregrinas que hacen juntas el Camino.
Es muy interesante escuchar cómo decidieron su propio proyecto escolar, cómo nació el colegio Antonio Berni y el jardín de infantes Fabulinus hace más de treinta años. Ser conscientes de sus logros y sinsabores, del prestigio que se han labrado en Latinoamérica aun siendo unas outsiders. Ya el propio nombre del centro apunta unas inquietudes culturales que trasladan a su alumnado. Fabulinus es un dios de la mitología griega que tenía la encomienda de enseñar a los niños a hablar; su nombre proviene de fabulari
