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Torero Antonio quiere llegar a ser un torero reconocido, como lo fue su abuelo. Su papá es un carnicero que no tiene nada que ver con ese "toreo sin sentido". Quiere que su hijo Antonio trabaje junto a él en la carnicería. Algún día el abuelo de Antonio se sentirá orgulloso de él. Y su abuela también aunque ella ya no esté. Antonio cree que ella puede verlo desde el cielo. Antonio está enamorado de María. María le dice: "enséñame que de verdad me quieres". Ella quiere que le demuestre, matando a un toro en una plaza, que es un verdadero hombre. Y que lo haga sólo por ella. Sexapil Los padres de Tobías se han separado. Ellos dicen que es sólo temporal, pero Tobías tiene miedo de que lleguen a divorciarse. Tobías vive con su madre. A veces su padre lo recoge para hacer algo divertido los dos juntos. El trabajo de su madre es muy intenso. Por ello ha contratado a un empleado doméstico para que cocine. Se llama Alberto, y su hija se llama Nina. A Tobías no le hace mucha gracia que Alberto vaya a la casa para cocinar. Alberto es un hombre musculoso y baila muy bien. ¿Qué pasa si mamá se enamora de él? Tobías piensa en un plan para que su papá tenga más sexapil. De esa forma mamá volverá a enamorarse de nuevo de papá en lugar de Alberto. Y entonces papá definitivamente volverá a casa para siempre.
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Seitenzahl: 78
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Torero / Sexapil
Marcel Snyders
isbn: 978-84-19367-94-5
1ª edición, mayo de 2022.
ilustración de portada: Lola Miralles
traductora: Vanessa Garzón Galindo
portada y maquetación: Fernando Zanardo
Editorial Autografía
Calle de las Camèlies 109, 08024 Barcelona
www.autografia.es
Reservados todos los derechos.
Está prohibida la reproducción de este libro
con fines comerciales sin el permiso de los autores
y de la Editorial Autografía.
Por Marcel Snyders
6 personajes:
ANTONIO
MADRE
PADRE
ABUELO
ENCARNA
hermana de Antonio
MARÍA
novia de Antonio
La obra se desarrolla sobre una puesta de escena central. El teatro de arena tiene el mismo diseño de una plaza de toros. Es circular y está rodeado de asientos. La estructura de detrás de los asientos presenta una forma arqueada.
Algunas áreas del escenario pueden ser iluminadas por separado. Por un lado, está la repisa de la chimenea con dos fotografías del abuelo con un toro y otro de la abuela. Cerca de la chimenea hay una mesa con seis sillas. Por otro lado, está la azotea, con una pérgola, un tendedero, una mesita, una silla y dos tumbonas.
(La PLAZA DE TOROS. Suena flamenco: un cantante con voz ronca llena de dolor canta una canción melancólica sobre un amor no correspondido en el antiguo barrio de Triana en Sevilla, la cuna del flamenco. Al cantante lo acompaña la guitarra y las palmas (palmas acompasadas).
Se puede ver la silueta del torero ANTONIO. Por un momento parece como si estuviera retando a un toro imaginario con un capote imaginario. Justo después sostiene las banderillas en sus manos, unos palos delgados con puntas de hierro como arpones. Las mueve como si estuviese a punto de hincarlas en el morrillo del toro. El torero orgulloso se mueve lentamente, aunque la tensión de su cuerpo es evidente, ya que es consciente del peligro inminente; el toro podría embestirlo en cualquier momento).
Se atenúan las luces.
Se elevan las luces.
(El SALÓN. ANTONIO (14) lleva puesta una camiseta en la que aparece un toro. Tiene una cicatriz en el cachete. Sostiene un palo en una mano y un paño en la otra. Está de pie cerca de la chimenea donde hay dos fotos antiguas: una es de su abuela y la otra de su abuelo en una plaza toreando con su capote. Antonio posa igual que su abuelo en la foto. Sujetando el paño un poco retirado de su cuerpo en forma de capote. Levanta el palo por encima de su cabeza como si estuviese a punto de rematar la faena con un toro imaginario. MADRE (48) entra con una cesta llena de ropa. Lleva el pelo recogido en una cola y un delantal con un bolsillo. Un trapo sobresale de ahí).
ANTONIO:
Mamá, ¿dónde se hizo esta foto?
MADRE:
¿La de tu abuelo? Cruzando el río, en la plaza de toros.
ANTONIO:
¿Ya era un matador en aquel entonces?
MADRE:
Sí. Cuando era joven era novillero, y toreaba novillos. Después se convirtió en un matador de verdad. Toreó muchas corridas.
ANTONIO:
Yo también seré un matador. Seré el mejor torero de toda España.
MADRE:
Si eso es lo que quieres, tendrás que practicar mucho.
ANTONIO:
Pero eso ya lo hago. Practico cada día y los fines de semana voy a la plaza para ver a los toreros. La forma en la que ellos desafían al toro (enfrentándose a un toro imaginario con el paño) y como rematan la faena (matando al supuesto toro con el palo). Cuando termine el colegio me iré y haré un curso específico para llegar a ser torero. Y después me iré de gira por todo el país. Y por el extranjero también. Si te portas bien, podría llevarte conmigo. ¿A dónde te gustaría ir? Tú decides. Lo más lejos que he ido ha sido a Córdoba.
MADRE:
La última vez que estuve en Córdoba fue con tu padre en nuestra luna de miel. El casco antiguo es precioso.
ANTONIO:
Cuando sea torero y gane mucho dinero, te compraré un apartamento en Córdoba, para las vacaciones.
MADRE:
¿Y quién cuidará del abuelo?
ANTONIO:
Podría venir con nosotros, ¿no?
MADRE:
Que va, el abuelo ya no está para esos trotes.
ANTONIO:
Vale, entonces tú puedes ir con papá y yo cuido del abuelo.
(Madre besa a Antonio y acaricia su pelo).
¿Me das un euro?
MADRE:
Un euro, ¿por qué?
ANTONIO:
Estoy ahorrando dinero.
MADRE:
¿Para qué?
ANTONIO:
Eso aún es un secreto.
MADRE:
Yo te di tu monedero ¿no?, pues pon eso en tu hucha.
ANTONIO:
(Observando la foto de su abuelo) ese toro de la foto no tiene ninguna posibilidad. Hasta yo puedo notarlo.
(ENCARNA (13) entra. Lleva una camisa roja con lunares negros).
MADRE:
Antonio, ¿por qué no subes a la azotea y tiendes la ropa? (Le quita el palo y el paño y le da la cesta de la ropa). Esa corrida de toros puede esperar.
ANTONIO:
Entonces, ¿me vas a dar un euro para la hucha?
MADRE:
No, tender la ropa es una de tus tareas diarias.
ANTONIO:
¿Y Encarna no puede hacerlo?
MADRE:
Ella tiene otras tareas.
ENCARNA:
Tender la ropa es de mariquitas. Como tú.
ANTONIO:
Tender la ropa es de chicas. (Sale enfadado con la cesta de la ropa).
ENCARNA:
Ten cuidado con el viento ¡no te vayas a caer de la azotea, mariquita! (le dice por detrás).
MADRE:
Se buena con tu hermano de una vez.
ENCARNA:
(Le quita a su madre el trapo de las manos), ¿Por qué? (empieza a bailar flamenco con el trapo como si fuera un mantón). Antonio maltrata a los animales. Quiere sacrificar a toros inocentes. Debería estar entre rejas.
MADRE:
Tu abuelo solía matar toros. ¿Debería estar entre rejas él también?
ENCARNA:
Claro que no. El abuelo no fue a la escuela. Nunca le enseñaron que no se debe maltratar a los animales. No supo cómo hacerlo mejor. (Deja de bailar y besa a su madre).
MADRE:
¿Qué he hecho yo para merecer esto?
ENCARNA:
Nada mamá.
MADRE:
(Acaricia a Encarna) mi niña bonita, eres una gran bailaora. Como lo era tu abuela. Ella bailaba como tú.
(MARÍA (14) entra. Tiene el pelo largo y negro, lleva puesto un vestido veraniego, y sostiene un abanico en su mano).
MARÍA:
Hola querida Sanchez, hola Encarna, ¿dónde está Antonio?
MADRE:
(Besa a María), hola María.
ENCARNA:
¿Ese maltratador de animales?
MADRE:
Está en la azotea tendiendo la ropa.
MARÍA:
Subiré y le ayudaré (sale).
MADRE:
Ella es tan dulce.
ENCARNA:
Yo no sé qué ve en él. ¿Quién querría salir con un maltratador de animales? Todos los fines de semana va con abuelo a ver cómo sacrifican a los toros. Y tú y papá encima le dais dinero para comprar las entradas. Es tan desagradable. ¿Pero acaso me dais vosotros dinero a mi alguna vez? Yo nunca tengo nada. Es injusto.
MADRE:
Tú das clases de flamenco, y eso también cuesta dinero.
ENCARNA:
Pero eso no es lo mismo.
MADRE:
Los dos hacéis algo que disfrutáis. Y a nosotros no nos importa pagar por ello.
ENCARNA:
(Suspira), qué calor hace hoy, y eso que aún no es verano. ¿Por qué no ponemos aire acondicionado?
MADRE:
¿Sabes cuánto cuesta toda esa luz?
ENCARNA:
Este calor me está matando. ¿Me avisas cuando esté la cena lista?
(PADRE entra (49). Lleva una chaqueta de carnicero blanca, llena de manchas de sangre).
PADRE:
¿Qué hay para cenar?
MADRE:
Tu comida favorita.
PADRE:
(Besa a madre) ¿En serio? Mmm, qué bien hueles.
MADRE:
Pues tú no. Quítate esa ropa puerca.
PADRE:
Vale mamá. (Se quita la chaqueta e intenta besarla de nuevo en vano).
MADRE:
(Lo empuja) ¡Para! dúchate, estamos a punto de cenar.
(Padre intenta besarla de nuevo).
MADRE:
Paco, ahora no. Estoy cansada. Estuve limpiando en el hotel desde bien temprano. Y encima también tengo que limpiar aquí y cocinar.
PADRE:
¿Por qué no dejas ese trabajo de limpieza?
MADRE:
No puedo. Tenemos que pagar las clases de Encarna, y Antonio va cada fin de semana a los toros. Todo eso cuesta dinero.
PADRE:
Estas consintiendo a los niños demasiado. ¿Por qué tiene que ir el niño todas las semanas a la plaza de toros?
MADRE:
No lo hago solo por Antonio. Lo hago también por abuelo, es una excusa para que salga de casa. Y Antonio realmente lo disfruta. Quiere ser torero.
PADRE:
(Levanta la voz), este niño tiene un problema de mentalidad. Es cuestión de tiempo que empiece a ayudarme en la carnicería. El trabajo duro hace el carácter. Le enseñaré a ese holgazán.
MADRE:
Por favor Paco, no vayamos a discutir.
PADRE:
Me voy a la ducha (sale).
MADRE:
(Se dirige hacia la chimenea y coge el retrato de su madre). Querida madre, te sigo echando de menos cada día (coge el trapo del bolsillo de su delantal, le quita el polvo al marco de la foto y lo vuelve a poner en su sitio).
Se atenúan las luces.
