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Transformando el extremismo violento es una guía para el profesorado y la ciudadanía, redactada para apoyar los esfuerzos de quienes trabajan en entornos educativos formales y no formales, dotándolos de un instrumento que les permite organizar sus ideas y desarrollar pedagogías transformativas para prevenir y actuar ante cualquier signo de extremismo violento, tanto en su vertiente cognitiva como conductual. El texto aborda el concepto de extremismo violento, definiéndolo y relacionándolo con otras violencias –cultural y estructural–. Se sitúa en el ámbito educativo, y se ofrecen ejemplos para detectar manifestaciones globales y locales de extremismo violento. Para transformarlo, se revisan algunos proyectos comunitarios transversales desarrollados en la Unión Europea, en España y en el ámbito local, destacando la necesidad de trabajar la inteligencia emocional con los grupos de pares, las familias y en el ciberespacio. También se ofrece una guía para que profesoras y profesores puedan manejar la situación en clase, deteniéndose en los objetivos, la preparación de la clase y la discusión. Se aportan ejemplos de temas para abordar y se propone cómo realizar la evaluación de la discusión y el seguimiento en el aula. En la última parte de la guía se relatan los valores implicados en la transformación del extremismo violento: la empatía, la solidaridad, el respeto a la diversidad, la convivencia y el compromiso. Al final se recogen algunos recursos electrónicos que permiten ampliar y profundizar en esta propuesta.
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Seitenzahl: 140
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Colección Horizontes - Universidad
Título: Transformando el extremismo violento. Guía para el profesorado y la ciudadanía
Primera edición: octubre de 2022
© Pilar Rodríguez Martínez, Antonio Segura Sánchez, María Carmen López Berlanga, Ana María Martínez-Martínez
© De esta edición: Ediciones OCTAEDRO, S.L. C/ Bailén, 5 – 08010 Barcelona Tel.: 93 246 40 [email protected]
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.
ISBN (papel): 978-84-19312-27-3
ISBN (epub): 978-84-19312-58-7
Diseño y producción: Octaedro Editorial
Sumario
Prólogo
Presentación
1. Introducción
2. Sobre el extremismo violento
3. Manejando la discusión en clase
4. Mensajes clave que hay que transmitir
5. Anexo
Prólogo
Esta guía está basada en la primera guía de la Unesco, que lleva por título Teacher’s guide on the prevention of violent extremism though education.1 El documento se elaboró como respuesta directa a las necesidades de los Estados miembros expresadas en la histórica Decisión 197/EX46, adoptada por el Consejo Ejecutivo de la Unesco en octubre de 2015, en la que se pedía a la Organización que mejorara su capacidad para prestar asistencia a los países en su labor de fortalecimiento de las respuestas del sector de la educación al extremismo violento, incluso mediante programas de educación para la ciudadanía mundial (ECM) basados en los derechos humanos y teniendo en cuenta los contextos nacionales. Se elaboró tras un amplio proceso de consulta con expertos y profesorado de diferentes regiones, y fue probado sobre el terreno por las partes interesadas en la educación en determinados países. En su versión original se señalaba que la guía podía «utilizarse tal cual, o considerarse como un prototipo que debe seguir siendo contextualizado, adaptado y traducido para responder a las necesidades específicas de los alumnos/as». Lo que el lector/a tiene entre sus manos es una adaptación de dicha guía al contexto español y, en concreto, al almeriense. Aunque hemos respetado las líneas generales, nuestra versión recoge las actualizaciones bibliográficas de los últimos años, y desarrolla algunos epígrafes que no estaban presentes en la guía original. Hemos adaptado también el contexto en el que se plantean los problemas, así como las iniciativas que se han ido poniendo en marcha durante los últimos años.
1. http://www.un.org/en/sc/ctc/docs/2015/SCR%202178_2014_EN.pdf
Presentación
La presente guía ha sido desarrollada por las autoras/es en el marco del Grupo de Investigación Internacional Comparada, adaptando el planteamiento original a la realidad española y, en concreto, a la almeriense. El Grupo de Investigación Internacional Comparada de la Universidad de Almería2 tiene como objetivo desarrollar propuestas y trabajos de investigación sobre el ámbito internacional desde distintas disciplinas: la sociología, la educación, la psicología y la ciencia política. Investigamos sobre los valores que guían a la gente en las sociedades actuales, particularmente en el sur de Europa y en el norte de África, a partir de programas internacionales como la «Encuesta mundial de valores». Las preguntas que guían nuestras investigaciones están relacionadas con las instituciones educativas, la inteligencia emocional, las nuevas tecnologías, la seguridad, las relaciones entre hombres y mujeres, la violencia contra las mujeres y la justificación/rechazo del terrorismo. El grupo se constituyó en el año 2019 y durante el 2020 ha obtenido la valoración positiva de la DEVA.
En el año 2020 presentamos un proyecto de investigación-intervención enfocado a la prevención de la radicalización en el poniente almeriense en el marco de los proyectos UAL FEDER 2020.3 Este proyecto de prevención se desarrollará durante 2022, hasta julio de 2023 y se llevará a cabo en varios centros de Secundaria, caracterizados por tener un porcentaje de población de origen extranjero muy alto. Sin embargo, esta guía nace con la vocación de que también pueda ser usada en otros centros de Secundaria, y en la misma Universidad, donde quienes la firmamos ejercemos la docencia.
Nuestro proyecto pretende transformar el extremismo violento. Esto no significa que existan en los centros escolares personas que en la actualidad pueden ser consideradas como radicales violentas. Por lo que sabemos, la conflictividad en los centros escolares no llega a este punto. Sin embargo, consideramos que es importante incidir en la prevención, pues, aunque el fenómeno del extremismo violento es claramente minoritario, no ocurre lo mismo con la justificación del uso de la violencia en el ámbito intergrupal. Como señalan las investigaciones recientes, hay que trabajar a partir del análisis de las estructuras de la violencia que tienen lugar en los centros escolares para desarrollar pedagogías que transformen las imágenes, valores, habilidades y actitudes que podrían desarrollarse hacia posiciones extremistas que justifiquen –o incluso ejerzan– extremismo violento.
De hecho, la alarma social sobre la violencia en la juventud española actual es cada vez mayor. Como destaca el Informe de Fundación Pfizer, realizado a partir de una encuesta de opinión a 800 chicos y chicas españoles de entre 12 y 18 años representativa a nivel español en 2010, «más de la mitad de los jóvenes españoles creen que puede estar justificado el uso de la violencia “en algunos casos”, principalmente en defensa propia o de un familiar y en casos “extremos”».4 Los comportamientos violentos más frecuentes entre los escolares suelen ser: dar una patada a una mascota, insultar al padre o a la madre, dar una patada a una papelera o contenedor por la calle, burlarse de un profesor/a, que un padre o madre de un bofetón a su hijo/a, o falta de respeto y malos modos por ir borracho. Según la opinión de los entrevistados, un 30 % piensa que los comportamientos violentos en el entorno escolar son muy frecuentes o bastante frecuentes. Y es que, en el ámbito español, un 75 % de los estudiantes de Secundaria ha sido insultado, amenazado o acosado por otros alumnos de forma directa, de modo habitual o alguna vez; un 56 % afirma haber sido agredido por otros alumnos; un 42,5 % dice haber sido insultado, amenazado o acosado por otros alumnos a través de internet, y un 6 % declara haber recibido un bofetón o cachete por parte de un profesor alguna vez o habitualmente. En cuanto al profesorado, un 31,6 % ha sido insultado, amenazado o acosado por alumnos de forma habitual o alguna vez; un 25,2 % ha sufrido daños materiales por parte del alumnado y un 11,8 % ha sido insultado, amenazado o acosado por alumnos a través de internet. Además, un 16,2 % ha presenciado violencia de género en los ambientes donde se mueve. El consumo de alcohol y drogas, junto con el hecho de haber padecido comportamientos violentos anteriormente constituyen, atendiendo a los entrevistados/as, las principales causas del uso de la violencia. De hecho, un 51,1 % de los jóvenes considera que existen motivos que justifican los comportamientos violentos o agresivos. Un 2,9 % de la muestra afirma haberse enfrentado a inmigrantes de modo violento/agresivo, habitualmente o alguna vez (sobre todo, los varones, y los de 16 a 18 años).
Otros estudios más recientes realizados a nivel nacional, como el de Save the Children, señalan que la prevalencia de victimización corresponde al 9,3 % de los encuestados. El mayor porcentaje de conductas agresivas se concentra en los primeros cursos de la ESO, en donde los motivos de agresión se justifican por razones culturales en un 5,1 % y, atendiendo a la orientación sexual, en un 3,2 %.5
Esa situación, que corrobora las afirmaciones que se realizan en los planes de convivencia de los centros de Secundaria a los que pretendemos dirigirnos, manifiesta que existe un colchón de violencia interpersonal que podría trasladarse al ámbito intergrupal. Nuestra propuesta de intervención pretende adelantarse a los procesos que dan lugar al extremismo violento trabajando en profundidad la resolución de conflictos. Estamos convencidos de que la educación solo marcará la diferencia si permite a la adolescencia mitigar las tensiones y entablar un compromiso constructivo para fomentar los cambios sociales.
2. https://w3.ual.es/GruposInv/HUM-1028/proyectos.shtml
3. https://www.ual.es/investigacion/convocatorias/proyectos-i-d-i/proyectos-ual-feder/ual-feder-2020
4. https://www.lavanguardia.com/vida/20101111/54068758508/mas-de-la-mitad-de-los-jovenes-espanoles-justifica-la-violencia-en-algunos-casos.html. Para ver el informe https://www.fundacionpfizer.org/sites/default/files/informe_final_violencia_y_juventud_0.pdf
5. Save the Children (ed.) (2016). Yo a eso no juego. https://www.savetheChildren.es/publicaciones/yo-eso-no-juego-bullying-y-ciberbullying-en-lainfancia
1
Introducción
El extremismo violento constituye uno de los desafíos más generalizados de nuestro tiempo. Aunque la existencia de este fenómeno social no se limita a ninguna edad, sexo, grupo o comunidad, los/as adolescentes son especialmente vulnerables a los mensajes de los extremistas violentos y las organizaciones terroristas. La prevención y erradicación de la violencia que progresivamente se va instalando en los centros educativos se ha convertido en una de esas necesidades primarias de la educación en sociedades democráticas. Frente a estas amenazas, los/as adolescentes y jóvenes necesitan oportunidades de aprendizaje pertinentes y oportunas para desarrollar los conocimientos, el pensamiento crítico y las competencias y actitudes que puedan ayudarles a desarrollar su capacidad de resistencia frente a esa propaganda.
Estas competencias deben desarrollarse con la ayuda de profesores/as conscientes de la necesidad de implementar en el ámbito educativo competencias sociales para llevar a cabo una ciudadanía efectiva y responsable. La adquisición de estas destrezas se erige como un mecanismo de prevención contra la violencia
Teniendo en cuenta esta preocupación, esta guía pretende acercarse a la cotidianidad del profesorado de Educación Secundaria o Educación Superior. Se ha elaborado con la esperanza de que pueda apoyar los esfuerzos de profesores/as que trabajan en entornos educativos formales y no formales, dotándoles de un instrumento que les permita prevenir y saber actuar ante cualquier signo de extremismo violento.
Prevenir el extremismo violento mediante la educación debe formar parte de un esfuerzo de prevención amplio en el que participen la familia, la comunidad y los medios de comunicación. Debe realizarse en tres niveles, de forma similar al modelo médico de Vignolo (2011):6
•Prevención primaria: Engloba las intervenciones centradas en evitar que individuos y comunidades simpaticen con el extremismo violento antes de que se vean inmersos en un proceso de radicalización (se trabaja sobre las causas y factores condicionantes para evitar la aparición del problema).
•Prevención secundaria: Recoge las intervenciones que se dirigen a individuos o comunidades «en riesgo» de involucrarse en el extremismo violento (diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado).
•Prevenciónterciaria: Trata de influir positivamente en las actitudes o comportamientos de las personas que están (o estuvieron) involucradas en el extremismo violento. Estas intervenciones se corresponden con la promoción del abandono de la violencia (desradicalización o desvinculación) y con los procesos de rehabilitación o recuperación de las personas afectadas.
A estos tres niveles, Fernández y Sáez (2021)7 consideran necesario añadir un cuarto nivel, referido al tratamiento de posibles recaídas.
Está guía para la transformación del extremismo violento está enfocada al nivel de prevención primaria, aunque no despreciamos la posibilidad de trabajar en los otros niveles. En concreto, esta guía pretende:
• Ayudar a prevenir el extremismo violento y radicalización de los alumnos y alumnas.
• Resaltar los esfuerzos y buenas prácticas que la comunidad y los centros educativos de Secundaria (particularmente, los del poniente almeriense) vienen realizando con el fin de prevenir el uso de la violencia por parte de los adolescentes.
• Ofrecer un marco conceptual básico para abordar el extremismo violento, a partir de definiciones de partida y una bibliografía complementaria a la que puedan acudir para desarrollar esos conceptos básicos. En las notas a pie de página se encuentran textos escritos en inglés y castellano en los que se profundiza en los aspectos que desatacamos en el texto. Además, al final de la guía se ofrece un listado de recursos online donde continuar las búsquedas.
• Relacionar ese marco conceptual con las competencias y habilidades, así como los valores que pueden desarrollarse en el marco de una «cultura para la paz». Desde nuestro punto de vista, lo más importante en esta guía es la conexión entre los principios y valores que la mayoría de instituciones están proclamando con la práctica docente cotidiana.
• Proporcionar consejos prácticos sobre cuándo y cómo tratar el tema del extremismo violento y la radicalización con el alumnado. Estos consejos no deben ser seguidos al pie de la letra, sino que cada profesional debe adaptarlos a su situación de clase y de trabajo con los jóvenes.
• Ayudar al profesorado a crear un clima en el aula que sea inclusivo y propicie el diálogo respetuoso, el debate abierto y el pensamiento crítico. Esa demanda, propia de los legisladores educativos en sociedades democráticas, no viene acompañada por lo general de instrumentos que permitan al docente gestionar los conflictos que aparecen en el aula.
• Proporcionar un listado de recursos –a ser posible, online– para que profesoras y profesores puedan seguir estudiando y avanzar en propuestas concretas.
6. Vignolo, J., Vacarezza, M., Álvarez, C., y Sosa, A. (2011). Niveles de atención, de prevención y atención primaria de la salud. Archivos de Medicina Interna, 33 (1), 7-11.
7. Fernández, I. B. y Sáez, M. T. (2021). Radicalización violenta. Eunomía: Revista en Cultura de la Legalidad, 20, 322-333.
2
Sobre el extremismo violento
2.1. Extremismo violento y radicalización
El extremismo violento aparece «cuando no se permite un punto de vista diferente; cuando se sostienen los propios puntos de vista como exclusivos, cuando no se permite la posibilidad de la diferencia y cuando se quiere imponer este punto de vista a los demás utilizando la violencia si es necesario».8
Las opiniones extremistas violentas pueden manifestarse en torno a una serie de cuestiones, como la política, la religión, la diversidad cultural, la orientación sexual o las relaciones de género, y producen distanciamiento político y social entre distintos sectores de la población. Esas opiniones constituyen uno de los principales catalizadores de la radicalización, especialmente entre los colectivos más desfavorecidos (Trujillo et al., 2010).9 Ninguna sociedad, comunidad religiosa o visión del mundo es inmune a este tipo de opiniones. Sin embargo, lo que define al extremista violento es el énfasis en el uso de la violencia como medio, más que las opiniones extremas en sí mismas.10
Así pues, «el extremismo violento se refiere a las creencias y acciones de las personas que apoyan o utilizan la violencia ideológicamente motivada para imponer sus objetivos ideológicos, religiosos o políticos radicales» (Dalgaard-Nielsen, 2010).11 Reúne dos aspectos: la aprobación del extremismo y la aceptación de medios violentos. La radicalización puede entenderse genéricamente como el proceso de aceptación –o práctica– de la ideología y la acción extremista.12
La radicalización violenta tiene, por tanto, dos niveles bien diferenciados. El primero se refiere a las conductas y el segundo, a las actitudes. La radicalización conductual se refiere el uso ilegítimo de la violencia en nuestras sociedades y es un fenómeno afortunadamente muy minoritario. Pero no ocurre lo mismo con la radicalización cognitiva. La radicalización cognitiva se refiere a la justificación de ideas extremas, al compromiso cognitivo de un individuo con la acción violenta. Pues para que se produzca la radicalización cognitiva no es necesario que el individuo se convierta o actúe como un terrorista, sino que basta con que haga apología, se identifique o defienda las acciones terroristas (Sageman, 2017). Como destacan Wolfowicz et al., tenemos que convenir que, afortunadamente, la mayor parte de las personas que tienen opiniones radicales nunca recurrirán a la violencia (2020, p. 3).
El extremismo violento tiene que analizarse en un contexto social donde se producen –y reproducen– otros tipos de violencia. De hecho, según la clasificación de Galtung (2016),13 podemos diferenciar tres tipos de violencia:
•Violenciacultural: Englobaría aquellos aspectos de la cultura, la esfera simbólica de nuestra existencia –materializado en la religión y la ideología, en el lenguaje y el arte, en la ciencia empírica y la ciencia formal (la lógica, las matemáticas)– y cualquier elemento cultural que pueda ser empleado para legitimar la violencia. El autor recurre a algunos ejemplos como las banderas, los himnos, los retratos, los discursos inflamatorios y los carteles incendiarios, etc. Esta violencia puede ser utilizada para justificar o legitimar la violencia directa o la violencia estructural.
•Violenciaestructural: Con este concepto nos referimos a la violencia que se produce en situaciones que impiden la satisfacción plena de las necesidades humanas más básicas, pudiéndose ejemplificar con los procesos de exclusión social debido a una estratificación social desigual.
•Violenciadirecta: Por violencia directa entendemos un tipo de interacción entre individuos o grupos, por medio de la cual se causa intencionalmente un daño. Esta violencia se hace visible a través de la agresión física.
Uso de la violencia cultural en relación con la violencia física y estructural
Fuente: Elaboración propia a partir de la clasificación de ámbitos de la violencia de Galtung (2016).
De modo que la radicalización cognitiva constituye una violencia cultural (que toma la forma de visión fundamentalista de la religión, la ideología o el lenguaje) que se usa para justificar la violencia estructural (desigualdades sociales) e incluso la violencia física (agresión física/psicológica).
