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En su poemario Trascendencia, Silvestre Santos Pillán nos invita a compartir una creación marcada por un estilo con ribetes surrealistas sobre diversas temáticas de la vida, donde destaca su nostalgia por lo efímera que se nos presenta, así como la llegada de la muerte y la esperanza de la eternidad. De sentimientos intensos en un amor cargado de erotismo, nos entrega mensajes existenciales, destacando la belleza de la naturaleza y sus matices, con un alto grado de sensibilidad ante las arremetidas de la maldad. Marcado por la melancolía en tiempos de pandemia, nos convida en forma transversal a la contemplación y la espiritualidad, en definitiva, a una vida más humana como contraparte a la actual.
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Seitenzahl: 45
Veröffentlichungsjahr: 2022
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A los amores y lectores de mi vida
Agradezco:A Alfredo Gaete Briseño, por su sabia edición
A Juan Carlos Peregrino, por acompañar mis versos con su arte
Al Universo en toda su dimensión,quien me inspira día y noche a crear poesía
Dedicatoria
Agradecimientos
Inicio del poemario
Todo era azul
cuando comenzó el amor
a desbandarse
por violines acaramelados
Todo era azul
cuando se inició el estampido
de umbrales en museos
Todo era azul
cuando el humo custodiaba
las copas de Prometeo
Todo era azul
cuando las sortijas
atravesaron nuestros dedos
Todo era azul
cuando nos abrimos a Eros
y los ombligos
gimieron en deseos
Todo era azul
cuando los ángeles
se tomaron
el universo
Ya nada hay
esta noche
no veo mar
ni destinos
estoy confundido
los cerebros están apagados
no tengo sueños
no me sostengo
ya no
ya nada hay
no escucho murmullos
tampoco silencios
Quizás dónde estoy
Nadie me habla
ni me grita
Al parecer
ya no soy
Son terminologías desapercibidas
remembranzas esfumadas
rabias borradas
en la oscuridad
de la víctima distraída
por inclemencias despiadadas
Ahora lo sé
estoy muerto
ya no platico
solo transito
a las bóvedas
sin puentes
sin túneles
sin derrotero
sin nada
Tomo café para no dormirme
¿Por qué no puedo dormirme
si dormirme quiero?
Me canso para no amarte
¿Por qué no puedo amarte
si amarte quiero?
No me suelto para no caer
¿Por qué no puedo caer
si caer quiero?
Cierro mi boca para no gritarme
¿Por qué no puedo gritarme
si gritarme quiero?
Cierro mis ojos para no verte
¿Por qué no puedo verte
si verte quiero?
Tomo pócimas para no morir
¿Por qué no puedo morir
si morir quiero?
Quiero mi cofre
con luces y arpegios
lo quiero
abrirlo brindando humanidad
así quiero mi cofre
con sensibilidad
con corazones
quiero mi cofre repleto de amor
saludando a todos
sin excepción
así lo quiero
puro sin fraudes
con destino
con ánimo afectuoso
así lo quiero
quiero mi cofre
con pintura excelsa
cultura y brío
con alma
así quiero mi cofre
así lo quiero
Una ola creciente me siguió
queriendo refrescar mis pies acalorados
Me dejé alcanzar
¿Cuánto me fue a cobrar?
Cero
Solo lo hizo por el placer
de compartir y agasajar
Ojalá numerosos hombres y mujeres
fueran como las olas del mar
La mentira es afilada
como las cumbres
difíciles de conquistar
despedaza al oeste
de la ingenuidad verdadera
la de todos los tiempos
recolectada en hojas
por millares de pigmentos
goteando lo absurdo
La ingenuidad emana sacra, límpida
en apariencia desarmada
afrontando trampas
a pie pelado sobre nieves adversarias
o cayendo desde un cerro
ingenua resiste desde adentro
el olfato de los lobos
con sus colmillos puntiagudos
sin masticarla
aunque estén hambrientos
haciéndola una más de ellos
en las correderas atiborradas
de engaños
de sobrevivientes negándose
a la esclavitud del consumo
optando por comer
en este crudo mundo
acogiendo la ingenuidad
le brindan cobijo
pernoctando entre latas frías
rodeados de basurales
donde las ratas disponen
sus correrías interminables
La ingenuidad no tiene precio
la tacañería no la encuentra
las antenas no la detectan
es oveja en pastoreo
a la percepción
de todo un pueblo adormecido
por el criterio inducido sin paliativo
La vehemencia encendida en una pira
humea emergiendo de ella
viaja a través
de las estafas
haciéndose inerte al desprecio
donde ojos bondadosos
circulan de corrido
Crecen alrededor
acacias, azorellas, valerianas
acuden al reencuentro
variedad de plantas comestibles
reconociendo un cuadro moteado
por un acuarelista trotamundos
musicalizado en los andrajos de una guitarra
que responde a los aullidos unísonos
donde el lobo encuentra su regalo
hecho turrón, golosina
distribuido dulce
porque la ingenuidad no escatima
Pasea triunfante
ante la malicia y la farsa
aunque sollozan llantos indigentes
pateados hasta el óbito
donde resucitan
transformándose en el lobo
que seguirá inocente
husmeando
los rincones de las calles
donde la piedad desaparece
Al nacer el amarillo
me hice signo
Al nacer el rojo
me hice sangre
Al nacer el blanco
me hice luna
Al nacer el gris
me hice lágrimas
Al nacer el negro
me hice ciego
Al nacer la muerte
me hice vuelo
Hablen balcones
¡narren a la gente!
Encarnen
visillos
maceteros
ropas tendidas estilando experiencias
imágenes de tableros camuflados
Canten cactus
ventanas y leales postigos
vigilantes estéticos
melancólicos de silencio
enredadas
en plantas secretas
de azulejos aceitunados
rebosantes de agua y tierra
Describan
sus maderas desteñidas
dalias salientes
en paredes proporcionales
de flores moradas vehementes
Simbolicen sus verjas de hierro
con aureolas bondadosas
y peripecias colgantes
Hablen balcones
¡narren a la gente!
