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Travesuras y Ensueños es un libro que tiene su origen remoto en las sesiones de microrrelatos que promovía el llorado escritor y novelista Alexis Ravelo en colaboración con el escritor e investigador Antonio Becerra en la entrañable sala Cuasquías de Las Palmas de Gran Canaria. Esta obrita, compuesta principalmente por microrrelatos, contiene textos de mayor extensión que, sin embargo, comparten la capacidad de sorpresa, humor lírico o repentino desgarro, propios de las ingeniosas historias mínimas.
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Seitenzahl: 62
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Agradezco sus generosas ilustraciones a Isabel de la Llave que junto conFrancisco Lezcano recopiló los trozos dispersos de este conjunto en el inmenso Internet.
Agradezco a Paco Arana que aportara uno de sus collages para la portada del libro
PRIMERAS MINI HISTORIAS
DESQUITE
BREVE NOVELA ROJYNEGRA
BABEL
ACLARACIÓN TARDÍA
VIAJAR EN PLENA CRISIS
INSTRUCCIONES PARA MATAR SOMBRAS
SIETE
¿QUÉ TENDRÁN LOS ESCORPIO?
PODA
ANÓNIMOS
TIEMPO PERDIDO
VIGILANCIA
EL ÁNGEL AL RASCACIELOS
CUESTA ABAJO
AQUELLA VOZ, ESA VOZ...
CONSOLACIÓN
Y EL MAR, COMO SI NADA
IDENTIDAD
TRAZOS MUY PERVERSOS
PARTES NOMBRADAS
HOSPEDAJE
DECIR SIFÓN
AJEDREZ PARA PRINCIPIANTES MADUROS
EL SAURIO, EL TRADUCTOR Y LA BELLA
FANTASÍA OPUS 12
KILLER
PAN RECORDADO
ATRACCIÓN DEL TECLADO
Y PUNTO
ANILLOS DE HUMO
SELECCIÓN MUY NATURAL
DIETÉTICA FUTURISTA
CONFESIÓN Y FINAL
OSTINATO IN TRE
LA MOSCA NARANJA
UNA DESPEDIDA
MICROCONCIERTO
¿DÓNDE ESTÁN LAS LLAVES?
SUEÑO CASI CUMPLIDO
INEFABLE
TIEMPO DE PEPPERMINT
”BOCAO“
ADIÓS A LOS PUEBLOS PESQUEROS
Se cocinaba un buen guiso de callos tras cada visita al podólogo.
Me he bajado una aplicación que hace de todo, la muy cochina.
La luna aúlla a los lobos y ellos creen que les habla el viento de la noche.
No encontré lente con la que resistir el eclipse de tus ojos verdes.
Pues yo tengo nif, pin, iban, IP... o ellos me tienen a mí.
El ritmo de sus corazones desbordaba salsa picante cada vez que la música les resultaba desabrida.
Sólo anhelo, Princesa, devolveros el beso que me convirtió en sapo.
En la presente asamblea de la Mancomunidad del Crimen todos lucen su nuevo armamento y hacen demostración de su potencial mortífero; todos menos yo, que he sido encargado de levantar acta y dar los turnos de pal...
Para Acoraida del Rosario
yvio Dios que la gente se agenciaba muy bien edificando, tanto que sus monumentos pretendían tocar el Cielo, sus propósitos hacían temblar las alturas y su velocidad no dejaba lugar a la prudencia ni al escrúpulo. Y vio Dios que en esta soberbia se hermanaban y entendían aun siendo unos de Egipto, otros de Corinto, otros de Creta, de Belén y hasta del Getafe o del Barça… Y se dijo Dios: —Sembraré entre todos la algarabía y el desarreglo, a ver si aprenden — Y, dicho y hecho, de la noche a la mañana se pusieron a hablar unos como políticos, otros como banqueros, otros como apañadores de encuestas en incluso como técnicos de la Agencia Tributaria… Y fue tal el guirigay incomprensible que se adueñó del Mundo que desde entonces allí no se entendió ni Dios; también Él se hizo un lío...
Cuando le aconsejé que explotara sus encantos, no pretendía que se volara el culo con dinamita
Mi primo Norberto fue abducido hace unos días. Los extraterrestres que lo transportaron a su nave no lo transformaron, no le lavaron el cerebro ni le revelaron ninguno de sus planes, pero le cobraron el viaje y la estancia.
Para Mary Mar
Sobre todo, no intente asirlas ni estrangularlas. Sus bordes son los más cortantes y le rebanarían las manos con limpieza quirúrgica antes de que se diera cuenta. Las balas no les hacen mella y su organismo volandero e incierto es inmune al más mortífero veneno. Antes bien, inocúleles suaves haces de luz, crúcelas con signos fluorescentes y consignas anaranjadas, verdosas, amarillas, que contengan blasfemias, quimeras, hipidos o jadeos. Llénelas de palabras de amor desesperado, de burlas, de diatribas. Procúreles sonrojo, deseo o incertidumbre; écheles encima la escoria y la grandeza de habitar carne y hueso. No podrán resistirlo.
Me señaló con el dedo y mi cara se hizo huella dactilar.
Me señaló con el dedo y me volví botón de encendido.
Me señaló con el dedo y fui pantalla táctil.
Me señaló con el dedo y mi pelo fue código de barras.
Me señaló con el dedo y se transformó en mando a distancia.
Me señaló con el dedo y traspasó a mi Ángel de la Guarda.
Me señaló con el dedo y todo yo fui una diana.
Para Ilenia del Pino
Da que pensar que tanta gente coincida en preguntarte si eres Escorpio, incluso en asegurarlo por adivinación o por alguna deducción misteriosa:
—¡Tú eres Escorpio…! —y como quien te descubre un secreto o te deshace una coartada.
Produce cierta aprensión que tus semejantes, sin tú saberlo, te puedan estar catalogando por el horóscopo, o lo hayan hecho ya sin decírtelo, determinando con ello lo que pueden esperar de ti, incluso el grado de compatibilidad que esperan tener contigo según tu signo y el propio.
Produce una vaga desazón de desventaja, ya que uno tiene que forjarse expectativas sobre los demás a base de comunicación y convivencia.
Es como para sentir cierta indefensa desnudez que, sin saber en qué se basan gestos o palabras, o el simple tono de voz- se produzca invariablemente el fatídico diagnóstico: "Escorpio”.
Menos mal que soy Libra
Le he enseñado a podar yo mismo, paso a paso, al aprendiz inexperto incapaz de distinguir por sí solo las herramientas, yo que nunca he manejado esas extrañas tijeras curvas ni he cortado con ellas una hoja seca, ni una ramita, pero siempre he observado atento cómo, una y otra vez, los que sí sabían me aligeraban los dedos de hojarasca y raíces, hasta dejármelos reverdecidos de nuevo sobre las palmas veteadas que la paciente lija volvía a dejar tan tersas.
El hombre que se enviaba anónimos se había amenazado a sí mismo ya con toda clase de denuncias, sabotajes, robos, palizas y torturas. Se había desvelado a sí mismo envidias, rivalidades, traiciones y cuernos. Se había culpado de toda suerte de infortunios y frustraciones propias y ajenas. Incluso se había confesado admiración secreta y deseo inconfesable.
No se previno nunca de que un día cualquiera, sin esperarlo, empezaría a perder el automatismo de su firma, que confundiría su nombre con el de otros y no se reconocería en las fotos ni ante el espejo.
Pues su nueva amante lo merecía, se empeñó en buscar a las antiguas donde fuera. Quería recuperar para ella las promesas que fue dilapidando tontamente.
Aquel telefonazo en plena noche hacía temer lo peor. Sus pesadillas, de paseo por la ciudad, querían asegurarse de que las esperaba en casa.
“No es que el cielo se burle de tu altura insensata, es sólo que tu nombre le produce cosquillas.”
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