Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Es un drama musical sobre el asesinato del revolucionario ruso León Trotsky en México en agosto de 1940 y su relación con los artistas e intelectuales mexicanos de los años treinta, particularmente con los pintores Diego Rivera, Frida Kahlo y David Alfaro Siqueiros. A partir de este suceso, el libreto aborda los nexos entre política, arte y delito que tuvieron lugar durante la primera mitad del siglo XX, cuando numerosos artistas tomaron las armas para participar en acciones militares y atentados políticos. El texto se basa en fuentes documentales, trabajadas desde una perspectiva lúdica y contemporánea que juega con la utilización descontextualizada de convenciones escénicas de la ópera tradicional y el music-hall, combinados con técnicas provenientes del muralismo mexicano y formatos inspirados en las propias fuentes históricas consultadas (manifiestos políticos, actas ministeriales, análisis iconográficos, reconstrucción policiaca de los hechos, correspondencia personal, telegramas confidenciales de los servicios secretos, etc.).
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 172
Veröffentlichungsjahr: 2023
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Trotsky el hombre en la encrucijada

TROTSKY
EL HOMBRE EN LA ENCRUCIJADA
THRILLER CUBISTA CON CANCIONES
original deflavio gonzález mello

UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Martín Gerardo Aguilar Sánchez
Rector
Juan Ortiz Escamilla
Secretario Académico
Lizbeth Margarita Viveros Cancino
Secretaria de Administración y Finanzas
Jaqueline del Carmen Jongitud Zamora
Secretaria de Desarrollo Institucional
Agustín del Moral Tejeda
Director Editorial
Esta obra fue escrita gracias al Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (Fonca), a través del programa Sistema Nacional de Creadores de Arte 2009 y 2018.
Fotografía de portada: detalle de “Sylvia Ageloff durante la sesión de careo con Ramón Mercader”, ca. 1940 (MID. 77_20140827-134500:49790), Archivo Casasola.
D.R. © Secretaría de Cultura-inah-mex; reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Primera edición, 13 de diciembre de 2023
D. R. © Universidad Veracruzana
Dirección Editorial
Nogueira núm. 7, Centro, cp 91000
Xalapa, Veracruz, México
Tels. 228 818 59 80; 228 818 13 88
https://www.uv.mx/editorial
ISBN electrónico: 978-607-8923-90-8
Maquetación de forros: Enriqueta López Andrade
Cuidado de la edición y producción de ePub: Aída Pozos Villanueva
La idea que originó esta obra se me ocurrió en una época en la que andaba un tanto obsesionado con las teorías de Bertolt Brecht. Imaginé utilizar los inverosímiles recursos de la ópera para representar la muerte de un revolucionario marxista como León Trotsky y conseguir un doble efecto de distanciamiento, tanto de los lugares comunes del melodrama burgués como de su apropiación por parte del teatro panfletario. Entre esa idea germinal y el texto que aquí se publica pasaron varios años, decenas de lecturas, numerosos bosquejos, borradores e intentos de comprender y retratar la maraña de hechos y personajes que confluyeron en el magnicidio del líder de la Cuarta Internacional.
Son muchas las personas con las que me siento agradecido por el apoyo que me brindaron durante el largo periodo en el que estuve imaginando y escribiendo este texto, con la permanente sensación de que nunca conseguiría terminarlo. La amable invitación de Gabriela Ortiz para que escribiera el libreto de una ópera me impulsó a aterrizar una primera escaleta sobre el asunto, cuyas dimensiones, por desgracia, rebasaban los tiempos que ella tenía para componer la música. Seguí desarrollando el proyecto por mi cuenta, ya como una obra que combinaba diálogos y canciones, a caballo entre la comedia musical y el teatro épico.
Escribí una primera versión, llamada El piolet, con el apoyo de una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. La enorme cantidad de material surgido durante la investigación propició que el texto siguiera creciendo hasta convertirse en una obra en tres partes, casi una trilogía. Ya para entonces, El hombre en la encrucijada, el mural que Diego Rivera no pudo acabar en el Rockefeller Center y que volvió a pintar enterito en el Palacio de Bellas Artes con el título de El hombre controlador del universo, se había vuelto el centro gravitacional de la obra, otorgándole un carácter coral, multitudinario, que dificultaba encontrarle una dimensión escénicamente viable. En contraparte, fui acercando el texto al método utilizado por los cubistas, consistente en yuxtaponer distintos puntos de vista–incluso, contradictorios– sobre un mismo asunto. Habrá quien opine que los días finales de Trotsky sólo pueden ser representados con la solemnidad de una tragedia; pero no hay que olvidar que tragedia y farsa a menudo representan dos caras de una misma realidad.
En la fase final de la escritura (llevada a cabo durante el prolongado encierro provocado por la pandemia de coronavirus) gocé del raro privilegio de escuchar las sucesivas versiones del texto leídas –a través de Zoom– por el elenco de la Organización Teatral de la Universidad Veracruzana (Orteuv), algunos de cuyos integrantes, por una curiosa coincidencia, habían participado años atrás en otra versión escénica de los mismos hechos escrita por Sabina Berman. El trabajo paciente y generoso de este ensamble de actores me permitió llegar a dos diferentes versiones finales del texto: una, dividida en dos partes (o “caras”, como los viejos discos de 78 rpm: la cara A, protagonizada por Trotsky, y la cara B, por Ramón Mercader) que funcionan como obras independientes y se representan en noches distintas; y la que aquí se publica, dividida en tres partes que se pueden representar juntas, elegida para ser escenificada por la Orteuv debido a necesidades de producción y a las consideraciones artísticas del director de escena, Mauricio Jiménez.
Ni el montaje ni la publicación de la obra hubieran sido posibles sin el apoyo del director de la Orteuv, Luis Mario Moncada, quien acogió con entusiasmo este proyecto, gestionó los recursos necesarios para llevarlo a cabo y me invitó a que terminara de adecuarlo en diálogo con los actores que estarían encargados de su estreno.
Tanto los puntos de vista de Luis Mario y Mauricio como los del escenógrafo Jesús Hernández resultaron muy valiosos en la parte final de la escritura. Mi hermano Renato me brindó una perspectiva crítica y rigurosa desde el punto de vista histórico, aunque –por razones escénicas– no siempre haya seguido sus sugerencias. Boris Schoemann, David Espinosa y Roberto Frías me ayudaron a traducir algunas expresiones al francés, al ruso y al catalán, respectivamente.
Me siento afortunado de haber colaborado una vez más con Leoncio Lara Bon, cuyas partituras, compuestas a partir de las letras que escribí y de los toscos bosquejos sonoros que grabé para mostrarle cómo me las imaginaba cantadas, volvieron realidad la dimensión musical que este proyecto requería y que el lector puede consultar en el vínculo: https://www.uv.mx/editorial/multimedia/trotsky-el-hombre-en-la-encrucijada/.
Aún cuando ésta es una obra documental, contiene numerosas licencias. Diego Rivera no pintó El hombre controlador del universo cuando Trotsky vivía en México, sino casi tres años antes de su llegada; su salida del Partido Comunista Mexicano ocurrió incluso antes, a finales de la década anterior. Sylvia Ageloff visitó México sólo por breves lapsos; no trabajaba de fijo como secretaria de Trotsky (ni siquiera de manera intermitente, como su hermana Ruth) sino que únicamente dialogó y colaboró de forma esporádica con él. André Breton llegó a México exactamente un mes después de que Cárdenas decretara la expropiación petrolera. Estas y otras fechas, al igual que ciertos personajes y eventos, fueron modificadas por consideraciones de orden dramático y escénico.
Finalmente, cabe señalar que diversas fuentes fueron consultadas para la escritura del texto. Las que resultaron más relevantes fueron aquellas con información de primera mano sobre los hechos y sus protagonistas, comenzando por el testimonio del jefe del Servicio Secreto de la Policía Mexicana, Leandro A. Sánchez Salazar; las actas ministeriales del proceso legal, recopiladas y analizadas por Martín Gabriel Marrón Díaz; las memorias de David Alfaro Siqueiros, y de los secretarios y guardias de Trotsky, Joseph Hansen, Charles Cornell y Jean van Heijenoort; la exhaustiva biografía del líder de la Cuarta Internacional escrita por Isaac Deutscher; las casi mil páginas del expediente del fbi sobre el magnicidio o los recuentos de Alfonso Quiroz Cuarón sobre el estudio sicológico que le practicó al asesino inmediatamente después del crimen.
De estos, y los demás libros, artículos y documentos que se enlistan al final de la obra, retomé frases de los involucrados que son dichas o cantadas, descripciones de espacios y acontecimientos, rasgos de carácter de los personajes y, en fin, un sinnúmero de detalles que contribuyeron a reconstruir y diseccionar escénicamente los eventos que condujeron al asesinato de Trotsky en su fortaleza de Coyoacán, hace más de ocho décadas.
Flavio González Mello
Abril de 2022
A Rodrigo Johnson
Alfonso Quiroz Cuarón, criminólogo, 30 años.
Leandro Sánchez Salazar, jefe de la policía secreta de México, 49 años.
León Trotsky,revolucionario perseguido, 60 años.
Natalia Sedova, su esposa, 58 años.
Ramón Mercader,alias Jacques Mornard, alias Frank Jacson, supuesto alpinista, 27 años.
Caridad,su madre, 48 años.
Nahum Nicolaievitch Eitingon, espía soviético y padrastro de Ramón Mercader, 58 años.
Sylvia Ageloff,solterona, 31 años.
Diego Rivera,muralista, 54 años.
Las dos Fridas, gemelas, 33 años:
Carmen Rivera, pintora, usa bastón, y
Frieda Kahlo, su gemela, en silla de ruedas.
Chana, su nana.
André Breton, surrealista insomne, 44 años.
David Alfaro Siqueiros, aspirante a magnicida, 44 años.
José Clemente Orozco, muralista manco, 57 años.
Rodolfo Usigli, dramaturgo, 35 años.
Salvador Novo,poeta, 36 años.
Antonio Pujol, pintor comunista, 27 años.
Joe y
Charles, secretarios y guardaespaldas de Trotsky.
Sevilla y
Balderas, agentes de la policía secreta mexicana.
Nicolás II,espectro.
Alexei,su hijo, 13 años.
Sieva, nieto de Trotsky, 14 años.
Quiroz Adolescente, 15 años.
Espías de distintas nacionalidades, entre ellos:
Wagner, espía alemán;
Puccini,espía italiano;
Bizet, espía francés;
Purcell, espía británico;
Gershwin,espía americano;
Bell-boys;
Un cilindrero;
Un vendedor de hielo;
Hitler
Roosevelt
Churchill
Mussolini
Periodistas
Fotógrafos
Enfermeras
Enfermeros
Doctores
Un asistente de Diego Rivera.
Los bosquejos, un coro de monigotes y masas a medio pintar que se desprenden del mural “El hombre controlador del universo” de Diego Rivera:
John D. Rockefeller Jr;
Nelson Rockefeller;
Stalin;
Lenin;
Darwin;
Marx;
Engels;
Obreros;
Policías uniformados;
Soldados con máscaras antigás;
Un chango;
Un loro;
Un xoloescuincle;
El hombre controlador del universo.
Una reducción del espacio de la tragedia griega: cinco puertas en semicírculo, una de las cuales (la del centro) es doble, de hojas abatibles. Las otras son de hierro, con mirilla. Entre puerta y puerta, un par de ventanas suspendidas en el vacío. El área circundada por estos elementos funcionará, según el caso, como exterior (los patios, las calles) o interior (oficinas, quirófanos, celdas, etcétera).
A un lado hay una larga mesa cubierta de objetos, que servirá al mismo tiempo como mesa de utilería y como mesa de exhibición de evidencias; sobre ella hay discos, un dictáfono, lentes rotos, armas, un zapapico ensangrentado, ropa, fornituras militares y policiacas, libros, una máquina de escribir y un paraguas, entre otros objetos; cada uno está identificado con un número.
Atrás de las puertas hay un par de andamios y, al fondo, una enorme pared con una cuadrícula dibujada; sobre ella surgirán, en distinto grado de avance, los murales El hombre controlador del universo de Diego Rivera, Katharsis de José Clemente Orozco, La nueva democracia y Retrato de la burguesía de David Alfaro Siqueiros, de los que se desprenderán algunos personajes que dialogarán e interactuarán con los protagonistas. Sobre la pared del fondo también se proyectarán diferentes bosquejos, fotografías, planos, objetos, documentos, etc., formando un enorme collage.
I. OBJETIVO
La figuración “histórica” ha de tener algo de los esbozos que, con relación a la figura elaborada, definen los trazos de otros movimientos y de otros rasgos. Imagínese un hombre que dice un discurso y al hablar cambie de opinión; o simplemente, que diga frases contradictorias, de modo que el eco, al repetir sus palabras, permita destacar ese contraste.
Bertolt Brecht,Breviario de Estética Teatral, 39
Por una puerta aparece una silueta: es Quiroz Cuarón. Camina cansadamente hacia el frente y se detiene. Mira al público.
QUIROZ: ... Volver a empezar.
Obscuro. Sobre el muro del fondo va siendo impresa la tipografía de una máquina de escribir: “Coyoacán, México, 20 de agosto de 1940”. La campanilla de la máquina arroja una luz vespertina sobre las puertas en semicírculo. Se escucha un grito terrible, luego un timbre de alarma, y a continuación:
JOE: (fuera de escena) Stop that man!
Una de las puertas escupe a un perplejo Mercader, con los lentes rotos y un piolet sangrante en la mano. Joe y Charles, con rifles en las manos, salen por otras dos y lo señalan.
CHARLES:Stop!
Por una puerta aparece Natalia Sedova: aire de Hécuba, el índice acusador tendido hacia el magnicida; por otra, Caridad se asoma a espiar la escena. Por las demás se asoman Policías y Periodistas.
JOE: Stop him, NOW!
Un Policía hace chillar su silbato. Varias sirenas se aproximan. De una ambulancia con cruces verdes desembarcan cuatro Enfermeros, seguidos por un batallón de Periodistas y Policías, formando un Coro que señala a Mercader y canta un ritmo que prefigura el mambo y el chachachá. Algunos Periodistas les dictan por teléfono a sus respectivas redacciones, mientras otros entrevistan a los testigos y policías de guardia.
PERIODISTA 1: (al teléfono) ¡Sufre León Trotsky
un segundo atentado!
PERIODISTAS: ¿Con qué, con qué?
¡Dime con qué fue!
PERIODISTA 2: (al teléfono) Testigos afirman que sonaron disparos.
PERIODISTAS: ¿Con qué, con qué?
¿Cuál el arma fue?
PERIODISTA 3: (al teléfono) Lo hizo un solo hombre:
es lo único que sé.
Dos Enfermeros salen de una puerta transportando a Trotsky en camilla, inconsciente y con la cabeza vendada; se abren paso entre el enjambre de reporteros y fotógrafos hasta subirlo a la ambulancia. Justo en el instante en que cruzan las puertas de la ambulancia, los Enfermeros y Trotsky reaparecen por otra puerta (que les abre un Policía) ubicada del lado opuesto del escenario, seguidos por otro enjambre idéntico de periodistas. Los Enfermeros cruzan el escenario y desaparecen por otra de las puertas; un Policía contiene a los Periodistas que intentan entrar tras ellos. Los Periodistas protestan.
PERIODISTAS: ¿Con qué, con qué?
¡Dime con qué fue!
PERIODISTA1: Dicen que arrojaron
una bomba a su chalé.
PERIODISTAS: ¿Con qué, con qué?
¿Cuál el arma fue?
PERIODISTA3: Dicen que un revólver
importado del soviet.
PERIODISTAS: ¿Con qué, con qué?
¿Con qué, con qué, con qué?
PERIODISTA2: Dicen que le echaron
veneno a su café.
PERIODISTAS: ¿Con qué, con qué?
¿Con qué, con qué, con qué?
UN POLICÍA: ¡Fue con un piolé!
PERIODISTAS: ¿¿Con qué??
LOS DEMÁS: ¡Él usó un piolé!
PERIODISTAS: ¡¿Piolé!?
LOS DEMÁS: ¡Sí: con eso fue!
CARIDAD: ¡Olé!
PERIODISTAS: ¡Le enterró un...!
Trotsky se incorpora para cantar, con el piolet aún enterrado en la cabeza:
TROTSKY: ¡... pioleeeeeeeeeet!
Pierde de nuevo el sentido. Mercader permanece al centro del escenario, en cuclillas y con la cabeza bañada en sangre. La música cambia de ritmo y se vuelve jazzeada. Sonidos intermitentes de telégrafo. Un coro de espías de diversas nacionalidades, vestidos como bell-boys, tocan los timbres que hay junto a cada puerta. Las puertas se abren, mostrando tras ellas a Josef Stalin, Adolf Hitler, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill y Benito Mussolini, ante quienes los bell-boys cantan sus telegramas en clave mientras bailan tap.
GERSHWIN: (acento americano)Top top top secret. Stop!
ESPÍAS: Tap tap tap secrets! Stop!
GERSHWIN: Inusual movimiento reportado esta tarde
en la granja. Stop!
ESPÍAS: Stop!
GERSHWIN: Se rumora que Gallina
ha puesto un huevo en la cima
de montaña. Stop!
ESPÍAS: Stop!
GERSHWIN: Comunicarlo de inmediato
a Buffalo Bill.
ESPÍAS: Stop. Stop. Stop!
Top, top, top secrets!
Tap tap tap secrets!
Los bell-boys bailan sincronizadamente un interludio de tap. Dos Enfermeros le terminan de vendar la cabeza a Mercader, sobre una camilla; un Policía aprisiona su muñeca con esposas. Enfermeros y Policía sacan la camilla por la puerta lateral, al tiempo que, por la central, otros dos Enfermeros y otro Policía idénticos a los primeros ingresan con la camilla que transporta a Trotsky, también con la cabeza vendada. Cinco Doctores le practican una trepanación bajo un deslumbrante racimo de lámparas. Desde las puertas, Periodistas y Espías fisgonean en busca de alguna información.
WAGNER: (acento alemán) Telegrama urgente,
altamente confidencial. Halt!
ESPÍAS: Halt!
WAGNER: Los osos polares
llevan tres horas adentro
del iglú,
intentando restaurar
el viejo jarrón familiar.
ESPÍAS: Halt. Halt. Heil!
Hacen el saludo fascista. Transición: la música adquiere un aire de gravedad; el lento tic-tac de un reloj marca su ritmo.
DOCTOR 1: ¿Diámetro del orificio de entrada?
DOCTORES: Dos centímetros.
ESPÍAS: Zwei Zentimeter!
PERIODISTAS: Two centimeters!
DOCTOR 1: ¿Cuál es la profundidad de la lesión?
DOCTORES: Siete centímetros.
ESPÍAS: Sette centimetri!
PERIODISTAS: Sem santimetrov!
El Doctor 2 rompe la gravedad del momento al sacar una cámara fotográfica y detonar su enorme flash, delatándose como un reportero disfrazado. Los Doctores expulsan al impostor hacia la sala de espera. Periodistas, guardaespaldas, familiares y espías se arremolinan en torno suyo, pero se alejan al darse cuenta de que sólo es uno más de ellos. Los cuatro Doctores que quedan siguen con la cirujía. Extraen un cerebro más grande de lo normal.
DOCTORES: Este es el cerebro que sufrió la agresión.
CORO: ¡Este fue el cerebro de la revolución!
El Doctor 1 se quita la cofia y los guantes. Por la puerta aparece un Doctor idéntico quitándose la cofia.
DOCTOR 1: (hablado) Señores, León Trotsky ha muerto.
Revuelo: los Periodistas se abalanzan hacia los teléfonos del hospital, desde donde les dictan la nota a sus respectivas redacciones. Los espías le mandan mensajes a sus gobiernos.El Doctor le da el pésame a Natalia y le entrega un frasco con el cerebro flotando en formol. La música cambia nuevamente de ritmo.
PURCELL: (acento inglés) Confirmado: el Alfil Blanco
ha sido devorado
en su torre. Stop!
ESPÍAS: Stop!
WAGNER: El tiro dio en el blanco.
PUCCINI: (acento italiano) El alpinista ha alcanzado
ya la cima. Alt!
ESPÍAS: Alt!
EITINGON: (leve acento ruso, pronunciación española) La cabra ha proferido
un chillido: su grito fatal...
ESPÍAS: Stop, stop!
EITINGON: ... un chillido animal...
ESPÍAS: Stop, stop!
EITINGON: ... ¡es su grito final!
ESPÍAS: Stop, stop...
EITINGON: Stop that tap!
El tap cesa. Los bell boys reciben sus propinas y se van caminando, mientras todas las puertas se cierran. Todos van rodeando a Mercader.
PERIODISTAS: ¿Quién es el autor,
quién es el autor
de este atentado?
PERIODISTA1: ¿Es ese señor?
¿Fue él quien lo planeó
o es un instrumento?
ESPÍAS: ¿Quién es el autor,
el que está detrás
de este homicidio?
GERSHWIN: ¿Lo mandaste tú?
WAGNER: ¡Debe ser inglés!
PURCELL: ¡O un italiano!
PERIODISTAS: ¿Quién es el autor,
el que lo atacó
con un zapapico?
ESPÍAS: ¿Viene de Berlín,
del fbi,
o acaso del Kremlin?
PERIODISTASYESPÍAS: ¿Quién es el autor,
el que lo mató?
¿Quién es el autor?
¿Quién se lo ordenó?
¿Quién es, quién es, QUIÉN ES?
La tipografía de una máquina de escribir va imprimiendo en el muro del fondo: “Separos de la Sexta Delegación de Policía, Ciudad de México, 23 de agosto de 1940”. Enmedio de una nube de humo de cigarro, Ramón Mercader es interrogado por Balderas y Sevilla. Lleva uniforme carcelario; tiene moretones en el rostro, la parte superior de la cabeza cubierta con vendas, usa unos lentes redondos (uno de los cuales está roto) y lleva barba a medio crecer. Entra Sánchez con Quiroz Cuarón, quien viste un elegante traje cruzado.
BALDERAS: ... No quiere cantar, coronel.
Quiroz inspecciona las vendas que cubren la cabeza de Mercader.
QUIROZ: La criminalística es una ciencia. ¡Y ustedes insisten en usar la misma brutalidad con que Cortés interrogaba a Cuauhtémoc!
BALDERAS: No, si éste ya venía todo mallugado.
QUIROZ: ¿Está usted bien?... ¿Habla español?
SÁNCHEZ: Total, ya sabemos quién está detrás de todo, ¿no?
QUIROZ: ¿Lo sabemos?
SÁNCHEZ: La oposición. El general Almazán, que anda muy gallito con que fue el verdadero ganador de las elecciones. El reo lo confesó, ¿verdad, muchachos?
QUIROZ: Aquí no se trata de encontrar un chivo expiatorio, Coronel. Este crimen podría acarrearle al país consecuencias diplomáticas de enorme gravedad... ¿Dijo cómo se llama?
SEVILLA: “Jacques Mornard”: lo confiesa en la carta que le encontramos encima. (La muestra)
MERCADER:(con acento belga) Mi nombre es Jacques Mornard Van Dendresch.
SEVILLA: Áhi va de nuevo.
MERCADER: Pertenezco a una antigua familia belga. Mi padre fue diplomático, por eso nací en Teherán.
BALDERAS: Parece disco rayado.
MERCADER: En París, donde estudié periodismo, varios amigos trotskistas me convencieron de unirme a su lucha contra la injusticia; me volví un devoto adepto de León Trotsky y hubiera dado hasta mi última gota de sangre por su causa.
Mientras Mercader continúa, Sánchez se adelanta a todos sus textos, leyendo en voz baja la carta escrita por Mercader.
MERCADER: Vine a México para conocerlo. Pero, en vez del líder de la liberación de la clase obrera, me encontré ante un hombre que sólo deseaba satisfacer su sed de odio y de venganza.
Sánchez le señala a Quiroz la declaración, para que él mismo pueda seguir los parlamentos que Mercader va pronunciando.
MERCADER:
