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Tu muchacho tan soñado pone a disposición del público lector todos los libros publicados en vida por Miguel Ángel Lens, al día de hoy prácticamente inhallables. La poesía de Lens brota y florece en el cruce desviado de la cultura urbana de Buenos Aires –con sus noches de yire, chongos y arrabal– y el refinado archivo de nombres y citas de la alta cultura marica internacional. El merodeo, el deseo y la búsqueda de la inalcanzable felicidad pueblan estas páginas de una sensibilidad sucia y sutil, entre los matorrales, el humo de los camiones y la premisa de que "a un mariquita/ que no sabe ser feliz/ no hay que agredirlo/ ni con el pétalo/ de un jazmín".
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Seitenzahl: 107
Veröffentlichungsjahr: 2023
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TU MUCHACHO TAN SOÑADOPoesía publicada (1990-2009)
Miguel Angel Lens
Mariano López Seoane
La figura de Miguel Ángel Lens (1951-2011) llega a nuestro presente como resultado de dos operaciones de archivo. En primer lugar, la que él mismo realiza en su escritura y en su obra plástica: sus poemas, dibujos, flyers y collages se leen como una compilación de materiales provenientes de una serie de catálogos fílmicos, pictóricos y literarios. En segundo lugar, la que recientemente han realizado distintas instituciones y agentes, que incluyen a historiadores del arte, activistas, artistas y amigos:1 la obra completa de Lens, y los rastros de su vida, han sido recientemente donados al Archivo que alberga el Instituto de Investigación en Arte y Cultura Dr. Norberto Griffa de la UNTREF, en una acción que a la vez que preserva los materiales –muchos de ellos efímeros– que constituyen su acervo, le proporciona a los mismos un sello de reconocimiento institucional que el artista no llegó a conocer en vida. Dicho de otro modo, es en gran medida la entrada a este archivo lo que ha alentado la reciente visibilidad y valoración del trabajo del artista, que ha comenzado entonces a ser incluido en exhibiciones, compilaciones y trabajos académicos.
Uno de los documentos atesorados en el Fondo Lens del mencionado archivo es el volante que Miguel Ángel realizó con su amiga Alejandro Capua para un encuentro en Parque Lezama en el “Día internacional de la dignidad homosexual”, en junio de 1985. Sobre un fondo de palabras mecanografiadas se destacan dos figuras. Una de labios pequeños y fruncidos, pestañas delineadas, estrella en la frente, sombrerito chic: un look como lo puede tener Boy George. La otra, multiplicada sobre la página, entregada a poses y posiciones varias, se acerca decididamente al código visual de lo que se conocía –¿se conoce?– como clon gay: cuerpo trabajado, jeans que marcan el bulto, teatralización de cierta masculinidad convencional. Por si quedaban dudas, el personaje tiene la palabra GAY tatuada en su brazo y estampada en una de las piernas del jean. El texto nos informa que el 28 de junio es el “Día de la Liberación Gay”. Explica qué sucedió en el bar Stonewall en 1969. Y explicita el horizonte político de la obrita: “Por el nuevo deseo de volver a reivindicar el placer”.
El término anglo gay sobrevuela la vida y la obra de Lens. Lens formó parte del grupo San Telmo Gay entre 1984 y 1986. Creó el Grupo de Poesía Gay en 1994. Publicó una antología llamada Poesía Gay de Buenos Aires en 2007. Y fue objeto de un homenaje pergeñado por sus amigos en 2011, también llamado Poesía Gay de Buenos Aires, pero subtitulado “homenaje a Miguel Ángel Lens”. Entiéndase: ni puto, ni marica ni el hoy omnipresente queer. Gay, un término mucho más lavado, amistoso, impugnado en ciertas ocasiones por su asociación ilícita con la mercantilización de las disidencias y la aceptación acrítica de la colonización cultural. El uso afirmativo y desprejuiciado del término (y no irónico, como en el recordado poema de Esteban García “Todos los poetas gays”) picó mi curiosidad. ¿Qué sería lo gay de la poesía gay de Miguel Ángel Lens? Un misterio parcial que quisiera intentar responder en esta breve presentación estudiando las pistas que guarda el archivo.
El Grupo San Telmo Gay publicó entre 1985 y 1986 los dos números de su revista homónima, que pueden consultarse en el CeDInCI. En sus páginas podemos encontrar las contribuciones firmadas por Lens (un tango, un poema y una crítica a Fellini) y algunas precisiones sobre los sentidos que adquiere el término gay en nuestra cultura en los primeros ochenta, antes de convertirse en la estrella rutilante de las políticas de la identidad en la década siguiente.
En realidad, dichas precisiones constituyen el núcleo del primer número de San Telmo Gay, publicado en julio de 1985. El número abre con un artículo que parece prometer una definición, “¿Qué es un grupo Gay?”, y que en realidad se ocupa mucho más de definir el alcance de la fatigada palabra grupo que del calificativo en inglés.
Un grupo Gay se desenvuelve en un ámbito que permite a los homosexuales convivir de una manera no habitual, de modo que se intercambien ideas, experiencias, etc. (…) Un grupo Gay se reúne con la frecuencia que en cada caso se establezca y está integrado, generalmente, por personas que, por lo menos, tengan algunos puntos mínimos de contacto.
La lectora es inducida a entender gay como sinónimo pop y a la moda del más clínico homosexual. No estará errada, pero la revista vuelve sobre el tema hacia el final, formulando la relación entre los términos de modo más directo en el artículo “¿Gay u Homosexual?”.
Algunos no aceptan ser calificados como homosexuales ya que –aseguran– esa palabra tiene implicancias médicas. Otros no quieren utilizar la palabra ‘gay’ por no pertenecer a nuestro idioma (en éste existe el arcaico término ‘gayo’ que significa, según cierto diccionario consultado, ‘alegre’, ‘vivaz’, pudiéndose destacar que en idioma castellano circula una obra de Nietzsche bajo el título de ‘La Gaya Ciencia’).
Tras esa consideración lingüística, que apenas roza sus implicancias políticas y geopolíticas, el texto pasa a citar la diferenciación que propone el psicólogo neoyorquino George Weinberg, responsable de acuñar el término homofobia a fines de los sesenta y autor del libro El homosexual y su liberación, publicado en Buenos Aires en 1973. Allí mismo dice Weinberg que “ser homosexual significa tener una preferencia erótica por los miembros del propio sexo. Un individuo puede ser homosexual por un minuto, una hora, un día o durante toda su vida…”. “Ser gay”, en cambio
significa no verse acosado por la necesidad de una interminable autoindagación, por las preocupaciones que agobian a aquellos que se sienten abandonados y buscan afanosamente una razón (…). Ser gay supone haberse liberado de todo temor por el hecho de ser homosexual. Significa, en los casos óptimos, no limitar la propia personalidad a un estereotipo (…). Significa ser capaz de investigar las propias preferencias y deseos.
Miguel Ángel Lens parece tomar estas indicaciones al pie de la letra. E investiga, en estas páginas y otras, sus propias preferencias y deseos. No limitando su propia personalidad a un estereotipo. Lo que en su caso va a implicar un modo específico de entender lo gay, que depende en gran medida de un descocado trabajo de archivo, o, más precisamente, de un juego situado con una serie de archivos culturales locales e internacionales.
En efecto, lo gay se define para Lens a partir del cruce desviado entre el archivo de imágenes y sensibilidades de la cultura urbana de Buenos Aires que codifican el tango y el rock, por un lado, y el refinado archivo de nombres y citas que le ofrece la alta cultura marica internacional (sobre todo europea continental), en el que brillan incandescentes los surrealistas menores, el poeta Sandro Penna, el escritor Jean Genet, los cineastas Fassbinder y Pier Paolo Pasolini, entre otros. El cruce en sí podrá ser más o menos novedoso, según se lo mire, pero lo que distingue la lírica de Lens es su uso: los fondos de citas, referencias, apellidos e imágenes que constituyen su tesoro salen de los libros, las revistas y los filmes para retratar, e intensificar, una de las experiencias que definen al varón gay a fines del siglo XX: el yire. En efecto, el merodeo urbano furtivo, con fines de caza, ese vagabundeo caliente que los norteamericanos llaman cruising, constituye el corazón ardiente de la poesía de Lens, su razón de ser y su cruz. La poesía gay de Lens es, ante todo, una oda al yire y sus avatares, elevados a alturas líricas por el cruce de archivos mencionado.
Esta operación ya es evidente en “Bambino”, el “tango gay” que Miguel Ángel publica en ese número de la revista, y que interpela a un lector ardido que nunca nunca quisiera volver a casa:
no te quejés
la luna es puntual en tu barrio
olvídate de acostarte temprano
de tu familia cadena umbilical
de tu rock favorito
del naufragio lento de tantas madrugadas
para concluir diciendo:
rebelate papi contra la impuntualidad plateada
de las doce en punto sin campanadas sombrías
pitando bultos con bigotes y humaredas de niebla
en el fondo de las calles
quizás se dé otra historia
para no olvidar
ahí
justo en la misma esquina
sin fogata
