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¿Quién no ha tenido alguna vez una "crisis existencial"? La vida pasa a demasiada velocidad, quizá en los tiempos que corren no encontremos muchos momentos para pensar sobre la vida, en el sentido de NUESTRA VIDA. Puede incluso que dicho sentido se encuentre en el camino mismo, pero indiscutiblemente esta inquietud siempre está y estará íntimamente vinculada a nuestro desarrollo como seres humanos. Este proyecto literario, personal, acompañado de ilustraciones conceptuales, abre un espacio para conocer un modelo de pensamiento que expone como la evolución individual se encuentra determinada por nuestro enfoque hacia el exterior, a través del Ego, y de esta manera nuestro más profundo Ser se va viendo condicionado, delimitado o apagado. La obra invitará al lector a una íntima reflexión y al trabajo personal mediante las diferentes relaciones que podemos establecer con nosotros mismos y con el propio entorno para lograr un aumento de bienestar, no solo físico sino psíquico y emocional que nos acercará a nuestro propósito de vida y así mismo, hacía la armonía y el sentimiento de unión con todo lo que nos rodea . La necesidad de obtener respuestas para el ser humano parece venir implícita en su esencia y su búsqueda, en nuestra propia naturaleza.
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Seitenzahl: 97
Veröffentlichungsjahr: 2023
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Carmen del Rey Cristóbal
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz
Diseño de portada: Carmen del Rey Cristóbal
Supervisión de corrección: Ana Castañeda
ISBN: 978-84-1144-137-7
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Biografía
Carmen del Rey
Nacida en Madrid el 15 de julio de 1985, ha residido la mayor parte de su vida en Guadalajara. Se licenció en Odontología en 2008 y posteriormente se especializó en 2013 en la disciplina de Ortodoncia, la cual ha ejercitado durante cuatro años en Holanda y a la que, actualmente, se dedica profesionalmente en España.
Desde joven siempre cultivó con diversa lectura su interés por el comportamiento humano, la psicología y la filosofía que, sumado a su necesidad de experimentar y avivar su desarrollo personal, le llevó a formarse como maestra de Kundalini Yoga en 2016 con el nombre de Siri Manav Kaur.
En 2018 dejó de ejercer su profesión durante un año para poder reconectar una pasión olvidada, dibujar, así como para ampliar sus conocimientos en Yoga y meditación. Viajó a la India donde aprendió y practicó la sabiduría oriental, fue durante esta experiencia donde sintió la necesidad de acercar estos conocimientos a Occidente de una forma sencilla y particular, como si de un propósito vital se tratara.
La autora considera que, en la escuela de la vida, todos seguimos siendo eternamente aprendices, por ello, continúa su formación en yoga y meditación, el arte zahorí y como estudiante universitaria de Filosofía.
AGRADECIMIENTOS
Me gustaría comenzar dedicando y agradeciendo este proyecto personal a mi familia, por ser el mayor espejo donde me he reflejado y confrontado en cada paso de mi vida, por el amor, la confianza y el confort que me ha aportado la suerte de nacer en una familia como esta. Puesto que gracias a ello he podido sin preocupación mirar un poquito «más allá».
A mi compañero L. G., al que le agradezco de corazón su confianza y su compromiso diario, dedicado a apoyarme en el final del proceso con su profesionalidad y el diseño digital de los esquemas. Gracias por acompañarme incondicionalmente a «mi cosmos», ahora espero «nuestro cosmos».
A mis amigos/as más cercanos, ellos saben quiénes son, por nuestras charlas profundas y eternas, llenas de risas y utopías. Por ser siempre, no solo impulso, sino fuente de inspiración.
A mis críticos personales, a lo que anteriormente añado por amistad, una enorme gratitud por regalarme su extra de tiempo, su gran sinceridad y sus sabios consejos. P. P., C. V., C. E., M.D., B.A y A. P.
A aquellos compañeros y amistades del pasado que por el camino aportaron su granito de arena.
A mi profesora de ilustración, M. P., por su dedicación en la enseñanza y su mano constante en la espalda.
A los sabios de antaño que iluminaron y todavía iluminan, con su lectura, mis días y mis noches.
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A mis maestros presentes y a la conexión a través de la meditación.
Por último, quisiera agradecérselo profundamente a mi Ser.
INTRODUCCIÓN
Siendo aún una niña, comenzó a nacer en mi interior un pequeño sentimiento de rechazo hacia el sentido preestablecido de la vida. Donde el paso de los años, al parecer, significaba crecer e ir atravesando etapas, una tras otra, con un orden determinado, tal y como probablemente lo habían hecho nuestros progenitores y las generaciones anteriores. Tal y como lo hacía un gran número de personas para finalmente, en muchos casos, abandonar este mundo sin un final feliz.
Las preguntas siempre rondaban por mi cabeza, me impedían concentrarme, aplicarme más en los estudios, me quitaban el sueño o a veces simplemente me restaban paz. Comencé a leer todo tipo de libros, principalmente de autoayuda o psicología, para intentar lograr comprender esta gran lucha interna, esta falta de control sobre mis pensamientos y sobre mí misma.
Sin embargo, leer, comprender o razonar no bastaron para integrar todo ese conocimiento como propio, ni tampoco para poder moldear mi forma de pensar o de vivir. Me di cuenta de que el conocimiento cambiaba temporalmente mi perspectiva, pero no la manera de sentirme. Tras varios años de lectura, descubrí la filosofía y a los sabios orientales y, así, encontré una herramienta experimental realmente eficaz para mi vida: la meditación.
Después de este descubrimiento llegó «el despertar»: el amor propio, la libertad y la creatividad en cada paso de mi camino. Lo que soy. Lo que somos.
Este libro nace de la necesidad de crear, expresar y compartir parte de mi desarrollo personal, un proceso evolutivo que me ha ayudado a reflexionar y comprender o, al menos, dar sentido de alguna manera a una gran parte de mis inquietudes existenciales. Aquellas preguntas que la mayoría de nosotros nos hemos hecho alguna vez, que han sido el núcleo de grandes conversaciones y el germen de muchas teorías de filósofos y pensadores.
Sirviéndome de un formato de preguntas, expondré de forma muy sencilla y sin entrar en una terminología muy específica algunas de esas reflexiones que un día me hicieron comenzar esta gran aventura que es el autoconocimiento. Objetivo que acaricié, puramente desde la razón, pero también de una forma íntegra desde el corazón. Todo ello gracias a la meditación y a la impresión perenne que proporciona la experiencia propia.
Puesto que este libro pretende exponer varias lecturas, tanto mediante el texto como por la información adicional en forma de esquemas, ilustraciones o símbolos, quizá no sea tan fácil definir muy bien a qué tipo de lector va dirigido. Espero, no obstante, que tanto el principiante en cuestiones filosóficas, metafísicas o espirituales como el lector avanzado en las mismas lo encuentren estimulante para reflexionar durante toda o la gran parte del tiempo de su lectura. Porque aunque es muy probable que en gran parte del proceso encontremos muchas ideas y conceptos conocidos, la invitación que produce reavivar los mismos siempre nos aportará algo nuevo.
Está lejos de mi objetivo, por conocer su dificultad, establecer conclusiones, definir o analizar y acercar perspectivas en estos temas espirituales y/o existenciales con que se identifiquen todos los lectores. El hecho de poder mostrar mi modelo de pensamiento y mi experiencia, o simplemente acercar la compresión y estimular la reflexión sobre estas cuestiones a una parte receptiva, ya con creces supondría un sueño y una misión dichosamente alcanzada.
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Siempre me costó seguir los pasos marcados y los años se me hicieron eternos mientras se formaban mis alas. Sin embargo, tan larga espera cultivó la paciencia que hay que tener para confiar y ser parte real de la vida.
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Érase una vez… una crisis existencial, o quizá muchas, o a lo mejor no era nada de eso y simplemente fuese curiosidad…
¿Qué soy yo?
¿Quién soy yo?
¿Por qué o para qué estamos aquí?
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¿Por qué a veces siento este vacío…?
Durante siglos, la humanidad ha tratado de dar respuesta a muchas de estas cuestiones existencialistas. Hoy por hoy, debemos admitir que a pesar de todos los avances científicos y tecnológicos, sociales y/o humanísticos, el conocimiento que hemos alcanzado aún dista de una explicación absoluta o generalizada para todas estos enigmas —si es que esta, pueda, en algún momento, alcanzarse—.
Cuanto más sabemos, más humildemente debemos admitir el largo camino que todavía nos queda por recorrer, para descubrir y, si es posible, demostrar, todas estas incógnitas de manera experimental.
Personalmente, pienso que esto ni siquiera sea lo más importante. Aunque sí que creo que lo sea el que durante nuestro desarrollo personal no solo se despierte esa chispa, ese proceso de análisis vital, sino que, además, a lo largo de nuestra existencia, NUNCA deje de producirse.
«El conocimiento no es una vasija que se llene, sino un fuego que se enciende» Plutarco.
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¿Qué soy yo?
Podríamos comenzar sencillamente diciendo que desde un punto de vista evolutivo y fisiológico, al que nos referiremos como un «nivel físico», somos materia. A dicho nivel podemos considerarlo como un primer nivel de percepción, pues todo aquello que sea material podemos, percibirlo a través de nuestros sentidos, escuchándolo, observándolo, tocándolo…
La materia que ha ido evolucionado y diferenciándose parece manifestarse, en este nivel físico, de forma independiente: en nuestro caso, como un organismo. Nosotros, como materia que somos, nos encontramos, además, en constante cambio o evolución, ya sea en un estadio de diferenciación, desarrollo o deterioro, por lo que como consecuencia, también estamos trasmitiendo y emitiendo energía.
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Materia + Movimiento Energía que da Vida
Como ya se ha descrito hace tiempo, la energía es materia en movimiento y, por tanto, en constante cambio. Este flujo de energía sería la fuerza que da vida y pone en funcionamiento también , a un nivel biológico, nuestro organismo.
De forma fraccionada, cada partícula, cada átomo, cada molécula, cada célula, vibra y se relaciona creando conexiones con estructuras anejas o afines para formar estructuras más complejas.
Una danza invisible que constantemente y paradójicamente nos muestra el camino…
«Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también los animales, los átomos y las estrellas hacen música» Karlheinz Stoekhausen.
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¿Quién soy yo?
Desde un punto de vista psicológico, cuando intentamos definirnos o diferenciarnos de los demás individuos que nos rodean, creamos la identidad. Esto se correspondería con un nivel más sutil y complejo del desarrollo evolutivo, ya que este no solo engloba una entidad física, sino capacidades y cualidades que abarcan más allá de los sentidos.
La identidad se va desarrollando, definiendo, debido a la compleja influencia de aquello que nos rodea durante nuestro crecimiento personal. Entre otras circunstancias, la forjarán nuestras características étnicas, nuestra cultura, nuestras creencias, las experiencias personales o el sistema socio-político en el que vivimos.
Cuando esto se produce podríamos decir que nuestra parte fisiológica y psicológica, es decir, nuestro cuerpo físico y mental en su expresión aislada, forman una entidad, el denominado EGO.
El Ego sería la parte física y psicológica o mental, individual, que nos permite vivir y funcionar de forma aislada y que, a su vez, nos facilita interrelacionarnos con aquello y aquellos que nos rodean. Es, además, o debería ser, una simbiosis, la unión funcional entre la mente y el cuerpo.
De acuerdo a esta descripción, el Ego abarcaría desde impulsos, costumbres o dependencias (tanto físicas como psicólogas), filosofías de vivir, maneras de pensar o juzgar, características, etiquetas mentales… Todo ello adquirido durante el desarrollo de cada persona, ya sea de forma consciente o inconsciente. Su fin es, por tanto, crear una identidad, un individuo más definido, diferente del resto y único.
Así pues, se podría decir que esa entidad busca una cierta separación, la diferenciación respecto a los demás y a lo que le rodea. Establece una parcela individual que no solo apoya a la ya preexistente a un nivel biológico o fisiológico, sino que también la sostiene a un nivel psicológico.
Si lo exponemos de forma muy básica y esquemática el Ego estaría constituido de la siguiente manera:
El cuerpo físico, que viene definido básicamente por sus capacidades, necesidades y limitaciones funcionales, las cuales abordaremos más adelante.
La mente o el cuerpo mental, cuya dinámica, de forma muy sencilla, estaría definida fundamentalmente por los pensamientos. Los pensamientos, generados tras las sensaciones corpóreas o las percepciones del primer nivel y la interpretación de las mismas, pueden originar emociones que, perpetuadas en el tiempo, podrían dar lugar a sentimientos, y estos, a su vez, generar apegos y/o patrones de conducta. Esta sucesión de procesos en muchos casos determina nuestros actos, nuestras reacciones (nuestra capacidad activo-reactiva) y, por último, dar origen a nuestro carácter, al mantenerse esta concatenación a lo largo del tiempo.
