4,49 €
Todos sentimos cosas, pero no siempre nos resulta fácil poder explicarlas. Marcos Antoniacomi intenta, en cada microrrelato, captar el sentimiento de la forma más fiel posible, para así poder dejar registro de lo que alguna vez sintió su cuerpo. En ese camino, invita a cada lector a abrirse un poco más a este mundo, a mostrarse más vulnerable, "más humano", como él dice. El texto se entiende como un registro de lo que uno no quiere, donde se deja asentado lo vivido para no caer en la repetición o, asimismo, como constancia de los lindos momentos, como una suerte de fotografía de los instantes más gratificantes de la vida.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Seitenzahl: 44
Veröffentlichungsjahr: 2022
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Antoniacomi, Marcos Daniel
Un texto azul / Marcos Daniel Antoniacomi. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.
86 p. ; 22 x 14 cm.
ISBN 978-987-817-100-5
1. Antología Literaria Argentina. 2. Antología de Cuentos. 3. Poesía. I. Título.
CDD A860
Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.
Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.
La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.
Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2022. Antoniacomi, Marcos Daniel
© 2022. Tinta Libre Ediciones
En un intento por ser lo más humano posible, me puse a sentir. Después de permitirme sentir demasiado, elegí escribir para no olvidar.
Quiero dedicarle esto, primero, a mi hermana Sofía, que me escuchó e impulsó desde que empecé, allá por el 2018, a mostrarle sorprendido que había nacido algo en mí; había convertido el dolor en texto.
También al resto de mi familia: Susana, José, Lucas y Bautista. Ellos son los pilares más importantes en mi vida.
Además, nada de esto hubiera salido si no me hubieran tocado las personas hermosas que tengo y tuve a mi alrededor. A esas amistades increíbles y únicas, gracias de corazón. No me puede faltar la mención especial a la gran Agustina Cameron (Came, para mí). No hubo día que no apoyara lo que yo iba escribiendo. Por último, pero no menos importante, esto va dedicado a mi yo de chiquito, que siempre soñó con ser grande.
Agradezco hoy entenderme cada día mejor y espero que, con lo que yo vaya haciendo, pueda despertar esa voz interior que hay dentro de cada persona. Esa voz tan única como potente que te va guiando desde el día uno hacia lo que tenés que hacer, que es justamente hacer lo que sentís que te gusta y tenés ganas. Porque esto de vivir solo pasa una vez.
Introducción
Quiero invitarte, querido lector, querida lectora, a que te animes a marcar, subrayar, enmarcar o hacerle anotaciones al margen a cada frase, texto u oración que haya significado algo para vos y que después, en un acto de valentía, le regales este libro (con tus marcas) a una persona que realmente aprecies, para así, después de que lo termine, puedan intercambiar una charla que lxs una un poco más.
Venimos a este mundo a aprender y yo entendí que la mejor manera es cuando el aprendizaje es compartido y rodeado de las personas que nos hacen bien. Si no te es posible, no te hagas problema, está bien sentir que te es necesario tenerlo.
Siento que este ejercicio puede ser una gran ayuda para que aparezcan nuevas conversaciones, de esas que tanto aprecio, las que son reales, en las que se hablan desde la voz propia y en las que no tiene espacio nada que no sea propio o de la persona que se tiene al lado.
Sin más que agregar, bienvenidxs a mi universo azul.
Un texto azul
49 parches para un corazón roto
Capítulo I
Morir en lo seguro
Traté de andar con la certeza de que las gotas no me fueran a mojar, de que el sol no me fuera a quemar la piel. Salí con la idea de que al viento con una campera lo iba a poder controlar. Elegí morder para no contestar; elegí ceder para no perder, y perdí. Caminé siempre por las mismas calles, las que no tienen flores pero son las que me llevaron siempre a lugares seguros. No charlé nunca con ningún extraño porque eso me podía exponer, aunque nunca pensé que eso también me podía ayudar.
Decidí no amar tanto, porque alguien me iba a dejar, porque alguien me iba a lastimar. Elegí coger con la persona que seguro me iba a decir que sí, porque la imposible nunca se iba a fijar en mí. Llegué a decidir no querer besar nunca más, para no tener que asimilar lo que seguía. Confieso que le esquivé todo lo que pude al juntarnos; todo para no extrañarnos.
Incluso me permití reprimirme amar solo para agradar a los demás. Sin quererlo, aprendí a elegir siempre para el resto, sin que nadie me dijera que eso, algún día, me iba a apagar.
Sobre mis miedos
Una vez, viajando en un remís compartido, la persona que manejaba se expresó diciendo: «Yo no le tengo miedo a nada, pero a nada, a nada, ¿eh?». Primero pensé: «Obvio que eso es mentira y está lleno de miedos». Pero después imaginé cómo sería yo si no le tuviera miedo a absolutamente nada. Me di cuenta de que sería una persona apática y eso no es lo que quiero. Por lo contrario, me imaginé teniendo miedo siempre, y eso se parece más a mi realidad.
Así que me puse a pensar en cómo se manifiestan los miedos y me di cuenta de que una de las maneras en la que se muestran es en forma de incertidumbre: justo cuando estoy por hacer algo nuevo, algo desconocido para mí, aparecen preguntándome si estoy seguro de hacer eso.
