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Cuando la Navidad en casa del padre de Lisette acaba en una pelea, ella se va en su coche a casa de su mejor amigo Lukas, la persona más importante de su vida. Pero cuando llega a la gran casa decorada para la Navidad, Lukas no está. En su lugar, Lisette se encuentra con su novia, Daniela, que es una persona alegre y cálida y sobre la que Lisette no puede dejar de fantasear a pesar de que es la novia de Lukas. Con una atracción magnética y el deseo vibrando en el aire, la Navidad en el campo se convierte en algo que Lisette nunca se habría podido imaginar…
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Seitenzahl: 35
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Malin Edholm
LUST
Una Navidad Poliamorosa
Original title: En polyamorös jul
Translated by: Cymbeline Nuñez Copyright © 2019, 2020 Malin Edholm and LUST, an imprint of SAGA, Copenhagen All rights reserved ISBN: 9788726376104
1. E-book edition, 2019 Format: EPUB 2.0
All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrievial system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
Después de arrancar su coche y despejar la capa fina que había caído de nieve, alza la vista y ve a su padre en una de las ventanas. Él levanta la mano en una especie de despedida, pero ella le ignora y mientras se aleja en su coche, espera que él se haya avergonzado de su comportamiento. El de un bebé-hombre. Un bebé de cincuenta y seis años.
La carretera delante de Lisette se ve borrosa tanto por sus lágrimas como por la nieve que cae. El miedo a conducir en la tormenta, machacándole en los oídos, hace que le cueste aún más trabajo concentrarse. Cuando por fin llega al caserío que había sido su destino inconsciente, se derrumba ante el volante.
–¡Puta Navidad! –grita.
Después de un minuto o quizás diez, dándose cuenta del frío que reina en el coche apagado, se echa la maleta pesada encima del hombro y camina hacia la casa preciosa y grandiosa. El trayecto hasta la puerta está relativamente despejado de nieve y sólo hay unos pocos centímetros de nieve prístina en la que ella ahora deja sus huellas. La nieve se acumula a ambos lados como barrancos, ocultando las otras casas en la granja. El mundo entero parece blanco y frío, bello pero traicionero. Entonces llega hasta al puerta de madera tallada con la aldaba redonda de bronce. La puerta, al igual que la casa, parece antigua. Si ella no supiera que su mejor amigo había crecido aquí, en condiciones relativamente modestas, con muchos hermanos y tareas qué hacer, podría haber pensado que era un hogar señorial.
Sube su mano congelada, que ha empezado a volverse azulada y golpea en la puerta pesada. La puerta se abre, obligándole a achinar los ojos ante la luz que sale y le deslumbra. Siente el calor contra su rostro y el olor a Navidad la rodea como si fuese un abrigo extra. Es como si la noche se hubiese transformado completamente con sólo esta puerta abriéndose.
En la entrada, Daniela de pie con un delantal lleno de harina. Su espeso cabello rizado está recogido en un moño encima de la cabeza y le caen unos pocos pelos sueltos en torno a la cara. Ahora se oye la música navideña proveniente de alguna parte de dentro de la casa y una bola de pelo sale corriendo. El perro, un cocker de pelo dorado ladra animadamente. Es un ladrido feliz y en su estado de excitación; Teddy salta ante Lisette, se va corriendo a la nieve, vuelve y se sube a su pierna. Agachándose, Lisette le acaricia detrás de la oreja y él se queda parado lo suficiente como para sacar la lengua y lamerle la nariz. El perro es de Lukas y es casi tan querido como amigo como su propietario. Con la lengua de Teddy contra su mejilla, Lisette alza la vista para ver a Daniela que ríe.
–Siento mucho dejarme caer por aquí de esta manera… –empieza a decir Lisette titubeante, no conoce a Daniela pero sabe que su aspecto debe ser miserable con los ojos inyectados en sangre.
–¡No digas eso! Siempre eres bienvenida. Lukas no está pero entra al calor. Me puedes ayudar a hornear unos bollos de Santa Lucía. ¡Entra, entra!
Tirando de Lisette para hacerla pasar, Daniela cierra la puerta contra el frío y le da un beso en cada mejilla. Cuando los labios de Daniela rozan las mejillas frías de Lisette, ella siente una corriente eléctrica y, ruborizándose, evita encontrarse con la mirada de Daniela.
–Nunca he preparado bollos de Santa Lucía. Nosotros no tenemos eso en Chile. Pero lo estoy intentando. No es tan distinto de otros bollos, lo único es añadir azafrán.
